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viernes, 6 de marzo de 2015

Flores con poesía CCXXXIII.- Alfonso Onceno (Anónimo)

El poema a Alfonso Onceno (Alfonso XI), es uno de los poemas primitivos de la lengua castellana de autor desconocido, aunque Menéndez Pidal, pensaba que podía estar escrito por un leones, cuyo nombre desconocemos.
Parte de este delicioso poema esta perdido y solo nos queda de él la parte central.
Conservado en la biblioteca de El Escorial es uno de los tesoros de la lietratura española.
Era propiedad en su momento de D. Diego Hurtado de Mendoza.
  

El poema que narra episodios de la vida del rey D Alfonso XI de Castilla.
 Esta formado por estrofas de cuatro versos octosílabos con rimas consonantes entre el primer y tercer verso y el segundo y cuarto, es decir cuartetas. 
En total se conservan del poema 2455 coplas.
Este poema de Alfonso Onceno, esta a caballo entre los cantares de gesta y los romances históricos y fronterizos.
Las estrofas que he colocado narran los cantos con los que unas mujeres loan al rey y a la reina.
Espero que sea de vuestro agrado.
Por cierto, como veréis, he dejado el texto en el castellano de su época.
El poema es del siglo XIV, posiblemente comenzado a escribir antes de la muerte del rey que acaeció en mil trescientos cincuenta.
Con las estrofas os dejo

(Fragmento del poema Alfonso Onceno)
 
Cantando a gran sabor,
dezian en su cantar:
“¡Loado el gran Señor,
que tan buen rey nos fue a dar!

Rey alto, de gran nobleza,
señor real entendido,
Castilla cobro alteza
el día que fue nascido.

Noble escudo sin pavor,
Dios mantenga la su vida,
cassó con reina mejor
que en el mundo fue nascida.

Señora no saben tal,
onesta, bien pareciente,
e nasció en Portugal
en el cabo del Poniente.”

Estas palabras dezian
doncellas en sus cantares;
los estormentos tañían
por las Huelgas los jograles.
--o0o--

Espero que os haya gustado.
Sed felices.
Antonio

sábado, 4 de agosto de 2012

FLORES CON POESIA III.- El mejor soneto anónimo de la literatura española.



Cuando estuve estudiando en Gerona, en los Hermanos Maristas, allá por los comienzos de los 60, me tocó recitar este soneto anónimo, un clásico de nuestra literatura, que muchos han querido atribuir a Santa Teresa y otros a San Juan de la Cruz.





Aun recuerdo aquellos días con mi abuela de paciente escuchadora y maestra, dándome lecciones para que mi recitación saliese de maravilla. (Lo maravilloso que puede ser la recitación de este soneto por un crió de 12 años.)





Han pasado cincuenta años desde entonces y todavía recuerdo con un cariño inmenso a aquella mujer que me educo durante tres años; me educó para saber estar donde hiciera falta y de la forma que fuese; la que me insufló las primeras guías para conocer nuestra tierra Grande y nuestra tierra Chica. Que maravilla contándome lo que era para ella España. 



La veo sentada en aquel silloncito rojo y pequeño, igual que ella, haciendo ganchillo bajo la lampara de pié o junto a la galería en los días de invierno al solecito, contándome las historias de sus padres (mis bisabuelos), de sus hijos, de su marido, en fin su vida. Y que vida......



En su recuerdo esta preciosidad de soneto.
Lo acompaño con las fotos de una rosa blanca, con algunos tonos cálidos, por su pureza.
Espero que os guste esta obra de nuestra literatura; al religioso y al que no lo sea, al fin y al cabo es uno de nuestro mejores sonetos, sino el mejor.



La rosa se llama Cosmos. Alguna relación hay con el soneto.
Comencemos con los versos, como hace cincuenta años.......





No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.





Tu me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en la cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muéveme tus afrentas y tu muerte.









Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.






  No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
--o0o--




                         
Sed felices. Hasta la próxima.
Antonio