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viernes, 29 de enero de 2016

Flores con poesía CCLXVII. Decir a la muerte de Ruy Días de Mendosa.

Existen dudas sobre la fecha y el lugar de nacimiento de nuestro poeta. Se cree que su origen es Talavera o quizás Calavera, pues es difícil determinar con exactitud. También existen dudas sobre la fecha de nacimiento y tanto Menéndez y Pelayo como Dámaso Alonso, creen que nació entre mil trescientos setenta y mil trescientos ochenta y cinco.


Fernán Sánchez es un poeta prerrenacentista, de esa época en que se veían ya aparecer los vestigios de un cercano renacimiento pero aun anclado en el Cuatrocientos.
Se sabe que fue cortesano de las cortes de Enrique III y Juan II de Castilla y que abandono el mundo palaciego para ingresar en la Orden de Calatrava de la que llego a ser comendador en Villarrubia.
Su poesía, trágica, controvertida, predestinación, salvación, muerte, perdón y temor, es producto quizás de su conversión del judaísmo al cristianismo, dejando ver  una lucha interna entre cuestiones teológicas.
Su teoría de la predestinación inicia con él un largo recorrido que culminara con la obra Condenado por desconfiado de Tirso de Molina.
Os he colocado unas estrofas del decir que dedico a Ruy Días de Mendosa a la muerte de este.


Su poesía para mi tiene ritmo y por supuesto está cargada de sentimiento.
Se cree que murió antes de mil cuatrocientos cuarenta y tres.
Os he dejado las dos estrofas primeras y las dos últimas de lo que yo dispongo, en castellano antiguo del cuatrocientos.

DECIR

Por Dios, señores, quitemos el velo
que turba e çiega así nuestra vista;
miremos la muerte qu´el mundo conquista,
lançando lo alto e baxo por suelo,
los nuestros gemidos traspasen el cielo,
a Dios demandando cad uno perdón
de aquellas ofensas que en toda sasón
les fiso el viejo, mançebo mozuelo.


Ca no es vida la que bevimos,
pues que biviendo se viene llegando
la muerte cruel, esquiva, e quando
penssamos bevir, entonçe morimos:
somos bien ciertos donde nasçimos,
mas no somos çiertos a donde morremos,
certidumbre de vida un ora non avemos;
con llantovenimos, con llanto nos ymos.


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Esta tal muerte con grant tribulança
Geremias, profeta lleno de enojos,
con repentimiento llorando sus ojos
e de muchas lagrimas gran abondança,
mostrando sus faltas e muy grant errança,
Quien este escripto muy bien leera
ebn este capitulo bien claro verá
que éste es el tiempo syn otra dubdança.



Por ende buen sesso era guarnesçer
de virtudes las almas que están despojadas,
tirar estas honrras del cuerpo juntadas,
pues somos çiertos que se han de perder;
quieneste consejo quisiere faser
no avrá miedo jamás de morir,
mas traspasara  de muerte a bevir
vida por siempre syn la fallesçer.
--o0o--


Espero que os haya gustado.
Sed felices.

Antonio 

lunes, 20 de abril de 2015

FLORES CON POESIA CCXXXIX.- Canciones

Nuestro poeta de hoy fue hijo ilegitimo de D. Álvaro Martínez de Luna con Dª. María Fernández, naciendo se cree en Cañete, provincia de Cuenca alrededor del año 1388, si bien esta fecha es discutida.
Álvaro de Luna, fue Condestable de Castilla, hombre de confianza del Rey Juan II, gran maestre de la Orden de Santiago.


Alcanzo gran poder debido a que entro al servicio del infante Juan cuando este era un crio y al subir al trono se convirtió en su hombre de confianza, hasta que Isabel de Portugal, segunda mujer de Juan II de Castilla, intervino y consiguió que el Condestable de Castilla fuese encarcelado, juzgado y decapitado.
En el mundo de la cultura fue un personaje que ayudó y promovió su desarrollo, y a la vez fue gran prosista y estupendo versificador, demostrado en sus poemas amatorios una gracia y buen gustos considerables.
También escribió en prosa y de él se conserva un libro titulado Libro de las claras e virtuosa mujeres.
Murió bajo el hacha del verdugo en Valladolid el año de mil cuatrocientos cincuenta y tres.
Os he colocado dos de sus canciones.

CANCIÓN I

Si Dios, nuestro Salvador,
ovier de tomar amiga,
fuera mi competidor.


Aun se m’antoxa, seyor,
si estatema tomaras,
que justas e quebrar varas,
ficieras por su amor.


Si fueras mantenedor,
contigo me las pegara,
e non te alzara la vara,
por ser mi competidor.
--o0o--

CANCIÓN II
Porque de llorar
et de sospirar
ya non cesaré,
pues que por loar
a quien fuy amar,
yo nunca cobré.


La que deseé
et desearé
ya más todavía.
Aunque cierto sé
que menos habré
que en el primer día.


De quien su porfía
me quita alegría,
después que la vi.
Queya más querria
morir algún día
que bevir ansí.


Mas pues presomí
que desque nasçi
por ti padescer,
pues gran mal sofrí
reciba de ti
agora placer.
--o0o--


Espero que os haya gustado aunque este en castellano del cuatrocientos.
Sed felices.
Antonio