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sábado, 4 de noviembre de 2017

Relación entre los distintos seres.Reflexiones tras un paseo

Este escrito lo escribí en junio de 2016 después de una visita al Real Jardín Botánico de Madrid. Hoy lo he encontrado y he decidido colocarlo con las fotos que ese día realicé y tenía preparadas junto a él. Espero que el rollo que suelto no os sea demasiado pesado.

Un paseo por el Real Jardín Botánico de Madrid. Reflexiones.-

Cada vez comprendo mejor la interrelación entre cada uno de los seres que componen nuestro mundo; plantas, animales y hombres son un conjunto de seres que conforman el mundo de la vida sobre la tierra, el mar y el aire.

Xylocopa violacea, el abejorro de la madera.

Esa interrelación obliga a darse cuenta que todos dependemos de todos y que es imposible vivir los unos sin los otros; ni siquiera es posible la existencia de unos sin una especie determinada, pues la existencia de los distintos ordenes es la que ha llevado a nuestra tierra al equilibrio a lo largo de millones de años.

Arundo donax Variegata: cañizo


Hojas de kiwi.

El exterminio de una especie determinada de insecto puede producir una cadena de desastres increíbles al no equilibrarse sus efectos en el resto del mundo zoológico, incluyendo en él al hombre. El hombre es el ser más inteligente de la creación y a la vez el más ignorante con el mundo que le rodea.

Papaver orientale 


Turdus merula (mirlo)

Y todo esto viene al caso porque paseando un día por el Real Jardín Botánico de Madrid percibí ese nexo de unión entre distintos seres vivientes. Y ello no implica armonía en el contacto, pues la Naturaleza por desgracia nos ha hecho a unos depredadores y a otros depredados.
Pero esa coexistencia esta interrelacionada de un modo increíble.

Punica granatum (Granado)


 Issoria lathonia

Si alguna vez entráis en zonas de protección, ya sea como en este caso un Jardín Botánico, o en un Parque Nacional, fijaros en la relación de la que os he hablado. No basta con defender la conservación de nuestros espacios, sino que hay que comprenderlos mediante su observación, disfrutando de ellos, intentando comprender los distintos estatus de vida, para luego poder disfrutar enseñándolos con un conocimiento de causa que ayude a defenderlos.

Dahlia Arabian night

Y por mucho que se observe a un animal, sea de la familia zoológica que sea, o a una planta, siempre encontraremos en sus comportamientos nuevos conocimientos que nos acercaran más a ellos y por lo tanto seremos más capaces de entender el mundo en el que vivimos.

Anas platyrhynchos. Azulón


Lilium blanco

Y ese conocimiento se obtiene a través de la observación y de la enseñanza de personas que, fantásticas por lo general, están dispuestas a ayudarte a aprender. Y cuando observas y al mismo tiempo sientes las explicaciones de muchísimas cosas que están sucediendo a tu alrededor, una luz se va encendiendo en tu cerebro, una sensación de bienestar y de alegría.


Callistemon comboynensis


Paloma torcaz


Por ello es fundamental a las nuevas generaciones ayudarlas a comprender y a observar el mundo que les rodea. Es justo que aprendan y convivan con las nuevas tecnologías, pero a la vez hay que enseñarles a observar el mundo que vive  a su alrededor. Me da una pena horrible cuando circulo por carreteras ver esos coches con televisión en los respaldos traseros para que los niños vayan distraídos. Ya no existe aquel amor que me trasmitieron mis padres por cada curva del camino, por cada arroyo que nacía junto a la cartera o pueblo por el que pasábamos. Y esa trasmisión es una parte esencial de la vida, esencial para que las futuras generaciones sepan a donde van y como deben ir hacia un futuro que de momento se presenta ecológicamente muy incierto.


Romneya coulteri 

Después de todo este rollo que os he soltado, espero que por lo menos las fotografías os hayan gustado.
Sed felices, es lo mas importante en la vida, lo demás es todo mas  o menos innecesario.

Argynnis pandora

Antonio

martes, 23 de junio de 2015

Baños publicos: el baño de la urraca.

Mes de abril a finales. Hace calor esa tarde, casi como si el verano se hubiera dado un paseo por el madrileño enclave del Jardín Botánico. Como muchas tardes he salido con mis maquinas a pasear para no quedarme detrás de esta pantalla tonta que nos subyuga a todos un poco.
 
He bajado a fotografiar las primeras flores de primavera y la verdad es que he fotografiado unas cuantas y otras cosas, como algún insecto y algunas aves.


Pero en cierto momento, cuando a eso de las cinco y medias pasadas andaba cerca de uno de los pilones que existen dentro del maravilloso recinto he visto un baño público concurrido.
Inicialmente había una urraca, dos cotorras y dos palomas torcaces. Las cotorras, haciendo gala a su nombre estaban chismorreando entre ellas, seguramente quejándose que la urraca ocupara el centro del pilón. Han levantado el vuelo antes de que pudiera hacerles ninguna foto.
Las palomas, engalanadas con esos collares blancos que llevan en sus plumas del cuello, han bebido un poco de agua y según me iba acercando con mi maquina de fotografiar han salido volando.


Por el contrario, la urraca, confiada, lista y por supuesto acalorada ha seguido su aseo en la pileta del baño público. Sabia de sobras que yo estaba allí; sabía también que mi idea no era hacerle daño y ha seguido debajo y encima del chorro un buen rato.

Se ha aseado a conciencia. Se ha refrescado y no ha dejado que nadie, absolutamente nadie se acercara a su isla del centro del pilón.
Os dejo con la urraca bañándose.











Espero que os haya gustado. Sed felices.
Antonio

miércoles, 18 de marzo de 2015

Los pájaros de mis paseos del mes de marzo.-

Me encantaría tener un maravilloso objetivo para la caza de aves a distancia, pero tengo que conformarme con mi zoom de 75-300 que me da más de una satisfacción y que me acompaña en casi todas mis salidas.
Antes de seguir, dar desde aquí las gracias al amigo Eugenio García Cabellos que de vez en cuando acude en mi socorro con los nombres de las aves.

Hembra de gorrión observando los movimientos de sus compinches
 
Tanto los que vivimos en la ciudad como los que lo hacéis en el campo, estamos siempre rodeados de distintas aves que conviven en nuestro mismo espacio e incluso comparten en breves momentos con nosotros.

Paloma torcaz oteando desde su rama preferida.

En las ciudades los gorriones y las palomas están por doquier. En las ramas de un árbol, en el vuelo de una cubierta o en el pasamanos de una barandilla, e incluso apoyados en el respaldo de una silla de terraza esperando una migaja de pan o un trozo de patata frita.

Herrerillo a la puesta de sol sobre un Cornejo macho.

En los lugares con arboleda se ven otros amigos.
Las palomas torcaces siempre miedosas y asustadizas, con esas cabecitas tan desproporcionadas con el resto del cuerpo invaden los campos y en la época en la que la emigración es eminente se las puede ver encima de los cables de las líneas de media tensión esperando el momento de partir hacia otros lugares.

Azulón un instante antes de amerizar en un estanque.

Hay un invasor de nuestro hábitat: las cotorras. Han proliferado de forma alarmante, se las ve por todos lados. En grupos siempre, no tienen enemigo que controle su crecimiento. Pastan en las praderas de las urbanizaciones y crean enormes nidos en árboles altos, incluso en pleno Paseo del Prado de Madrid. Por otro lado, si se las observa son fantásticas trepadoras y realizan verdaderas piruetas sobre el vacio para coger su comida o su rama para el nido.

Cotorra intentando conseguir las simientes de una acacia.

Qué decir de los azulones, esos ánades que comparten nuestros estanques, que son capaces de acercársenos a pedir un algo que llevarse a la boca e incluso criar a sus polluelos a nuestro lado. Es fácil en época de celo observar las terribles escenas de monta de una hembra por parte de un montón de machos.

Alegoría de una Victoria en las alas abiertas de una ploma.

Y hay pájaros, como los herrerillos, relativamente sociales, inquietos, que corretean por las ramas de los árboles en busca de esos pequeños insectos, que nosotros ni intuimos, olvidándose de nuestra presencia.

Gorrión saliendo de su nido en el interior de un árbol.

Y qué decir de los mosquiteros, inquietos como ninguno, los petirrojos, etc., etc.

Este mosquitero observa también la puesta de sol desde el Cornejo macho.

Cuando salgo a pasear no voy con la idea de fotografiar pájaros, pero si se colocan a tiro me encanta encontrarles posturas y situaciones que luego te hacen disfrutar.

El vuelo en planeo de esta paloma, recuerda a los pesados aviones de carga.

En esta entrada os dejo las fotografías de dos paseos de este mes de marzo por los parques madrileños. Seguro que si cundo andáis por ellos os fijáis un poco en sus ramas y setos, veréis a más de uno que a la vez os observa a vosotros.

Esta hembra de pinzón, me observa entre la seguridad que le ofrecen las intrincadas lines de las ramas de un arbusto.

Nada más por hoy.
Sed felices.
Antonio