domingo, 12 de abril de 2015

La gata que cazaba en el Real Jardín Botánico de Madrid.-

 

El día no era demasiado bueno; el tiempo primaveral de los días pasados parecía estar diluyéndose en una desapacible tarde que iba cubriendo el cielo de tonos grises. 


Una brisa a cada instante más fría comenzaba a ser molesta, pero me empeñe en seguir recorriendo el botánico en busca de alguna planta que se dejase retratar y al doblar la esquina del paseo que conduce a los invernaderos, una preciosa gata expectante estaba mirando fijamente una junta del muro que separa los distintos niveles del paseo.




Era una gata atigrada, gorda, muy suya, como casi todos los gatos, independiente y totalmente confiada ante los visitantes del jardín.
Estaba tan absorta en algo que debía moverse dentro de la junta que no hacia ni la más leve concesión a los siseos y a los distintos ruidos producidos por mi boca para qué me prestara atención.


Sentada, observaba el muro. Seguro que o una lagartija, o un pequeño insecto, se movía dentro de él y el ruido que pudiese producir llamaba la atención de la gata. De vez en cuando su pata delantera se introducía en la junta intentando atrapar con sus garras a cualquier insensato que se colocase a su alcance.


Tal era su atención. y su desprecio hacia mi presencia, que cuando me acerque hasta ella no salió huyendo, como hubiera hecho cualquier gato callejero, si no que, muy al contrario parecía indicarme que le ayudase en su caza vespertina.



Tumbada, sobre la piedra caliente aun, siguió manejando su pata. De vez en cuando se digno a levantar la cabeza como si quisiera recompensar mi acercamiento. Pero fueron solo unos pequeños instantes. Luego volvió a colocarse semitumbada sobre el murete y continuó prestando toda la atención a su caza.



Seguí mi camino. Continué andando.
Mientras fotografiaba la Corokia cotoneaster apareció de repente la gata y ante un leve siseo mío, vino rauda a saludarme y restregó su cuerpo contra mi pantalón. 


No pude fotografiarla, pero me quedó la duda si era una muestra de reconocimiento por el tiempo que había estado junto a ella mientras cazaba.


Nada más por hoy. Sed felices.
Antonio

miércoles, 8 de abril de 2015

Blas de Lezo: el gran almirante olvidado y desconocido.-

El almirante Nelson tiene una gran estatua sobre una impresionante columna en Londres; nosotros tenemos una estatua del almirante Blas de Lezo en un lateral de los Jardines del Descubrimiento. Personalmente soy de la opinión que los grandes héroes nacionales deberían estar en el centro de las plazas, bien vistos y bien iluminados.

Estatua de Blas de Lezo y Olavarrieta en los Jardines del Descubrimiento (Madrid)

Blas de Lezo ha sido inmortalizado por el escultor Salvador Amaya en una preciosísima estatua en bronce sobre pedestal sita en los mencionados jardines desde 2014, que refleja de forma inmejorable los defectos físicos que sufrió el almirante a causa de heridas de guerra.

Situación de la estatua 

Si los Jardines del Descubrimiento son el lugar ideal para colocar a ilustres marinos a la sombra de Colón, por lo menos hagámosles resaltar adecuadamente creando un circuito con sus monumentos y significándolos a cada uno en lugares destacados en la plaza.
Dicho esto, vayamos con este resumen del gran almirante:

Primer detalle. Al tener el brazo derecho inútil, la espada bajo el para empuñarla con el izquierdo

Blas de Lezo y Olavarrieta nació en Pasajes el año de 1689, siendo mandado a estudiar a Francia. A los doce años, edad normal en aquella época, se alista como guardiamarina en la escuadra francesa.
Entonces, debido a la Guerra de Sucesión, las escuadras francesa y española eran aliadas defendiendo el derecho al trono de Felipe de Anjou.

Pata palo, su primer apodo. Perdida la pierna izquierda a los 17 años

Blas de Lezo que navegaba en un barco francés el año 1704 frente a las costas de Vélez- Málaga en pleno combate fue herido en la pierna y se la tuvieron que amputar por debajo de la rodilla. Por su valor fue ascendido a Alférez de Bajel.
Un año después, estaba de nuevo en el mar y en 1706 defendiendo la base de Tolón, un trozo de metralla le dejo tuerto del ojo izquierdo.
En 1712 es ya capitán de navío y en 1714 una bala de fusil al acercarse las murallas de Barcelona, le deja inutilizado el brazo derecho.
Es a partir de este momento cuando recibe el apodo de Medio hombre.

Otro detalle. En Tolon una esquirla le deja tuerto del ojo izquierdo y asi se representa.

Terminada la Guerra de Sucesión, es destinado a las costas del Perú con mando en navío de guerra y allí se dedica a combatir la piratería y a los bucaneros.
Vuelve a España y en 1730 es ascendido a Jefe de Escuadra, asignándosele una escuadra en el Mediterráneo, con la cual en 1731 se pondrá delante de la ciudad de Génova para que esta cumpliese los compromisos de con la Corona española.
Conseguido esto, condecorado con las mal altas del momento, se le otorga por parte de Felipe V un banderín para lucir en la nao capitana de la escuadra con la que parte a la conquista de Oran y a la persecución de los piratas de la zona, consiguiendo vencerlos y conquistar la ciudad.

Detalle del estandarte concedido por Felipe V para colocar en su nao capitana.

Ascendido en 1734 al empleo de Teniente General de la Armada en 1734 parte de nuevo hacia América con el cargo de Gobernador de Cartagena de Indias. Allí rendirá el último tributo a la Patria.
En inferioridad de condiciones tiene que enfrentarse a una escuadra inglesa mandada por el almirante Edward Vemon que sitia la ciudad. Las fuerzas inglesas con más de 180 barcos contra seis barcos de guerra españoles. Pues Lezo consiguió derrotar a la escuadra inglesa de tal manera que ello dio a España unos años de tranquilidad y supremacía en el mar.

La altura total de la estatua es de unas 6 metros, quizás un poco mas.

La batalla debió ser terrible ya cantidad de muertos también. Muchos cuerpos quedaron esparcidos por los alrededores de la ciudad provocando una epidemia de peste a la que Blas de Lezo no pudo combatir y murió por su causa, en Nueva Granada, en 1741.
Nada más por hoy, solo desearos felicidad.
Antonio

martes, 7 de abril de 2015

Paseando por el Real Jardín Botánico de Madrid una tarde de comienzos de abril.-

Estamos a principios del mes de abril. La primavera de los hombres hace poco que ha llegado con la precisión de la maquina solar. Unos árboles le han hecho caso al calendario y otros aun ronronean de placer sin querer despertar del sueño invernal en el que están sumidos.
Estoy entrando de nuevo en el Real Jardín Botánico de Madrid, como muchas otras tardes, con la ilusión puesta en encontrar belleza a mí alrededor. Belleza seguro, pues los jardineros del Botánico se habrán encargado de que en distintas zonas luzcan algunas flores de temporada y arbustos que ya llevan allí muchos años no querrán quedarse atrás en mostrarnos sus flores.
De aquí en adelante dejo de decir y solo debajo de cada foto os pondré lo que es cada cosa.
¿Entramos? Estáis en vuestra casa.
 
 
 Rhododendron Cosmopolitan


Aliso

Cerezo


Cilantro

Kerria japonica

Tulipan Alibi



Parrotiopsis jacquemontina



Syringa X chinesis

Tulipan Escape

Rodhodendron

Clemantis montana var Rubens

Col repollo Quintal de Alsacia


Espero que os haya gustado el recorrido.
Lo que si os puedo asegurar es que yo si disfrute, en la contemplación y el silencio de esa tarde, un montón.
Sed felices.
Antonio

lunes, 6 de abril de 2015

Jorge Juan y Santacilia: un almirante de España.-

Existe en la esquina de la calle Serrano con Jorge Juan, junto a los Jardines del Descubrimiento, Madrid, un pequeño y escondido monumento a uno de los grandes marinos españoles.
Dicho monumento, inaugurado en 2014, es obra del escultor José Luis Sánchez Molina, y es un homenaje de la Marina y del Ayuntamiento de Madrid a Jorge Juan.


Nace Jorge Juan y Santacilia. en lo que hoy es el término de Novelda, Alicante, y conocido como Monforte del Cid, en 1713.
Muerto su padre siendo el muy joven y acogido por familiares religiosos, estudia en los Jesuitas y a la edad de dieciséis años ingresa en la Academia de Guardiamarinas de la Armada.


Terminada su carrera y bajo las ordenes de marinos como el Conde de Clavijo, Juan Navarro y Blas de Lezo, realiza sus incursiones guerreras por el Mediterráneo.
En una expedición científica conjunta con los franceses ayudo a demostrar que la tierra no era completamente redonda
Destinado a Perú, se dedica por encargo de la Corona a estudiar la organización de los territorios de América del Sur.
Jorge Juan era un gran marino, pero a su vez un gran humanista y científico.


Es enviado a Inglaterra como espía, para conseguir obtener planos de los navíos ingleses, formas de construcción etc. Descubre que si bien los barcos ingleses son mejores, no así los sistemas de construcción.
Vuelto a España organiza los astilleros de tal forma que el trabajo en ellos este organizado de forma moderna y ordenada.


Jefe de la Academia de Guardiamarinas organizo los estudios exigiendo a los alumnos altos grados de perfeccionamiento en ciencias matemáticas y físicas, así como en navegación y tácticas de guerra.
Posteriormente Carlos III le nombra embajador extraordinario en Marruecos para conseguir un tratado con el rey marroquí, y a la vuelta es nombrado Director del Seminario de Nobles.
Después de haber servido a su patria en el servicio de la guerra, de las ciencias, la diplomacia y las humanidades, muere Jorge Juan en Madrid en 1773 a os sesenta años de edad.


Espero no haberos aburrido demasiado.
Desde el pobre punto de vista de quien escribe, el monumento debía estar destacado, visible y dándole la importancia que tuvo como militar y científico el Jefe de la Escuadra Real, D, Jorge Juan Santacilia.


Estaréis de acuerdo conmigo que este personaje se merecería un lugar mucho más destacado en la capital de España y un monumento más acorde con su grandeza, no menospreciando por ello la obra del autor.
Junto a él y sobre un pedestal está la figura de Blas de Lezo, mucho mas acorde con la grandeza del personaje.
Sed felices.
Antonio

FLORES CON POESIA CCXXXVII.- Amor herido.

Nace nuestro poeta en el año de mil ochocientos noventa y cinco, en un pueblo de la provincia de Lugo llamado Chantada.
Realiza allí sus estudios parvularios y a la edad de doce años, Avelino Gómez Ledo, ingresa en el seminario de Madrid, donde realizará su carrera sacerdotal.



Pasará toda su vida en la capital de España donde será párroco de la iglesia de San Agustín.
Avelino Gómez Ledo, es un hombre de letras, gran orador, buen prosista y estupendo poeta, que compagino tanto la lengua castellana como la gallega en sus escritos y tradujo a esta ultima a Virgilio.
Destacar en su obra poética Templos serenos, Cancionero de Nuestra Señora de Faro y diversos poemas.
Avelino Gómez es un poeta modernista con un sentido neoclásico de la poesía, dominando los géneros latinos y sabiendo darle a sus poemas emoción, calidez humana y un profundo sentimiento.
Murió en su ciudad natal en mil novecientos setenta y siete.



Os he colocado un soneto titulado Amor herido. Espero que os guste.

SONETO

Eros jugaba en un rosal florido…
Una abeja dormida en una rosa,
sobresaltada, el aguijón furiosa
hinco en el dedo al vástago de Gnido.



-¡Ay madre, que dolor!, estoy perdido
-voló gritando a la más bella diosa-,
una pequeña sierpe venenosa,
que la nombran abeja, me ha mordido.



-¡Oh!- le dice la hermosa Citera-.
¿Pero es posible que tan grave sea
el mal causado por tan débil dardo?



Piensa, Amor, cuál serán los sufrimientos
de los hombres que tú hieres a cientos
con esas manos de jazmín y nardo.
--o0o--



Nada más por hoy.
Sed felices
Antonio

jueves, 2 de abril de 2015

Los gorriones que comian en el árbol del amor.-

Hace calor. Son las cinco de la tarde del penúltimo día del mes de marzo. Entro en el Real Jardín Botánico de Madrid y me dirijo hacia la derecha en busca de las camelias para fotografiarlas a contraluz. 


Allí, justamente al lado de ellas existe un árbol del amor, un Cercis siliquastrum, que está desarrollando sus flores y poniéndose hermosamente bello como todos los años.


De repente un trino de gorrión me llama poderosamente la atención por los diferentes tonos que emiten un montón de esos pajarillos que merodean por sus ramas y troncos.


Me paro a mirarlos; nunca los había visto en tal cantidad en un árbol.


Observándolos  me doy cuenta que adultos y jóvenes, plantandose en ramas y troncos, picotean.
Pienso que quizás las semillas que puedan soltarlas flores se introducen en la corteza del árbol y ellos van a comérselas.


Es un constante ir y venir de gorriones. Mayores y jóvenes, que están abandonando la niñez, llegan revoloteando.


Incluso me miran despreocupados, con un cierto interés hacia ese enorme ojo que me sale de la cara. Pero solo es eso, curiosidad. A ellos lo que realmente les interesa es su sustento, la comida que el árbol les proporciona.


Sigo fotografiándoles y observándoles durante un rato hasta que decido que ya he estado suficiente tiempo debajo del árbol del amor y hay que ver otras plantas.


Me marcho de allí rumiando que tendrán las semillas que puedan desprender las flores y que tanto apetece a los gorriones.


Llego a casa y me pongo a revisarlas fotos. 


Y de repente una, ¡que suerte!, que no está muy bien enfocada, la ultima de esta entrada, me revela el porqué de tanto gorrión en el árbol del amor: es algún tipo de insecto del que se alimentan los gorriones. 


Fijaros en el pico del gorrión de la última foto, tiene a su presa dispuesta a comérsela. 

Nada más por hoy, solo desearos felicidad.
Antonio