martes, 11 de noviembre de 2014

FLORES CON POESIA CCXVI.- Adolescencia.

Nace nuestro poeta en Caspe, provincia de Zaragoza en el año de mil novecientos ocho. 
Etudió Ginés de Albareda Herrera en su juventud en Zaragoza, donde se licenció en Farmacia.

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En el momento de estallar la Guerra Civil en España se puso del lado sublevado. Con el gobierno de Burgos, fue embajador itenerante por distintos países americanos y europeos. Profesor de Literatura Hispanoamericana tanto en la Universidad de Madrid como en la de Nueva York.
Como poeta, Gienés de Albareda Herrera es un magnifico colorista, intimista, dominador de la poesía clásica y capaz sortear la época de los ismos sin dejar por ello de pertenecer a la época modernista.
Entre sus libros destacar Morada de los romances de la angustia altiva, Sontos, romances y poemas de amor etc.

 
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He colocado un soneto titulado Adolescencia que a mi particularmente me ha parecido genial.
Ginés de Albareda murió en Madrid en mil novecientos ochenta y seis.

ADOLESCENCIA
 
Cuerpo con ademanes de guirnalda
tejida de llovizna y sol cansado
para apresar el aire enamorado
en tu cielo de olivos y Giralda.
 
 
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Quince lirios de luz celosa y gualda
suben hasta tu voz. El pelo izado
en un rebaño de oro desatado
en la primavera virgen de tu espalda.
 
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Corriges en tu sangre de Narciso
la ágil adolescencia de la fuente
y el reflejo doblado e impreciso,
 
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y en tu clara mañana impenitente
levantas la verdad de un Paraíso
sin manzanas mordidas ni serpiente.
--o0o--
 
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Espero que os haya gustado.
Sed felices.
Antonio

viernes, 7 de noviembre de 2014

FLORES CON POESIA CCXV.- Viejas del café.

Nuestro poeta nació en Madrid el años de mil novecientos nueve.
Se sabe que estudió en Madrid, donde posteriormente regentó una pollería y de ahí le viene el apodo a Manuel Fernández Sanz de Manolito El Pollero.

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Hombre divertido, bon vivant, al que le gustaba pasearse por Madrid de tertulia en tertulia y de bar en bar. Amigo de todos y con salidas estupendas en cada momento.
Capaz de escribir una poesía en la servilleta del café o del bar, que luego era rescatada por sus amigos, como este pequeño villancico:

Cuando con los otros niños
de Niño jugabas Tú,
¿Sabias, o no sabias
que eras el niño Jesús?

Manuel Fernández Sanz tenía un léxico extraordinario y era capaz de escribir a todo y a todos en el mundo que le rodeaba como podréis ver en el poema que viene a continuación.

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Su temática es real, concisa, cierta e irónica, sin dejar por ello de ser emotiva, pudiendo parecer la prolongación de un Valle-Inclán por su estilo.
Murió en Cornellana, Asturias, en mil novecientos sesenta y seis.
Espero que os guste el poema elegido.

 
VIEJAS DEL CAFÉ
 
Esas dos viejas que están
dormitando en el diván
del café,
¿Qué serán, que no serán?
Por la edad puede que si
danzaran el minué.
Nada oí
¿Yo que se?
 
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Tan pasitas ambas son
que un arrugado orejón
no lo es más.
¿Vivirán de una pensión?
¿Darán dinero a interés,
y al diez por ciento además
cada mes?
Pues, quizás.

 
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Juntas sientan su chochez
con corita timidez
de titi,
y cuando suenan las diez
de la noche en el reló
vanse a su zaquizamí.
Solo yo
quedo aquí.
--o0o--

 
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Espero que os haya gustado la descripción de esta escena que hoy en día no es corriente presenciar, pero que en aquellos años se daba. Cruda realidad la de este poema, mezclado con algo de dulzura.
Sed felices.
Antonio

El pinar del arroyo de los Álamos. Sierra del Guadarrama.

Si llegas al final del embalse de la Jarosa en Guadarrama sin dejar la carretera asfaltada llegaras al segundo aparcamiento y a partir de ahí una barrera impide el paso de vehículos.


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Unos cien metros más adelante. Después de un pequeño desnivel te encontraras con el arroyo de los Álamos que baja con aguas completamente cristalinas, cuando baja, desde unos pocos de cientos de metros más lejos.
Si recordais el ultimo paseo por la Jarosa, la ultima foto era exactamente la desembocadura del arroyo en el pantano, y con ella empezamos la excursión.


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Es un paseo para todos los gustos, pero sobre todo un paseo para quien le guste andar y respirar el aroma o los aromas del pinar. El pino, las jaras, el romero y el tomillo, zarzas y arbustos van todos de la mano y todos ya cada uno con su aroma, siendo las jaras las que destacan con sus olores.


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Los pinares del sistema central se dan sobre terrenos pobres y secos. Una sierra en la que se recoge agua pero no en las cantidades que lo hacen otras montañas de la península.

 
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El pinar se eleva majestuoso dejando pasar entre árbol y árbol la luz suficiente para que en el arroyo, donde el suelo es excesivamente blando y húmedo para él, crezcan otras especies, más pequeñas pero no menos importantes.


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La luz del pinar es de una coloración distinta a cualquier otra. Contrastes de sombras y luces e incluso de colores.



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El arroyo, con sus aguas limpias va alimentando a los árboles de ribera que crecen en sus orillas y al mismo tiempo deja en los alrededores la humedad suficiente para que jaras y otros arbustos beban a través del rocío de la noche.


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Luego, cuando el sol aprieta el pinar se convierte en un mundo seco lleno de fragancias que transporta el aire.


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Mientras tanto, los colores del otoño se entrecruzan con la durabilidad del marrón y verde del pino. Estallidos de color que surgen repentinamente entre innumerables pilares resinosos. Esos pequeños vástagos de álamo que ahí están, son faros que encienden el bosque seco.


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El sendero junto al arroyo se encuentra de vez en cuando con el camino forestal y unas veces andas junto al agua y otras a unos metros por encima de ella, pero en cualquiera de las dos situaciones la soledad, el silencio y la belleza e embargan.


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El pinar hay que mirarlo con cariño. Si miras debajo de su pinaza en esta época, allí donde este abultada, puedes encontrar hongos de todos los tipos, comestibles y no, que también engalanan el paisaje y los aromas que por el vuelan.

 
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El arroyo baja plácido, muy plácido, pero baja. Se nota que este año ha llovido más que otros, pues por estas fechas suele estar en superficie seco.


 
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A mi personalmente me llena. Envuelto por el te das cuenta de lo pequeño que eres.


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El próximo día llegare hasta lo alto del arroyo, pasando lo que se llama el barranco del Lobo para enseñároslo. Es otro paraje completamente distinto.
 
Sed felices. Yo lo fui dando este paseo.
Antonio.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Insectos, insectos... de este verano

Este verano ha sido especial en cuanto al número de especies y la cantidad que de ellas hemos podido presenciar en la zona de Guadarrama.
Se han echado en falta cantidad de mariposas, el número de abejas ha disminuido considerablemente y también lo han hecho la familia de mantis, que prácticamente no se ha dejado ver.
No sé si ello se debe al frío que padecimos en julio, a las doce del mediodía había que salir abrigados, a las lluvias intensas o quién sabe si a pesticidas.
Os dejo algunas fotos de estas maravillas de seis patas y dos o cuatro alas que se desplazan a nuestro alrededor y que de alguna forma son esenciales para que nosotros podamos seguir viviendo. Sin ellos nuestro mundo sería distinto, completamente distinto.
 
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Abejorro sobre flor de zarza
 
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Abeja intentando buscar un lugar donde dormir. Al final se enganchó al tallo.

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Una mosca Rhyncomyia columbina sobre espiga de gramínea salvaje

 
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Extraño saltamontes casi albino que destaca sobre el color de la santolina

 
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Caballito del diablo tomando su merienda, una nocturna, sobre su posadero. La cazo delante de mi.


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Una asilidae al acecho de su presa desde una posición alta


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Preciosa mariposa la Polygonia C álbum sobre un cardo



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Una efímera tomando su único día de sol. Se apareara y morirá.


 
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Una abeja trabajando para su colmena sobre la flor de una santolina.


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Y para terminar esta mosca Lamphria marginata de la familia Asilidae en su reposadero.


Espero que os hayan gustado.
Sed felices.
Antonio

lunes, 3 de noviembre de 2014

El desove de las libélulas.-

ADVERTENCIA: las fotos no son buenas, pero ahí están.

Hace poco, en un blog había leído que en el mundo de las libélulas, después de la fecundación, el macho ayudaba a la hembra a depositar los huevos en el agua a base de golpearla contra esta. Y que en caso de que el macho se soltase la hembra lo podía hacer sola pero posiblemente moriría.
El viernes pasado en la ensenada del arroyo de los Álamos, en Guadarrama, presencie por primera vez esta operación, con la mala pata que la pareja estaba muy lejos para fotografiarla bien con mi 300mm.
El macho ayuda a la hembra a depositar los huevos golpeándola cada vez contra el agua. Es un tándem curioso que a escasos centímetros de la superficie acuosa realiza verdaderas cabriolas.
Os dejo la secuencia. Siento que las fotos no sean de mejor calidad, pero ya sabéis que una imagen a veces vale por mil palabras, aunque la imagen sea mala.

 
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La pareja vuela en formación buscando un lugar adecuado en la superficie del agua para depositar los huevos.


 
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Ya están muy cerca del agua, la hembra a comenzado su descenso hacia ella .



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Llego un instante tarde. La hembra ya ha depositado un huevo y cuelga del macho.


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Momento crucial. La hembra está depositando el huevo después de que el macho la golpease fuerte contra el agua.


 
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Por dos veces consecutivas han tocado el agua, se ven las dos series de ondas. Esparcir los huevos tiene la ventaja de que cada uno caerá en un lugar diferente y se aumentan las posibilidades.
Y esto es todo por hoy. Si algún día tengo un objetivo mejor, o están mas cerca intentaré repetir las fotografías de esta escena.
Y esta ha sido la secuencia; espero no haberos defraudado.
Sed felices.
Antonio

domingo, 2 de noviembre de 2014

El paseo de hoy en La Jarosa, Guadarrama.-

El paseo de hoy ha sido curioso. Primero bordeando la presa de La Jarosa por su orilla norte hasta su final, para luego tomar el arroyo de los Álamos desde su desembocadura hasta bien arriba. Ambos tramos preciosos y totalmente diferentes; del primero hablaremos hoy, del segundo otro día, que en las tardes largas que se avecinan hasta el mes de marzo habrá tiempo para todo.

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Esta preciosa la presa como ya pudisteis ver en otra entrada parecida a esta. Los contrastes y reflejos en el agua, los rincones formados por robles y fresnos y los altos olmos y chopos de lugares semi sombríos alegran la visa.
Sensaciones maravillosas para un paseo en solitario, fácil, donde la contemplación de la naturaleza te relaja, te ayuda y te anima a seguir andando buscando el siguiente rincón, el siguiente detalle.
Hoy no quiero escribir mucho mas, solo algún apunte debajo de las fotos y lo más breve posible.


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Un fresno ya sin hojas y un pino, verde en su máximo esplendor, cobijan a unos peñascos de granito. Imagen típica de esta sierra. Grandes masas graníticas que surgen de improviso de suelos tapizados de las agujas de los pinos.


 
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Rincón donde fresnos y robles comparten un mismo espacio.


 
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La ensenada del arroyo de la Jarosa con su playa y los árboles de ribera.
Cuando miro y admiro estos paisajes de pinares recuerdo aquellos versos del poeta:

Por aquí el campo sería
sostén de mi luz primera.
Quizá el pinar fue frontera
entre el corazón y el día.
De niño te miraría
como ya no podré verte;
tierra que la luz convierte,
por la mirada, en latido,
dime: lo que en ti ha nacido,
¿tendrá tu peso en la muerte?


 
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Otro descomunal fresno pasado el segundo arroyo, el arroyo Picazuelo, da sombra a una caseta de conservación de la presa.


 
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Casi al final del recorrido, en un rincón soleado y protegida del aire por las montañas de zarzas que están a su alrededor, esta preciosa madreselva nos regala la vista con sus flores.


 
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Las zonas suaves de la presa, con los prados donde te acompaña el olor de la manzanilla cuando pisas sus plantas que lo invaden todo.


 
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Otra ensenada tranquila: la entrada del arroyo de Los Álamos que refleja el cielo y los pinares que la bordean.
Estos álamos marcan el comienzo del arroyo que lleva su nombre y el final de la presa. A partir de este momento el pinar, húmedo primero y seco después, se adueña del monte hasta prácticamente lo alto de las montañas.


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A partir de aquí seguiremos otro día el otoño del arroyo
Sed felices.
Antonio