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domingo, 10 de julio de 2016

Una puesta de sol al llegar de un viaje: nuestro tiempo.

Ha sido un día cuasi perfecto.
Un maravilloso viaje, visitando dos lugares ya conocidos, pero no por ello menos ansiados de volver  contemplar,
Los arcos visigóticos y los románicos se han dado durante unas horas las mano en nuestra cabeza, en  nuestros pensamientos y en la devoción que siento por el románico. Ha sido un día perfecto y lo hubiese sido más si tu, mi querida Soledad, me hubieses acompañado. Pero…


Llego a casa y unas pequeñas nubes me indican que algo está a punto de suceder.
Un silencio envuelve el piso, solo roto por el sonido de una televisión encendida para que el aire y el ventilador del techo del salón que lo produce, no se aburran.
Vuelvo a sacarlas maquinas de su cartera y emprendo el camino de mis observaciones celestes.
Cuando llego al prado, el sol acaba decolarse por detrás aun de Abantos, pero ya le quedan pocos días para que esto suceda. Dentro de poco, en su lento descenso hacia el solsticio de invierno, ira recorriendo el horizonte hacia el sur.


Y seguiré mirando solo los ocasos del astro rey, de la misma manera que observo, poco a poco, mi ocaso hacia mi solsticio de invierno. Cuan solo te sientes cuando sin compañía ves avanzar el tiempo inexorable en un discurrir continuo de días que pasan como si de meros instantes se tratasen.
El cielo se ha apagado un poco más, pero aun brilla considerablemente.


Me acerco con el teleobjetivo y observo como las nubes adquieren tonalidades que rayan los dorados y los grises. 


Unos tímidos rayos se cuelan vergonzosos entre las nubes y el cielo parece empezar a bostezar, buscando un placentero descanso, merecido después de tantas horas de luz y de calor.


Se ha vuelto a repetir un nuevo atardecer, parecido al de hace unos días, pero distinto.
Hoy mis pensamientos, entre nube y luz, están en aquellos arcos maravillosamente trazados hace unos mil trescientos años y en aquellos otros de unos siglos después y en ti, Soledad.


El cielo comienza a dorarse. Pero no es un dorado limpio, maravilloso como el de otros días, no, sus tintes rojizos le dan un aire de calor, da la sensación que los efluvios de los infiernos eternos quieren apoderarse de él.
Pero eso no quita para que la belleza que despide el cielo que parece inamovible, no sea fantástica.


Como un pequeño cometa un avión deja su estela en el aire, como si quisiese orbitar alrededor del sol. Unos instantes más tarde, ese cometa terrestre está un poco más alejado hacia el sur. Su estela, su corta estela, denota prisa, todo lo contrario de la necesidad que tengo ahora mismo de que el tiempo transcurra plácidamente, tranquilamente.


Las nubes más grandes, me indican que el tiempo del atardecerse está acabando y llega, poco a poco, el tiempo de la noche, de esa noche en la que estoy sumergido desde hace tanto tiempo.


Si, se ve claramente que los tonos alegres que sembraban el cielo están pasando a unos cada vez más grises. Aun se aprecia el resplandor en el horizonte, pero ya ha perdido fuerza. Da la sensación de que cada tarde el astro rey desconecta la bombona de gas, cierra el chiringuito y se va a dormir.
Seria fenomenal parar el tiempo por las noches y volverlo a encender a la mañana siguiente.


Mi tiempo va pasando. Ya ni soy el crio que se comía el chocolate escondido debajo de la mesa del comedor, ni el muchacho que en sus primeros intentos de conquista salió más trasquilado que la mula del campesino, ni el padre recién estrenado… Mi tiempo está pasando, como está mandado; como por desgracia está mandado, porque ¿a caso no es una desgracia que el tiempo este para cada uno de nosotros entre corchetes? Las dudas, Soledad, sobre nuestro tiempo no terminan nunca. La existencia después de la existencia, unas veces la veo posible y otras la mentira mayor que se le ha contado al hombre; pero quiero creérmela, es mucho mas bella la mentira que la realidad de un sueño donde no se sueña nada.


El cielo está coloreado de tonos grises adornados con pequeñas bandas rojas. La luz ha perdido fuerza y el color también. La noche ha llegado ya, ya no es necesario quedarse aquí observando y testificando que lo que debía suceder ha sucedido: el sol se ha acostado. Pero no sé si valdrá mi certificación porque no tengo testigos que acompañen lo presenciado. Ni siquiera tú, Soledad, estabas allí conmigo para ratificar que el sol se había acostado.
Cada vez que te miro a los ojos, como cuando miro al sol, por dentro me ilumino; el problema es que tu estas ciega y no puedes ver mi mirada, aunque a mí me veas. Nadie puede certificar mi mirada, en cambio como cada puesta de sol, está ahí cuando tú estas cerca.
                                      Villanueva del Pardillo, 10 de Julio de 2016

Sed felices.

Antonio 

miércoles, 29 de junio de 2016

Cuarenta y cinco minutos disfrutando con el sol y con el aire

Un amago de tormenta ha pasado esta tarde por encima de nuestras cabezas. Después del aire fresco que la acompañaba y de un cierto olor a tierra mojada, señal de que ha llovido cerca, un terrible bochorno se ha apoderado del ambiente.
Un cielo extraño, que permitía ver de vez en cuando al sol detrás de las nubes, grisáceo, cubría por completo el horizonte. A las nueve de la noche, lo de noche en este tiempo y a esa hora es un eufemismo, un cielo dorado que he visto desde mi ventana me ha llamado la atención. He tomado la máquina de fotos y me he ido al prado que está cerca de casa.


Ha valido la pena. Han sido cuarenta minutos de contemplación y de disfrute, una representación teatral maravillosa entre dos actores: el sol y la atmósfera.


El sol se esta acostando. He tenido que esperarme un rato porque alto aun era demasiado potente y oscurecía en demasía al cielo y la tierra. Realmente la tierra en este caso me importaba poco, no era un actor necesario y se estaba preparando para albergar las sombras de la noche.


El monte Abantos, allí a lo lejos es hoy la cuna por donde se acuesta el sol. Lentamente el astro rey desciende por detrás de él y va acurrucándose en la cama bajo el horizonte. En retirada magnifica, va dejando tras de sí en el cielo una enorme cantidad de tonos que van desde el oro al rojo fucsia, que es casi imposible fotografiar, en una lección magistral de pintura. ¡Cuántos artistas quisieran saber expresar así!




Estoy completamente solo en medio de la pradera. Estoy disfrutando con los instantes que la Naturaleza me está regalando. Dos actores y un solo espectador aplaudiendo cada cambio de luz, de interpretación. ¡Qué maravilla! El cielo, allí tras Abantos, está cada vez más oscuro. El astro rey se ha dormido, pero aun mantiene algún ojo despierto para dejar su sello en un cielo que ahora comienza a iluminarse de tonalidades maravillosa.


Hemos pasado del dorado de hace unos minutos a unos blancos fantásticos acompañados de dorados, azules, grises… Da la sensación que el sol va a salir de nuevo por el horizonte, cada vez más oscuro, como si hubiese olvidado algún trazo que realizar en el cielo.


Sigo absorto en la contemplación. Tengo que forzarme a hacer fotos, pues a cada instante el cielo va cambiando de manera espectacular. Sigo solo en mitad del campo. Nada, absolutamente nada, interrumpe el gozo y el disfrute que ahora mismo me invade. 




Por unos minutos he abandonado las angustias de esta vida moderna que nos hemos inventado olvidándonos de la contemplación de la Naturaleza que nos ha creado y nos ha dado su espacio. Nada entorpece mi mirada, nada es un instrumento de distracción. Estoy en plena comunión con el cielo y con la luz del sol. Esa luz que sigue emanando desde mucho más lejos de donde yo me encuentro.




Es una sinfonía de colores lo que estoy viendo, disfrutando y gozando. Cada instante es una nueva nota de color y de luz dirigida por un magnifico director de orquesta. Las claves de dorados y grises, alternan con la de rojos y azules. ¿Se puede pedir más? En un lento adagio de melodiosa música la noche comienza a ganarle terreno al cielo.


Los colores cada vez menos brillantes comienzan a experimentar esa tendencia al rojo que indica que la luz le llega desde muy lejos, agotándose después de tantas horas de recorrido por el espacio.


Los tonos se están haciendo cada vez mas forzados. A ras de suelo cada vez se ve menos, aunque aun es de día. El cielo toma unos tonos amarillos que parecen forzados, como resistiéndose a ser desplazados. Pero como con nosotros, el tiempo es implacable incluso con el cielo y le obliga a irse retirando poco a poco. El concierto de las alturas está a punto de acabar.


Ya, prácticamente ha desaparecido. Solo quedan sobre un fondo cada vez más ultravioleta unas manchas rojas difusas, que han sustituido brevemente a los dorados finales.
Hago la última foto.


Le doy gracias a la Madre Naturaleza por haberme hecho gozar de ella durante cuarenta y cinco minutos. Lástima que hayan sido cuarenta y cinco minutos en soledad, Soledad.
Vuelvo sonriendo al bullicio y al asfalto. Quizás mañana haya más. De todas maneras con lo de esta tarde tengo para sonreír y disfrutar con el recuerdo durante bastante tiempo.
--o0o--

Puesta de sol en Villanueva del Pardillo el 28 de junio de 2016.
Sed felices.

Antonio 

sábado, 6 de febrero de 2016

Algunas fotos de insectos del 2015 (IV)

Te mira con ojos por un lado curiosos y por otro amenazantes. No le tiene miedo a nada y dentro de los insectos de nuestro entorno es uno de los mas agiles y más eficaces a la hora de cazar: la mantis religiosa.
La mantis religiosa pertenece al orden de los mantoideos ya la familia Manteidae. Se extienden por toda la Península y por todo el continente Europeo. Si las quieres encontrar deberás buscar entre las hierbas de los prados sin cultivar y en las plantas aromáticas. Sus colores van de verde oscuro al marrón, dependiendo del habita en el que estén.



Sus poderosas patas, herramienta fantástica de caza, salen disparadas ante cualquier insecto o arácnido que se le ocurra pasar por su zona de caza y una vez prendido en sus patas ya nadie escapa.

Las abejas pertenecen al orden de los Himenópteros y se caracterizan por sus colores llamativos, sus cuatro alas y por lo normal ejercer una cierta actividad social unas y otras por el contrario vivir una vida aislada del resto de los congéneres. Este último caso es el de la abeja Anthidium florentinum de la familia Megachilidae.
Son abejas en las que las hembras se encargan de realizar su nido excavando en la tierra para depositar allí los huevos de la nueva generación.


Los machos, que llegan antes que las hembras, son territoriales y no permiten en sus plantas a ningún otro insecto que les moleste, excepto a las hembras con las que copulará siempre que lleguen a sus flores.

El mundo de los arácnidos es fascinante. Yo lo desconozco casi todo de ellas a excepción que se que se diferencian de los insectos por tener ocho patas en vez de seis.
Son cazadoras maravillosas que muchas veces no vemos al estar tan bien camufladas en sus plantas que son difícilmente apercibidas.
En la imagen podemos observar como la araña ha conseguido una presa. Si no me equivoco creo que la presa en un díptero de patas largas llamado típula.


La capacidad que tienen las arañas de generar un veneno capaz de inmovilizar instantáneamente a su víctima a mi me asombra. Las he visto cazar una abeja del doble de su tamaño sin que aquella se diese cuenta de lo que pasaba.

La libélula negra es una maravilla verla posada en la rama de los arbustos cerca de llas corrientes de los arroyos y en lugares soleados esperando la llegada de las hembras con las que copular. La de la fotografía es una Calopteryx sp; y digo SP porque me faltan datos.
En los meses que transcurren entre abril y septiembre se las puede ver posadas en las plantas.


Estas libélulas pertenecen a la famila Lestidae. Como dato curioso os diré que nunca están en aguas estancadas y que las hembras ponen unos trescientos huevos. Las larvas salen como unas tres semanas después de la puesta y estarán en el agua viviendo durante dos años hasta convertirse en imagos.

Otros insectos apasionantes son los chinches. Son innumerables sus distintas familias e individuos. Los hay robustos y otros livianos y ligeros; unos de coloridos vistosos y en cambio otros se recubre de colores suaves.
Los chinches pertenecen al orden de los Heterópteros y aunque muchos son vegetarianos otros, por el contrario, se dedican a la caza de todo aquello que se ponga por delante.


El de la fotto parece que pertenece a la familia de los Pentatomidae, pero no puedo aseverarlo a ciencia cierta. Lo que si se es que lo vi aguas arriba del rio Cofio.

Este otro animal es una ninfa de lo que será posteriormente una cigarra es por lo tanto un insecto perteneciente a la familia Cicadidae y al orden Homóptera.
Las cigarras tienen una vida muy curiosa.
Cuando nacen las larvas están inicialmente viven sobre alguna planta, hasta que realizan su primera muda, momento en el cual desciende al suelo para pasar una larga temporada realizando túneles para llegar hasta las raíces de las plantas de las cuales se alimentaran.


Cuando adquieren la edad adulta, vuelven a salir a la superficie y agarrándose a una planta y saliendo de su piel de larva que muchas veces podéis ver agarrada a un árbol y completamente vacía, A estas pieles huecas, se las denomina exuvios.

Este escarabajo es uno de lo bichos endémicos del sistema central y su nombre es Dinondes dives guadarramensis. Es un cazador fantástico, solo hay que ver sus poderosas mandíbulas y está claro que es capaz de resistir inviernos rigurosos ya que al amigo lo encontramos en diversas alturas del macizo de Abantos en el sistema Central cerca de los 1700 m.


Sus élitros son de color verde fuerte y brillante y tanto la cabeza como el pronoto son de un cierto color morado.
Es un interesante insecto y un gran andador como muchos de los coleópteros que tenemos por estas tierras.

Las moscas es una estructura animal digna de ser observada y respetada. Si, ya se que su presencia no indica nada bueno en casa, pero son animales con unas misiones especificas que cumplir y las hay de todos los tipos, formas y colores, pero eso si todas tienen solamente dos alas.
Las moscas pueden ser carnívoras o vegetarianas. Es decir unas se alimentan de otros insectos que cazan o de restos de comida, cadáveres etc y otras de el polen de las plantas y el néctar de las flores.
La que aquí os coloco pertenece a la familia Canopidae, familia que en nuestro continente está representada por unas setenta especies distintas.


Estas moscas imitan los coloridos de abejas y avispas y las hembras depositan los huevos en distintas especies de insectos como abejas, avispas e incluso saltamontes, donde se desarrollan las larvas.
Estas moscas pueden medir desde 2mm a 2 cms.

Las garrapatas son uno de los insectos que mas asco y miedo producen en el ser humano por las enfermedades que pueden trasmitir, si bien es difícil que normalmente contagien, dependiendo esto muchas veces de saber retirar la garrapata antes de que regurgite sus líquidos en la sangre. Mientras esto no suceda no hay peligro.
Las garrapatas pertenecen al orden de los ácaros y por la tanto son parientes de las arañas, pues como ellas tienen ocho atas.
Las garrapatas pertenecen a la familia ixoidea y se alimentan de sangre de animales.


Las garrapatas, como la de la foto, se colocan en lo alto de los tallos herbaceos y hojas de plantas esperando que pase un animal junto a ella y al notarlo se agarran a sus pelos y trepando llegan hasta el lugar elegido para empezar a alimentarse. Es decir son hematofogod al alimentarse de la sangre.

Un interesante insecto es el Gesteruption hastator de la familia Gasteruptiidae. Es un Himenóptero Se caracterizan estos animales por su largo abdomen que sobresale por encima de las alas y en vuelo da la sensación que vayan sentados.
Se alimentan del néctar y el polen que les ofrecen las plantas.


Las hembras depositan los huevos en nidos de otros himenópteros donde se desarrolla la larva.
La verdad es que son curiosísimos.

Esta mariposa es la Pontia daplidice y es quizás una de las primeras mariposa en aparecer, tanto que lo hace aun con temperaturas bajas. Yo la llamo la mariposa del frio, pues la primera vez que la vi y fotografié hacia un día horroroso con nevada incluida en Guadarrama.
Realmente su ciclo comienza en primavera y suelen haber tres generaciones de estas mariposas a lo largo de los meses calurosos, invernando las orugas de la ultima generacin hasta el año siguiente.

El Pycnogaster jugicola es un ortóptero endémico de la península Ibérica y restringido a la Sierra de Guadarrama y a la de la Estrella en Portugal.
El ejemplar de la foto esta fotografiado en Abantos a unos 1650 ms sobre el nivel del mar.
Se alimentan de todo tipo de vegetales siendo nocivos cuando aparecen grndes generaciones.


Les gusta estar en las retamas, los piornales, entre las santolinas etc para camuflarse.


Esta araña es característica. Aquí la vemos con sus patas delanteras abiertas y con una presa que debe estar comiéndose.
Se encuentran en toda la península y montan sus telas en cualquier lugar.
A comparación de otras arañas estas no producen veneno, por lo que tienen que envolver rápidamente a sus víctimas con se tela de seda.


Adoptan posiciones, cuando están en reposo, muy  alargadas y dependiendo de donde estén colocadas en la tela a veces es dificil verlas o distinguirlas.

Y para terminar un coleóptero al que yo he denominado el saltador de pértiga.


Nada más por hoy.
Sed felices.

Antonio 

martes, 17 de noviembre de 2015

Insectos para la juventud.-

A los muchachos que empiezan a interesarse por los insectos.

Ordenando ficheros estos días, me he vuelto a encontrar con las fotografías que realice en el monte Abantos, encima de San Lorenzo de El Escorial, en Madrid, y he creído conveniente colocaros algunas de ellas, con los nombres de cada insecto debajo.
¡Ojalá cuando era un crío hubiera tenido la posibilidad de haberme acercado a este mundo!

Fue un día fantástico de primeros de mayo de 2015. Un grupo de gente en el que había de todo: grandes conocedores de insectos y de arañas, conocedores del arte de la entomología, yo lo considero un arte, no como yo.
Pero ya sabéis muchachos que a quien a buen árbol se arrima, buenas enseñanzas obtiene y que mejores maestros que mis amigos de Bichos de San Lorenzo de El Escorial.
Lo cierto es que fue un día gris, de nubes bajas que amenazaron lluvia durante toda la excursión, pero que al final nos permitieron andar y andar en busca de nuestros bichines, sin tener que recurrir a los impermeables.
Y es tan fácil andar cuando la Naturaleza en estado sano te rodea que cuando te quieres dar cuenta se te ha pasado el día.
También encontramos a sus depredadores como lagartos de diverso tipo, siempre maravillosos y vistosos, capaces de quedarse quietos si piensan que su color y el paisaje que les rodea dificultan su visión.
Y he querido empezar lógicamente por la fotografía de uno de ellos que tranquilo posó para la cámara.

Lagarto ocelado joven

Son preciosos con esos ojos inquisidores y ese camuflaje que llevan por piel.

Uno de los insectos mas sorprendentes de Abantos fue este escarabajo endémico la Sierra del Guadarrama. Familia esta que solo se encuentra en estas alturas serranas. Bello y rápido era difícil de fotografiar.
Pertenecen a la familia de los Carábidos y esta a su vez consta de más de 25000 especies.
Entre otras cosas, poseen unas mandíbulas fantásticas, pero a su vez son el alimento de animales más grandes.

2 Dinodes (Iberodinodes) dives guadarramensi 


Este escarabajo que viene a continuación, debe estar emparentado de alguna forma con la familia de las mariquitas, si bien esto no lo tengo a ciencia cierta.
Se llama Chrysolina sanguinolenta y su nombre es debido a esa franja roja que bordea todo su cuerpo. Este color puede encontrarse en algunas ocasiones también en patas y antenas.
Es vegetariano, es decir come plantas, en la que a la vez deposita sus huevos. Estos son de forma alargada. Se le distingue perfectamente en las plantas y ese color tan llamativo debe ser una señal para posible depredadores: “No me comas que te puedo sentar mal”
Estos animales tienen la capacidad en tiempos adversos de regular su metabolismo y entrar en un profundo sueño que regula sus constantes vitales.

 Chrysolina sanguinolenta


Otro coleóptero, la mariquita de siete puntos, es un gran depredador que no se alimenta de plantas sino de todo pulgón que se ponga por delante suyo.
Existe y habita en todos los ecosistemas, desde las tierras altas y frias, como las de Abantos, a las templadas mediterráneas de nuestras costas.
¿Quién de chico no ha tenido alguna vez una en sus manos?
Mariquitas las hay de muchos tamaños y diseños distintos: de dos puntos, de cuatro, de muchos, de color amarillo, a manchas amarillas y negras etc.

Mariquita de siete puntos

Mariquita de siete puntos

Pero en los paseos por la montaña hay que observar también las plantas y las flores que tapizan sus suelos. En ellas encontraremos insectos y arácnidos, aparte de alegrarnos la vista con sus distintos colores y formas.
Primeramente vais a ver un pequeño narciso de montaña, amarillo, que se llama Narciso rupícola. Suele vivir en pequeñas comunidades que aprovechan las zonas de hierbas bajas y aquellas otras donde las rocas crean pequeñas zonas de tierra. En Abantos los encontramos durante el ascenso y arriba del todo

Narciso rupícola

Otra pequeña planta preciosa es esta Linaria elegans que encontramos en mitad de los prados de alta montaña.
Ellas dos y un montón mas de especies distintas de flores alegran los paisajes serranos. 
Fijaros en ellas la próxima vez que visitéis la montaña.

Linaria elegans


El Spilostethus saxatilis es un precioso chinche de unos 10 mm de longitud, en la etapa adulta, de forma ligeramente ovalada y coloreado en tonos rojos, grises y negros.
Habita e zonas templadas y suele verse tranquilamente encima de las plantas de las que se alimenta, seguramente debido a que su coloración es indicativo de “Siento mal”
También se le conoce como el chinche del avellano, ya que en ocasiones estos heterópteros se juntan en verdaderas manadas encima de estos árboles.

Spilostethus saxatilis

Los chinches pertenecen al orden de los Hemípteros y pueden existir dos tipos dentro de este orden, los heterópteros y los homópteros. Los chiches que vemos por el campo pertenecen al primer grupo.
El chiche que vamos a ver ahora, es un chinche precioso, es el Rhyparochromus phoeniceus de la super familia Lygaeidae.
De colores marrones, este chinche, como casi todos, tiene una pequeña cabeza triangular en la que destacan esas esferas laterales que son los ojos.
Fijaros en su dibujo. Cabeza y pronoto negro y cuerpo marrón algo tirando a rojo.
¿Dónde habita? Este chinche habita todas las regiones mediterráneas.
El fotografiado aquí está en el monte Abantos en una zona de pino y monte bajo.

Rhyparochromus phoeniceus (Lygaeidae)

Ver por primera vez al Pycnogaster jugicola (Bradyporidae, Pycnogastrinae) causa verdadera impresión. Uno tiene la sensación de encontrarse ante una maquina pesada y acorazada de la naturaleza. Pertenecientes a los ortópteros, estos animales corren rápidos por el suelo y suelen estar circunscritos a zonas específicas.
El encontrarlos a 1750 metros de altitud, demuestra que nos les importa las bajas temperaturas estivales nocturnas.
Cuando encontramos este ejemplar se estaba comiendo los restos de un insecto que no pudimos identificar.

Pycnogaster jugicola (Bradyporidae, Pycnogastrinae)


Este es uno de los insectos que mas me impresiona. Me impresiona por su área de distribución que puede ir desde las lagunas saladas de la meseta sur a las altas cumbres del Sistema Central.
Con unas potentes mandíbulas, como su primo el escarabajo tigre, es igual que él, un corredor nato, teniendo la especie el record, en función de su tamaño, de las familias más rápidas. Y a la vez son unos buenos voladores.
Comen cualquier cosa que se mueva delante de ellos. Hasta las larvas son voraces.
Si, se me olvidaba como se llama: Cincidela marocana

Cincidela marocana


Ahora vamos a hablar de mariposas. Las mariposas son espectaculares en sus vuelos, pero para llegar a presentar esos distintos colores y formas, cada mariposa ha tenido que se antes una oruga.
Las orugas pueden llegar a alcanzar belleza, como la de esta Chondrostega vandalicia, que es un tipo de mariposa endémica del norte de la Península, si bien parece que se va extendiendo poco a poco hacia el Sur.
Las orugas nacen a finales de verano o comienzo del otoño y después del invierno nacen las pequeñas mariposas.
Choca encontrarlas a alturas de 1500 metros sabiendo de los fríos que han tenido que soportar.
Eso si esta oruga tiene unos colores espectaculares advirtiendo de su veneno.
Vive entre pinares con suelos herbáceos.

Oruga de la mariposa Chondrostega vandalicia

Dentro del grupo de las mariquitas existen muchísimas tipos distintos. Esta que veis es la Adalia bipunctata.
Como todas las mariquitas es un coleóptero. Y pertenece la familia Coccinedillae.
Se caracteriza porque siendo roja como la mariquita común, esta solo tiene dos puntos negros sobre sus élitros.
Son devoradoras de pulgones y por lo tanto se emplean para combatir las plagas.
Una mariquita puede devorar una cantidad ingente de pulgones a lo largo de su vida.

Adalia bipunctata


Y para rematar un animal precioso, oscuro, negro, adornado con un collar rojo o naranja
En casi toda la península se la conoce como aceitera. Dentro de la familia las hay mas decoradas unas que otras. ¿Por qué se le llama aceitera? Sencillamente, porque cuando se siente atacada suelta una sustancia oleaginosa maloliente para defenderse.
Su nombre científico es Meloë Corallifera y pertenece al género Physolmeloe.
Existe otro orden con dos especies totalmente negras, que son las que comúnmente se ven en prados de zonas templadas.
La aceitera coralífera abunda en zona de pinares y a una cierta altura. A principios de la primavera, en el mes de mayo, en el monte Abantos las hembras estaban escarbando como locas para realizar sus nidos.
Las hembras suelen ser mucho más grandes que los machos.
Como veréis, vistos de frente son espectaculares.

Meloë Corallifera

Cuando salgáis al campo en busca de estos preciosos bichos, intentar salir con alguien que os pueda enseñar, indicaros que encontrar en cada zona y deciros si pueden ser peligrosos o no.
Y sobre todo molestarlos lo mínimo posible al fotografiarlos
Sed felices.
Antonio