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sábado, 9 de marzo de 2019

Los tarayes de Las Tablas de Daimiel


Hace un radiante día de muy principio de marzo. Diríase que el calor es excesivo para la época.
Típica visión de las Tablas de Daimiel con las lagunas entre cañizos.

Ante mi, aparecen un sinfín de zonas de cañizos, masiegas, eneas y otros tipos de plantas lacustres o de tierras inundadas que tapan al 100% el agua de las lagunas que forman el maravilloso paraje de Las Tablas de Daimiel.
Las Tablas de Daimiel, son un enorme humedal en mitad de La Mancha, provincia de Ciudad Real, que se forma debido a los aportes de agua de los ríos Guadiana y Cigüela que inundan cerca de 1800 hectáreas de las 1925 que componen el parque nacional.


La vegetación variada, pero como veremos mas adelante predominan ciertas plantas.

Alrededor de Las Tablas, se asentaron en sus riberas pueblos íberos hace más de 3500 años.
Se encuentran alrededor del parque distintas formaciones prehistóricas denominadas “Motillas” en las que generalmente existía un pozo para la extracción de agua.
La importancia de las Tablas de Daimiel como humedal y lugar a conservar se determina ya hacia 1325 cuando el Infante Juan Manuel las describe en su libro de caza.


El arbusto y árbol dominante: el taray.

Conquistados estos terrenos y extendida la reconquista hacia el sur, la orden de Calatrava se hace cargo de los mismos y años mas tarde, en época de Felipe II, se ordena su protección.
Las Tablas de Daimiel son declaradas Parque Nacional en 1973 y Reserva de la Biosfera en 1981.
Estos humedales acogen gran cantidad de aves acuáticas como ánades, cigüeñas, garzas, somormujos, cormoranes etc. así como tras depredadoras como el aguilucho lagunero y todo tipo de pequeñas aves.

                    
Azulón en su baño de limpieza. Foto totalmente a contraluz.


                           
Un par de ánsares comiendo la vegetación del fondo de la laguna.

Mamíferos como el jabalí hociquean junto a los caminos por los que se recorre el parque conviviendo con zorros, conejos, liebres y otros mamíferos. Y lógicamente en zonas de agua tenemos a reptiles, peces y cangrejos de río.
Pero todos estos animales viven en el por dos factores: uno el agua y el otro la vegetación que se forma en sus lagunas y en sus islas.
En el cuadro adjunto, fotografiado en uno de los paseos por el Parque Nacional, se indican las especies de plantas mas numerosas.


Cartel del Parque Nacional, en el que se ven perfectamente los distintos tipos de vegetación predominante.

Y si os fijáis en el dibujo, veréis que entre todas ellas destaca un árbol: el taray.



Desde esta foto hasta el final tarayes del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel,

El taray es el árbol por excelencia de Las Tablas de Daimiel, al que le gusta o es capaz de vivir en aguas algo salobres, como las que aporta el río Cigüela y que forman bosques en casi todos los límites de cada una de las islas que forman el conjunto del parque.


Da la sensacion de ser un cuerpo totalmente tumbado.

Elviento y el suelo han hecho que este nazca inclinado.

El taray o los tarayes pertenecen al grupo de las plantas fanerógamas con unas sesenta o setenta especies distintas y todas ellas pertenecen a la familia Tamaricaceae.



Estaban sacando las nuevas hojas y creo que algo de floración.

El taray es un árbol de formas grotescas, muchas veces como arbusto y otras como árbol propiamente dicho. Sus troncos presentas rugosidades y nudos en sus cortezas y sus raíces suelen ser bastante superficiales, incluso aéreas para retornar al suelo poco después.



Sus hojas, delgadas y alargadas, son caducas y su floración, curioso esto, se da en primavera y otoño; podría decirse que son floraciones equinocciales.
La forma de colonizar los terrenos es curiosa. Estas plantas absorben sales de las aguas y su savia las distribuye por todo el árbol, incluso a las hojas. Cuando estas hojas caen al suelo, el aporte de sal es importante y ello hace que otras plantas tengan grandes dificultades para convivir con los tarayes.


Bello ejemplar, perfecto de formas, en mitad del paseo.

Es un arbusto o árbol que puede reproducirse de distintas maneras; una es por la prolongación de sus raíces que al volver a salir a la superficie forman otro individuo o por las simientes que se generan en sus flores.



Os aconsejo que cuando andéis entre las marañas de tarayes os fijéis en sus formas, observéis el colorido distinto de sus hojas y que entre sus ramas se mueven y saltan pájaros como el petirrojo, el mosquitero común etc.
Si vais a Las Tablas de Daimiel, fijaros en ellos y disfrutar con sus maravillosas y extrañas formas, incluso con el porte, cuando forman árboles de buen tamaño.


La tarde está cayendo. Las sombras de los tarayes parecen querer contarnos cuentos.

Sed felices
Antonio

viernes, 6 de mayo de 2016

Los jabalies que se alimentan del pienso de los perros.-


Plano del noreste de la provincia de Gerona con los dos monasterios visitados.

Después de un maravilloso día de playa, en Colera, provincia de Gerona, en casa de unos primos míos, decidimos hacer una tarde de románico visitando San Pedro de Roda y San Quirze de Colera, ambas, como veis en plano adjunto, en una línea recta que apunta prácticamente al cabo de Creus.

Al fondo el cabo de Creus desde la cala de Colera.

San Pedro de Roda. Un magnifico ejemplo del románico. 

Antes de seguir, comentaros que la hora a la que se llego a ver los jabalíes era ya oscureciendo y que por ello la calidad de las fotos en la distancia a que están tomadas no son muy buenas.

Iglesia románica del monasterio de San Quirze de Colera.

En San Quirze había un restaurante que en esos momentos estaba cerrado, cosa no extraña pues estábamos nosotros solos, y todos sus accesos estaban protegidos por perros impresionantemente grandes del tipo del mastín, el rottweiler y algún otro grande que no recuerdo.

Una jabalina con su fila de rayones detrás de ella en medio del barranco.

Estaba observando la ermita y me acerque al coche a ver si encontraba un plano de la zona, cuando por la ladera de enfrente comencé a escuchar un ruido inmenso, como si una locomotora bajase a través de las matas que cubren el monte.

El grupo pasando a escasos dos metros de mi. Yo encima del capó

El ruido venía directamente hacia mí y de repente apareció entre la vegetación una hembra de jabalí seguida por un montón de jabatos que la seguían en fila en el monte.
Siguió ascendiendo la jabalina seguida de sus lechones y paso a escasos dos metros de mí como si yo no existiera, con todos los pelos del lomo erizados y gruñendo constantemente.

 La jabalina camino del comedero del perro.


Comiendo el pienso de uno de los canes.

La jabalina se dirigió directamente hacia la caseta de uno de los perros, y este que había estado ladrando nuestra presencia, se calló automáticamente, se metió dentro de su caseta bien escondido y dejo que la señora se comiese su comida.
Mientras tanto los rayones agrupados esperaban a mama.

La jabalina sale corriendo en defensa de sus crías.

Al mismo tiempo un grupo de jóvenes bermejos se acercaron a la zona. A uno de ellos se le ocurrió meterse con los rayones y al chillido de estos la jabalina dejo de comer y como un rayo se fue por los jóvenes rojizos.

 Jabalina y rayones reunidos. La jabalina ha terminado de comer.


La jabalina se lleva a sus cachorros a la seguridad y tranquilidad del monte.

Reunidos de nuevos los rayones con mama, esta emprendió la retirada al monte una vez saciado el apetito con el pienso de los perros y entonces los bermejos se acercaron a la comida de los perros a cenar ellos también, mientras los canes les miraban pacientes desde el interior de las casetas.

 La jabalina se ha ido y el perro mira a los bermejos como oponiendo resistencia...

...pero son muchos.Mas vale quedarse en casita.

Fue una maravillosa experiencia como remate de una tarde fantástica. Solo deciros que si en un principio me subi al capó del todo terreno, luego entendí que los jabalíes pasaban olímpicamente de mi y eche pie a tierra, eso si, sin acercarme a ellos.
Nada mas por hoy.
Sed felices.

Antonio