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sábado, 4 de abril de 2020

Buenas noches, mundo, donde quiera que estés el 4 de abril de 2020


Buenas noches, mundo donde quiera que estés.
Hoy ha amanecido un día maravilloso, con un cielo limpio y radiante, pero según ha ido avanzando el día el cielo se ha cubierto de un manto gris increíblemente monótono, contra el que destacaban mostrando su verde joven, las hojas de los plátanos de la ancha avenida que es mi calle y que yo puedo ver a través de la ventana de mi despacho.



Mi ventana, es una caja de sorpresas cuando miro a través de ella. Hoy la cola era más numerosa que otros días y las distancias entre unos y otros exageradamente mucho más grande que ayer. Desde casa solo puedo ver a los que están enfrente, pero la hilera da la vuelta por detrás.
Y mirando estaba yo la fila cuando de repente ha llegado un coche que me ha trasladado 53 años hacia atrás cuando me saqué el carnet de conducir, precisamente en ese modelo de coche, del que luego tuve uno. Mi madre tuvo uno antes. Un maravilloso 600 blanco estaba aparcando delante de casa. La de kilómetros que le hice a aquel coche. El y el 2 CV de Citroen marcaron una época fantástica.



Hoy, gracias a Dios no he escuchado ningún tipo de noticia, lo cual quieras que no te alivia un poco de la presión que ejercen las estadísticas diarias en los telediarios sobre el Covi-19. Entiendo que se den esas noticias, pero que se esté hablando más de una hora de lo mismo me parece increíble. Estoy seguro que estos días habrán nacido un montón de niños que son la alegría de muchas casas; o a alguien le habrá tocado una lotería etc. Si tenemos que estar en casa nos debían alegrar, animar etc. Como hizo el otro día la ministra explicando lo de los ERTES.
Pero dicho esto vayamos si os parece a lo nuestro.
1.- Una cigüeña vuela a última hora de la tarde por encima de los prados que hay al norste de Guadarrama camino de su nido con el pico lleno de todo tipo de materiales de construcción para su nido.



Volaba tan bajo y tan cerca de mí, que solo me dio tiempo de seguirla un instante antes de que se metiese detrás de un fresno que estaba cerca mio.
2.- Ayer por la noche fotografié de nuevo la luna un poco mayor ya que cuarto creciente. Es hermoso pensar que a 300.000 kms de nosotros hay otra esfera en la que existen montañas, cráteres, llanuras y acantilados entre otras cosas. Hoy no he tenido tiempo de colocaros los nombres. Mañana lo haré.



Ni esta noche la podré fotografiar porque el cielo se ha nublado. Viene agua.

3.- Los dípteros son unos insectos que solo tienen dos alas: las moscas.
El número de moscas en casi infinito y tienen infinidad de misiones dentro del ciclo de la Naturaleza, desde la destrucción de cadáveres hasta la polinización de las plantas.
Díptero significa que tiene dos alas; esta palabra procede del griego.
Las moscas para equilibrar lo que otros insectos hacen con cuatro alas, debajo de ellas tiene unos equilibradores con lo que la mosca puede realizar un vuelo perfecto.



La que yo os presento aquí hoy, creo que es una Eristalis tenax de la familia de los sírfidos.
Son unas moscas preciosas que liban en las plantas y no pican. Ojos grandes, abdomen rayado y unas preciosas alas transparentes.

4.- Este rosal que veis un poco mas abajo, fue medalla de oro en el año 1973, en el concurso anual de rosas que se celebra en mayo en Madrid.
Ahora mismo el ejemplar está en La rosaleda de Madrid y es de una belleza increíble. Sus flores como podéis apreciar son una verdadera maravilla.



Se llama Bordure rose y lo tengo para colocarlo también esta noche en la página del Real Jardín Botánico de Madrid.

5.- Las arañas, como ya os he dicho otras veces, son seres beneficiosos para el hombre, pues tiene la misión de mantener un equilibrio en el mundo de los insectos. Sin ellas los insectos serían los reyes de la tierra.
La araña que veis hoy es una Mangora acalypha que fotografié en Las Tapadas, una finca preciosa de cerca de Valencia de Alcántara en mayo de 2017.




El ejemplar de la foto no tendría mas de 6 o 7 mm de cuerpo y, aunque no se ve bien, se estba comiendo una presa que ha caído en su tela de araña.

6.- Hoy seguimos con los capiteles del claustro románico del Monasterio de Silos.
El capitel que os coloco hoy, capitel doble como todos los del claustro, está formado por una maravillosa filigrana en la que hay diferenciados claramente tres tipos de animales del bestiario. En la zona más baja unos leones, en el medio unas aves y en la parte superior, si no me equivoco, unos dragones.



Y mirando el capitel, si podéis ver la foto ampliada podréis comprobarlo, las diferencias entre las esculturas de uno y de otro son mínimas. ¿Cómo podían realizar los maestros canteros unas filigranas repetidas tan iguales? Es una cosa que me llama poderosísimamente la atención. ¿Cómo un escultor puede conseguir una filigrana tan igual en tantos capiteles? Entonces no existían los métodos qe tenemos hoy para reproducir en 3D
Comparar los dos capiteles decidme que diferencias encontráis entre uno y otro, que haberlas haylas.
Nada mas `por hoy, solo pediros que tengáis muchísimo cuidado con  este maldito virus, pero siempre pensando que:

VENCEREMOS

Sed felices
Antonio

sábado, 9 de marzo de 2019

Los tarayes de Las Tablas de Daimiel


Hace un radiante día de muy principio de marzo. Diríase que el calor es excesivo para la época.
Típica visión de las Tablas de Daimiel con las lagunas entre cañizos.

Ante mi, aparecen un sinfín de zonas de cañizos, masiegas, eneas y otros tipos de plantas lacustres o de tierras inundadas que tapan al 100% el agua de las lagunas que forman el maravilloso paraje de Las Tablas de Daimiel.
Las Tablas de Daimiel, son un enorme humedal en mitad de La Mancha, provincia de Ciudad Real, que se forma debido a los aportes de agua de los ríos Guadiana y Cigüela que inundan cerca de 1800 hectáreas de las 1925 que componen el parque nacional.


La vegetación variada, pero como veremos mas adelante predominan ciertas plantas.

Alrededor de Las Tablas, se asentaron en sus riberas pueblos íberos hace más de 3500 años.
Se encuentran alrededor del parque distintas formaciones prehistóricas denominadas “Motillas” en las que generalmente existía un pozo para la extracción de agua.
La importancia de las Tablas de Daimiel como humedal y lugar a conservar se determina ya hacia 1325 cuando el Infante Juan Manuel las describe en su libro de caza.


El arbusto y árbol dominante: el taray.

Conquistados estos terrenos y extendida la reconquista hacia el sur, la orden de Calatrava se hace cargo de los mismos y años mas tarde, en época de Felipe II, se ordena su protección.
Las Tablas de Daimiel son declaradas Parque Nacional en 1973 y Reserva de la Biosfera en 1981.
Estos humedales acogen gran cantidad de aves acuáticas como ánades, cigüeñas, garzas, somormujos, cormoranes etc. así como tras depredadoras como el aguilucho lagunero y todo tipo de pequeñas aves.

                    
Azulón en su baño de limpieza. Foto totalmente a contraluz.


                           
Un par de ánsares comiendo la vegetación del fondo de la laguna.

Mamíferos como el jabalí hociquean junto a los caminos por los que se recorre el parque conviviendo con zorros, conejos, liebres y otros mamíferos. Y lógicamente en zonas de agua tenemos a reptiles, peces y cangrejos de río.
Pero todos estos animales viven en el por dos factores: uno el agua y el otro la vegetación que se forma en sus lagunas y en sus islas.
En el cuadro adjunto, fotografiado en uno de los paseos por el Parque Nacional, se indican las especies de plantas mas numerosas.


Cartel del Parque Nacional, en el que se ven perfectamente los distintos tipos de vegetación predominante.

Y si os fijáis en el dibujo, veréis que entre todas ellas destaca un árbol: el taray.



Desde esta foto hasta el final tarayes del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel,

El taray es el árbol por excelencia de Las Tablas de Daimiel, al que le gusta o es capaz de vivir en aguas algo salobres, como las que aporta el río Cigüela y que forman bosques en casi todos los límites de cada una de las islas que forman el conjunto del parque.


Da la sensacion de ser un cuerpo totalmente tumbado.

Elviento y el suelo han hecho que este nazca inclinado.

El taray o los tarayes pertenecen al grupo de las plantas fanerógamas con unas sesenta o setenta especies distintas y todas ellas pertenecen a la familia Tamaricaceae.



Estaban sacando las nuevas hojas y creo que algo de floración.

El taray es un árbol de formas grotescas, muchas veces como arbusto y otras como árbol propiamente dicho. Sus troncos presentas rugosidades y nudos en sus cortezas y sus raíces suelen ser bastante superficiales, incluso aéreas para retornar al suelo poco después.



Sus hojas, delgadas y alargadas, son caducas y su floración, curioso esto, se da en primavera y otoño; podría decirse que son floraciones equinocciales.
La forma de colonizar los terrenos es curiosa. Estas plantas absorben sales de las aguas y su savia las distribuye por todo el árbol, incluso a las hojas. Cuando estas hojas caen al suelo, el aporte de sal es importante y ello hace que otras plantas tengan grandes dificultades para convivir con los tarayes.


Bello ejemplar, perfecto de formas, en mitad del paseo.

Es un arbusto o árbol que puede reproducirse de distintas maneras; una es por la prolongación de sus raíces que al volver a salir a la superficie forman otro individuo o por las simientes que se generan en sus flores.



Os aconsejo que cuando andéis entre las marañas de tarayes os fijéis en sus formas, observéis el colorido distinto de sus hojas y que entre sus ramas se mueven y saltan pájaros como el petirrojo, el mosquitero común etc.
Si vais a Las Tablas de Daimiel, fijaros en ellos y disfrutar con sus maravillosas y extrañas formas, incluso con el porte, cuando forman árboles de buen tamaño.


La tarde está cayendo. Las sombras de los tarayes parecen querer contarnos cuentos.

Sed felices
Antonio

sábado, 9 de diciembre de 2017

Madrid: del otro lado del espejo I

Me gusta pasear por Madrid y observar a sus gentes.
Me gusta mirar sus escaparates y los edificios viejos y nuevos que forman la ciudad.
Me encanta encontrarme con los reflejos que se producen en sus fachadas y huecos; observarlos detenidamente, para asimilar las sensaciones que transmite la imagen reflejada.
Imágenes que podrían ser el otro mundo, el mundo de los sueños perceptible en ciertos momentos en los vidrios.
Las fotografías que vais a ver hoy están realizadas en un tramo relativamente corto del Paseo de la Castellana en Madrid y otro parecido de la calle Serrano.
No hay truco ninguno, lo que la maquina ha fotografiado es lo que yo os coloco.
Las fotos son todas de diciembre de 2011, momento en que los árboles madrileños habían  perdido bastantes hojas y permitían ver mejor las fachadas de los edificios.
Si queréis os voy comentando una a una y así pasamos un rato.

Cíclopes.

Como enormes monstruos escondidos en cada ventanal, unos ojos nos observan. Sus bocas selladas permanecen cerradas bajo ellas. Unos ojos reflejan asombro y otros observan.


Las bocas parecen querer abrirse para emitir un grito, cualquier grito por cualquier motivo, pero están trabadas. 
Los gigantes están mudos y atados y es imposible que lancen enormes piedras contra los intrusos que caminamos al otro lado de los cristales. Y no hace falta, pues bastantes piedras nos tiramos a nosotros mismos sin la necesidad de cíclopes de vidrio, ladrillo y acero.

Madrid naif.

Cada vez que paso bajo este singular edificio madrileño, me viene a la memoria un pequeño cuadro que compré en un mercadillo en Marbella y que representaba de forma naif a Puerto Banús.


Me pregunto si cuando se diseñaron las torres de la Plaza de Castilla se tuvo en cuenta el dibujo distorsionado, naif, que sus vidrios iban a producir en sus fachadas. Es una visión completamente irreal del mundo en el que vivimos, pero es al fin y al cabo la visión que tienen las torres de Madrid. Un Madrid que parece en la imagen apretado, convulso, inhumano. ¿Tendrán razón las cristaleras de la torre?

Tremola.

Miro en la distancia a la entrada de un gran establecimiento. Delante de él una figura de una mujer ataviada con ropajes arcaicos  parece que este temblando por causa del frio. Lo hace de tal manera que su imagen se refleja por triplicado en los vidrios de la puerta.


¿Cómo es posible que con el frio que hace en diciembre este inmóvil en la calle? ¿Por qué en vez de permanecer quieta sobre su pedestal no se mete a calentarse un rato? Cada vez que paso por delante de ella pienso en el frio que estará pasando o el calor en los meses de verano. Quizá, aunque esté al otro lado del cristal, sería bueno prestarle algo de ropa de abrigo moderna.

Dos instantes, dos imágenes.

Hay veces que un instante o un paso pueden significar un mensaje distinto en los vidrios de una fachada. Las dos imágenes que vais a ver a continuación están separadas por escasamente cinco o seis metros  y dos o tres minutos.
La primera refleja   un sueño que se está formando en el espacio tiempo. En los cristales de ese muro cortina van naciendo una serie de figuras y colores que se muestran en un parto de instantes. 


La cámara lo ha captado así, de la forma que lo veis a continuación. Parece como si el pintor escultor de otra dimensión estuviese engarzando las figuras de su espacio tiempo.

Luego, dejando discurrir el tiempo y el espacio de forma sincronizada y sin dejar de mirar la fachada voy avanzando poco a poco por la acera, absorto lo que ante mis ojos empieza a tomar forma, como si el artista del reflejo quisiera trasmitirme un algo en una imagen irreal pero tan clara y precisa que me hace quedarme mirando petrificado la fachada. Como si de un parto artístico se tratase la representación va tomando forma.
Es una imagen compuesta  a base de multitud de imágenes distintas que se conjugan en un rostro principal y en otros que hay que buscar por los vidrios, pero que están ahí.


¿Me estoy volviendo loco?  Ando unos metros y el mensaje de formas y colores va diluyéndose. Vuelvo a retroceder y de nuevo aparecen las imágenes. ¿Qué significa todo eso? No tengo ni la menor idea, pero está claro que en un instante y un lugar determinados ha habido conexión entre el artista de la vidriera y el absorto espectador que soy yo.

Dos lunas.

No, no habido un seísmo; ni siquiera los edificios se han movido un milímetro, ni la maquina al hacer la fotografía.
Es quizás el asombro que se ha producido en la fachada cuando se ha dado cuenta que en ese momento dos pequeñas lunas estaban orbitando a su alrededor. Ha querido mirarlas de tal forma que ha distorsionado todo los demás. A mí no me extraña; si descubriese yo dos lunas también orbitando  mí alrededor me quedaría pasmado, boquiabierto. 


No me extraña que ante semejante aparición los vidrios se hayan desenfocado. Así son las cosas en el mundo paralelo de los reflejos. Unas simples lunas son capaces de hacer ver las cosas de otra forma totalmente distinta. ¿Qué importancia tienen allí líneas rectas y paralelas en todos los sentidos del espacio? Está clarísimo que ninguna.

Árboles.

¿Estoy fotografiando un vidrio en el que se reflejan árboles y edificios? O los árboles ¿están por delante de las fachadas reflejadas?
Es lo interesante de fotografiar reflejos. Unas veces se ve claramente el reflejo y en otras no se sabe si estas fotografiando la realidad o la duplicidad. ¿Puede ser este el caso?
Podría serlo, pero no. ¿O sí?


Ahí queda para que cada uno mire la fotografía y opine lo que mas conveniente crea para sí mismo. A veces el mundo del reflejo es tan mentiroso como nosotros mismos y otras por el contrario es de una sinceridad aplastante. ¿Sera por esto último que muchas veces no nos gusta mirarnos al espejo?

Jardín.

Los árboles del paseo han quedado atrás. Giro la vista y los veo reflejados en la cristalera como si de una ilustración de un cuento infantil se tratase. Se han deformado como si estuviesen enfadaos con la humanidad. ¿Será porque la contaminación los tiene realizando un trabajo excesivo depurando los aires contaminados?


No lo sé, lo que está claro es que no están animados. Claro que si observamos bien la foto parece que en cada vidrio de la imagen se producen a la vez multitud de otras imágenes que no quiero, ni me atrevo a interpretar.
Si estas fotos no estuvieran en mi poder y no supiese que las había realizado yo, pensaría que mi imaginación se estaba volviendo algo más loca de lo que ya pensaba que la tenía. Pero, ¡ca! son los vidrios los que se han vuelto majaretas.

Arquitecto.

Algunos de los reflejos me hacen pensar en lo que dirán los arquitectos de este mundo de los diseños que presentan los arquitectos del otro lado. ¿Estarán de acuerdo con los diseños reflejados? ¿Les gustaría a ellos realizarlos de tal forma?
Y a los arquitectos del otro lado está claro que, a casi todos, no les gustan lo que diseñan los nuestros, ya que no los copian a rajatabla.


Debe ser bastante complicado construir la torre de un palacio en el aire o retorcer toda una estructura como lo saben hacer en los vidrios. Seguramente más de una arquitecto de nuestro lado se ha copiado de los diseños del otro lado para realizar sus obras maestras.
¡Que belleza en esos tubos retorcido y en ese palacete con sus paredes abombadas!
--o0o--

Aquí termina por ahora esta visión de un Madrid que vive al otro lado del Madrid que vivo yo, tras cualquier cristal, pero que nos hace compañía de muchas formas distintas todos los días del año.
Sed felices, aunque os tengáis que mirar en un espejo.
Antonio 

miércoles, 4 de octubre de 2017

El nido de los herrerillos.-

Era un jueves, como muchos otros del año, que me encontraba acompañando a mi madre en Guadarrama.


La temperatura ya alta pronosticaba una primavera preciosa. Los animales se emparejaban en aquel momento. Es la época de la bonanza y el momento para sacar adelante a una nueva generación.
Estábamos mi madre y yo ese día de abril de 2016 tomando el sol tranquilamente en el jardín.


De repente dos herrerillos, un macho y una hembra, comenzaron a saltar de rama en rama. Incluso el macho llego a acercarse a donde estábamos colocándose sobre la cuerda vieja de tender.


Difícilmente podía fotografiarlos. No paraban de saltar.
El macho tiene el penacho mucho más azul y su franja negra alrededor del cuello es más ancha.
Comenzaron a recorrer los arboles hasta que llegaron a uno de los grandes chopos del lindero, junto a un nutrido grupo de castaños.


Y para mi sorpresa comenzaron a examinar un hueco que había en el tronco.
Primero se acerco el macho. Miró en su interior.
Voló de nuevo junto a la hembra y esta se acerco al hueco.


Lo observó.
Miró en su interior.


Y entró en lo que sería su nuevo hogar y allí se tumbó y miró hacia el exterior. 



Habían encontrado un lugar donde anidar.


El macho se fue a un castaño contiguo y se esponjo, feliz de su cometido.
De allí saldría una nueva familia de herrerillos.
Vi salir en los días siguientes alguna vez a la hembra y al macho merodear por los alrededores.


Decidí no acercarme al chopo hasta que pasasen unos días para no molestarlos.
Cuando volví, pasados bastantes días, ni rastro de los herrerillos.
Se habían ido. Quizás el año que viene volveré a ver alguno ocupando el mismo nido.
Sed felices

Antonio  

martes, 4 de abril de 2017

Semillas del tilo (Tilia Cordata)

¿Flores? No, serán el día de mañana grandes árboles si en su tiempo consiguen germinar en el suelo; si, son las semillas del Tilo, magnifico árbol con propiedades medicinales y que se da en muchas zonas de Europa y por supuesto en la Península Ibérica.


Si, las semillas. Ha pasado el invierno y aun cuelgan del árbol esperando el momento propicio para caer al suelo, pero mientras están ahí ¿las mira alguien?


En su soledad, en la quietud de una mañana soleada de principios de abril, penden tranquilamente del árbol formando bellos conjuntos que pasan desapercibidos si el ojo no se encuentra con ellos.



El árbol esta aun desnudo; desprovisto de su capa verde solo puede lucir la desnudez futurista de unas semillas; de un mundo suspendido, lleno de vida, lleno de futuro si la suerte acompaña.


Silencioso, observo cada ramo,  cada racimo, los cuales van formando en el cielo composiciones únicas y diversas. Si cambias de posición, lo que antes parecía una campana es ahora un triste pendejo de la misma; pero siempre hay belleza, color, movimiento…
En la disposición de las semillas y de las ramas que los sustentan está el movimiento quieto, fotográfico que de repente, ante el menor soplo de brisa, produce un vagar de ramas y semillas por el cielo.



Me quede pensativo ante el tilo. Estuve un buen rato mirándolo desde cada uno de los cuatro puntos, buscando en su desnudez la belleza y creo que algo encontré de ella en esas semillas olvidadas.


¿Te has puesto alguna vez a mirarlas? Si quieres verlas como reinas del árbol, aprovecha antes de que este pierda su desnudez, una desnudez  sin rubor, antes de que lleguen las hojas.


Por otro lado, estaba allí solo, observando todas aquellas semillas que, perdidas en una zona sin flores, no visitaba nadie. Eran las semillas del tilo y yo en un dialogo mutuo de tranquilidad y paz. No había nadie alrededor. Me daban ganas de abrazar al árbol y darle las gracias por tanta belleza. Pero estaba en zona que no se podía pisar.


Me quede con ganas de ese abrazo, como me he quedado muchas veces con ganas de otros abrazos, como me imagino quete habras quedado tu, lector...
Sed felices

Antonio