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lunes, 26 de noviembre de 2012

HOJAS FUERA DE LUGAR.-

La naturaleza cada otoño nos regala imágenes de miles de colores distintos que son hojas que han cumplido su cometido y van a descansar. Cuando caen, agotadas y realizado su trabajo, siembran los suelos de alfombras maravillosas a lo largo de nuestros jardines y calles.
El viento se encarga de trasladarlas de un lugar a otro, de colocarlas en distintas situaciones, unas veces normales, otras extrañas. Situaciones que el azar a decidido sortear entre ellas. Desde verse trasladada de un lugar a otro en el frontal de un automóvil a verse inmovilizada detrás de un extintor junto a un deposito de gasóleo.
Azar, dichoso azar que marca un destino que no buscado aparece en el camino aunque uno no quiera. Azar que en distintos instantes nos puede cambiar la vida. Elemento inmaterial, que unas veces nos favorece y otras por el contrario vuelve el entorno en contra nuestro, elemento no lineal que, como un sinusoide, unas veces esta contigo y otras contra ti. Azar, con el que hay que contar sin saber por donde saldrá, pero que muchas veces esta ahí, sin haber sido invitado.
Y ese azar ha sido el que ha ido colocando cada una de las hojas que os presento en el lugar donde las he fotografiado y el que de alguna manera me animo a coger la maquina de fotografiar después de comer en otro día gris.


HOJAS FUERA DE LUGAR.-

























































































Nada más. Que tengáis una semana maravillosa. Sed felices.
Antonio

martes, 6 de noviembre de 2012

UN CAMINO LARGO QUE BAJA Y SI PIERDE...

Hay dos cuartetos argentinos, Los Fronterizos y los Chalchaleros, que entre sus interpretaciones llevan una canción que se refiere a los paisajes de Catamarca, en la que hablan de un caminito largo que baja y se pierde. Y digo esto, porque hoy bajando desde la zona de los prados altos de Guadarrama hacia el pueblo, el camino era largo, bajaba y se perdía en la lejanía. La diferencia era que yo estaba en la provincia de Madrid, en España.
El día hoy  ha sido extraño. Ha amanecido lloviendo fuertemente, tanto que el jardín estaba completamente anegado. Llovía y paraba, pero no se sabia que iba a pasar a los cinco minutos. Tanto es así, que he salido de casa con las dos maquinas sin fijarme en los objetivos, pensando que a los diez minutos estaría de vuelta. Pues bien, el tiempo ha sido conmigo misericorde y me ha dejado caminar durante una hora y media sin que me cayera una gota de agua. Eso si, en cuanto la puerta de la casa estaba de nuevo a la vista se ha puesto a jarrear como si de una venganza se tratase.
El paseo ha sido un paseo de luces apagadas, sin sombras, con agua y campos rebosantes de verdor. Arboles que están intentando conservar sus hojas contra todo pronostico y otros que han decidido que era mejor echarse a dormir que seguir despiertos.
El perro guardián, viejo ya para tal menester, me ha ladrado a mi paso y el caballo que le hace compañía, creo que vigilando al perro, ha salido a saludarme. Mas alante las vacas bravas de detrás de una valla de piedra me miraban curiosas y asustadizas. Tanto que cuando me he acercado para intentar fotografiarlas mucho mas de cerca, en vez de envestirme han salido corriendo.
Un poco mas arriba, pasada una granja de cría de ganado vacuno, donde el camino se desvía o bien para la estación de Tablada o para los Molinos he decidido regresar pues los tiros de los cazadores se oían muy cercanos; no fuera que algún perdigón llegase a uno de mis objetivos.
Y al darme la vuelta es cuando me he dado cuenta que el camino era largo, bajaba y se perdía tras una curva.
Os dejo con las fotos. No os esperéis una maravilla. Solo llevaba un 55-200 y un 60 mm y la luz, esa luz que inunda los cielos en los días claros serranos, brillaba por su ausencia.


UN CAMINO LARGO QUE BAJA Y SE PIERDE......



















































































Se me ha olvidado deciros, que para bajar un camino primero hay que subirlo. Pero os prometo que este paseo es sencillo. Un camino que sube lentamente desde el llanura a las laderas de la Sierra del Guadarrama.
Espero haberos entretenido un rato. Sed felices.
Antonio

lunes, 5 de noviembre de 2012

EL ABETO QUE REVIVIO.-

Es una historia muy breve y muy sencilla.
Este abeto que veis hoy aquí, hace muchos, muchisimos años, allá por mil novecientos sesenta y cinco o seis adornaba con luces y bolas de colores el recibidor de la casa de mi madre en Madrid.
Después de la Navidad, estaba practicamente seco, pero Mi madre decidió llevarlo a una casa que teníamos alquilada en Guadarrama para todo el año y a la que subíamos los fines de semana y en todas aquellas posibles fiestas de guardar en las que no estábamos en Gerona.
Pasaron los años y el abeto, como agradeciendo el trasplante, crecía y crecía y comenzó a hacerse un buen árbol.
Pero un día, mi madre decide comprar un chalet.
Se organiza la reforma de la casa y ella de lo único que se quejaba era de que el abeto se iba a quedar en aquella casa alquilada.
Un día, hable con los costructores que estaban haciendo la reforma, y llegamos a un acuerdo: Ellos traerían el abeto a la nueva casa, pero no se hacían responsables de lo que pasase con el árbol.
Dicho y hecho. Me cogí al guarda de la finca, abrimos alrededor del abeto, buscamos raíces con cuidado, escayolamos y alguna semana mas tarde, ya terminada la casa, con una grúa y aprovechando que mi madre estaba en Madrid lo trasplantamos.
Y el abeto, como agradeciendo aquello, se decidió a crecer y crecer hasta convertirse en un gran árbol que en verano nos cobija bajo sus ramas con su sombra.
Sencilla historia, real como yo mismo, que he querido traer para que si alguna vez tenéis un abeto por Navidad en casa os acordéis de este y de alguna forma lo hagáis plantar en algún lugar. Seguro que os lo agradecerá.
EL ABETO QUE REVIVIÓ.-



















































Esta ultima foto corresponde a la zona del abeto que ha tenido que pelear con los platanos, a los cuales ha superado y ya en la parte superior sus ramas comienzan a salir en todas direcciones.
Hasta la próxima.
Antonio

viernes, 26 de octubre de 2012

PASEO POR TIERRAS SEGOVIANAS.-

Era un mes de marzo; estaba, después de comer, una tarde en Guadarrama y tenia esa necesidad que de repente le sale a uno de estar un rato solo. Cogí mi maquina de fotos, compañera inseparable de mis andanzas, y, olvidándome de la autopista cruce la sierra del Guadarrama y por carreteras comarcales me adentre en la provincia de Segovia por su lado oeste y llegue hasta la misma capital.
Es un vicio que me ha ido enseñando el tiempo, que si se quiere conocer este país, hay que salirse a carreteras comarcales y vecinales y por que no si se dispone de vehículo adecuado a caminos, eso si siempre respetando el entorno y la naturaleza. Estas pasan por los sitios mas fáciles y si no los hacen  con túneles o viaductos. Pero una comarcal te lleva por rincones que muchas veces uno ni se espera.
La variedad paisajista de nuestro país es de tal calibre que merece la pena, sin prisas, admirarla y recrearse en ella.
La excursión que os presento hoy, la realice en marzo de 2006, pensando que me toparía con Santa María la Real de Nieva por caminos y carreteras y aunque estuve muy cerca termine en Segovia capital. Pero valió la pena. 
Las fotos que vais a ver, acompañadas de pequeños comentarios, son el recuerdo de un paseo en el que necesitaba un poco de soledad, tenia que estar conmigo mismo.

POR TIERRAS SEGOVIANAS.



En la N-VI cerca de Villacastín. Recuerdo el lugar. Todas las zarzas y los rosales silvestres parecían que iban a explotar de un momento a otro. El chopo estaba sacando sus hojas. Principios de marzo, la primavera está cerca, y eso que esta semana a nevado en la montaña.






Sembrados y encinas en colinas suaves cerca de Labajos. Aquí estaba en un camino que no tenia salida y tuve que dar la vuelta mas a delante.






El sol va bajando rápidamente. Si quiero seguir hacia Segovia tengo que darme prisa. La luz caerá de repente sin darme tiempo a enterarme y me gustaría fotografiar más. Un poco más adelante es donde tuve que volverme.






Cerca de Muñopedro por la vertiente entre dos lomas estaba este arroyo seco que seguramente debajo tiene agua por la cantidad de árboles que pueblan su recorrido. En las puntas de alguna rama se ve que empiezan a brotar los arboles. Pero aun hace frió.






Hemos pasado las lomas, dejando atrás el arroyo, y de repente la llanura castellana nos muestra su poderío, su magnifica extensión, por el que lucharon nuestros antepasados contra los invasores. Al fondo el Sistema Central desde Peñalara hasta Abantos.






Solitario, en medio de las tierras aradas este condensador de telefónica, colocado muy bajo para no tener que subir al poste, rompe la monotonía del paisaje arado.






Cerca de Marugán, con las sombras, ya muy largas cayendo,  de los arboles que indican la alineación correcta de la ermita con su altar hacia el este. No pude entrar a verla. Atrás la Mujer Muerta enseña las ultimas nieves del año que cayeron ayer.






He llegado a Segovia, la luz esta empezando a abandonarme, como mucho media hora; hay que correr. El Alcazar, majestuoso, se deja fotografiar en la subida desde la Fuencisla a la capital.






Practicamente desde el mismo lugar que la foto anterior, esta tomada esta de la iglesia de los caballeros, La Vera Cruz, allí solitaria y extraña, casi casi olvidada.





Desde la zona reacreativa de la Fuencisla la imagen del Alcazar es soberbia. Por aquí han pasado casi todos los reyes de España en alguna ocasión. Fortaleza avanzada de las expediciones contra el otro lado de las montañas.





Camino de Navacerrada, la presa del Ponton vierte sus aguas al rio Eresma que ahora con las lluvias caídas y el comienzo del deshielo baja lleno. 





El sol se ha cansado ya. Su luz se ha hecho cansina, rojiza, y se refleja en las aguas y en las nieves de las laderas que suben a Peñalara. Dentro de cinco minutos será de noche. Como mucho dos fotos más.






Aunque en las montañas aún luce algo de luz solar, aquí abajo se prepara la noche, extendiendo un manto de tranquilidad. Las aguas de la presa comienzan a volverse tranquilas como si quisieran abrigarse del frío que ya llega........

Hasta la próxima. Sed felices.
Antonio