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lunes, 17 de octubre de 2016

Santa María de Melque en la mirada de un albañil.

Como todos, o casi todos, los que me seguís sabéis que mi profesión es la de Arquitecto Técnico, aunque a mí me gustaba más el nombre de Aparejador, y por desgracia ni historiador, ni arqueólogo. Por lo tanto coger con pinzas lo que aquí pueda dudar o suponer, y pensad que es solo un montón de pensamientos en torno a una maravilla que se llama Santa María de Melque.


Dicho esto, que viene al caso, quiero indicaros que mi profesión estudia aparejos de piedra, barro y cualquier otro material que se tercie y que la labor diaria que realizamos, o realizaba, en las obras todos los días en bien de una buena ejecución, nos lleva a fijarnos en muchos detalles constructivos que a muchísima gente les pasa inadvertidos.
Ello, trasladado a los edificios con siglos sobre sus espaldas como es el caso de Santa María de Melque (1300 años de antigüedad), me obliga a hacer ciertos análisis de su construcción, en el exterior, que o bien me parecen fantásticos o por el contrario increíblemente desconcertantes.
Santa María de Melque, siempre desde el punto de vista de un currante del ladrillo, es uno de los edificios que tomando las consideraciones anteriores más me ha desconcertado, tanto por sus genialidades como por sus defectos. Considérese la palabra “defecto o defectos” desde la perspectiva  de la construcción y medios actuales.




Según entré en el recinto me llamó poderosamente la atención la portada de la iglesia con aquel arco de herradura, que a mi no me lo parece, mal ejecutado, su intradós cegado por una cantería bastarda y sus pilastras sin formar un conjunto único y solido. La belleza la tiene, pero para mi gusto hay algo en el arco y sus apeos que lo desmerecen.
Pero dejemos eso para mas adelante y echemos un vistazo generala los muros exteriores y sus componentes y hagámonos una serie de preguntas, ya que al observar los sistemas constructivos me aparecen las dudas. Tengo la sensación como si el exterior del edificio no fuese importante para el constructor, como si fuese la piel que recubre al esqueleto, al corazón, que no es otra cosa que el interior del templo.


Hay a mi modesto entender una mayor perfección constructiva en el interior

Y esta aseveración me viene después de haber estado visitando el interior donde todo parece guardar un mejor orden constructivo.
¿Por qué la talla de los bloques de granito no guarda una constante? ¿Por qué la falta de linealidad y horizontalidad? ¿Por qué la imperfección en los acabados de los arcos de ventanas y accesos? Esta visión general de la construcción exterior de Santa María de Melque me lleva a las siguientes preguntas y dudas:
a)    ¿Estaba planificada la iglesia?
b)   ¿Se había despiezado y elegido el tipo de piedra de acuerdo a una medida?
c)    ¿La cantera elegida tenía la suficiente calidad para trabajar la piedra?
d)   ¿Los canteros eran especialistas o aprendices?
e)    Una pregunta que me surge en la observación  todo el conjunto es: ¿este edificio estuvo recubierto por algún mortero en el exterior?
Está claro que a la primera pregunta hay que decir que sí. La iglesia estaba perfectamente organizada como un templo de cruz latina, muy próximo a la cruz griega u oriental.
Con la segunda cuestión me surge la duda. Normalmente el maestro de la obra organizaba el despiece en función de las longitudes de cada muro. De hecho también se sacaban plantillas a escala o incluso en verdadera dimensión, teniéndose en cuenta las distintas dimensione y apoyos que debían tener los bloques unos sobre otros.
Es curioso que en la ejecución de las hiladas en los  paños, hablando siempre del exterior, en vez de mantener la horizontalidad y ajustar las hiladas, parece como si el constructor quisiera buscar la terminación de alguna de ellas y llevar las hiladas a morir en las dovelas de los arcos, mientras que en otras le da igual.
La tercera duda me surge es las diferentes escuadrías y medidas en la talla de los bloques. Es un tema que dejo a los especialistas, pero que planteo como duda, ya que podría darse el caso de estar aprovechando despieces de construcciones anteriores.
Respecto a los que trabajaban en la construcción de la iglesia da la sensación, por lo menos en el exterior, que la obra les quedaba grande. Es incongruente tal cantidad de pérdidas de nivel en las hiladas y de enjarjes entre muros. ¿En qué pensaba el maestro? ¿Quizá no había dinero y el exterior se realizo por personal menos especializado que el del interior usando a este como encofrado?


Fuese quien fuese el constructor del exterior de la iglesia, está claro que no era demasiado riguroso a la hora de aplicar medidas y alineaciones, y aun así consiguió una maravillosa realización constructiva. Si os fijáis en el interior las alineaciones de hiladas son muchísimo mas acordes.
Si os habéis puesto atención a las fotos del interior, comprobareis que tanto la escuadría de la piedra como su colocación, incluso formación interior de ventanas y arcos es mucho mas limpia y ordenada que en el exterior.(Podéis ver la entrada anterior sobre este templo)
Pero si os parece volvamos al principio: la entrada a la iglesia.
Un arco de herradura, dando entrada a un templo maravilloso, no está rematado en condiciones ni por su radio interior ni por el exterior. Y choca por ser el acceso principal a la iglesia.


Por otro lado, en aquellos tiempos era normal el empleo de cimbras para la realización de arcos, aunque estos fueran pequeños. Los utilizaban los romanos para sus construcciones y los que ejecutaron Santa María seguramente eran  constructores hispano romanos herederos de ese arte constructivo. 
Normalmente el maestro de obra sacaba sobre el suelo una reproducción del arco a ejecutar, normalmente supongo que sobre una plataforma encima de la tierra alisada, realizada con un mortero de cal o de yeso,  y sobre ella se dibujaban una a una cada una de las piedras que había que labrar. Y se hacía para que cada piedra mantuviera su grosor y las líneas internas y externas del arco. Por la ejecución eso parece que fue así en el interior de la iglesia, pero...
¿Por qué no se hizo así en los arcos exteriores de ventanas y acceso?
En San Pedro de la Nave, aunque es unos doscientos años posterior, quizás trescientos, en la nave transepto al sur hay una salida al exterior con una ejecución maravillosa del arco, manteniendo hiladas y escudrías, como podéis ver en la foto siguiente.

Formación de arco en nave crucero sur de San Pedro de la Nave

Y por otro lado choca que el arco no apoye sobre las pilastras y se quede tan retranqueado. 
Se ve que en épocas mas tardías se realizo un burdo cargadero, al que se le quito cargas mediante la ejecución de un arco interior para soportar el cerramiento que se realizo en el interior del arco original, quizás cuando la iglesia pasó a ser un establo para el ganado.
Por último, esta fachada se desvirtúa con las  adarajas y mechinales que aparecen para enjarjar los muros del porche que se construyó con posterioridad y hoy desaparecido. 
Este es un punto que se debería tener en cuenta y darle otro tono de acabado, si bien es cierto que el monumento describe así sus etapas históricas y de uso.
Un poco más adelante, en la fachada oeste de la nave transepto hacia el sur, observamos dos ventanas o huecos.
La mas a la izquierda de la foto esta ejecutada con un arco de una sola pieza en la cabeza y parece un pequeño mechinal en el muro donde guardar alguna estatuilla o reliquia. El arco es completamente redondo y la ejecución parece posterior al edificio, como si fuese un injerto románico, pero esto no puedo ni afirmarlo ni confirmarlo.


La ventana visigoda vuelve a mostrar mas defectos aun que los del arco de acceso a la iglesia. ¿Por qué?
Observemos esta ventana y traslademos lo que en ella vemos al resto de las existentes en la iglesia a excepción de una de ellas mejor ejecutada, la de la fachada norte que da al posible osario o cementerio.
En este caso concreto el arco interior está perfectamente rematado, mientras que el exterior, forma una poligonal y no un arco de herradura. Estamos ante un maestro de obras ¿novato o ante unos constructores que realizan su primera obra? O mas bien ¿ se considera el exterior de la iglesia como un mal necesario?
En la misma fachada fijémonos en las hiladas que forman el muro. Cuando las piezas no son del mismo tamaño hay que recurrir a piedras más pequeñas y a morteros para igualar las hiladas, pero no es este el caso. Aquí parecen adaptar la hilada siguiente a los defectos de la anterior.
Hoy en día, y en aquella época también, cuando se va a realizar una fábrica, del tipo que sea, primero se pasa un nivel y a continuación se coge una regla en la que se marcan las hiladas en función del tamaño del material y de la altura a salvar, se fijan las alturas de las hilada y se tiendes los tendeles para seguir una alineación. Eso se hacía también en aquella época, pero para ello los bloques debían tener la misma altura.
Parece, mirar las líneas blancas que he superpuesto en la foto, que se distribuían los bloques sin prestar demasiada atención a este extremo y que de alguna forma producía ciertas incongruencias en los encuentros de muros al no casar las hiladas de uno con las del otro, por lo menos en las hojas exteriores.
Tengo incrustada en la cabeza la idea de que el exterior del templo no importase, y fuese solo el recubrimiento, la piel, de una maravillosa obra interior.

En la fachada sur de la nave crucero volvemos a observar la disparidad en las hiladas, si bien en este caso cada hilada se adapta a la llaga que forman las seudocolumnas que existen a ambos lados del muro.




Y de esas seudocolumnas quiero hablar.
Están formadas por piezas hacia el exterior redondeadas con brazos para trabar con el muro. Dan la sensación de bielas de un motor. ¿Por qué utilizaron aquí este sistema? 
Con la ayuda de mi hijo Antonio, arquitecto, que me ha dibujado las piezas, hemos realizado unas pequeñas perspectivas de como podían ser estas, con pequeñas diferencias con las reales, para facilitar su dibujo y comprensión.




                                   
Pieza básica en ambos sentidos de colocación

Es así de sencillo la formación de la falsa columna, sin tener en cuenta las trabas con las hojas interiores que se pueden realizar de muchas maneras sin apartarse demasiado del tema.



Dos piezas formando una columna adosada a la fachada y trabada. Los brazos pueden ser mas cortos o mas largos y disponer de ellos a ambos lados de la pieza.


Y así, hilada a hilada se realizaba posiblemente la columna

Es curioso que aun teniendo una mala elaboración en la ejecución de los bloques realizasen estas piezas y olvidasen el habitual encuentro entre muros, mucho más sencillo, y recurriesen a este sistema.
Se puede apreciar el maravilloso invento de las pilastras curvas en el exterior, que le dan al edificio una singularidad increíble. Me recuerdan las posteriores columnas adosadas en algunos ábsides románicos para actuar como refuerzos o decoración.
Pero hay que fijarse también en otro detalle de esta especie de bielas y es que cada una tiene un grosor y cada una inclinación distinta, dando la sensación que unas pueden escupir a otras.
Es genial esa hendidura  vertical que da la sensación que la pilastra es independiente no siendo así realmente, y que seguramente está hecha a posteriori, pues choca la verticalidad y la alineación de la misma.




Era quizás un anticipo a la colocación de columnas. En el interior de la iglesia se recurre a la misma solución, lógica buscando de alguna forma darle importancia a todo el conjunto de arco y basamento. Posteriormente, como se observa en San Pedro de la Nave, será la columna la encargada de recibir las cargas del arco.

Interior de San Pedro de la Nave.

Otro detalle curioso en esta fachada es la diferencia de tamaño de las dos impostas situadas en la ventana con la misma moldura que en el interior. Estas fajas son la única decoración en piedra en todo el recinto. Esto me aporta una duda, pues observando dichas molduras, da la sensación que están recibidas con mortero y no a hueso como el resto de la mampostería. ¿Será de la restauración?
Fijémonos en la formación del hueco de la ventana. Todas ellas tienen doble derrame hacia el interior y están formadas por arcos de herradura y casi todas presentan los mismos defectos constructivos externamente.
La reja colocada en ella nos puede servir de elemento de comparación.


Primeramente se observa que las dos mochetas de la ventana no están perfectamente aplomadas ya desde las molduras hacia abajo.
El arco no está bien formado ni en el intradós ni en el extradós y sus dovelas están mal ajustadas y formadas. Realmente el arco se forma aquí por dos piezas tipo bloque a cada lado con la curva trazada en ellas. Las dos terceras tienen cierta semejanza, pero hasta ahí llega el buen hacer. Las piezas 4 y 5 ni guardan tamaño ni buena colocación. 
A veces tengo la sensación de que en vez de utilizar cimbras con la forma exacta del arco, utilizaban algún encofrado hecho por trozos.
Para rematar la fachada sur, esta otra foto en la que se aprecia la mas occidental de la nave principal.


A parte de observarse en ella parecidos defectos se aprecia, línea oblicua, resultante de la colocacion de bloque de poca longitud, unos encima de otros, que dan la sensación de formar esa diagonal.
Pasemos a la fachada este de la nave transepto en su lado más sur.
Allí se observan dos manos completamente distintas a las que han realizado el resto de fábricas, quizás porque como aseguran los arqueólogos, los dos compartimentos a cada lado de la nave se realizaron a posteriori.



Si nos fijamos en los planos que coloque en mi anterior entrada podemos observar que el retalle sobre el muro no aparece y no tendía además lógica a no ser que para no tocar los muros existentes para el apoyo de bóvedas decidiesen realizar otro.


Si observamos el aparejo de la fachada del arco, las hiladas mantienen una horizontalidad bastante aceptable que choca con el resto de la edificación.
El intradós del arco está perfectamente realizado, formando una perfecta curvatura, así como la curva exterior que es aceptada por el ojo sin muchos miramientos y que está perfectamente trabado al muro justo  donde el arco, de haberse terminado, hubiera podido  pasar por un arco románico.



Cierto es que no hay simetría en las dovelas, rota por esa especie de clave que parece querer distinguirse del resto. Los seudocapiteles están bien marcados y las pilastras bien aplomadas y confeccionadas.
Y pasemos por fin a analizar las ventanas de la iglesia, empezando por la principal que es la absidal.
No he querido dibujar en ella pero hay que tener en cuenta ciertas consideraciones:
En esta ventana existe una asimetría total, tanto en la formación del arco, como en las peanas, como en las pilastras que lo forman, así como en las dos impostas que lo adornan. ¿Había mucha prisa en ejecutar esta obra? Estamos hablando que en el interior de esa ventana está el lugar más sagrado del templo, el presbiterio, el lugar donde el sacerdote oficiará la misa.



Si partimos de la dovela “clave” veremos 4 piezas a la izquierda según se mira y 5 a la derecha, formando un intradós mas o menos aceptable y un extradós que no mantiene su criterio, como ya hemos visto en otras ventanas. Los tamaños de las dovelas son increíblemente dispares en cuanto a medidas y formas.
Otra de las ventanas del templo es la norte y en ella se pueden observar los mismos defectos que en las otras, si bien quizás en este caso menos acentuados.


He marcado en rojo algunas de las piezas que se ven a tizón en este muro para utilizarlas de traba con las otras hojas del muro. Podéis buscarlas en todas las fotos, se ven bastante bien.
La ventana norte que da sobre el posible cementerio es, desde mi punto de vista, la mejor ejecutada de todas ya que dovelas y apoyos presentan todos una construcción bastante buena.


Y hasta aquí mis observaciones, mis dudas y alguna aseveración.
Lo que sí es cierto, es que todas esas “deficiencias” que han observado mis ojos por deformación profesional, hacen quizá que el conjunto sea aun más bello, más intrigante y misterioso.
Y sigo creyendo que aunque el edificio se construyo en época visigoda los constructores deberían ser hispano romanos y me extraña la no uniformidad en los sillares, claro que en San Pedro de la Nave también sucede, aunque no así en otros monumentos visigodos.
Con todo, sigo enamorado de esta iglesia que me gustaría conocer con alguien especializado en el tema, oír sobre el terreno sus explicaciones, comentar dudas y disfrutar hablando de ello.
Nada mas por hoy. Este ha sido un tema árido y quizás muy difícil de tratar y de comprender, pero tengo la mala costumbre de escribir lo que siento y creo, y lo escrito, escrito está
Sed felices.

Antonio 

miércoles, 2 de octubre de 2013

LAS PUERTAS DE LOS CAMINOS DE VALENCIA DE ALCANTARA.-

Andar por los caminos de Extremadura bien acompañado, es una experiencia maravillosa. Y eso me paso a mí este fin de semana. Anduve, y mucho, con unos familiares fantásticos que me enseñaron un poco de una zona extremeña que no conocía: Valencia de Alcántara y sus alrededores.
Pie a tierra y andando por caminos señalados en amarillo y blanco, como corresponde a una ruta regional, recorrimos un circuito circular, bello, lleno de pequeñas y grandes fincas, por lo general bien cuidadas, en las que la ganadería y la agricultura se dan la mano.
Cada entrada a estas fincas responde por lo general a un tipo característico de la zona. Mochetones blancos por lo general, refulgentes diría yo, y algunos grises descuidados por el paso del tiempo pero que también le dan belleza al recorrido.
Unos más ricos, otros más pobres, pero todos por lo general con un mismo significado: indicar la entrada a la finca, que no la salida.
Han sido tres días maravillosos en esta zona de Extremadura; hoy os toca ver los sencillos portones. Mañana, si las obligaciones dejan, nos sumergiremos en el mundo de los árboles que dan el corcho: los alcornoques.
Vamos allá; veniros a pasear conmigo por este maravillosos entorno.
 
 
PUERTAS EN LOS CAMINOS
 
 
 
 
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Brillan los olivos tras la puerta que los protege. El aire mueve sus ramas y un resplandor de plata se extiende por la suave loma. Dentro de unos meses, cuando el agua y el frío se junten, el olivo dará su fruto y este su oro liquido.
 
 
 
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Día gris y lluvioso. Buena temperatura para andar. Las mochetas destacan contra el cielo negro. La puerta abierta. El olivar tranquilo. Señal de confianza absoluta. Huele a tierra mojada. La lluvia trae riqueza.
 
 
 
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Bajo el tilo que le protege del calor agobiante de los días extremos del verano, el portón sin puerta que da acceso a la vivienda brilla. Brilla como la casa entera. Ni siquiera la borrasca apaga la belleza; belleza sencilla de una tierra que no es tan extrema como la gente piensa.
 
 
 
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Destacan como faros del camino. Muchas puertas abiertas. Los muros parecen querer darle fuerza a los mochetones blancos. El camino enseña la vereda de la vivienda. El pino quien sabe porque esta ahí. Blanco sobre la piedra; piedra que se vuelve blanca.La puerta abierta.
 
 
 
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C
omo hitos que protegen al camino y a cada lado dos pilastrones cuadrados, sencillos, recios. Su cometido enmarcar la finca, dar encierro al ganado y marcar el camino. Unos con nombre, otros ni siquiera eso, no les hace falta, ambos con el mismo carácter: servir de apoyo al hierro.
 
 
 
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Normalmente las puertas abren hacia dentro. En este caso la puerta abre hacia fuera. Quizás la pita con sus afilados aguijones marcase el sentido. Piedra, cal y hierro se dan la mano. El hombre les ha hecho amigos, el tiempo les ha dado la belleza. Ni sobra ni falta nada. Bueno quizás un poco de sol, quizás...
 
 
 
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Vieja y cansada, un solo palo marca su casta. No hace falta una verja ¿Pa que? Unos tablones y un viejo rollizo se sobran a tapar el hueco que abandono el hierro y que el muro no se ha atrevido a cerrar. Y como recuerdo de su señorial importancia dos piedras amensuladas indican su nobleza. Vieja puerta, cuidate.
 
 
 
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Dos olivos. Quizás dos amores que dejaron marcados su fecha. Cuantos sueños detrás de cada piedra. Dos aloes vigilan cada mocheta. Un arco triunfal da la bienvenida y para gozo de invitados una barbacoa se muestra dispuesta tras la verja. Año 94, te estas volviendo viejo. Hace falta un poco de cal para rejuvenecerte, pero guardas tanto ahí dentro...
 
 
 
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Un golpe ha recibido la puerta. Sus hojas no cuadran. La mocheta también lo ha sufrido, como demuestran sus viejas grietas. Tapadas están las vacas tras los muros de piedra allá a lo lejos. Piedra viejas tapadas, colonos viejos. Los jóvenes huyen del campo; poco a poco se pierde la fuerza.
 
 
 
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Sirve la tiranta de tensor y el adorno de tiranta. La piedra engarzada en trabas fantásticas, sencillas, sin mortero alguno; la mocheta marca la entrada. El musgo le da solera a la piedra. La hierba seca marca la estación pasada. La lluvia una nueva época. Pero siempre la puerta marca la entrada.
 
 
 
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Entre chubasco y chubasco unos rayos de luz. Bajo el alcorque, estos mochetones blancos sostienen una puerta de tablones de madera, con listones que cruzados, le dan la fuerza. Y una tabla hace de cerrojo. ¿Para que más? Belleza en la sencilla puerta y en el horizonte del campo.
 
 
 
 
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Si las vacas quisiesen poco duraba la puerta. Enormes pináculos hacen de jambas. Larga cerradura mantiene las dos hojas de la puerta. Pequeño candado guarda la riqueza que detrás de ella aguarda. ¿Para que tanta mocheta y tan poca puerta? En el día de lluvia las vacas parecen querer tomar el calor que aun guarda del verano la tierra.
 
 
 
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Tras estas pirámides, escalonadas sobre fuertes columnas que las sostienen, una era se vislumbra marcada con línea blanca; en lo alto, como defendidos por la puerta y parapetados sobre un castillo de rocas, unos alcornoques otean el horizonte.
Allí a lo lejos, al otro lado del río Portugal. Al lado opuesto, tras ellos, Valencia de Alcántara. Belleza a uno y otro lado del rio. Que pena que todo pase tan rápido. Aquí acabo el paseo.
Mochetas que sin abrir las puertas, me abrieron el corazón a la belleza de los campos extremeños.
Espero no haberos aburrido mucho.
Sed felices.
Antonio