viernes, 22 de mayo de 2015

Pensamientos alrededor de un capitel del monasterio de Silos.

Entrando por el desfiladero de La Yecla, formado por el rio Mataviejas, que discurre entre los riscos de la sierra de la Demanda, nos encontramos ante un maravilloso paraje que aprovecha la apertura de los montes y es el lugar que eligieron nuestros antepasados para crear el pueblo de Silos, hoy denominado Santo Domingo de Silos.


Plano en relieve de la ciudad se Santo Domingo de Silos

Silos, un nombre ligado a historia de España y a su cultura, un lugar de cruces de caminos, un lugar mágico por la belleza de sus alrededores y por magnificencia de la población en sí misma, donde se entremezclan el pasado en sus antiguas edificaciones y el modernismos, en paz, uniéndose los cantos gregorianos de los monjes con el sonido del silencio que rodea el lugar.

Plaza del Rollo

Silos es un lugar mágico. Hay algo en su ambiente que te abraza, te da la sensación que has estado allí siempre. Sus estrechas y antiguas calles, el rollo, la iglesia de San Pedro o las ermitas y conventos que existen en sus alrededores te predisponen para entrar en uno de los claustros más fantásticos de la arquitectura románica española. Y si tienes la suerte de poder relajar tu mente o tu espíritu escuchando antes a los monjes de Santo Domingo de Silos interpretando cantos gregorianos, la entrada se hace entonces increiblemente fantástica.

Iglesia de San Pedro

El claustro de románico del monasterio de Silos es una maravilla; de doble altura y con unas dimensiones 22x24 metros, con 16 arcadas en las caras norte y sur y 14 en las otras dos, estando ligeramente descuadrado.

Claustro románico de Santo Domingo de Silos

Entras e impresiona. Los ojos quieren marcharse a recorrer uno a uno sus capiteles y sus columnas, buscando aquello que los maestros de Silos quisieron dejarnos escrito en la piedra.
De entrada, los machones de las esquinas, labrados de forma maravillosa por el primer maestro, te sobrecogen por su estilizadas figuras y por la rotundidad de sus explicaciones ajustándose al nuevo testamento y en uno de ellos reproduciendo de forma magistral el árbol de Jesé o árbol genealógico de Cristo.


Extenderse en las explicaciones de cada uno de los capiteles del claustro sería obra ardua, que un inexperto como yo no puede asumir. Por el contrario esta entrada quiere materializar, de alguna forma, la incertidumbre y los interrogantes que crearon en mí desde su contemplación las imágenes representadas en un capitel del ala oeste, en su lado norte, y por lo tanto perteneciente al primer maestro de Silos.


¿Qué significado tiene? ¿Qué son esas cabezas bajo las patas de las aves en posición contraria a lo normal?
Lo mire más de una vez. Me marche y volví de nuevo buscando una interpretación lógica, algo que el maestro hubiese querido trasmitir y que nadie del lugar supo indicarme.
Ha pasado casi un año desde entonces y el capitel me viene al recuerdo una y otra vez. Miro las fotografías e intento descifrar esas cabezas bajo las garras de esas aves.


La cabeza superior, más pequeña que la inferior, parece el rostro humano, de pelo corto rizado, no le caen melenas por los costados, escupiendo algo por su boca. Si nos guiamos por los maestros podría tratarse de la representación de la palabra, la enseñanza que parte desde arriba. ¿Es quizás un ángel anunciando algo? ¿Quizás dictando una sentencia?
Miro de nuevo la imagen y tengo otra sensación: la sensación de ver una especie de felino que parece que quiere comerse a los flamencos y los atrapa desde arriba. Esa nariz, esos bigotes y esa pequeña boca tienen más apariencia felina que humana; pero si fuese un felino atacando al ave ¿No tendría que tener un mayor peso dentro del conjunto del capitel?


Las aves tienen sus cuellos entrecruzados. Parece que cada una quiera picotear las plumas de la contraria, y con su mirada que da la sensación de dirigirse al infinito, parecen desentenderse del individuo que cabeza abajo está entre ellas.
¿Qué representas estas dos aves? ¿Por qué tienen entrelazados sus cuellos y miran en direcciones opuestas? ¿Es quizás la lucha del alma entre lo terreno y lo espiritual?
Plumajes perfectamente realizados, una cantidad enorme de detalles para un capitel que nos quiere decir algo y que nadie sabe decirme el que. Los plumones de las aves parecen estar realizados con un detalle exquisito y a mitad de su cuerpo salen como unas manos emplumadas que agarran algo que parece venir desde la cabeza invertida, como si fuera parte del cuerpo de esa figura. ¿Por qué unas garras asiendo dicha figura a mitad del ala?


Y ya en la parte inferior del capitel la cabeza mirando hacia el cielo, mirando a la parte superior del capitel, pero sin mirar.
Fijémonos en esa figura, que no sé porque creo que es la esencia del capitel.
Ojos que parecen estar cerrados; da la sensación que los dos parpados están cerrados, por lo tanto o la figura duerme o la figura representa a un ser muerto.
La representación es curiosa. ¿Significara acaso la lucha entre el cuerpo y el alma? ¿Querrá indicar el capitel en su conjunto la lucha del alma para desprenderse de lo terreno?
Si nos fijamos en la figura da la sensación de quietud. Los pelos descansan sobre el suelo y parece que las garras de las aves solo los rozan, no hay una acción de retener o pisar. Si así hubiera querido expresarlo el maestro, habría colocado las garras pisando de alguna forma definida una parte de ese cuerpo. ¿Es quizás una expresión del desprendimiento del alma del cuerpo?


Llevo rumiando mucho tiempo alrededor de este sencillo y, para mí, misterioso capitel del lado oeste del claustro.
Tengo ganas de volver al Monasterio de Silos y volver a colocarme delante de él y preguntarle. Tengo ganas de encontrar una respuesta.
Aquí os dejo. Espero no haber cometido graves errores de ignorancia en esta entrada, que no ha sido otra cosa que expresar lo que uno siente.
Ya solo me queda desearos felicidad.
Antonio

jueves, 21 de mayo de 2015

FLORES CON POESIA CCXLI.- A la rosa

Nace nuestro poeta en mil ochocientos ocho, en Almendralejo, provincia de Badajoz, trasladándose posteriormente su familia a Madrid, donde realizo estudios en el colegio de San Mateo.

 Rosa Baleares

José de Espronceda es un romántico de los pies a la cabeza y desarrollara este sistema de pensamiento y forma de sentir a lo largo de la vida, hasta su muerte repentina justo unos días antes de contraer matrimonio después de una vida totalmente romántica.
Se enamoró de una mujer casada, que había conocido en Portugal y a la que encontró en Inglaterra, con la que huyo a Francia; con ella tuvo una hija a la que tuvo que criar cuando Teresa Mancha le abandono a él.
Instruido en la logia perteneció a la sociedad secreta Los Numantinos. También estuvo en varias tertulias, siendo la primera la Academia Mirlo y posteriormente al Parnasillo.
Espronceda es uno de los grandes poetas del romanticismo.
Canciones, himnos, sonetos, y un innumerable uso de distintas estrofas fueron utilizadas por este poeta político.

Rosa Baron Girod de L'Ain

Cuando de nuevo iba a casarse para asentar su forma de vivir, una miserable faringitis se lo llevo a la tumba en mil ochocientos cuarenta y dos a la edad de treinta y cuatro años, en Madrid.
Os dejo su soneto a la rosa. Espero que os guste.

A LA ROSA

Fresca, lozana, pura y olorosa,
gala y adorno del pensil florido,
gallarda puesta sobre el ramo erguido,
fragancia esparce la naciente rosa;
 

Rosa Baronesa Prevost 

mas si el ardiente sol lumbre enojosa
vibra del can en llamas encendido,
el dulce aroma y el color perdido,
sus hojas lleva el aura presurosa.
 
 Rosa Mme Laurette Messymi 

Así brilló un momento mi ventura
en alas del amor, y hermosa nube
fingí tal vez de gloria y de alegría;
Rosa Sweet Fairy

mas, ¡ay!, que el bien trocóse en amargura,
y deshojada por los aires sube
la dulce flor de la esperanza mía.
--o0o--

Rosa X Alba

Espero que os haya gustado este soneto del romanticismo más fuerte de la mano de José de Espronceda.
Sed felices.
Antonio

En busca de insectos, en buena compañía: Abantos 3.5.15

Fue un día fantástico, que compartí con amigos del mundo de las comunicaciones por internet, y en el que descubrí que cuando hay aficiones comunes es fácil congeniar.
Era el primer domingo del mes de Mayo de este año 2015, cuando nos juntamos todos a tomar un café en una cafetería a los pies de Abantos, en San Lorenzo de El Escorial y desde allí iniciamos un bello paseo en coche hasta lo alto del puerto  y tras una ligera caminata, llegar al vértice más alto de esa montaña fantástica desde donde se divisa una gran extensión de la meseta sur hasta los Montes de Toledo y más allá.
La ascensión fue un constante detenerse a fotografiar todos y cada uno de los insectos que se ponían a nuestro alcance y fueron muchos, muchos más de los pocos que os coloco en esta presentación.
Hay habitantes de seis patas endémicos de la zona que se dan a sus 1500 msnm como puede ser Dinondes dives guadarramensis, lo que le da un valor ecológico increíble a toda la zona.
Arañas de todos los tipos desde la gran tarántula hispánica a pequeñas ocho patas que luchan por su supervivencia tendiendo sus telas en los matorrales bajos donde protegerse algo de las inclemencias del medio ambiente en esas alturas y tener masa tiro a los pequeños insectos que merodean en los mismos. De hecho vimos la caída en una telaraña de un pequeño saltamontes que fue rápidamente envuelto con seda.
Hormigas extrañas, que nunca había visto, dispuestas en orden de batalla a la salida del hormiguero como si esperasen que el cielo abriese un poco para caldearse.
En fin, vale la pena darse una vuelta por esas alturas para observar un maravilloso mundo exento de pesticidas donde nuestros amigos de seis y ocho patas viven.
Y si se va acompañado de gente que conoce el mundo de los bichines, entonces el día se convierte en una maravillosa aula, esplendida aula de enseñanza al aire libre.
La única pena fue el día gris, plomizo, que nos acompaño durante todo el paseo…
Comencemos a ver a nuestros amigos de aquel fantástico domingo:

Desde lo alto de Abantos, el monasterio de El Escorial se presenta majestuoso, con todo el esplendor que supo darle Juan de Herrera. Desde la altura puede apreciarse perfectamente la forma de una parrilla que tiene el monasterio.




Un chinche, del que desconozco su nombre intenta calentarse sobre una roca de granito rosa en un día fresco y sombrío, pero lleno de encanto.





Un endemismo ibérico, una oruga de Chondrostega vandalicia, de la familia Lasiocampidae, se desplaza tranquilamente sobre el suelo arenoso del camino, advirtiendo con sus colores que no la toquemos, que quizás de escozor.




En todo el recorrido nos acompañaron estas margaritas que creo que se llaman Leucanthemopsis pallida. Forman preciosos ramilletes, muchas veces amparándose de los rigores de la alta montaña resguardándose entre los resquicios de las rocas. En la montaña se aprovecha todo, hasta la tierra que se acumula entre dos piedras.


5 Una aceitera, Physomeloe corallife, se pasea entre las gravas del camino buscando seguramente un lugar donde ponerse a excavar para depositar sus huevos. Las vimos apareándose, en solitario y haciendo los nidos.


Una Cicindela maroccana, posa tranquilamente junto a un saltamontes, colocándole una de sus patas sobre el lomo. Parece el abrazo de la muerte, pues la Cicindela es terriblemente depredadora. Si tenéis oportunidad fijaros en sus mandíbulas.


Los escarabajos, como este, del que no tengo la mas mínima idea de cómo se llama, se cruzaban constantemente en nuestro camino. Había que tener cuidado para no pisarlos. Incluso en una zona de detritus de madera, salían a montones de ellos.


Mariposas también pudimos observar, no muchas pues el día estaba fresco, como esta Issoria lathonia que correteaba delante nuestro por el camino, Se paro tranquilamente en una zona de piedras y se dejo fotografiar.


Menos mal que este depredador no tiene más de un centímetro. Si llegase a medir un metro sería terrible encontrárselo. Aquí está el amigo Pycnogasterjugi cola, en pleno almuerzo en medio de un camino. Lo cierto es que la forma acorazada le da cierta belleza.




Otra de las mariposas que se dieron una vuelta con nosotros por los 1753 metro de altura que tiene el monte Abantos es esta Lycaena phlaelas. Precioso ejemplar que volaba en las zonas más resguardadas de la trasera del monte.


Y para terminar un endemismo de la Sierra del Guadarrama, precioso amigo vestido de colores verdes y amoratados. Se trata del Dinondes dives guadarramensis. Un precioso ejemplar del que vimos bastantes individuos.



No puedo dejar estas líneas sin dar un recuerdo a Adela Ortiz, que organizó la reunión, a José Moli que me acompañó mucho rato ilustrándome no solo de insectos sino también de aves y otros animales, y como no a la familia al completo de Julio Cesar Bonnin que me enseñaron un montón de trucos para buscar arañas y a otros amigos de incluso mas de ocho patas.

Nada más por hoy. Espero no haberos aburrido mucho con esta entrada.
Sed felices.
Antonio

sábado, 2 de mayo de 2015

FLORES CON POESIA CCXL.- Ven, dolorosa herida

Nuestro poeta nace a principios de los años veinte del siglo pasado, es dudosa la fecha, en la hermosa ciudad de Jerez de la Frontera, en la provincia de Cádiz. Allí estudio bachillerato y tuvo como compañero y amigo íntimo de infancia y juventud a José Manuel Caballero Bonald.


Nuestro poeta no es otro que Juan Valencia Jaén poeta hasta la medula que publico su primer poemario “Relox de primavera” en los años cuarenta adelantándose a los poetas de la generación del 50 de Jerez de la Frontera.
Vivió en Valladolid y Sevilla, asentándose definitivamente en Málaga.
Juan Valencia es un poeta intimista, solitario, quizás amante de una forma apasionada de la naturaleza que le rodea. Un poeta solitario, capaz de conciliar una conversación con un desconocido.
Es un pesimista, en el que la enfermedad y el dolor deja reflejados en sus poemas, pero a la vez es capaz de infundir una sensación de familiaridad increíble. Resumiendo es un sentimental del postmodernismo.


Murió en Málaga en mil novecientos noventa.
Os he dejado un soneto, que de alguna forma deja entrever su espíritu y su pensamiento.
Espero que os guste. A mí personalmente me gusta un montón.
 
SONETO

Ven, dolorosa herida a mi cuidado;
ven, corazón; amor, que ya me entrego.
Débil astilla soy para tu fuego,
cenizal fin que el viento ha dispersado.


Búscame, cielo, en mi, que en el sagrado
recinto del dolor parezco ciego.
Huyó en presagio negro mi sosiego
por mañanas de sangre encadenado.


Gusté el placer, amor; tu dulce ciencia
me mintió una vez más y ni tu esencia
guardó mi pecho como aroma puro.


Jugué al azar y todo lo he perdido.
Me he dado ya al dolor, enmudecido,
y descanso en su fe, solo y seguro.

--o0o--



Nada más por esta noche.
Sed felices.
Antonio

viernes, 1 de mayo de 2015

15 Flores de un paseo por el Real Jardín Botánico de Madrid.

Un veintiocho de abril. 
Abril ya esta mayeando. 
Es una tarde que se presenta gris y luminosa. Las nubes, unas nubes que amenazan agua y que son nada más que unas fanfarronas, aparecen y desaparecen creando unas sensaciones de luz y de sombra maravillosos.

Rhododendron Brazier

Solo a esa luz hay que aplicarle el lugar perfecto para disfrutar de los contrastes, de los tonos encendidos y de los tonos apagados en una naturaleza fantástica… y ese lugar no es otro que el maravilloso y cuidado Real Jardín Botánico de Madrid.
Como todos sabéis, no soy botánico. Todo lo contrario, mi profesión ha estado ligada muchas veces a desbrozar preciosos campos para construir sobre ellos. Pero siempre lo he observado, que no estudiado. Y esas observaciones, tanto de la vegetación como de la fauna, grande o pequeña, me han llevado a la contemplación de todo aquello que a mi alrededor es vida y por lo tanto belleza. Porque no hay nada más bello que la vida en si misma. Lo demás son adornos fantásticos que o la Naturaleza nos ha regalado o nosotros nos hemos creado para satisfacer nuestro ego.

Kerria japónica pleniflora

Me encanta apreciar la belleza de las plantas a mí alrededor e intento de algún modo conseguir trasmitir esa gracia con las fotos. Y como me gusta fotografiarlas y disfrutar de ellas, y como a la vez no soy nada egocéntrico sino creo que todo lo contrario, me gusta compartirlas y que tú, o tú o aquel otro, disfruteis de ellas, si es que dan para ello.
Ayer fue una tarde fantástica, espero que haya muchas más como ella.
Os dejo con las fotos, cada una con el nombre de la flor bajo ella.

 


 Fragaria X ananassa Roma (Fresón)


Iris Patina


 Brote de vid


Aquilegia vulgaris (Aguileña)



 Calycanthus floridus


Asphodelus ramosus sobre fondo de Pita


Rosa pendulina


Phlomis fruticosa


Opuntia robusta


IIris sibirica


Eugenia uniflora


Lunaria annua


Rhododendron Hinomayo  

Esto ha sido todo. Yo disfruté del paseo y espero haberos trasmitido algo de la belleza que contemplé.
Sed felices.
Antonio

lunes, 27 de abril de 2015

¡Niños! una familia de moscas cazadoras: las Asilidae

Hoy, después de haber visto a unos niños observar a un enorme moscardón volando a su alrededor, he creído conveniente redactar esta pequeña entrada, pensando en ellos. En mi nieto, en tus hijos, y por qué no, también en ti,  que seguro que tienes un concepto de las moscas muy distorsionado. Y que conste que no soy ningún entendido en la materia, pero las que vamos a ver hoy me fascinan.

 Mosca muy parecida a las que estamos acostumbrados a ver habitualmente en las casas

Las moscas, los mosquitos, son unos insectos con solo dos alas, de ahí les viene el nombre. A diferencia de las abejas, que seguro habéis visto en más de una ocasión, que tienen cuatro alas y pertenecen al orden de los Himenópteros.
Las moscas, los dípteros, evolucionaron y sustituyeron las dos alas que les estorbaban por dos pequeños balancines que les ayudan a equilibrarse, son como esas grandes pértigas que utilizan los que andan por encima de los cables, pero mucho mas pequeñas, como dos bolitas. ¿Lo comprendéis? Seguro que sí.
Ya os he dicho que dentro del orden de los dípteros hay muchísimas familias distintas, tantas que es dificilísimo contarlas.
Existen dos tipos de dípteros, aquellos que tienen las antenas largas como por ejemplo mis amigas las típulas, que la gente piensa que son mosquitos, a lasque se denomina “Nematoceros”

Esta mosca es una típula y por el tamaño de sus antenas un nematocero. Se aprecian muy bien los balancines.

y aquellos otros que han reducido sus antenas y a los que los entomólogos llaman “Branchycera”.

Fijaros que las antenas son mas cortas. Esta mosca es de la familia asiledae y se esta comiendo un insecto.

Por cierto en “Entomólogo” es una persona que estudia a los insectos.
Entre estas familias de moscas hay una que a mi me gusta mucho observar porque se comen a las arañas y los mosquitos y son las moscas pertenecientes a la familia Asilidae. Son una familia a la que les gusta la caza y se alimentan de ella.

Una Asilidae posada por la tarde a la espera de ver su presa.

Son unas fantásticas moscas a las que la evolución las ha dotado de un cuerpo extraordinario, una rapidez de vuelo increíble y una capacidad de devorar a sus presas a las que, como las arañas, licua para comérselas.

Aquí tenéis las partes principales de una mosca Asilidae.

Al igual que el resto de los dípteros, es decir las moscas, tienen dos alas capaces de impulsarlas a gran velocidad sobre sus presas, a las que aprisiona en vuelo con sus poderosas patas, todas llenas de importantes púas con las que insertar e inmovilizan a sus víctimas.
Cazan de todo lo que se ponga por delante, desde arañas, libélulas, abejas, incluso a otras moscas que osen ponerse a su alcance... No son remilgadas a la hora de comer.

Mirar las puas que tiene en las patas. Con ellas apresa a sus victimas, juntando las dos patas delanteras.

Hay gente que las denomina moscas asesinas, pero es un ejemplo más de lo que es la naturaleza. Otros insectos, las libélulas por ejemplo, hacen lo mismo y no se les da ese apelativo.

Mosca Asilidae tomando el sol sobre un trozo de madera en alta montaña para calentarse a primera hora de la mañana.

Si paseáis por el campo y prestáis algo de atención las podréis observar mientras descansan o comen en sus posaderos. No os preocupéis que no os picaran, pues su “probóscide”, es decir la lengua está preparada para otros menesteres.

Esta enorme Asilidae se esta comiendo otra mosca, mientras un coleóptero avanza por la rama a la derecha dela imagen.

La probóscide de las asilidae es corta y poderosa y con ella inyecta primero una serie de enzimas, especie de veneno, a su víctima que tienen fundamentalmente dos misiones: una paralizar a la víctima y otra deshacer el cuerpo en un líquido viscoso capaz de ser absorbido.

Otra caadora sobre su rama favorita esperando que aparezca una presa.

Presentan unos grandes ojos compuestos, muy grandes y unos ocelos entre ellos.
Fijaros en sus patas. Peroné, tibia y tarso llenos de púas donde apresar a su presa sin posibilidad de escapatoria y sus patas delanteras terminan en garras increíbles que le permiten tanto sujetar a la víctima como aferrarse a prácticamente cualquier sitio.
Mirar su cabeza y su tórax. La cabeza grande, con esos ojazos, está provista de una especie de barbas llamadas bigotes de seta, muy densas, cuyo fin no es otro que proteger a la cara del insecto en las peleas con su comida.

Cuando querais observar estas moscas acercaros despacito y no se moveran.

El abultamiento del tórax, el escutum, es una defensa contra depredadores que las ataquen utilizando el mismo sistema que ellos.
Se me olvidaba deciros que estas moscas tiene un periodo de vida que puede desarrollarse en tres años, siendo unos de los dípteros mas longevos.
Espero que os haya gustado y que cuando veáis a una de esas grandes moscas cazando os acordéis de mí.

¿Conoceis la pelicula La Guerra de las Galaxias? ¿No os recuerda esta mosca los armatostes blancos que andaban sobre dos patas?

Nada más por hoy.
Ser buenos chicos y no les hagáis daño a las moscas
Antonio