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miércoles, 8 de febrero de 2017

Capiteles con plumas: monasterio de Silos

De mi última visita a Silos, he encontrado una carpeta que contiene separadas del resto unas fotos que hacen referencias a distintos seres alados del bestiario medieval que me llamaron  poderosamente la atención en su momento.
Santo domingo de Silos está situado en pleno corazón de la provincia de Burgos, por encima de Aranda de Duero, el sureste de Lerma y al sur de Covarrubias y San Pedro de Arlanza.
He elegido este tema porque me impresionaron las aves del bestiario

De los cuatro lados del claustro elegí en su día distintos capiteles de seres alados.
Los seres alados pueden representar tanto elementos beneficiosos como malignos. Así algunas aves representan al alma o al propio Cristo, mientras que otras son seres terribles dispuestos a pedirnos cuentas o a aterrorizarnos desde sus increíbles labras en la piedra.
¿Había que recordarles a los frailes del Medioevo que aquellas bestias podían castigarles en una vida futura? ¿Por qué tanta representación de imágenes del bestiario en los claustros como el de Silos en vez de ilustraciones sobre la vida de Cristo o la Biblia?
Son unas preguntas que me han obsesionado siempre. Entiendo en los templos, tanto en el interior como en el exterior la presencia de un bestiario que de alguna forma debía impresionar a aquellas gentes poco instruidas. Pero ¿y en los claustros?
Según todos los estudiosos a los que he podido tener acceso, las aves que se pican las patas o los artejos, vienen a significar el ansia del alma por despegarse de lo terrenal y ascender hacia los cielos.
Por lo tanto estas aves podrían catalogarse dentro del bestiario benigno.
En la fotografía siguiente, podéis ver a unas aves de cuello largo que se pican los artejos.

Aves picoteándose los artejos de sus dedos

Pero aparte del significado espiritual que pueda tener esta maravillosa representación doble en el capitel, hay que fijarse en la detallada elaboración de cada uno de los elementos que conforman el ave. Podemos observar la perfección de la cabeza, tanto boca como ojos, como la maravillosa representación de todo el plumaje.
Otros de los seres alados representados en los capiteles de Silos son las arpías.
Las arpías provienen de la mitología griega, donde tenían el deber de hacer cumplir los mandatos o castigos que el dios Zeus impusiera.
Representadas desde siempre con cara de mujer, unas veces sonrientes y otras malhumoradas, con garras en las patas y cola de serpiente o de dragón. Venían a significar los males que podían sucederle al pecador, como enfermedades y epidemias, a la vez que salvaguardaban las entradas a las iglesias como advertencia la que entraba que allí dentro no se podía cometer actos perversos.
Es de suponer que en los claustro estaban para recordar a aquellos frailes los castigos posibles a los pudiesen estar sometidos en caso de pecar.

Arpías entrelazadas con las ramas de un arbusto

En la foto, puede verse a un grupo de arpías que están sujetas por las ramas de una planta enroscándose al redor de su cuello, como para impedirles su actuación. ¿Representará de alguna forma esa planta un árbol de le vida o del perdón?

Me cuesta creer que las representaciones de aves sobre liebres, picándolas, sean la representación del mismo Hijo de Dios. Pero se dan en muchos lugares. En este capitel de Silos     puede observarse la duplicidad en todo el capitel y su simetría.
Es impresionante la representación de los cuerpos de las aves, mientras que las libres debido a su constitución están menos elaboradas

Aves picoteando un conejo o una liebre.

En este capitel también se ve un árbol que extiende sus ramas hacia las aves y las liebres.

Las sirenas pájaro están representadas también entre los animales alados de Silos.
En la antigua mitología griega, estas  eran las encargadas de encargarse del alma del muerto.

Sirenas pájaro.

Es fantástica la representación de estas sirenas pájaro. Fijaros primero en su rostro de ojos fuertes, boca sonriente y melenas cayéndoles por debajo de los hombros.
Sus extremidades inferiores, no son de pez, sino que presentan garras y es maravillosa la elaboración de todo el plumaje de sus cuerpos.
¿Por qué aquí la planta no las rodea?  ¿Por qué están libres de cualquier atado al mundo terrenal? Quizás deben estar libres para cumplir su misión en cualquier momento.

Sirenas pájaro. De estas salen serpientes de sus bocas

Otras sirenas pájaro menos elaboradas son las de la foto anterior, en las que se puede apreciar como de sus bocas salen lenguas con forma de serpiente.
Otro de los capiteles con seres alados que me llamo la atención y que por ello está junto a toda esta serie del bestiario alado, son esta especie de arpías, pero que se diferencian de ellas fundamentalmente en las formas de sus cabezas. De cuello para abajo tienen la misma configuración. Cuerpo de ave terminada en cuerpo de reptil. Pero si las comparamos con las fotografías colocadas anteriormente podemos observas ciertas diferencias en sus cabezas como son: las arpías parecen tener su cabeza cubierta con un tocado, mientras que estas no.


Seres malignos, duendecillos o trasgos.

Las arpías tienen sus orejas tapadas, mientras que estos seres alados presentan esas orejas puntiagudas.
Además la cara de las primeras es totalmente femenina mientras que en estas existe cierta duda que no tengan una expresión masculina.
He buscado estos seres en distintos trabajos sobre Silos y creo que pudieran ser trasgos, especie de duendecillos capaces de realizar cantidad de jugarretas, invisibles ya veces malignos.
¿Por qué aparecen aquí? Quizá como consecuencia de la tradición en las culturas que llegaron con los bárbaros y que alguna forma encontraron cabida en el norte de España.
Eso sí, es una pura suposición por mi parte que recojo después de leer unas cuantas páginas sobre el bestiario románico.

Otro de los animales alados que aparece en uno de los capiteles de Silos es un cocodrilo alado que parece estar picando el lomo de unos cuadrúpedos (¿Corderos?) mientras la parte trasera de su abdomen de reptil parece introducirse en la boca de estos.
Estos cocodrilos reciben el nombre de cocatris y es muy posible que sea una forma de representar un dragón alado.

 Posibles cocodrilos alados sobre cuadrúpedos. 

Me chocaron al verlos sobre esos otros animales, cuando comencé a analizarlos. En un principio, antes de observarlo con detenimiento, pensé que podía tratarse de una especie de pavo real, pero según iba retrocediendo hacia su cola me percate de su forma de reptil.
Su cabeza pequeña picoteando los lomos de los cuadrúpedos da la sensación de un ataque al Cordero Místico, pero no puedo aseverarlo.

Otro de los capiteles que me impresiono, y a un francés que estaba junto a mí y con el que charle largo tiempo, es este capitel en el que dentro de un entramado vegetal aparecen lo que parecen águilas majestuosas, perros o leones y quizás ¿pequeños dragones?
Los pequeños dragones se encuentran en la parte superior del capitel y parece que adoptan como una especie de postura fetal, aunque otros opinan que pueden ser leones.

Capiteles con una representación de aves, leones y ¿dragones? encerrados entrama vegetal

En el centro intentando liberarse de las ataduras vegetales unas grandes águilas muerden con su gran pico la planta.
Y bajo ellas están los perros o leones intentando zafarse también de su prisión.

Y llegamos al último y que mas me impresiona: dos enormes aves, primorosamente representadas con enormes cuellos y largas patas, parecen tener atrapado a un personaje humano colocado cabeza abajo, mientras que el signo de la palabra aparece en lo alto entre las dos aves.


Las cabezas de las aves me tienen desconcertado, pues tienen pinta más de rapaces que de posibles flamencos u otro tipo de zancuda.
Esas cabezas, entrelazadas a través de sus cuellos, no pican al ser que esta cabeza abajo.
¿Por qué cabeza abajo? ¿Por qué la palabra arriba?
Ya os puse una vez este capitel y sigo sin tener una respuesta a su representación. La figura humana ¿puede ser la representación de un alma? Si es así ¿Por qué boca abajo?
Nada mas por hoy. Espero no haberos causado muchos dolores de cabeza con la entrada, pero tenía las fotos separadas desde hacía muchísimo tiempo y no me atrevía con ella.
Sed felices.

Antonio 

martes, 16 de junio de 2015

Gorriones en los árboles desnudos de comienzos de abril.-

Paseando en el mes de abril bajo unos árboles semidesnudos, donde las hojas aun brillaban por su ausencia, los gorriones se presentaban fáciles a ser vistos y captados y nosotros nos dejábamos captar también por ellos.
Es una época interesante para ver a los pájaros en los arboles. Desnudos, la visión es capaz de atravesar muchas de sus ramas para encontrar lo que se quiere al final de la visual. Y lo que se quiere no es otra cosa que ver unos pajarillos que no se debían llamar gorriones sino listillos.
Las fotos que vais a ver hoy no son espectaculares; mus normales, pero todas tienen en común la presencia de estos maravillosos, traviesos y caraduras pájaros.
El gorrión es una pequeña ave, de unos siete ocho centímetros de largo, perteneciente a la familia de los paséridos. De tonos marrones, listados en sus alas, son de color gris claro en su vientre y pecho. ¿Os habéis preguntado por qué son así sus colores? Es como los camuflajes que se les ponen a los aparatos de guerra. Desde el aire es mucho más dificultoso ser vistos si tu cuerpo se confunde con las sombras y colores que ve el cazador desde arriba. Y a la inversa si mira desde abajo, donde el pelaje puede confundirse con las nubes grises y blancas que se mueven por el cielo.
El gorrión ha tenido la audacia de saber conquistar el mundo de los hombres. Está en nuestras ciudades, se acerca a las terrazas de los paseos a intentar robar o suplicar unas migajas e incluso algunos llegan a introducirse en las cafeterías a través de sus puertas giratorias.
La diferencia para conocer entre un macho y una hembra, esta en la mancha negra que los machos tienen en el pecho.
A mí personalmente me llaman poderosamente la atención.
Ese día no quisieron posar cerca. Siempre tuve que fotografiarlos en la lejanía de las ramas donde ellos se sentían protegidos, pero estaban ahí haciéndome compañía.



























Buen día a todos.
Sed felices.
Antonio

viernes, 22 de mayo de 2015

Pensamientos alrededor de un capitel del monasterio de Silos.

Entrando por el desfiladero de La Yecla, formado por el rio Mataviejas, que discurre entre los riscos de la sierra de la Demanda, nos encontramos ante un maravilloso paraje que aprovecha la apertura de los montes y es el lugar que eligieron nuestros antepasados para crear el pueblo de Silos, hoy denominado Santo Domingo de Silos.


Plano en relieve de la ciudad se Santo Domingo de Silos

Silos, un nombre ligado a historia de España y a su cultura, un lugar de cruces de caminos, un lugar mágico por la belleza de sus alrededores y por magnificencia de la población en sí misma, donde se entremezclan el pasado en sus antiguas edificaciones y el modernismos, en paz, uniéndose los cantos gregorianos de los monjes con el sonido del silencio que rodea el lugar.

Plaza del Rollo

Silos es un lugar mágico. Hay algo en su ambiente que te abraza, te da la sensación que has estado allí siempre. Sus estrechas y antiguas calles, el rollo, la iglesia de San Pedro o las ermitas y conventos que existen en sus alrededores te predisponen para entrar en uno de los claustros más fantásticos de la arquitectura románica española. Y si tienes la suerte de poder relajar tu mente o tu espíritu escuchando antes a los monjes de Santo Domingo de Silos interpretando cantos gregorianos, la entrada se hace entonces increiblemente fantástica.

Iglesia de San Pedro

El claustro de románico del monasterio de Silos es una maravilla; de doble altura y con unas dimensiones 22x24 metros, con 16 arcadas en las caras norte y sur y 14 en las otras dos, estando ligeramente descuadrado.

Claustro románico de Santo Domingo de Silos

Entras e impresiona. Los ojos quieren marcharse a recorrer uno a uno sus capiteles y sus columnas, buscando aquello que los maestros de Silos quisieron dejarnos escrito en la piedra.
De entrada, los machones de las esquinas, labrados de forma maravillosa por el primer maestro, te sobrecogen por su estilizadas figuras y por la rotundidad de sus explicaciones ajustándose al nuevo testamento y en uno de ellos reproduciendo de forma magistral el árbol de Jesé o árbol genealógico de Cristo.


Extenderse en las explicaciones de cada uno de los capiteles del claustro sería obra ardua, que un inexperto como yo no puede asumir. Por el contrario esta entrada quiere materializar, de alguna forma, la incertidumbre y los interrogantes que crearon en mí desde su contemplación las imágenes representadas en un capitel del ala oeste, en su lado norte, y por lo tanto perteneciente al primer maestro de Silos.


¿Qué significado tiene? ¿Qué son esas cabezas bajo las patas de las aves en posición contraria a lo normal?
Lo mire más de una vez. Me marche y volví de nuevo buscando una interpretación lógica, algo que el maestro hubiese querido trasmitir y que nadie del lugar supo indicarme.
Ha pasado casi un año desde entonces y el capitel me viene al recuerdo una y otra vez. Miro las fotografías e intento descifrar esas cabezas bajo las garras de esas aves.


La cabeza superior, más pequeña que la inferior, parece el rostro humano, de pelo corto rizado, no le caen melenas por los costados, escupiendo algo por su boca. Si nos guiamos por los maestros podría tratarse de la representación de la palabra, la enseñanza que parte desde arriba. ¿Es quizás un ángel anunciando algo? ¿Quizás dictando una sentencia?
Miro de nuevo la imagen y tengo otra sensación: la sensación de ver una especie de felino que parece que quiere comerse a los flamencos y los atrapa desde arriba. Esa nariz, esos bigotes y esa pequeña boca tienen más apariencia felina que humana; pero si fuese un felino atacando al ave ¿No tendría que tener un mayor peso dentro del conjunto del capitel?


Las aves tienen sus cuellos entrecruzados. Parece que cada una quiera picotear las plumas de la contraria, y con su mirada que da la sensación de dirigirse al infinito, parecen desentenderse del individuo que cabeza abajo está entre ellas.
¿Qué representas estas dos aves? ¿Por qué tienen entrelazados sus cuellos y miran en direcciones opuestas? ¿Es quizás la lucha del alma entre lo terreno y lo espiritual?
Plumajes perfectamente realizados, una cantidad enorme de detalles para un capitel que nos quiere decir algo y que nadie sabe decirme el que. Los plumones de las aves parecen estar realizados con un detalle exquisito y a mitad de su cuerpo salen como unas manos emplumadas que agarran algo que parece venir desde la cabeza invertida, como si fuera parte del cuerpo de esa figura. ¿Por qué unas garras asiendo dicha figura a mitad del ala?


Y ya en la parte inferior del capitel la cabeza mirando hacia el cielo, mirando a la parte superior del capitel, pero sin mirar.
Fijémonos en esa figura, que no sé porque creo que es la esencia del capitel.
Ojos que parecen estar cerrados; da la sensación que los dos parpados están cerrados, por lo tanto o la figura duerme o la figura representa a un ser muerto.
La representación es curiosa. ¿Significara acaso la lucha entre el cuerpo y el alma? ¿Querrá indicar el capitel en su conjunto la lucha del alma para desprenderse de lo terreno?
Si nos fijamos en la figura da la sensación de quietud. Los pelos descansan sobre el suelo y parece que las garras de las aves solo los rozan, no hay una acción de retener o pisar. Si así hubiera querido expresarlo el maestro, habría colocado las garras pisando de alguna forma definida una parte de ese cuerpo. ¿Es quizás una expresión del desprendimiento del alma del cuerpo?


Llevo rumiando mucho tiempo alrededor de este sencillo y, para mí, misterioso capitel del lado oeste del claustro.
Tengo ganas de volver al Monasterio de Silos y volver a colocarme delante de él y preguntarle. Tengo ganas de encontrar una respuesta.
Aquí os dejo. Espero no haber cometido graves errores de ignorancia en esta entrada, que no ha sido otra cosa que expresar lo que uno siente.
Ya solo me queda desearos felicidad.
Antonio

jueves, 7 de marzo de 2013

DEL GORRION AL FLAMENCO.- Zoo de Madrid.

 
Las aves han sido siempre unos animales que me han hecho pensar; creo que les he envidiado toda mi vida por el hecho de poder volar.
Nosotros solo podemos elevarnos a base de pesados y ruidoso artilugios que asustan a todo lo que se pone en rededor.
Su capacidad de vuelo y de adaptación al medio son increíbles.
Incluso la mas fea de todas ellas presenta en sus movimientos aéreos una destreza increíble.
Verlas volar majestuosamente en las laderas a la espera de los insectos que las corrientes elevan hacia el cielo es una maravillosa sensación. Si alguna vez tenéis ocasión de ver a las grandes aves flotando en una ladera, contempladlas sin prisa. Sin mover un ápice sus alas, exclusivamente dirigiéndose y corrigiendo con las plumas de la cola, son capaces de remontar en las corrientes, majestuosas , elegantes, silenciosas...
También en el suelo algunas de ellas presenta una maravillosa estampa, como puede ser una garza al acecho de su presa o una grulla con su corona elevada. El flamenco, con sus andares de balet en los humedales o en las grandes charcas y lagos es digno de la mas refinada de las educaciones animales.
Me hubiese encantado disponer de tiempo y paciencia para poder acercarme a aquellos lugares donde anidan o se reúnen para fotografiarlas.
Os dejo unas fotos que hice hace unos años en el zoo de Madrid.
Espero que os gusten.
 
 
 
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Esto ha sido todo. Los dias de lluvia y mal tiempo son buenisimos para recopilar fotos, ordenar archivos y preparar articulos para el blog.
Sed felices.
Antonio

martes, 22 de enero de 2013

PATOS, PATAS, GORRIONES Y PAJARITAS.- El paseo de hoy


Como muchos días, hoy lunes, he salido a pasear por Madrid; ya era tarde, el sol estaba bajando con ganas de irse pronto a la cama arropado por esas mantas de multitud de colores que cruzaban el cielo de norte a sur trayendo un aire frio con ellas que invitaba a irse a casa.
 
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Buscando sol mis pies me han llevado hasta el  Parque del Buen Retiro, pasando antes por la plaza de Cibeles y la Puerta de Alcalá. Allí, asombrado, he visto como un policía nacional bajaba las escaleras con su caballo, dejándole hacer al animal, que tanteaba el suelo con sus cascos antes de bajar al siguiente peldaño.
 
 
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Y allí, en el estanque, junto al agua he encontrado a mis amigos de siempre: los patos azulones y los gorriones que intentan sacar provecho de cualquier cosa que puedas ofrecerles.
Y son curiosos los comportamientos de los patos. Ávidos corren unos a recoger los trozos de pan que un niño les ha tirado para cogerlo antes que nadie y sobre todo antes que las grandes carpas, que al verlo desde el fondo, suben raudas a tragárselo. Otros por el contrario, indolentes, como si el hambre no fuese con ellos, parecen mirar el zoo de humanos que desfilan por delante de ellos de todas las formas y vestimentas posibles.
Y los gorriones, los pequeños y picaros pajarillos, atentos a cualquier gesto que signifique comer, o coger  las migajas que puedan caer del bocadillo, o unas patatas fritas que se han caido de la bolsa o de cualquier otra cosa que puedan llevarse al pico.

 
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A estos los ves observándote encima de los setos, en las barandillas de los quioscos o en alguna mesa y en las baldosas de alrededor del lago. También es cierto que alguno esta encima de una rama, pero suele ser un gorrión snob que rehúsa el trato con los humanos.


Y como siempre, con mis cámaras a cuestas, he tomado las fotos de siempre. Pato, pata, gorrión y pajarita, aprovechando la luz cálida de la tarde y la no luz de la noche que se me echaba encima. Con ellas os dejo.


 
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Os dejo; mañana será otro día y habrá, si el tiempo lo permite, otro paseo y otros lugares a donde llegarse. Quizás sea un buen día para, aprovechando que tengo que ir a Argüelles, pasarme por el templo de Debod y fotografiarlo. Luego subire por Palacio e incluso puedo tomarme una cañita en la plaza Mayor. Ya os contare.
Sed felices
Antonio