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jueves, 7 de marzo de 2013

FLORES CON POESIA LII.- Soneto a Felipe Sassone.

Nuestro poeta de hoy nació en Oviedo en el año de 1886, de padres manchegos de la localidad de La Solana, de donde se consideró el siempre.
Comenzó a estudiar el colegio de San Lorenzo de El Escorial, Alfonso XII, y termino el bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid, ingresando a continuación en la Escuela de Ingenieros de Minas.
 
 
 
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Abandonó la carrera por temas de salud e ingresó en el cuerpo de Telégrafos a la edad de veinte años.
Su verdadera vocación era la literatura y el periodismo. Fue articulista de distintos diarios nacionales, pero su gran éxito lo obtuvo con las letras de las zarzuelas en colaboración con Guillermo Fernández Shaw.
Entre las obras más destacadas de  Federico Romero Sarachaga podemos citar en zarzuela : Dª Francisquita, La Rosa del Azafrán, Luisa Fernanda, El Caserío, La tabernera del puerto,  etc.
 
 
 
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En mil novecientos once publico su primera poesía en un periódico de telégrafos titulada Nochebuena en la central.
Otras obras suyas que tengo en mi poder son El pez en el Acuario, Grito del Alma, Pregón de bodas (composición humorística), Esquela a Gerardo Diego etc. etc. y un soneto sáfico dedicado a Sassone y que es la obra que he elegido para poneros hoy.
Murió en Madrid en 1976.
 
 
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SONETO A FELIPE SASSONE
 
 
Este Felipe de la voz tonante,
lengua de Lima con dulzor acedo,
roe el orín del truchimán sin credo,
pule el fulgor del caballero andante.
 
 
 
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Vuelve la espada al girasol triunfante,
mira la viola que ensombrece el bledo,
lame la sal donde pació Quevedo,
liba la miel del panal de Dante.
 
 
 
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Una sonrisa de mujer le engríe,
una sonrisa de nabab le espanta;
oro desdeña y amistad implora.
 
 
 
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Bebe el licor de la Cartuja y ríe,
ríe la mueca de Arlequín, y canta,
canta el Responso de Rubén y llora.
 
 
 
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Espero que os haya gustado. Buen día a todos.
Antonio 

jueves, 29 de noviembre de 2012

FLORES CON POESIA XXII.- Vivo sin vivir en mi.




Nacida en una familia noble, tuvo muy buena educación. 
La vocación le llegó desde muy joven, tanto es así que a los siete años en compañía de una de sus hermanas escapó de casa buscando el martirio en el norte de África. Se las encontró a tiempo y solo quedo el lance en anécdota.
Con diecinueve años entró en la congregación de las Carmelitas en Ávila. De allí saldrá para fundar una nueva congregación, las Carmelitas reformadas.
Por ello fue acosada y aun así tuvo tiempo para fundar diecisiete conventos, cartearse con muchísima gente y dejarnos alguna poesía, poca, entre la que destacamos Vivo sin vivir en mi.
Contemporánea y amiga de personajes tan importantes como San Juan de la Cruz, San Pedro de Alcántara, San Francisco de Borja, Jerónimo Gracián y un gran etcétera de personajes notabilísimos de la época. 
Iluminada religiosamente, con una Fe desbordante, con una necesidad de Dios impresionante…
Nuestro personaje no es otro que Teresa de Cepeda y Ahumada conocida como Santa Teresa de Jesús. Nació en Ávila en mil quinientos quince y murió en Alba de Tormes en el mes de octubre de mil quinientos ochenta y dos.
Os dejo con estos versos llenos de un misticismo extraordinario, casi rayando en la locura o en el pecado por solicitar con vehemencia la muerte.



VIVO SIN VIVIR EN MI










Vivo sin vivir en mí,
Y tan alta vida espero,
Que muero porque no muero.







Aquesta divina unión,
del amor con que yo vivo,
hace a Dios ser mi cautivo,
y libre mi corazón;
más causa en mi tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero







¡Ay! ¡Qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel y estos hierros
en que el alma está metida!
Solo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero,
que muero porque no muero.








¡Ay! ¡Qué vida tan amarga
do no se goza el Señor ¡
Y si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga;
quíteme Dios esta carga,
más pesada que de acero,
que muero porque no muero.










Solo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.









Mira que el amor es fuerte;
vida, no seas molesta;
mira que solo te resta,
para ganarte, perderte;
venga ya la dulce muerte,
venga el morir muy ligero,
que muero porque no muero.







Aquella vida de arriba
es la vida verdadera:
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva;
muerte, no seas esquiva;
vivo muriendo primero,
que muero porque no muero.







Vida, ¿Qué puedo yo darle
a mi Dios, que vive en mí
si no es perderte a ti,
para mejor a El gozarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues a Él es solo el que quiero,
que muero porque no muero. 







Estando ausente de ti,
¿Qué vida puedo tener,
Sino muerte padecer
La mayor que nunca vi?
Lastima tengo de mi,
por ser mi mal tan entero,
que muero porque no muero.
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Espero que os haya gustado.
Menuda mujer debia ser.
Sed felices.
Antonio
 

lunes, 26 de noviembre de 2012

FLORES CON POESIA XXI.-Elegia de los árboles cortados (Fragmento)


Este poeta, nacido en 1911, en San Juan de las Abadesas, provincia de Gerona, ingreso en los Jesuitas y dedico parte de su vida a la enseñanza, fundamentalmente de la literatura en el colegio de la orden en Valencia. 

Gran conocedor de la cultura grecolatina y gran estudioso de Europa por la que viajó.
Colaboró con las revistas Razón y Fe, Destino y en revistas especializadas en poesía y literatura.


 
Fue un gran poeta lirico, considerados de los mejores de la época contemporánea, tanto por su lirismo claro y luminoso como por las inquietudes que trasmite en sus poemas.
De entre sus obras destacar: Entre silencio y vuelo, Madrigales al Nacimiento del Señor, La hora de los ángeles, etc.



Su nombre: Juan Bautista Bertran.
Murió en mil novecientos ochenta y cinco






Elegía de los árboles cortados.

(Fragmento)




Con la tristeza de un muñón humano,
y un serrín fresco, como sangre, en torno,
esta mañana clara he sorprendido
los árboles del parque:
de la herida del tronco mutilado
una savia de lágrimas fluía.
¿Cómo sabré, sin verla, la llegada
musical de la aurora, derruidas
esas torres de trinos centinelas?


¿Y el mensaje delgado del buen tiempo,
cuando –complicidad de rama y vuelo-
estremece la seda de sus brisas
en limpias rasgaduras de armonía?




¿Y el advenir del alma del otoño,
sonora, por vosotros, en dulzura,
melancólica y bella de plañidos?
La suave sensación de una acogida,
ya familiar, al trasponer la verja
de entrada ¿Dónde queda?




Porque es sensible el árbol, fiel y noble.
 


Es como el perro entre los vegetales.
La flor es inconstante. Solo dura
su amistad unos días. Pero el árbol
es como estos sirvientes de la casa
que nos vieron nacer, y que hasta saben
de la madre y abuelos, cuando niños…
¡Compañero leal y bondadoso!




Es en el bosque majestad, grandeza;
en el parque, retiro; y en la calle
jovial sonrisa verde que atenúa
adusteces monótonas de asfaltos
y cementos armados. Un incendio
de frescura inocente en primavera,
un incendio de cobre en la otoñada.
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Espero que este poeta contemporaneo os haya gustado.
No se a que parque se refiere, pero está claro que se encontro los árboles cortados de la noche a la mañana.
Buen día a todos.
Antonio

miércoles, 21 de noviembre de 2012

FLORES CON POESIA XX.-


Enrique López Alarcón, nace en Málaga en 1891 y muere exiliado en La Habana en 1948
Estudio en Granada Filosofía y Letras y con veintidós años marcha a Madrid, donde fue redactor de varios periódicos como La Tribuna, El Nuevo Evangelio, Época y La Mañana.
Llego a director del Teatro Español en Madrid y durante la Guerra Civil se acerco mucho a los libertarios, con los cuales colaboro en publicaciones.
Terminada la guerra se exilia a América Latina y fallece en la Habana en 1948.





Fundamentalmente Enrique López  es un dramaturgo,  novelista, y poeta y se le considera un lirico fácil, inspirado, costumbrista y gran colorista. Se le ve su vena andaluza tanto por su redacción como por la luz en sus poemas.
Como novelista escribió entre otras La Cruz del cariño y Melilla 1909, en esta ultima relata sus vivencias como corresponsal de guerra.






Obras suyas de teatro entre otras Voy a Madrid, Vivir, Los majos del Perchel y así mismo colaboro también con otros escritores teatrales para la redacción de ciertas obras.
Os dejo con su soneto de la obra  Soy español.








SONETO.-

Luzco del mundo en la gentil pavana, (A)
sobre el recio tahalí de mi tizona, (B)
una cruz escarlata, que pregona (B)
mi abolengo de estirpe castellana. (A)





Lleva en los hombros ferreruelo grana, (A)
guio el mostacho a usanza borgoñona, (B)
y mi blanca gorguera se almidona (B)
bajo mi crespa cabellera cana. (A)





Tengo cien lanzas combatiendo en Flandes, (C)
mil siervos en las faldas de los Andes, (C)
calderas y pendón, horca y cuchillo, (D)




Un condado en la tierra montañesa, (E)
un fraile, confesor de la condesa. (E)
Cien lebreles, diez pajes y un castillo. (D)



Espero que os haya gustado.
Que tengais todos un maravilloso dia.
Antonio

domingo, 18 de noviembre de 2012

FLORES CON POESIA XIX.- Cancion (a unos ojos)

Personaje curioso este poeta de hoy.
Nació en Guadalajara en 1549.


Estuvo al servicio de Don Enrique de Mendoza. 
Se dedicó al servicio de las armas, lo que le llevó a Italia donde murió, no se sabe muy bien como ni cuando. Lo cierto es que recorrió toda la península itálica. Estudió a los poetas clásicos y fue un ferviente defensor de la poesía castellana, si bien, consintió algo a la poesía nueva de la escuela italiana.
La fama le vino a través de su novela "El pastor de Filida" que obtuvo un éxito rotundo y se imprimió varias veces.
Filida aparece varias veces en sus obras, tanto en prosa como en verso, y parece ser que era un personaje real del que estaba locamente enamorado, pero imposible de conquistar: esta dama era la hermana del primer duque de Osuna, doña Magdalena Girón.
La poesía de Luis Gálvez de Montalvo la define Saiz de Robles como: "Poeta culto, amanerado: en los versos fáciles, sobre todo en las redondillas, aventajó a Montemayor y rivalizó con Gregorio Silvestre."
He copiado los versos en el castellano del siglo XVI. 






Canción
(A los ojos de Filida)



Pastora, tus ojos bellos
Mi cielo puedo llamallos,
Pues en llegado a mirallos,
Se me pasa el alma a ellos.







Ojos cuya perfección
Desprecia humanos despojos,
Los ojos los llamen ojos,
Qu’el alma sabe quien son.





Pastora, la fuerza dellos
Por espejo hace estimallos,
Pues viene junto el mirallos
Y el pasarse el alma a ellos.





Muchas cosas dan señal
Desta verdad sin recelo:
Que tus ojos son del cielo
Y su poder celestial.






Pastora, pues solo vellos
Fuerza el corazón a amallos,
Y la gloria de mirallos,
A pasarse el alma a ellos
--o0o--




Espero que estos versos os hayan gustado.
 Buen día. Sed felices.
Antonio