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sábado, 19 de agosto de 2017

La cigarra y la mantis: así es la naturaleza



La entrada que vais a ver es un episodio mas de la Naturaleza. Bella, siempre, pero cruel muchas veces. La ley de la supervivencia, la del control de los individuos, es un constante enfrentamiento entre unos y otros.
Las fotos están tomadas en Mijas Costa, en los jardines de la urbanización, el día 12 de agosto de 2017
Os dejo con mi historia:


Estaba tumbado tomando el sol en la piscina de la urbanización. El ruido que hacían las cigarras me atraía. Me levanté y decidir a ver donde se encontraban.
En un tronco de un cocotero había dos, pero estaban lo suficientemente altas para no poder verlas bien.


En un árbol de tamaño pequeño sonaba el canto de otra. Me acerque a él y allí había otras chicharras que enmudecieron por mi presencia.
Mis ojos, acostumbrados ya a los pequeños movimientos, se dieron cuenta de que había algo que no cuadraba: una cigarra en el aire quieta. ¡Y tan quieta! detrás de ella había una mantis pegándose el gran banquete.


Esa misma mañana, mientras tomaba el solen la piscina y las escuchaba me preguntaba quiénes serían sus depredadores, pues habiendo tantas tenían que tener uno seguro. Y mira por donde la casualidad quiso que encontrase a uno de ellos.
Me puse la camiseta y las chanclas y subí, todo lo deprisa que mi EPOC me dejo, los 58 escalones de traviesas de tren hasta el apartamento a buscar las cámaras.
La mantis seguía afanada en su festín. Lógicamente la cigarra estaba ya en otro mundo.


Al principio la mantis no me hizo caso.
Luego me miro fijamente y comenzó a subir por el árbol.
La fotografié desde distintos puntos y al final encontró una posición tan fenomenal que no conseguía verla bien.


Es increíble el camuflaje de la mantis. Era imposible verla contra las hojas del árbol.
La cigarra por el contrario destacaba enormemente, no era una encina donde les gusta estar.




Volví al día siguiente a ver si veía a la mantis y no fui capaz. 




Me bañe y después del baño volví a observar el árbol para ver si conseguía encontrarla de nuevo. Seguro que ella si me vio a mí y debió sonreís ante mi estupidez y mi falta de visión.
Había cigarras en el árbol. No estaría muy lejos.
Nada mas por hoy.
Sed felices

Antonio

lunes, 16 de febrero de 2015

Insectos: un día con una ninfa de Empusa pennata.-

Recuerdo la primera vez que vi una Empusa pennata en medio de un matorral de santolina. Iba siguiendo a una mariposa que revoloteaba por la zona y que se posó en una mata. De repente, ante mi asombro, unas hierbas secas atraparon a la mariposa: acababa de hacerse presente mi primera Empusa, una ninfa. Desde entonces todos los años me acerco a la mata y veo a sus descendientes que siguen ocupando la zona.

Empusa entre los troncos de la mata. Comprenderéis lo difícil de verlas.

Las empusas pertenecen al orden Mantoideo y son primas hermanas de las mantis, de las que se diferencian esencialmente por la forma de la cabeza, que presenta una especie de cucurucho.

Ninfa de Empusa pennata en su posición de espera.



Fijaros en el abdomen doblado completamente hasta ponerse paralelo al tórax

Verlas en mitad de un arbusto causa sensación, primero por el mimetismo con la planta en la que habitan ya que parecen una parte más de ella. Segundo por su posición increíble de reposo esperando a su presa, qué puede ser cualquier insecto o arácnido que se presente delante de ella.
La familia a la que pertenecen es la Empusidae y vulgarmente recibe distintos nombre según el lugar donde habite: diablillo, demonio, insecto palo (mal aplicado este nombre) etc.

Las patas delanteras son terribles armas de caza. (Posición real)

Las ninfas de la Empusa pennata carecen de alas y presentan un abdomen curvado y con protuberancias que se pone prácticamente paralelo al alargado tórax del animal. Las ninfas realizan entre cinco y seis mudas al año.
Las ninfas, son voraces desde que nacen; a los dos días están ya cazando todo aquello que se mueve a su alrededor y que sea lo suficientemente osado como para ponerse al alcance de sus patas delanteras. Estas son formidables armas de caza, provistas de unas púas o pinchos interiores en las que quedan atrapadas las presas a las que la mantis suele coger por el abdomen o el tórax.

 Comparando el botón de la Santolina con la Empusa, podeis apreciar su tamaño



Entre sol y sombra esperando a su presa

La posición de espera es como en todos los mantoideos con los brazos encogidos que es capaz de abrir y cerrar en milésimas de segundo atrapando a la víctima.

Me cautivan sus ojos. Me recuerdan a las nubes de Júpiter y a su gran mancha roja

Las he visto cazar de todo: mariposas, arañas e insectos de todo tipo. Y lo que me ha chocado es que en la misma planta, en distintos lugares, he visto a dos ninfas de Empusa conviviendo sin atacarse la una a la otra, cuando suelen ser muy territoriales.

Fijaros como encajan el tarso y la tibia en el fémur.

Me puedo pasar buenos tatos observándolas. Me tumbo encima de las hierbas alrededor de la mata y observo cómo se va acomodando a distintas posiciones. Rara vez se las ve en la parte superior de la planta, pero el día que hice estas fotos encontré una Empusa encima de la flor de una santolina.


La Empusa pennata ninfa ha subido hasta la parte superior de la planta. Esta muy expuesta.

Cuando son adultas, se distinguen los machos de las hembras por las antenas que en el macho son filamentosas, con una especie de peines dobles en cada antena, mientras que las hembras las presentan anilladas.
Ambos tienen alas, aunque las hembras no suelen volar.
El tamaño de las ninfas que veis en estas fotos puede ser de unos 4 cms.


 Fijaros en la mimetización con el color de la santolina ya secándose

Al igual que las mantis colocan sus puestas en ootecas y es más difícil que la hembra se coma al macho, aunque suele suceder en ocasiones.
Dicen que las Empusas pennatas son de las zonas costeras, pero yo estoy harto de verlas en la sierra de Guadarrama a 1200 msnm.
El día que veáis por primera vez una Empusa pennata, seguro que os quedaréis prendados de ella. Eso si, la época en que se ven las ninfas es desde el mes de abril hasta finales de verano. Os aconsejo un buen sombrero para evitar insolaciones.


Una hembra de Empusa pennata en la adelfa del jardín.

Os he puesto un adulto de Empusa pennata, una hembra,  para que veáis el aspecto tan diferente entre ninfa y adulto.Este adulto mediría unos siete u ocho centímetros.
Nada más por hoy.
Sed felices.
Antonio

viernes, 3 de octubre de 2014

MI AMIGA LA EMPUSA PENNATA.-

Era un día del mes de agosto de hace unos cuatro años, luminoso después de una noche tormentosa, cuando en el olivo existente en el jardín de casa de mi madre apareció una Empusa pennata que había transportado seguramente el viento de la tempestad nocturna.

 
entrada

Allí estaba nuestra amiga mostrándose arrogante, mirando sin miedo a unos seres a los que parecía considerar pequeños y vulgares, no comestibles y por lo tanto carecíamos de interés para sus relaciones.
Aquella fue la primera vez que me encontré con una Empusa pennata y entonces la confundí con una mantis. Mi experiencia en los insectos era entonces prácticamente nula y comenzaba a estudiarlos, (claro que cuatro años después no han aumentado gran cosa los mismos), mas por las bellas formas y colores que presentaban que por otra cosa.

 
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En su posición de espera entre los tallos de las plantas

Deje de tener contacto con ellas hasta que, en el verano pasado, andando por entre unas hierbas secas vi, en medio de ellas, moverse algo, y ese algo era una ninfa de Empusa pennata.

 
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  Las patas posteriores también las utiliza para desplazarse, como un bastón.

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  En posición de espera. Como cualquier cosa pase a su alcance lanzara sus patas fulminantemente

Me dio un vuelco el corazón y comencé a interesarme por estos especímenes maravillosos que nos ha regalado la naturaleza.
Las empusas pennatas pertenecen al orden de los Mantodeos y a la familia Empusidae y son por lo tanto primas hermanas de las mantis religiosas.

 
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El abdomen retorcido de las ninfas se extira en los adultos debajo de las alas

Nacen siendo ya ninfas, saliendo de la Ooteca después de un mes aproximadamente de incubación. Y a los dos días están comiéndose todo bicho viviente que pase cerca de ellas. Son voraces y se alimentan de cualquier insecto o arácnido que ose colocarse cerca de sus patas.

 
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¿La veis? Está justo en el centro de la imagen. Las flores de la santolina son casi mayores
 
Al nacer deben medir como un centímetro y en esta fase pueden alcanzar los seis centímetros, llegando hasta los catorce algunas hembras ya en fase adulta.

 
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¿Parece una parte mas de las plantas? Si no se mueve, no la ves.
 
El cuerpo de la ninfa de Empusa pennata es uno de los más curiosos de la naturaleza.
Su cabeza se distingue de la de las mantis por una especie de caperuza puntiaguda característica. Sus ojos están rayados con una visión espectacular ayudada por una cabeza que puede girar prácticamente 180º.

 
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Da igual arriba que abajo

Se las encuentra en matorrales y zonas de hierbas secas. Las ninfas que estáis viendo en este documento estaban asentadas sobre plantas de santolinas, pero las he visto en zonas herbáceas alrededor de una zarza.

 
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La cabeza de esta ninfa no es mas grande que el grano de la gramínea.

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  A la espera

Es muy difícil verlas si no se sabe que están ahí. De hecho en la primera foto que os he puesto la ninfa  puede pasar totalmente desapercibida, es un palo más de la planta y si no se mueve los ojos no la distinguen.

 
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  Concentración pura y dura. Parece que este meditando.
 
Bajo la cabeza está el tronco de la Empusa que muy largo sujeta las patas del animal. Las dos primeras patas, con las que reza o con las que parece que va a dar un puñetazo, están situadas prácticamente junto a la cabeza y son un arma letal. Las he visto cazar y es impresionante. Cuando te quieres dar cuenta ha lanzado de forma impresionante sus patas y la presa queda clavada bajo sus espinas.

 
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En estas dos fotos se las ve comiéndose sendas arañas clavadas a sus púas y entre su tibia y fémur.

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También quiero que veáis sus poderosos “brazos” y las partes de que se componen. Os he montado esta fotografía para que distingáis todas las partes de la ninfa de empusa.

 
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Fijaros en la tibia y el fémur. Entre las dos amarra a su víctima y la clava en las espinas.

Las otras cuatro patas que son las que le sirven para desplazarse están caso al final del tronco.
El abdomen en las empusas pennata ninfas presenta una forma curva que casi se pone paralela al tronco con unas ondulaciones y arrugas curiosísimas en su cutícula.
La empusas pennata muda seis veces su exoesqueleto antes de convertirse en adulta.
Se diferencia el genero en los adultos por las las antenas y el tamaño. Los machos, aquí no tenemos ninguno, presentan sus antenas con filamentos y las hembras tienen las antenas como punteadas.
Los colores de las Empusa pennata varían en función de tipo de vegetación que tengan a su alrededor. Las ninfas por lo general suelen ser de colores pardos y marrones, ya que su vida discurre a partir del mes de agosto cuando los campos están ya amarillos,  mientras que los adultos pueden ser verdes si la ninfa en su última muda esta en un arbusto de ese color.

 
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Empusa hembra adulta. Fijaros en los pinchos.

Se cruzan a principios de verano y la ooteca empieza a soltar nuevas empusas pennata al mes.
Vale la pena verlas quietas, entre los tallos de una santolina esperando tranquilamente a su presa. Comen cualquier insecto o arácnido que se les ponga por delante. Tienen unas poderosas mandíbulas que destrozan al oponente, al que se come vivo.

 
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Camuflada totalmente entre las hojas del olivo.

El ciclo de vida de las empusas viene durando un año, aunque hay autores que dicen que pueden llegar a los tres años.

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Sobre las flores de una adelfa. Fijaros en el abdomen ya recto bajo las alas.

A mí me sigue encantando encontrarlas al final del verano, cuando se ven mejor.

 
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Se sabe que es una hembra porque sus antenas no tienes plumeros.

Así como la mantis se suele comer al macho después de la copula, las empusas raramente hacen esto. Incluso he llegado a ver a dos ninfas pasarse por encima y no cazarse la una a la otra.
A nuestro alrededor tenemos un sinfín de animales, insectos entre ellos, a los que la Naturaleza les ha dotado de poderosos instrumentos de caza, y los mantodeos realmente las tienen. Sus patas salen disparadas y la tibia aprisiona a la víctima contra el fémur lleno es espinas y dientes de sierra de los que no puede escapar. Las he visto cazar y cuando te quieres dar cuenta ya tienen a la presa agarrada. Las he visto cazar una araña y comérsela en unos cuatro o cinco minutos.

 
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La ultima foto que le hice a la hembra antes de que se marchara.

Os dejo. Espero que os hayan gustado estas maravillas. Si os la encontráis en el campo no os asustéis, no os picaran y sobre todo dejarlas que sigan su vida en la mata en la que cazan tranquilamente.
Sed felices.
Antonio

lunes, 7 de abril de 2014

Un prado lleno de arañas en las viejas plantas.

Los arácnidos son unos animales con ocho patas a diferencia de los insectos que tienen seis y además están desprovistos de alas.
La otra tarde en Valdemorillo, al Oeste de la provincia de Madrid, en un prado donde pude meter el coche me dedique a recorrer maquina de fotografiar en mano, sus matas y me lleve la gran sorpresa que en cada mata seca de hinojo había una araña aposentada con su tela, unas veces situado en el centro de la diana y otras encima de uno de los palitroques secos como si fuese un ápice mas de la planta.
Pero a las arañas, cuando el sol esta a contraluz, les delata su propia tela que al ser más opaca que el aire produce el característico dibujo contra el cielo.
Lógicamente si hay arañas tiene que haber más bichos, insectos sobre todo, para que ellas puedan alimentarse y tienen que ser estos abundantes pues el numero de arañas era increíblemente grande. Y ciertamente los había, desde un moscardón azul a una pequeña mantis que se mostro cauta y asustadiza, pero que se dejo de fotografiar.
No podían faltar ni las orugas ni su continuación que son las maravillosas mariposas, que ahora mismo están inquietas y cuesta acercarse a ellas a fotografiarlas, pero que según vayan pasando los días las tendremos mas cerca y mas confiadas.
 
 
 
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La araña tejida ya su tela va ascendiendo por el palitroque buscando un lugar cómodo para esperar a sus presas, que seguramente comenzaran a verse más con la caída del sol.
 
 
 
 
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Colocada en la parte superior de la hierba parece más una semilla de esta que una araña. Agazapada y tranquila sabiendo que de momento sus depredadores no están aun activos y yo, por lo visto, le importo muy poco.
 
 
 
 
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Con sus pelos de entre los ojos al aire, este moscardón azul estaba posado en una piedra de la valla tomando el sol tranquilamente y no le importo lo mas mínimo que pusiera mi maquina a escasos centímetros de él. Sus ojos están relleno de miles de pequeños puntitos por los que seguro que me está observando.
 
 
 
 
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Algo le ha llamado la atención pues ha bajado unos centímetros de la cumbre. A casi contraluz, sus patas parecen de cristal y está claro que no se depila. Menudos aguijones tiene a lo largo de sus patas.
 
 
 
 
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Estas dos orugas estaban tranquilamente tomando el sol extendidas completamente. Ante el movimiento de la inferior, la de arriba se hizo un ovillo.
Fijaros en un detalle. La oruga inferior se la ve delgada con estrecheces a lo largo de su cuerpo. A la oruga superior se la ve gorda y entera. Parece como si la primera estuviese enferma.
 
 
 
 
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Un macho de la araña espera pacientemente a unos veinte centímetros por encima de la hembra a que esta de señales de estar dispuesta al apareamiento. Mientras tanto, disfrutara de los últimos rayos de sol de la tarde. No se moverá si no está seguro de ser reconocido. Si toca la tela y la araña tiene hambre, no habrá descendencia.
 
 
 
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Una pequeña mantis, seguro que una ninfa, no mayor de dos centímetros correteaba entre los hierbajos mientras fotografiaba a las arañas.
 
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Me costó muchísimo fotografiarla y me daba miedo romper alguna telaraña. Simpática, se te quedan mirando estáticas y amenazadoras, como si te fuesen a aserrar con esas patas delanteras.
 
 
 
 
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La oruga también ha subido buscando un lugar donde convertirse en mariposa. Si encuentra el lugar apetecible se meterá en un capullo de seda y se irá haciendo una bella mariposa, quizás como la que vais a ver a continuación.
 
 
 
 
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Preciosa, con sus tonos anaranjados tomaba el sol sobre la tierra húmeda de estos días pasados de lluvias. No había muchas, pero está claro que es pronto en estas tierras altas pegando a los montes Escurialenses que no están a más de doce quilómetros en línea recta.
 
 
 
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Y como si estuviese preparan do su lecho nupcial esta araña ha tejido una especie de habitáculo junto a su tela de araña. Quizás sea porque espera al macho que hemos visto antes y le quiere ofrecer un buen lugar, cómodo y discreto donde arrullarse.
Espero que os haya gustado.
Sed felices. Nada más de momento.
Antonio