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miércoles, 8 de abril de 2020

La Polygamia C album y mi amigo Luis Fernandez



In memoriam de mi amigo Luis Fernandez

Madrid, 8  abril de 2020

Tenemos que situarnos en el 2 de junio de 2014.
Habíamos estado mi amigo Luis Fernández y yo bastante tiempo andando y charlando aquella tarde en el Real Jardín Botánico de Madrid y la mesa grande que hay junto al castaño de indias, en la esquina del paseo que baja desde los invernaderos, estaba vacía.


Luis me pidió que nos sentáramos un rato pues estaba cansado, a lo cual accedí gustosamente pues yo también lo estaba. Creo que habíamos empezado la visita sobre las 4,30 y eran ya las 7,15 de la tarde.


Estábamos sentados tranquilamente charlando y viendo las fotos que teníamos en las maquinas, cuando de repente, una mariposa comenzó a volar a nuestro alrededor y fue a posarse en el otro extremo de la mesa.
Los dos nos miramos en silencio y con sumo cuidado cogimos nuestras máquinas. El mas leve movimiento podía hacer que aquella aparición se convirtiese en un sueño perdido.


La mariposa era una Polygonia C álbum que llego volando.
Era ya tarde, el sol caía bastante plano y las sombras eran cada vez más pronunciadas.
De repente la mariposa voló y se posó en una especie de mesa con tierra, seguramente donde se da clase de botánica o se preparan plantas para su plantación.
Volvió la mariposa y revoleteó a nuestro alrededor y fue a aposentarse encima de la camisa de Luis.


Luego voló; y volvió; voló y volvió a posarse  y parecía querer aprovechar los últimos rayos de sol para calentarse antes de la llegada de la noche. En una de esas veces se puso de espaldas al sol y su sombra se proyectó inmensamente larga.
Y en un momento determinado, abrió la Poligonia C álbum sus alas y tanto a Luis como a mí nos dio la sensación que quería imitar a Batman.


Estuvimos unos 25 minutos con la mariposa que iba de la camisa de Luis al lauro que había cerca y volvía a dejarse fotografiar. Fotos de ese momento más de 50. Os he elegido cuatro o cinco. Otro día habrá tiempo para hablar de estas mariposas. Hoy es un recuerdo a un amigo que descansa en paz en la tierra del pueblo, Benalcazar, que tanto amó.
Seguro que Luis, esté donde esté, verá y sonreirá con estas fotos.
Un abrazo, amigo, hasta siempre.
Antonio

martes, 31 de marzo de 2020

Flores con poesía CCCXVIII.- Para una rosa que va a nacer


Buenas noches, mundo, donde quiera que estés.
Hacía tiempo que no cogía entre mis manos la Historia y Antología de la Poesía Española de Federico Carlos Sainz de Robles y publicado en 1955.
Este libro es el único regalo al que puedo acceder a mano que conservo de mi abuela Chon. 
Conviví con ella tres años en Gerona, (entre los 10 y los 14 años) y fue la que me inicio en la poesía española, de una manera muy sencilla. Una vez a la semana cogía un poema del libro, por lo general alegre, y me lo leía por las tardes después del rosario, a eso de las ocho.
Incluso la única vez que recite en público un poema, Soneto a Cristo Crucificado, en el salón del colegio de los Hermanos Maristas de Gerona, me lo eligió ella.
Y un año, ya mayor yo, quizá con veinte o veintiún años, llego de viaje a casa, a Madrid, y me regalo el libro. Sencillamente me dijo: “para que siempre que lo leas te acuerdes de aquella época en Gerona y de tu abuela”.
Han pasado cincuenta años y el libro, algo desvencijado pero entero, sigue a mi lado. Ha sufrido viajes, traslados, pero siempre está a mi lado.
Y claro, cada vez que lo cojo recuerdo a aquella mujer pequeña, sentada en un silloncito rojo, (que tengo en Guadarrama), haciendo su ganchillo con aquellas gafas que, apoyadas en la punta de la nariz, le permitían ver por encima de ellas.
Y dicho esto, he abierto el libro al azar por una página hacia el final,   y me ha aparecido un poema titulado: Para una rosa que va a nacer.
El autor es Joaquín Entrambasaguas y Peña, poeta nacido en Madrid en 1904.
Licenciado en Ciencias Históricas, Doctor en Letras, Catedrático de Lengua y Literatura, no se inició en la poética hasta 1946 y según el autor de la antología “tiene ya una indiscutible personalidad en su superrealismo  que busca mas la propia humanidad que la poesía objetiva”
No quiero añadir nada mas. Simplemente os dejo la poesía, compuesta por cuatro estrofas.
Espero que os guste. Yo la voy a leer mientras la copio. Nunca antes había caído en esa página.

PARA UNA ROSA QUE VA A NACER.

Erguida en su verdor, ciega y desnuda,
aún no es color ni aroma,
en su plegada imagen,
que presiente una blanda porcelana
y el temblor de la lluvia
sobre la carne nueva de sus pétalos.

Quizás allá, en lo hondo
de su sonrisa - aun rehenes de la espina -
se van labrando prodigiosas hojas
y se destila lenta su perfume,
del sol y de la tierra transfundido.

Quizá la luz aun duda
que color le dará,
cuando, pomposamente desbordada,
dé su forma al espacio…
Ahí está, íntegramente, y aun no existe.

El tiempo ha de negarle
el consuelo de ver que se reitera
el sol que ahora la alumbra,
pero la primavera-amor- le cumple
la promesa suprema de ser rosa.
--oo0oo--

Está claro que la abuela Chon sigue haciéndome abrir de vez en cuando el libro.
Hoy os dejo solo una foto, creo que no hace falta nada mas.


              

Desde enero del 2019 no había vuelto a editar una poesía. Hoy me alegro de haberme reencontrado con el libro.
Cuidaros
Sed felices
Antonio



sábado, 22 de febrero de 2020

Flores de invierno: las camelias o camellios.


Flores de invierno: las camelias.

Camellia japonica La Psalette

Allá por el año 1848, Alejandro Dumas, hijo, escribió, basándose en ciertos aspectos de sus relaciones con una cortesana su novela La dama de las camelias.
Dicha mujer, condesa de Perregaux, por la unión con uno de sus amantes, fue una cortesana muy conocida en el Paris de la época. Socia del famoso Jokey club, conoció allí  Marie Duplessis a Alejandro Dumas.

Camellia japonica Betty Sheffield supreme 



Camellia japonica Camellio 

Dumas elevó el tono de sus relaciones y en la novela Marie fue sustituida por Margarita Gautier. Y recibe el nombre de dama de las camelias porque esta mujer acudía siempre al teatro o a la ópera con un ramo de dichas flores. Todos conocemos el desarrollo de la novela, por lo que no me voy a extender mas en ella.

Camellia japonica La Psalette 

Verdi compuso basándose en esta novela La Traviata, conservando el nombre de Margarita Gautier en su ópera.

Camellia japonica Nuccios cameo 

Pero a nosotros lo que nos interesa es realmente saber que es una camelia.
La Camellia o Camellio, es una planta originaria del continente asiático, China, Asia sudoriental  y Japón, encontrándose en la naturaleza en zonas boscosas de altura media y capaz de soportar el frío.

Camellia japonica Pearl Maxwell 

Pertenecen al orden de las Ericales y su clase son las Magnoliopsida. Realmente son arbustos de distintos tamaños pudiendo haberlos desde los de un metro de altura a otros de cinco o seis metros. Florecen en diciembre y su floración dura hasta bien entrado el mes de marzo y si las temperaturas son bajas puede dicha floración extenderse unos días mas.

Camellia X WilliamsII Mary Christian

Son arbustos perennes, de hojas de un verde profundo, de bordes lisos, aunque existen algunas con hojas aserradas. Sus variedades son infinitas, se cree que existen como máximo unas doscientas especies en la naturaleza, pero son infinitas las variedades que los cultivadores obtienen.

Camellia XWilliams II Citation

En el Real Jardín Botánico de Madrid existen una gran variedad de ellas y en estas fechas le dan, allí donde se encuentran, un maravilloso colorido al recinto.
Como dato curioso, el científico Carlos Linneo les dio el nombre de Camellio en recuerdo del jesuita Georg Josephus Kamel, quien fue quien las descubrió y describió.
Otro dato curioso es que el té, bebida tradicional inglesa y de muchos hogares del mundo, se obtiene de una variedad de Camelia denominada Sinensis.

Camellia X Williams II Debbie 

Espero que os haya gustado la entrada,
Sed felices
Antonio

jueves, 30 de enero de 2020

Una docena de flores, u otras, y sus fotos


Buenas noches, mundo, donde quiera que estés.
No voy a hablar de plantas, no es mi especialidad, voy a colocaros unas fotos de plantas, tal y como las han visto mis cámaras y mis ojos.
Hoy, sentado en mi despachito, en plena recuperación, he  escogido una docena; despampanantes, sencillas, vistosas, descoloridas y otras luminosas.
Sin entrar en mas, solo recreándome lo que hoy, buscando en el disco duro me ha parecido bello. 
Como siempre debajo de cada foto su nombre.
En cada foto un instante vivido, solo o en compañía, pero siempre disfrutando con verlas y fotografiarlas.
Os dejo con:



Semillas de un Tilo. La continuidad.


Lampranthus villiersii 


Nacida escondida en el jardín.


Echinacea paradoxa



Col


Canna Oiseau de feu


Mimosa


Spiraea japonica


Orquideas sp


Osteospermum fruticosum


Kniphofia Amsterdm (Tumbada)


Nymphaea (Nenufar)


Sed felices
Antonio  

domingo, 22 de octubre de 2017

La soledad y el amor. (Las dalias para despistar)

Recordando un paseo.-

Leyendo autores españoles posmodernistas, poetas, de la época de los ismos, he encontrado un poema de tres versos que vienen a reflejar mis padecer y preocupaciones por la soledad ante la sociedad y ante ti, Soledad
Es de Rafael Montesinos y dice así:


SOLEDAD
Soledad del ir viviendo
mi soledad con los otros
es la soledad que tengo.

Dalia Barbarossa

Nada es mas difícil que vivir toda una vida haciendo ver sin sentir y sintiendo sin poder hacer ver.
Me refugio muchas veces en las profundidades de mis pensamientos, intentando encontrar soluciones lo menos dañinas posibles y siempre choco con las mismas fronteras de nostalgia y amores no posibles, como el tuyo, Soledad.

Dalia Café con leche

Y por mas que quiero borrar de mi mete tu figura, tu imagen, amanezco todas las mañanas contigo en mi pensamiento, me acompañas durante el día y a la hora del sueño te busco a mi lado y no te encuentro.

Dalia Topmix purple 

Soledad terrible en la que los cómplices no existen y los compañeros de viaje son exclusivamente tus propios sentimientos y silencios. Pensamientos perdidos y mezclados con deseos sencillos de tenerte a mi lado; silencios que taladran poco a poco el ánimo porque van desgastando el espíritu y la esperanza. Si, no renuncio a nada, pero veo tan lejano el día de poder hablarte tranquilamente, que se diluye en los espacios infinitos de los relojes tenebrosos y misteriosos del tiempo.

Dalia Lucky number 
Pasear, tenerte a mi lado, aunque sea solo por breves instantes en escasos días a lo largo de un año, es un regalo maravilloso que templa las angustias que se sufren en la soledad diaria, en la incomprensión diaria, en el sacrificio diario realizado por otros y en el cariño, Soledad, que tengo que silenciar.
Y la soledad de sentimientos es la más pérfida de todas, porque entre otras cosas, amar significa sacrificarse muchas veces en no ser amado o por lo menos en no poder recibir amor.

Dalia G.F. Hemerick

Soledad que intento tapar navegando por los mundos que la Naturaleza tiende a mis pies. Las flores son un mundo increíble que me permite divagar contemplándolas y pensar sin tener que exponer la soledad a nadie. Es la respuesta que mi yo ha dado a mi soledad.

Dalias Lavender Perfection 

Volver a pasear a tu lado algún día será un maravilloso regalo y una felicidad absoluta.
Quizá en aquella parada de autobús tenía que haberte pedido que esperases a que pasasen dos mas y no lo hice. Creo que me arrepentiré toda la vida, Soledad.

Soledad del ir viviendo
mi soledad con los otros
es la soledad que tengo.

Dalia Apache

Me han vuelto los versos de Rafael Montesinos. 
En el fondo es tu soledad lo que tengo.
Se feliz, lo demás no importa, Soledad.

Antonio

lunes, 14 de noviembre de 2016

Rincones bucolicos de La Jarosa (Guadarrama)

Hace fresco. El cielo está encapotado y un velo gris cubre los picos altos del Sistema Central en Guadarrama, este sábado del mes de noviembre.
En las orillas del pantano, otras personas, como yo, buscan cargar las pilas admirando una naturaleza que el hombre ha creado para su solaz y a la que la naturaleza le pone un maravilloso decorado.
Dejo la orilla y le doy la espalda al agua.


Busco con mis ojos ese bosque, por llamarlo de alguna manera, que separa la orilla de la presa del pinar que asciende desde allí a las cumbres.
Con cada fotografía, tengo la extraña sensación, ya quisiera yo que fuera verdad, que estoy copiando a aquellos pintores del XIX , de su segunda mitad, que se encontraban a caballo entre el romanticismo, con sus cuadros oscuro y detallados y el impresionismo que ya apuntaba fuertemente.


Paisajes de tonos sombríos a veces y otras de una luminosidad increíble.
Hoy, toca el paisaje triste por la falta de sol. Esos árboles que son capaces de convivir unos con otros, lo que tenemos que aprender, robles con fresnos, olmos, chopos y pinos, sin olvidarse de vez en cuando de los arbustos espinosos que aprovechan un despiste para ocupar su sitio.


Mientras escribo la quinta sinfonía de Mahler me acompaña introduciéndose conmigo en cada rincón que veo en los temas fotografiados. Pasamos de la estridencia sonora de los instrumentos de viento al acompasado son de las cuerdas. Luego de repente, como el paisaje, estalla en un sinfín de notas sublimes que realzan lo que veo de aquellos instantes del sábado pasado.


Los fresnos, con sus hojas amarillas, sin desmochar han ido tomando formas a su libre albedrío. Los robles en cambio se yerguen altivos mirando hacia el cielo e intentando ocupar el sitio. Unas hojas caen llevadas por el viento, como si la música de Mahler las acompañara.


Pero allí fuera, solo el rumor de mis pisadas sobre las hojas caídas es lo que escuchaba.
En estos lugares parece que a la gente no le gusta adentrarse, en cambio hay infinidad de detalles que marcan que dentro de unos días el paisaje habrá cambiado totalmente. Los restos de las hierbas veraniegas comienzan a tumbarse por el peso del rocío de la noche y el suelo se nutre de una nueva capa de hierba.


La pradera esta húmeda. Junto a la encina quedan los restos de las cabezas del fruto. Seguramente los jabalíes han dado cuenta de sus bellotas durante las noches pasadas. No queda ni una, solo restos de su boina y si un sin fin de hojas y hocicadas por el suelo.
Tengo que volver y mis pasos se resisten a salir al mundo real donde he de encontrarme con los problemas, las discusiones, la mierda de la política y la rareza humana que no se da cuenta que se puede disfrutar sin tener que tener un teléfono constantemente en uso.


No creo que en los alrededores nadie esté buscando un muñeco de esos electrónicos que todos intentan cazar por todas partes. Aquí, en mitad del campo, solo se caza tranquilidad, sosiego y belleza, que creo que son suficientemente importantes como para no desperdiciarlos.


Miro por ultima vez a mi alrededor y me decido a entrar en la zona habitada, aquella llena de coches, entre ellos el mío, y donde un chiringuito llena de satisfacción a los que desean tomarse un buen refrigerio.
Arranco… Volveré entre semana que se que estará todo vacío.


Sed felices

Antonio 

viernes, 15 de enero de 2016

Otra puesta de sol, Soledad. 14 enero de 2016

Querida Soledad:
Cuanto tiempo sin encontrarte y verte y mira por donde, ayer en la puesta de sol, te volví a recordar.
Te la cuento
El día está cubierto con una capa de tenues nubes muy altas. Pienso que puede ser una ocasión para fotografiar de nuevo la puesta de sol en los campos de Villanueva del Pardillo.



Me acerco a la zona norte del pueblo, donde ciudad y campo se dan la mano a través de un alto. Una simple baranda de madera de rollizos protege al viandante del alto terraplén que separa lo urbanizado de lo rustico.
La visión de los campos en bonita. Cuando llego el sol esta aun alto y me entretengo mirando el paisaje y unas enormes bandadas de gaviotas, que pasan volando silenciosas. Las gaviotas vienen de los vertederos del este de Madrid y van a dormir a las aguas tranquilas y protectoras de los pantanos que existen al noroeste y oeste de la capital.
Han pasado los minutos y los cielos comienzan a tomar otros tonos y colores.


Hacia la puesta de sol, el sol aun demasiado brillante, los cielos aun presentan tonalidades normales si bien el azul del cielo comienza a estar cada vez más oscuro, parece que quiere imitar al mar.


El sol va bajando lentamente. Por fin parece que llega al horizonte. 


Los cielos al sur y al norte están comenzando a teñirse de rojo. Y la franja del horizonte también se prepara para pasar la noche.


Cada vez el sol esta mas acostado. 


Perezoso corre lentamente su camino hasta la cama. 





Poco a poco el sueño le agota y deja caer su cabeza tras la línea del horizonte. 


Y estamos él y yo solos. A mi vista no hay nadie que quiera venir a contemplar esta belleza.

Ya esta acostado. 


Sus ojos aun desprenden las últimas llamaradas que encienden el cielo, pero su fuerza poco a poco va perdiéndose.


Retomo tranquilamente el camino a casa, hace frío, pero a cada pocos pasos giro la cabeza y miro. 


No me queda mas remedio que seguir disparando fotos. Sé que es una locura, pero quiero llevarme conmigo cada uno de los segundos de la puesta.
El silencio y la Soledad son los únicos presentes a mi alrededor. Uno de forma material, está apagado; la otra en un puro sentimiento recordado.
Me giro por última vez y a través de los arboles aun distingo los últimos rayos de sol.


Esto fue la tarde, Soledad. ¿Te ha gustado? A mí personalmente, sin ser de las mejores, me pareció una puesta maravillosa.
Feliz tarde, Soledad; felicidad a todos.

Antonio