miércoles, 11 de febrero de 2015

Camino helado... (Caminos de Guadarrama)

Hace un día fantástico, una luz brillante y el cielo está completamente despejado.
Parece que el aire no quiere convertirse en viento, por lo menos aquí abajo.

La sierra del Guadarrama. A la izquierda la Peñota

Esta mañana al llegar, he fotografiado desde los Llanos la Sierra del Guadarrama y en ese momento he pensado que no estaría mal dar por la tarde una vuelta hacia la Peñota y ver como están las tierras altas.

La Peñota con sus tres picos. En el de mas de la derecha me gusta sentarme un buen rato

En esos picos de la Peñota he estado más de una vez. La sensación maravillosa que se siente en ella, con su caída casi vertical sobre Los Molinos, me dejo un recuerdo imborrable, una sensación de libertad increíble. Es una sensación distinta a otros picos que están más arropados por montañas circundantes. En la sierra del Guadarrama solo he tenido esa sensación en el mirador de la cabeza de la Mujer Muerta y en Peñalara.


Camino hacia Tablada y la virgen del Espino

El camino esta embarrado. La temperatura durante el día ha sido alta y el deshielo ha provocado, junto con los vehículos que han pasado, que pisemos en un barrizal. Dentro de un rato, cuando la temperatura comience a bajar, se convertirá en una pista de hielo que se va a hacer intransitable.


Pequeños prados entre vallas y fresnos

Como cambia el paisaje de invierno a verano. Los árboles desnudos, las hierbas quemadas por la nieve y el hielo, y los rayos del sol que penetran oblicuos a esta hora, le dan un aire distinto al camino.
En los fresnos y otros árboles, se ven los líquenes. Las luces y las sombras al no haber hojas, parecen bailar una danza en perfecta conjunción.


En verano no se ve detrás

Según avanzamos, parece que los campos tienen más nieve. Llevamos ya unos días desde la gran nevada, pero la nieve está aguantando.
A través de los arbustos y los árboles se ve. El camino se ha convertido de repente en un espacio abierto que permite observar al otro lado de la valla.
Cuando subo este camino, el antiguo camino de Tablada, tengo la sensación que en cualquier momento va a aparecer el Arcipreste de Hita con su sayo y su bastón y una cartera cargada de libros. He imagino lo increíble que debía ser el desplazarse en aquellas épocas por estos lugares, con nieves, vientos fríos y alimañas. Pero este era el paso necesario para llegar de una meseta a la otra.
Comienza a hacer más frío. Se nota más movimiento en la parte superior de los árboles, señal que cuando salgamos al páramo encontraremos aire que baja encajonado entre los picos y aprovechando los pasos.

Las manchas blancas son la Bola del Mundo y la Maliciosa

A la derecha, dejándose insinuar entre los árboles, la Bola del Mundo y la Maliciosa nos acompañan de vez en cuando. Blanca la Bola, como pocas veces. Esa montaña está orientada muy al sur y a los vientos húmedos del Atlántico, con lo que, cuando sale un poco el sol, se queda con muy poca nieve. La Maliciosa es más agreste, más rocosa. Parece un espolón en mitad de la cordillera.

La Peñota cuando el camino la descubre

Comienzan a desaparecer los árboles; se abre el espacio del camino y este se hace ancho, pues se confunden camino y prado en una misma cosa. Y aparece, toda majestuosa, la Peñota mostrando su ladera vestida de gala con un manto de nieve que le llega hasta los pies. Un chopo solitario, parece querer partirla en dos. Aquí es raro ver a esta altura un álamo o un chopo, pero es cierto que hay agua. Solo hay que ver como corren los chorreros que formaran uno de los arroyos que pasan por los Pradillos.

Prados altos. El arroyo, lo será un poco mas abajo, baja con agua helada

Corre el riachuelo como un niño joven aguas abajo. Sus aguas tintinean en los pequeños saltos, de escasos centímetros, que existen a lo largo del recorrido. Las aguas son transparentes y frías, son aguas de nieve y de hielo. Cuando pase por aquí en agosto os haré una foto para que veáis la diferencia.
He llegado al páramo. El viento se ha hecho mucho más fuerte. Cuesta avanzar y el frío busca cualquier resquicio para meterse dentro del cuerpo. Hay que dar la vuelta, volver a encontrar el cobijo de los árboles de este ventarrón del norte que hasta aquí no se ha dejado notar.

Solo de mirar da frío. Tierras durasestas de aqui arriba.

Arriba, en lo que es el paso del Arcipreste de Hita, las nubes comienzan a dejarse ver y se las ve correr como despavorida ¿Huirán del frío?
En la soledad de estos falsos llanos hasta la falda de la Peñota existe un silencio bello, que te hace pequeño. Hay una belleza silenciosa que se muestra increíblemente fuerte, lastima de esos cables en medio de una naturaleza tan parca y bonita.
Vuelvo hacia atrás. Busco el refugio de la dehesa de fresnos que me resguarde de un frío que me está pudiendo ayudado por el aire.

Las antenas de la Bola dan la sensación de un templo con dos campanarios

Unos metros más abajo, allí donde el zorro se paseaba delante mío una vez, a través de la valla diviso claramente la Bola del Mundo con sus antenas congeladas. Un poco más a la derecha La Maliciosa se esconde entre las ramas de un fresno dormido. Antes, una valla de piedra hace de parapeto entre el escenario y el espectador.


De regreso, sol bajo contra la valla

El sol está bajo. Las sombras sea largan y el astro se divisa ya casi mirando hacia abajo. Deja filtrar sus rayos a través de las ramas de los árboles pero está claro que tiene ganas de irse a la cama. Tengo que llegar a casa antes de que anochezca.
No puedo entretenerme en el paisaje ni en mis recuerdos.
El camino comienza a helarse de nuevo. Ya he resbalado dos veces y seguro que esta helando y fuerte…
--o0o--
Sed felices.
Antonio

domingo, 8 de febrero de 2015

Historias de mi madre: la mona.-

Me contó el otro día mi madre,  dos historias completamente distintas. Una de ellas trágica cómica y la otra cómica trágica.
Como no tengo fotos de aquella época os coloco unas más actuales.
La primera, y a la que vamos a hacer referencia hoy discurre allá por los años de 1933 o 1934, donde mi madre tenia entre quince y dieciséis años.
Mi madre a la que siempre le han gustado los animales, y a la que mi abuelo mimaba siempre que podía, tenía cuatro ejemplares completamente distintos y completamente amaestrados con los que jugaba al escondite.



 
Eran una mona de Gibraltar, un perro, un gato y un pequeño ratón.
Les había educado para que se escondieran y al que le tocase, buscar a sus compañeros, incluida mi madre claro, sin hacerse daño ni discutir.
Aquí comienza el relato de mi madre:
En Semana Santa, cuando bajábamos a la finca de Tarragona desde Barcelona, los animales  viajaban cada uno en su jaula, arriba en el techo, y el coche de parecía más del dueño de  un circo que de un Barón fabricante de sedas, que era mi padre.
Por la masía tanto mona, como perro y gato andaban sueltos todo el día, y cuando yo les llamaba acudían raudos a uno de los dos silbidos. Uno, de tres pitidos seguidos, era para reunión ordinaria. El otro largo y muy agudo, mi madre silba para indicarme como era, lo utilizaba yo exclusivamente a la hora de darles la comida. (Claro que los animales sabían de sobra a que hora les daban de comer)
Un día, a la hora de la cena, y tras repetir el silbido tres veces consecutivas, faltaba y no llegaba uno de los comensales, ante la impaciencia de los otros tres a los que tenían acostumbrados a comer todos juntos. Era mi mona la que no obedecía al silbido.
Intrigados todos los componentes de la casa, comenzamos a recorrer toda la masía, de tres plantas, y la mona de Gibraltar que no aparecía por ningún lado. Incluso el perro y el gato, después de su cena, salieron a inspeccionar por ahí sin ningún resultado.
Llegamos a la conclusión de que la mona se había escapado y que a la mañana siguiente aparecería cuando tuviese hambre.
La mona se había escapado, y de árbol en árbol, en este caso de frutal en frutal, fue a parar a una finca distante un kilómetro de la nuestra y en la que los masoveros, el capataz de la finca, vivían, en una pequeña casa en la que comedor y cocina era una misma cosa.
Por la mañana, la mona aterida de frío y de hambre, al olor de la leche caliente y las tostadas que debía preparar la mujer se acerco a la casa; en un descuido en que la cocina se quedo sola, la mona entro decidida y cogió el cazo de leche y comenzó a bebérsela, sentada cerca del fogón, pues allí estaba calentita.


Entro la mujer y tuvo tal susto que por lo visto no podía decir nada, hasta que de repente comenzó a chillar y gritar diciendo: ¡El demonio, el Demonio! de tal manera y espanto que la mona salió corriendo, mientras que la mujer seguía ¡El demonio, el demonio! La mona, sin soltar el cazo, trepo a una palmera que había cerca de la casa de los payeses asustada por aquellos gritos.
La mujer por lo visto seguía gritando desesperada ¡El demonio, el demonio!
Ante los gritos de su mujer, el payés, después de ver al demonio subido a la palmera, fue por la escopeta, para matar a aquel espíritu maligno que había osado entrar en su casa y beberse la leche.
Llego el hombre con la escopeta debajo de la palmera y cuando apunto con la escopeta, la mona se tapo los ojos con sus manos, pues cuando mi padre disparaba la escopeta ella hacia eso, ya que no le gustaban nada el ruido de los tiros.
El payés, ante aquella muestra de miedo, recapacito y pensó que aquello no podía ser un demonio, sino un animal que él no conocía pero que sabía lo que era una escopeta, con lo cual decidió que había que bajar aquel ser extraño, mitad demonio, mitad hombre, de la palmera y entregarlo en el cuartelillo de la Guardia Civil.
Ni subió a la palmera acogerá la mona, ni le disparo un tiro. A base de tirarle piedras hicieron bajar al pobre bicho, ensangrentado y dolorido, que atado y encadenado como si del mas ruin de los ladrones se tratase, fue conducido así  dentro de un saco, hasta el cuartelillo de la Benemérita,  que se encontraba a unos cuatro kilómetros del lugar.
El cabo, comandante del puesto, conocía a mi familia y en sus paseos de vigilancia por los campos del Baix Camp de la provincia de Tarragona la había visto alguna vez a mientras estaba conmigo.
Marcaron el teléfono de la finca y al comprobarse que la mona se había perdido, tal como el payés la había llevado, así se la llevaron hasta la masía.
La pobre mona cuando me vio me lanzo los pocos brazos que le quedaban libres para que la cogiese. Se apretujaba contra mí, de tal forma, que no podía quitarle sus ligaduras de maleante. Llegaba herida, muy herida, tanto que mi padre decidió ir a buscar al veterinario de Reus para que viese a la pobre Luciana, que así se llamaba la mona..  Con sangre de las heridas esparcida por todo el cuerpo parecía un Ecce Homo de tantas pedradas recibidas para bajarla de la palmera.
Nunca más volvió se me volvió a escapar la mona y desde entonces siempre tenía a la vista a alguno de los familiares, para no quedarse sola…


--o0o--

Hasta aquí el relato de mi madre que yo he oído infinidad de veces, pero que este jueves pasado me volvió a contar.
Creo que la mona después de aquel percance vivió unos dos años, justo hasta un poco antes de estallarla Guerra Civil,  mordió en ese tiempo a mi madre en un dedo que por poco pierde y cuando veía a mi bisabuela de visita en casa de mis abuelos intentaba quitarle el moño.
Lo único que he hecho ha sido escribir lo narrado por esta formidable mujer que a sus casi 96 años sigue recordando infinidad de cosas.
La semana que viene os contare el asunto del ataúd. Muy gracioso
Sed felices.
Antonio

jueves, 5 de febrero de 2015

FLORES CON POESIA CCXXIX.- Canción de la perdigona.-

Nuestro poeta nació en Huelva en mil ochocientos noventa y uno. Pertenece por lo tanto a la Generación del 27 y por supuesto al modernismo, si bien lo largo de su vida fue cambiando de ideas y de estilo.

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Rogelio Buendía Manzano estudió bachillerato en su ciudad natal y posteriormente se doctoro en Medicina en la Universidad de Sevilla.
Médico, si, pero su verdadera pasión fue la poesía, editando varios libros. Los tres primeros podemos catalogarlos dentro del modernismo, entre ellos figuran Del bien y de mal, El poema de mis sueños y Nácares, este ultimo publicado en mil novecientos dieciséis.
Su siguiente libro, La rueda de color, entra de lleno en el ultraísmo.
¿Qué que es el ultraísmo? El ultraísmo es un movimiento que surge hacia mil novecientos dieciocho en el café Nacional en una tertulia presidida por Gerardo Diego y cuya intención era combatir el modernismo que sobrevivía desde el siglo XIX.
Hay que indicar que Rogelio Buendía Manzano fue el primer traductor de Fernando Pessoa al español.
Resumiendo, podemos decir que Rogelio Buendía es un poeta muy fino, con preciosas imágenes, que recuerda de alguna manera a Góngora y capaz de ser muy emotivo en sus temas.

Director de revistas literarias al finalizar la Guerra Civil fue desposeído de todos sus cargos.
Se retiro como médico a Elche y murió en Madrid en mil novecientos sesenta y nueve.
Os he elegido una canción, que espero que os guste.

 
CANCION DE LA PERDIGONA

 
Perdigona quiero ser,
perdigonada en el rastrojo,
¡corre que te corre, niña,
corre, corre, que te cojo!

Perdigonada quiero ser,
piando entre los abrojos,
desafiando a las ranas
en sus vuelos alicortos.
¡Corre que te corre, niña,
corre, corre, que te cojo!

Abiertas llevo mis alas,
el pico de sol de oro
la plumilla, con el aire,
como una borla de polvo.
¡Corre que te corre, niña,
corre, corre, que te cojo!

Perdigonada quiero ser,
para refrescar los tojos
con mi pío, pÍo ,pío,
con mi pío alegre y rojo,
que deshojando amapolas
va entre los trigos de oro.
¡Corre que te corre, niña,
corre, corre, que te cojo!

Con mi pío, pío, pío,
con mi pío, pío, pa,
cantando voy por el aire
y el agua lejos se va.

Perdigona quiero ser,
perdigonada en el rastrojo,
¡corre que te corre, niña,
corre, corre, que te cojo!
--o0o--


Nada mas por hoy.
Sed felices
Antonio

miércoles, 4 de febrero de 2015

Pieris formosa Wakehurst, conocido vulgarmente como Andrómeda.-

Antes de nada quiero dedicar esta entrada a los empleados del Real Jardín Botánico de Madrid por su amabilidad ante mis preguntas y dudas. Gracias.

Existe en el Real Jardín Botánico de Madrid, una planta arbustiva que tendrá unos dos metros de altura, situada en uno de los laterales de un cuartel, que es pintoresca y atrayente tanto por sus racimos de flores como por los colores distintos de sus hojas.

Pieris formosa Wakehurst

Muchas veces, al tener cerca la floración de plantas como las hortensias y los rosales quizás pase desapercibida, pero cuando uno fija los ojos en ella se queda prendado al ver los racimos de sus flores.
Se trata de una planta que vulgarmente se la conoce como Andrómeda y que su verdadero nombre científico es Pieris formosa Wakehurst.

Pieris japónica en primer termino y Pieris formosa en segundo

Esta planta pertenece a la familia Ericaceae y solo se conocen cinco especies distintas que son:
japónica que se da en Japón y Taiwan, swinhoei natural del sur de China, floribunda originaria del este de los Estados Unidos de América, artensis que crece en Cuba y formosa originaria de Formosa, China y el Himalaya.
Su hábitat discurre desde los países de clima mediterráneo a regiones de clima ártico.



Hojas nuevas saliendo en ramillete

Es una planta a cultivar en zonas de jardín expuestas al sol o a sol y sombra, pero siempre que sea posible a tener resguardadas de las heladas, aunque las soportan bien, como puede apreciarse en estas fotos.

Pieris formosa o Andrómeda a la izquierda (foto tomada a 3º hoy 4/2/2015)

Sus hojas cuando nacen y son jóvenes se presentan en una especie de rosetas de color rojo que dan la sensación de flores, y según van creciendo y madurando cambian su color a un verde ingles oscuro y su forma lanceolada se mantiene. Si os fijáis en la foto superior, observareis las rosetas que forman la disposición de las hojas.
Florece deforma eruptiva en primavera, pero sus flores comienzan a intuirse ya en los meses de invierno como pequeñas bolitas adosadas a los extremos de una ramas especializadas para ellas.

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Los racimos de flores en estado de crecimiento

Necesita suelos ácidos, fértiles y que estén bien drenados y se debe podar y darle forma después de haber terminado la floración.

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Racimos de las flores del Pieris formosa de color blanco

Os  aconsejo en Primavera ir a ver este arbusto fantástico que se llena de color totalmente.
Espero no haberos aburrido mucho y que os hayáis quedado con ganas de visitar el botánico madrileño.
Sed felices.
Antonio

martes, 3 de febrero de 2015

Acondicionando el nido.-

Entre marzo y abril del año pasado tuve la suerte de observar a dos aves distintas enseñándome sus preparativos para anidar.
Estaba observando la mimosa que hay a la entrada del Real Jardín Botánico de Madrid cuando me di cuenta que entraban a su interior, constantemente, gran cantidad de gorriones y que alguno salía con unas hojas en su pico.
Me fui al camino que hay por encima de la mimosa, y desde allí pude observar la fantástica escena que os muestro a continuación.


Primero el gorrión otea el árbol buscando seguramente una zona de hojas tiernas donde poder actuar.


Acto seguido elige definitivamente la posición y decide actuar, cortando con su pico una fina rama de la mimosa.


No conforme con lo conseguido coge otra rama más grande que se lleva al nido.





Me imagino ese nido, seguramente debajo de las tejas del Museo del Prado, lleno a manera de colchón de las tiernas hojas de la mimosa y en su interior unos huevecillos, que serán la nueva generación que vendrá detrás.

El segundo encuentro, fue en el mes de abril, también en el Botánico madrileño, observando uno de sus arbustos altos. Cuando estaba mirando como aparecían las nuevas hojas llego una cotorra a la parte alta que se me quedo primero mirando y que luego, pasando olímpicamente de mí, se dedico a buscar una rama tierna que le sirviese para su nido.





Y la encontró, dedicándose en cuerpo y alma a cortarla usando su poderoso pico.


No cejaba en el empeño, sin inmutarse por mi presencia; me dejaba fotografiarla como si yo fuese un imposible enemigo.


Mientras su pico destrozaba la rama, sus garras la sujetaban con fuerza para qué no se le cayese.


Al final consiguió su objetivo y la rama colgaba por un extremo de su pico.



Las cotorras anidan en nidos comunales compartimentados para cada pareja y se van engrosando a base de ir trenzando ramas entrecruzadas unas con otras, dejando los habitáculos en el interior.



Espero haberos entretenido un rato.
Sed felices.
Antonio

domingo, 1 de febrero de 2015

FLORES CON POESIA CCXXVIII.- La Araucana (Fragmento)

Nuestro poeta nace en Madrid el año de mil quinientos treinta y tres, siendo el menor de una familia numerosa de seis hijos. Huérfano de padre a muy pronta edad, su madre, Dª Leonor de Zúñiga, se encargara de darle una buena educación y encaminar sus pasos hacia la corte, de tal modo que acompañará al príncipe Felipe, (Felipe II), en un viaje por Inglaterra y Flandes como paje.



 
Alonso de Ercilla fue  a América acompañando al gobernador D. García Hurtado de Mendoza. 
Entró en combate en Chile en varias ocasiones contra los araucanos o mapuches, llegando ver morir al caudillo de estos, Caupolicón, su héroe en la Araucana.
Estuvo preso en Chile a causa de una disputa y fue desterrado a Perú durante un tiempo, volviendo a España, donde terminaría de escribir su gran poema.
Murió en Madrid, siendo caballero de la orden de Santiago, en mil quinientos noventa y cuatro.
¿Qué es La Araucana? La Araucana es el primer poema épico culto de la España moderna, que narra las batallas entre los españoles y los indígenas chilenos en el mismo momento que se desarrollaban.
Está claro que Alonso de Ercilla era un hombre culto y conocedor de la métrica italiana, pues La Araucana está escrita en octavas reales, como diversos poemas épicos italianos de la época.


 
Os he elegido cuatro estrofas del primer canto del poema en que describe como eran los indios mapuches, descripción que me parece fantástica.
¿Qué es una octava real? Es una estrofa que con ocho versos endecasílabos rima en consonante los seis primeros de dos en dos y el séptimo y octavo tienen rima distinta siguiendo el siguiente esquema: ABABABCC.
Espero acercaros un poco a aquellos tiempos.

 
LA ARAUCANA (4 últimas estrofas del primer canto)

 
Y estos que guardan orden algo estrecha (A)
no tienen ley, ni Dios, ni que hay pecados, (B)
más solo aquel vivir les aprovecha (A)
de ser por sabios hombres reputados;(B)
perola espada, lanza, el arco y flecha (A)
tienen por mejor ciencia otros soldados,(B)
diciendo que el agüero alegre o triste (C)
en la fuerza y el ánimo consiste. (C)


 
En fin, e lado y clima de esta tierra,
si su estrella y pronóstico se miran,
es contienda, furor, discordia, guerra,
y a solo esto los ánimos aspiran;
todo su bien y mal aquí se encierra;
son hombres que de súbito se aíran,
de condición feroces, impacientes,
amigos de domar extrañas gentes.


 
Son de gestos robustos, desbarbados,
bien formados de cuerpos y crecidos,
espaldas grandes, pechos levantados,
recios miembros, de nervios bien fornidos,
ágiles, desenvueltos, alentados,
animosos, valientes, atrevidos,
duros en el trabajo y sufridores
de fríos mortales, hambres y calores.


 
No ha habido rey jamás que sujetase
esta soberbia gente libertada,
ni extranjera nación que se jactase
de haber dado en sus términos pisada,
ni comarcana tierra que se osase
mover en contra y levantar espada:
siempre fue exenta, indómita, temida,
de leyes libre y de cerviz erguida.
--o0o--


Espero que os hayan gustado estas cuatro estrofas de La Araucana.
Sed felices.
Antonio

Una bella y pequeña mariposa de la familia Pterophoridae.

A modo de advertencia y antes que comencéis a leer esta entrada deciros, solo, que no soy entomólogo, sino un simple aficionado a fotografiar cualquier maravilla con patas y alas que se me ponga delante y ,como todo lo que escribo, es solo para dar una ligera idea, sobre todo a aquellos que no conocen este mundo maravilloso.
 

 
Me gusta pasear por las praderas que se forman alrededor de la orilla norte de la presa de La Jarosa (Guadarrama). En ellos las gramíneas naturales comparten espacio con infinidad de hierbas y plantas capaces de crear a su alrededor un hábitat maravilloso para muchas especies.
En sus arenales las avispas excavan sus nidos donde depositaran sus huevos y con ellos algún arácnido adormilado por su veneno. Los abejorros buscan en las flores el néctar que comparten con otros insectos de distintos órdenes.


Las mariposas se acercan también a libar con sus largas lenguas y comparten con moscas y abejas la comida en la misma flor.
Pero las praderas de hierbas albergan a otro tipo de insectos que solo vuelan de noche a no ser que se les moleste durante el día. Son los insectos nocturnos a los que la oscuridad les protege de sus depredadores y entre ellos están las mariposas nocturnas o polillas.
Dentro de las familias de mariposas nocturnas, a mí personalmente, me encantan unos pequeños aviones que oscilan con envergaduras que van de los 15 a los 40 mm. Son las mariposas de la familia Pterophoridae.


No hay mucha información sobre este tipo de mariposas.
Abarcan unas cuantas especies que se reparten prácticamente por todos los continentes.
La familia Pterophoridae reúne unas 1200 subfamilias, todas muy parecidas y semejantes y muy difíciles de distinguir.
A mí me gusta buscarlas entre los hierbajos donde es fácil descubrirlas, cuando andas por ellos se echan a volar, y tirarme al suelo y observarlas cuando consigo que se estén quietas, una vez de cada seis o siete.
Son apasionantes.


Lo primero que llama la atención estando sobre las hierbas es la perpendicularidad de las alas con respecto al cuerpo que dan la sensación de una cruz.
Luego si te fijas mas, en esas alas descubres vellosidades, y en los extremos de salida de las alas (borde de fuga), una especie de pelos que deben actuar como alerones.
Luego están sus patas que son un invento genial de la naturaleza. Por un lado cuando están sobre las hierbas parecen más una ramificación que otra cosa ya la vez les sirve para engancharse en los apareamientos.


La cabeza es otra característica de estas polillas. Sus ojos son enormes en proporción a todo el cuerpo. Encima de ellos nacen dos antenas que en los machos son plumosas, mientras que en las hembras son cilíndricas.
Otra característica de estas micro bellezas son los tonos de su cuerpo, que adoptan colores más o menos pardos, de tal forma que como no las hagas elevarse es muy difícil localizarlas.
Al ser nocturnas es muy difícil verlas alimentarse, yo no lo he conseguido jamás, y a la vez son presas relativamente fáciles para mantis y empusas que también viven en el mismo hábitat. A estas últimas sí que las he visto comerse alguna mariposa nocturna.
Es muy difícil distinguir sus familias. De hecho, para saber a qué subfamilia pertenecen hay que estudiar los bordes de sus alas, las hendiduras en los extremos de las mismas y sus aparatos genitales.
No me atrevo a clasificar a las tres Pterophoridae que tengo fotografiadas. Porque no soy entomólogo y mi conocimiento de estas mariposas es muy pequeño, y ni siquiera se si son de la misma subfamilia.
Si se, que si en mitad de las praderas de hierbas enciendes los faros del coche, entre otras, tendrás a estas pequeñas que irán a luz como si de la luna se tratase.


Me faltaba decir que las especies que tenemos en la península, están extendidas por todos los países del Mediterráneo, parte del África del norte y se extienden por Asia hasta llegar a los confines chinos.
Es una familia en la que siguen apareciendo subfamilias nuevas, una de las últimas se encontró en Chile.
Cuando paséis por las hierbas, fijaros en ellas. Las veréis levantarse delante de vosotros y posarse como mucho un par de metros más adelante. Y si os acercáis reptando, despacio, podréis obsérvalas largo rato.


Solo siento no tener mejores imágenes, pero seguro que este verano las conseguiremos.
Sed felices
Antonio