miércoles, 19 de diciembre de 2012

FLORES CON POESIA XXIX.-La paz del sendero.


Nuestro poeta nace en Oviedo en el año  mil ochocientos ochenta.  Pasa su juventud en distintos internados de los Jesuitas, donde se volverá anticlerical, y vuelve a Oviedo a estudiar Derecho protegido por Leopoldo Alas Clarín. En esta época adopta una pose liberal contraria a la alta sociedad de Oviedo. Es en este momento cuando contacta con Rafael Altamira pensador adepto al Krausismo.
Se traslada a Madrid y allí conoce a los escritores modernistas del momento, ¡Vaya escritores!, como Benavente, Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez, Villaespesa,  Val, Martínez Sierra etc.





Fue amigo de Azorín y en mil novecientos treinta y uno firma con Ortega y Gasset y Marañón el manifiesto a favor de la Republica, que los denominara a los tres como padres espirituales de la Patria.
Embajador en Londres renuncia a su puesto por estar en contra de la forma de realizar las cosas el gobierno del Frente Popular.
Se exilia en Francia e Inglaterra, y posteriormente a Argentina regresando a España hacia mil novecientos cincuenta y cuatro.
Poeta de una vasta cultura, admirado por minorías selectas, de personalidad atrayente y original.
Su obra podemos dividirla en tres partes bien diferenciadas: narrativa, ensayo y lirica.
Su obra novelística, quizás la más numerosa, se compone de un  número considerable de novelas entre las que destaco: Tinieblas en las cumbres, La pata de la raposa, Troteras y danceras, Bajo el signo de Artemisa, Los trabajos de Urbano y Simona….







Ramón Pérez de Ayala estuvo de corresponsal en la primera Gran Guerra para un periódico argentino y fue crítico literario.
Como lirico su obra esta condensada fundamentalmente en tres libros. El primero de ellos, modernista pero con un verso musical, se titula La paz del Sendero. El segundo se titula El sendero innumerable y el tercero El sendero andante con el que se acerca a la generación del noventa y ocho, con una poesía triste. La poesía de Pérez de Ayala, es original, dura de forma, filosófica buscando quizás la religión, descriptiva como el que mas, y según algunos de sus críticos “su poesía nace del corazón, pero pasa por su cabeza antes de ser enviada a las cuartillas…”
Murió en Madrid en mil novecientos sesenta y dos.
Os copio unos versos de su libro la Paz del Sendero 





LA PAZ DEL SENDERO

                Con sayal de amarguras, de la vida romero,
topé tras luenga andanza con la paz de un sendero.
Fenecía del día el resplandor postrero.
En la cima de un álamo sollozaba un jilguero.







No hubo en lugar de tierra la paz que allí reinaba.
Parecía que Dios en el campo moraba,
y los sones del pájaro que en lo verde cantaba
morían en la esquila que a lo lejos temblaba.







La flor de madreselva, nacida entre bardales,
Vertía en el crepúsculo olores celestiales;
víanse blancos brotes de silvestres rosales
y en el cielo las copas de los álamos reales.








Y como de la esquila se iba mezclando el son
al canto del jilguero, mi pobre corazón
sintió como una lluvia buena, de la emoción.
Entonces, a mi vera, vi un hermoso garzón.







Este garzón venia conduciendo el ganado,
y este ganado era por seis vacas formado,
lucidas todas ellas, de pelo colorado,
y la repleta ubre de pezón sonrosado.









Dijo el garzón -¡Dios guarde al señor forastero!
-Yo nací en esta tierra: morir en ella quiero,
rapaz. -¡Que Dios le guarde! Perdiose en el sendero.
En la cima del álamo sollozaba el jilguero.








Sentí en la misma entraña algo que fenecía,
y queda y dulcemente otro algo que nacía.
En la paz del sendero se anego el alma mía,
y de emoción no osó llorar.
                                         Atardecía.




El poema como vereis es descriptivo, se ollen   los jilgueros y se ven las vacas coloradas con sus ubres rosadas. Espero que os haya gustado el poema y las flores.
Sed felices.
Antonio

lunes, 17 de diciembre de 2012

ROCA Y MUSGO.-




Roca y musgo o musgo y roca; que más da. La base de granito, el bosque de roble, la altura y la temperatura permiten que el bosque se tiña de verde. De un verde que contrasta con las ocres hojas de los robles que pueblan estos montes escurialenses.
Ambos  son afines, se necesitan el uno al otro para convivir. El granito le da sustento y soporte al musgo y este embellece la roca, como si de una maravillosa peluca se tratase.
Inmensas bolas de granito que afloran allí donde la naturaleza le dio más fuerza que a sus hermanas, que con el tiempo se convirtieron en arenas, que iluminan el paisaje con grotescos castillos pétreos que te empequeñecen. Pintadas de colores grises y pequeños cristales, los granitoides gigantes crecen ante nosotros, superan a los robles jóvenes y nos ponen en el lugar que nos corresponde por estatura y por edad.
Los musgos, como alfombras persas teñidas de verde, repiten cada año su llegada temporal del otoño. Los fríos, las primeras nevadas y heladas que enfrían las rocas, preparan el camino para que estos reaparezcan con fuerza. Ha pasado la época del calor donde los musgos se han reducido a pequeñas muestras en la roca, secos, desolados; es el momento de resurgir triunfantes y los fríos y la humedad de este otoño han contribuido a ello.
Vuelve el invierno, se está acercando a pasos agigantados.
Os dejo con unas pocas fotos; el día no era muy bueno, las luces mezcladas con las nieblas y las nubes no dejaban salir a un sol tibio, sin fuerza; de todas maneras ahi estan, espero que os gusten.































Buen día a todos.
Sed felices.
Antonio

viernes, 14 de diciembre de 2012

RECORDANDO A JUAN SALVADOR GAVIOTA.- Volando a ras de agua


RECORDANDO A JUAN SALVADOR GAVIOTA





Cuando el otro día, paseando por el nuevo parque del Manzanares, vi a las gaviotas reidoras, Y lo que era un paseo para fotografiar el Puente de Toledo, se convirtió en el seguimiento por el aire de estas maravillosas aves que,  vienen a pasar el invierno en nuestras latitudes compartiendo nuestra contaminación, nuestros basureros, nuestros ruidos y nuestras luces.


Gaviotas reidoras ¿Por qué ese nombre? He buscado en la red por consejo de mi amigo Diego y he encontrado esto: son aves que crían en grupos y son muy ruidosas con sonidos que recuerdas acierto tipo de risa, de ahí su nombre. Habitan en invierno en nuestras latitudes y se las puede observan tanto en la costa como en lagos y ríos. En verano realizan su viaje al norte de Europa para anidar, pero hay parejas que se quedan en nuestras tierras.


En la época de cría su aspecto cambia radicalmente y su cabeza aparece manchada de un antifaz negro con el que va diciendo que está enamorado.


Y cuando las vi volar por encima del rio y por debajo de mí pensé que quizás estaban aprendiendo a volar, como Juan Salvador Gaviota. ¿Os acordáis de Juan Salvador Gaviota? La necesidad de aprender, de experimentar; luego la escuela, la concentración, la perfección y al final el intento de reconvertir y de enseñar.






Envidio el vuelo de las aves; la majestuosidad que desvelan sus movimientos, gráciles, divinos casi, corriendo por encima de las corrientes de aire, mirando desde lo alto; envidio el poder penetrar por los valles recorriéndolos silenciosamente,


 
rozando la copas de los pinos y abetos de la alta montaña y deslizándose por encima de las olas de los prados.Las envidio al verlas volar y sustentarse sin batir las alas en las corrientes de los acantilados y en los cañones de los ríos.  Envidio en fin su libertad.

 

Juan Salvador Gaviota, la libertad de la soledad, la libertad de dejarse llevar por las corrientes de aire e intentar alcanzar algo nuevo cada día. ¿Seria una gaviota reidora? Seguro que se reiría si viese nuestros recelos a avanzar, a descubrir cosas nuevas.



Volar, el sueño que el hombre cree haber conseguido con las maquinas voladoras y no se ha dado cuenta que desde la infancia está volando con la imaginación….


¡Ah la imaginación! La imaginación ha sido la autentica revolución. Imaginarse algo e intentar conseguirlo. ¡Volar, volar cada vez mas alto; volar con el pensamiento… 



  Juan Salvador Gaviota… Volar



Juan Salvador Gaviota... Soñar..

Espero no haberos dado mucho la lata con mis pensamientos.
Soñad y sed felices, imaginad...
Antonio

FLORES CON POESIA XXVIII.- Senda y siembra de amor (tercer soneto)


Nuestro poeta de hoy, nace en Madrid en mil novecientos cuatro, donde estudia bachillerato.
Arropado por un montón de poetas modernistas de la época comienza a desarrollar su poesía a la que introduce una visión propia postmodernista con palabras sonoras y cálidas dando luz y alegría a sus versos.
Gran traductor de literatos de lengua inglesa se especializo sobre todo en Dickens del que también escribió una biografía, Chesterton, Stevenson, Poe y otros autores.
De comediógrafos tradujo para adaptar sus obras al teatro español a Ibsen y a Goldoni y de la obra de Tolstoi, Sonata de Kentrez, realizo una adaptación suya para el teatro.








Escribió obras de teatro propias como Una visita en la noche, y para  El poeta, opera referente a  la vida de Espronceda, hizo el libreto con música del  maestro Moreno Torroba.
José Méndez Herrera es un poeta de primera fila. En mil novecientos cuarenta y cinco recibió el premio de la Real Academia de la Lengua por su obra dramática Naufragio en tierra y sus principales libros de poesía son Ébano al sol y Sinfonía en mar mayor.








Gran lirico de la poesía negra o afrocubana y dominador del soneto.
Murió en Madrid en mil novecientos ochenta y seis.
Os he elegido para hoy uno de sus poemas, el tercero,  de su obra Senda y siembra de amores. Espero que disfrutéis con él.







 
SENDA Y SIMBRA DE AMORES
SONETO III


Al restallar el látigo extendido  (A)
que es un vuelo de ave entre jardines,  (B)
salió un trinar de cálidos violines  (B)
de la caja de música del nido.  (A)








Del palomar en ramo convertido  (A)
por un trocar de plumas en jazmines,  (B)
llega un bronco rumor a los confines  (B)
del aire por amor estremecido.  (A)








Y entre aéreas caricias de espirales,  (C)
dardos de pluma en diana de fulgores,  (D)
y espuma blanca de  calientes lomas,  (E)









por amor de murmullos celestiales,  (C)
mientras hallan verdor los ruiseñores,  (D)
buscan ramas de olivo las palomas.  (E)











Nada más por hoy. Espero que este soneto os haya gustado. Si podéis, leer de José Méndez sus versos negros. A mi personalmente me gustan.
Sed felices
Antonio