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martes, 29 de enero de 2019

Flores con poesía CCCXXVII. Jóvenes doloridos


En Bilbao nace nuestro poeta en mil ochocientos ochenta y siete.
Queda huérfano muy joven y es acogido en casa de unos familiares. Estudiara Ramón de Basterra y Zabala en Bilbao los cursos de bachillerato, trasladándose después a Valladolid y Salamanca  a estudiar Derecho.


Conoció a Unamuno, del que fue alumno y amigo y estuvo influenciado por su poesía.
Realizo oposiciones al servicio diplomático y estuvo desde mil novecientos quince por distintos países de Europa y América.
Regreso a Madrid desde Venezuela aquejado por taques de locura y murió a los cuarenta años en la capital de España en mil novecientos veintiocho.
Ramón de Basterra es un poeta que despierta distintos sentimientos en sus críticos; unos lo ensalzan y otros consideran que no aporta nada a la poesía.
 Siente la españolidad en todos los poros de su piel y lleva consigo siempre el recuerdo amargo de la perdida de las colonias y la guerra de África.
Piensa, y así lo transcribe a lo largo de su obra, en una España capaz de realizar un nuevo imperio.
Tiene un sinfín de obras, pero destacaremos sus obras poéticas, ya que escribió ensayo y teatro, así como artículos para distintos periódicos y revistas literarias.


Su primera obra poética editada es “Las ubres luminosas”, siguiéndole posteriormente entre otras “Virulo. Mocedades” y tres años mas tarde  “Virulo. Mediodía.”
Llama, un romance fue una obra editada póstumamente.
Os dejo un soneto en el que se ve la amargura que sentía en ese momento por una España hundida.

A los jóvenes doloridos

Oh joven doloroso, joven triste,
que sufres como yo de mal de España
y que una negación honda en tu entraña
tienes, clavada, contra lo que existe.



Tu virgen corazón vibra de saña,
de santa saña, porque no tuviste
lo que pidió tu amor cuando naciste:
de la patria, una idea y una hazaña.


La general inepcia fue el veneno
que atosigo tu juventud vehemente,
y de asco y de dolor yo se te lleno.


Mas el futuro es nuestro, y esa gente
que hizo nuestra desgracia se va al cieno.
Hermano, aquí  va un ósculo en tu frente.
--o0o--


Espero que os haya gustado.
Antonio

domingo, 4 de junio de 2017

Flores con poesía CCC. Lluvia.

Nace nuestro poeta en mil novecientos diez en la población de  Alcañices, provincia de Zamora, hijo de padre jurista y poeta.
Aprende de su mentor tanto el gusto por las leyes como por la poesía, ya que este le introduce en la confección, si así puede decirse, de versos y poemas.


Practica la poesía desde muy joven y publica sus primeros poemas en mil novecientos ventiseis.
Se traslada  la familia a Valencia donde Rafael de Balbín Lucas terminará su carrera de Derecho y posteriormente en Zaragoza, empujado por sus deseos de aprender más todo aquello relacionado con la Literatura Española, realiza la carrera de Filosofía y Letras en Zaragoza.
En el año 1935 era profesor de Lengua en el Instituto San Isidro de Madrid.
Combina sus labores docentes con la preparación de oposiciones a cátedra y a preparar su tesis doctoral, la cual aprobara con Premio Extraordinario en la Universidad de Madrid.
Investigador nato, realizo trabajos sobre Cervantes, Pantaleón de Ribera y especialmente sobre Gustavo Adolfo Bequer.
Ocupo altos cargos en distintos estamentos públicos españoles, entre ellos el Instituto Cervantes del que fue director.


Su poesía es rica en temas, intima, incluso a veces excesivamente religiosa, pero siempre bella y quizá algo tímida.
Entre otras obras tenemos:
Romances de Cruzada, Sonetos del hijo Sacerdote, Cinco poemas,  En busca de la mañana etc, sin olvidar también sus ensayos sobre temas de literatura.
Murió Rafael de Balbín Lucas en Madrid en mil novecientos setenta y ocho.
Os he elegido un poema titulado Lluvia.


LLUVIA

Como un campo maduro,
crece la lluvia estremecida y clara;
grandes, puras,
llenan la tarde sus espigas de agua.
Alto y ensombrecido,
el aire de ceniza y plata,
cautivo en los castaños de oro,
deja mojarse las  espesas alas.


Y las crecidas gotas lentas
por los negros perales calan,
como un enjambre denso,
de punzantes abejas cándidas
que su menuda voz oscura
en la delgada hierba apagan.


En los umbrales grises del otoño,
la tierra sedienta y ancha
ha sentido cuajarse el pecho
de húmeda sangre, fuerte y blanca.
¡Como se adensan los maíces
y se hacen grandes las manzanas,
con la delicia fresca
de la lluvia tardía y mansa!


Agua de Dios, alegre y viva,
está cayendo en mi desierta entraña.
Con lento paso silencioso
mi corazón, endurecido, calla.
¿Cuánto echará el Amor renuevos
en el ramaje seco de mi alma?
--o0o--


Nada mas por hoy. Espero que os haya gustado.
Sed felices.

Antonio