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domingo, 15 de julio de 2018

Lilium entre dos luces


Lilium entre dos luces


La luz y las flores, una combinación que en ciertos momentos resulta fascinante, o por lo menos a mi me lo parece.
Unos simples Lilium entre las sombras y las luces del jardín pueden producir maravillosas sensaciones; traer recuerdos de personas a las que quieres, o has querido, incluso instantes de soledad.
Su contemplación me atrae y, aunque no soy botánico, disfruto con ellas, observándolas, fotografiándolas, y oliéndolas.
Hoy creo que el trabajo fotográfico ha salido bastante decente.
Lilium entre la luz y las sombras del atardecer.
Recuerdos entre flores a la luz del atardecer.
Silencios alrededor de las flores.
Soledad entre flores; tu soledad, mi soledad.
Recuerdos…




















Sed felices.
Antonio

viernes, 23 de febrero de 2018

Filosofia de albañil: deseo

Soledad en el silencio de la tarde
Recuerdas…
Yo sí.
¿Deseas?  
Yo sí.
Encontrarme contigo en cualquier lugar, sentirte cerca, notar tu compañía… Si, necesito compañía como cualquiera, pero en especial tu compañía, que hace tanto tiempo que no tengo.
El otro día te vi. Te miré desde lejos y tu mirada perdida en la fría tarde se perdió en una extraña lejanía.
¡Quise gritar! Pero el ruido del tráfico hubiese impedido que llegase a ti mi anhelo.
Desapareciste en medio de la multitud.
Lejana y fría como muchas veces.
Esperé un rato a ver si volvías. Se iba haciendo de noche en la calle y en la esperanza.
Mire hacia la parada y no estabas.
Pensé encontrarte allí, pero no estabas.
Decidí subir de nuevo al autobús. Llegó uno cualquiera, ni siquiera me fijé en  su número.
Me alejaría de ti, eso eraseguro.
Recuerdas…
Aquella vez que te vi llegar andando entre los arboles del paseo. Casi, casi, te vi desde antes de que aparecieras en la lejanía. Te intuía.


En cada parada la esperanza de encontrarte, aunque sé que no estarás.
Caras que no dicen nada. Ojos que solo tienen sentido si tienen una pantalla a la que mirar.
Silencio en las marquesinas.
Nadie me mira. Tú no estás para hacerlo.
Recuerdos… Deseos… Tu, Soledad.
Quisiera abrazarte y no puedo.
Tú sabes que te necesito. Interpones el muro de la distancia veces, otras por el contrario eres cálida, muy cálida y cercana.
¿Por qué? Sabes cómo te siento.
Llego a mi parada. Bajo del autobús pensando en ti
En el portal una figura conocida, ¡Eres tú!
Me acerco con temor y con ansiedad.
En tu cara una sonrisa; en tus ojos deseo.
Te beso, Me abrazas, Subimos.
Nuestros cuerpos son de repente uno solo…
Suena el despertador y con el desapareces…
Soledad, mí querida Soledad.
Llevas a rajatabla tu nombre.
Pero por lo menos te sueño.
--o0o--
Sed felices, lo demás es mucho menos importante.

Antonio

domingo, 26 de noviembre de 2017

Recuerdos de niñez. Las hojas del espino y yo

Ya es tarde. El sol ilumina de vez en cuando las cimas de la Maliciosa pero en la zona de las Hermanitas de los Pobres, en Los Molinos, ya no llega.


Las cimas del Alto del León, Gibraltar y el paso del Arcipreste de Hita ocultan ya un sol dispuesto a esperar al siguiente día para calentar las frías y altas tierras de esta zona.
Un banco de nubes pegadas a las cumbres enturbian más aun el día. El frío se está empezando a hacerse notar y va calando poco a poco en el interior del cuerpo. Me abrocho el anorak y emprendo un paseo, solo, que no durará mas de media hora.


No me importa el tiempo. No me importa el frío. Me importa el silencio, la serenidad de la zona y su belleza y la facilidad de encontrarme a mí mismo; de centrarme en mi e intentar olvidar la falsa frialdad que he mantenido estos quince días de atrás. Mi problema es que soy cálido, no frío
Un espino en mitad del prado, con sus colores de otoño, con sus flores de otoño, me llama; me obliga a ir hacia él; parece decirme que quiere escucharme; entablo junto a él como testigo una conversación conmigo mismo.


Me llegan recuerdos de mi niñez que había olvidado casi por completo. Tomo nota para recordarlos luego en casa y  de toda una vida cuajada de penas y alegrías, de metas alcanzadas y otras por alcanzar aun. 
Recuerdos de personas queridas y de otras amadas. Amigos que lo son y amigos que dejaron de serlo porque no lo eran. (Que tristeza produce el ver que el amigo solo lo era por interés) Años cargados de pesares y angustias que pueden y deben resolverse en tiempos relativamente cercanos.


¡Cuan cortos se hacen ahora junto al espino los años pasados!
Los pinchos del espino me recuerdan aquellos pinchazos que me dio la vida y que es bueno aflorar. 
Una muerte que rondo mi cuerpo  cuando apenas tenía ocho años y a la que en aquel momento vencí momentáneamente; una victoria grande que fue solo el comienzo de una batalla que desde entonces vive una tregua débil y que tarde o temprano se romperá con la derrota decantada hacia mí. Pero asumida, aunque no deseada.


Recuerdo aquel primer día con nueve años en un mes de septiembre, cuando aún no habían comenzado las clases, acostado en una cama en un dormitorio con otras cien camas completamente vacías y sin saber la razón cierta de porque estaba allí. Recuerdo mi llanto. Recuerdo al hermano marista, grande, gigante, le llamaban mamut, que intentaba consolarme, cogiendo una silla y sentándose junto a mi hasta que me quede dormido. Aquella primera noche no la olvidaré nunca.


Y así estuve diez días viviendo en un colegio vacío hasta que mi abuela llego de Tarragona cuando había terminado la recogida de la avellana. Y es de entonces el primer amigo que recuerdo de mi estancia en Gerona: el Dar. Un maravilloso perro mezcla de bóxer y dogo que se hizo mi compañero y que murió antes de tiempo. Compartíamos la merienda y las comidas que no me gustaban cuando se descuidaba la abuela…Me esperaba a la puerta de la casa y sabia de sobras cuando subía por las escaleras.


¡Como vienen los recuerdos buenos y malos alrededor del espino!
En un momento determinado miro su contorno y aprecio la belleza de sus pequeñas hojas.
Forman grupos. Trasmiten serenidad. El frío que llega no les preocupa. Volverán a nacer el año que bien y a teñir de verde la pradera y luego, como ahora, lo harán con colores rojizos.


Me lo quedo mirando. Parece adivinar mi deseo. Una fuerza que no se de donde viene, quiere arrancármelo. ¿Sera el espino?
Mueve el aire sus hojas y me animo a decirle que quiero, si que quiero, con el amor que se puede dar en las puertas de la vejez.


¿A quién? parece que me pregunta.
Le digo que se lo contaré en primavera cuando esté verde de nuevo.
Ahora, pasadas ya unas horas aquí en casa, me arrepiento de haberle dejado con la pregunta en el aire, pero así tendré la oportunidad de hablar con él de nuevo en primavera.
--o0o--


Sed felices, lo demás ni siquiera es importante.

Antonio 

sábado, 31 de diciembre de 2016

Recordando 2016 en fotos y algo de texto.

Se marcha, como siempre lo han hecho, un año más que, mirado desde el punto de vista de la fotografía y la amistad, no ha estado nada mal, aunque como humano que soy, me hubiera gustado que fuese muchísimo mejor.


Tengo pocos amigos, pero los pocos que tengo me están resultando fantásticos; el 2016 ha confirmado ese reencuentro con personas que me han demostrado su cariño y a los que les estoy especialmente agradecido.
Por contra, ha significado rupturas que espero que se solucionen poco a poco. No hay nada como el tiempo para curar viejas heridas, aunque a veces las cicatrices quedan marcadas de por vida, como recuerdo de una incruenta e imbécil batalla que no conduce a nada.
He continuado también en una tertulia en la que aprendo y me divierto, rodeado de magnificas personas, mucho mas instruidas que yo, que me conducen por intrincados laberintos de literatura de todos los tipos.
Y dicho esto, pues en temas familiares nunca hablo en estos lares, pasemos a repasar fotográficamente mes a mes estos doce meses que dentro de unas horas, espero que me de tiempo a terminar, morirán para dar paso al nuevo año.

Enero 2016.
La puesta de sol que os he colocado al principio es del mes de enero.
En este nes tuve la suerte de realizar un paseo por tierras segovianas buscando románico, que lo hay y muy bueno, y la última iglesia que encontramos está cobijada entre los muros del castillo de Turégano.


Los insectos son una de mis pasiones fotográficas, pues no soy entomólogo, y no se me la mayoría de los nombres de los que se me cruzan a menudo en cualquier paraje de nuestra península.


Pero de este, mi insecto preferido, si me acuerdo: una Empusa pennata, fotografiada sobre una santolina común en Guadarrama.

Febrero 2016.
Febrero comenzó como enero con unas tardes maravillosas.


Esto de vivir a cien metros del campo aporta la ventaja que, al ver cambiar el cielo desde el despachito, te permite coger las cámaras y obtener unas fotos buenas de las puestas de sol y a la vez disfrutar más de ellas que si vives en la ciudad.
Las visitas al Real Jardín Botánico de Madrid, son siempre espectaculares, sea cual sea la estación del año en que lo visites.


Las camelias son flores de invierno, aparecen cuando los días alargan pero aun son fríos. Su único problema es que ante el agua y las heladas pierden la belleza de sus flores.

Marzo 2016.
Aunque arácnidos se pueden ver durante los meses de frio levantando cualquier piedra que les sirva de cobijo, en marzo cuando las temperaturas suben algo comienzan a aparecer por nuestros campos.


La Golden que veis ahí sentada, está esperando que le tire la pelota y parece decirme que puñetas estoy haciendo fotografiándola.


De vez en cuando nos la quedamos en casa y salimos a pasear.

Abril 2016.
Las temperaturas comienzan a subir y los días cda vez mas largos, animan a los abejorros de la madera a salir en busca del polen y el néctar ue muchas flores les ofrecen en la ya bien entrada primavera.


Esos dos pétalos negros que veis en la flor son las alas del abejorro, levantadas, mientras liba.
La reproducción va inherente a los genes de cualquier animal que pueble la tierra. El gen de la supervivencia en la continuidad de la especie lleva en estas fechas a las copulas de cualquier tipo de insecto.



En este caso dos moscas, la segunda esta totalmente desenfocada, realizan el acto supremo para la conservación de su especie. La hembra colocará los huevos fecundados y en unos días nuevas criaturas poblaran el bosque.
Se despide abril con cielos revueltos y de nuevo una puesta de sol, completamente diferente a las demás, enmarca un horizonte cercano.

No quiero que mis fotos digan otra cosa que lo que la Naturaleza me enseña y mis ojos disfrutan. Son sentimientos que en ese momento solo son capaces de ser trasmitidos si tienes alguien al lado.

Mayo 2016.
Ha llovido y los campos en agradecimiento están con unos rincones maravillosos a la vera de los caminos, como estas margaritas silvestres aprovechando un hueco entre los sembrados de cereales y los terrenos duros que pisamos.



Otra excursión por la provincia de Segovia en compañía de una persona que es una gran acompañante y amigo, Luis. Esta vez el cauce del Duratón y los buitres son objetivos en el punto de mira, pero no se pueden dejar de lado las hermosas iglesias románicas de esta zona, como la de San Frutos encima de los acantilados que ha ido haciendo el río.



La rosaleda esta en su máximo esplendor. Gran cantidad de rosas distintas pueden observarse y olerse, aunque últimamente el olor es algo que poco a poco va desapareciendo.



Estas rosas de origen frunces se llaman Florián.

Junio 2016.
Junio comienza con una excursión con grandes compañeros de la fotografía de insectos. Yo le he enseñado tirarse al suelo sobre la barriga para fotografiar cualquier cosa y ellos me enseñan todos los días de insectos y arañas, instruyéndome en mi ignorancia.



Con ellos descubrí esta maravilla, que para no meteros nombre largos latinos llamaremos simplemente duendes.
El Botánico de nuevo. Una malva florece esplendida al lado de uno de los paseos.



Para muchos pasan desapercibidas, pero siempre que voy, y están en flor, las fotografió, aunque lo haya hecho la semana anterior. Es una de las flores de temporada mas bonita.



Junio termina con un maravilloso descubrimiento: San Pedro de Arlanza, allá por las tierras del sur de Burgos, un antiguo cenobio, que como muchos en nuestro país, ha desaparecido por culpa de una mala interpretación de la recaudación publica y por el abandono de ellos después de la desamortización de Mendizábal.

Julio 2016.
Julio llega con otra visita a un monumento que no me importaría mirar todos los días: San Pedro de la Nave, en la provincia de Zamora, salvada gracias a Dios, de las aguas de un pantano, por un ingeniero con visión histórica.



Y como no, el amigo Luis y yo disfrutamos no solo de Sn Pedro, sino también de Moreruela y otros lugares maravillosos.
A mediados de mes una puesta de sol difuminada en el aire.



Sencilla, parece un ensayo de acuarelas en el cielo. ¿Por qué me gustará a mí mirar tanto el cielo en todos sus aspectos?



Esta mariposa, para mí una verdadera belleza, se llama Heliothea discordaría y no se si lo de “discordaría” no será porque no está de acuerdo con lo que los humanos estamos haciendo con sus hábitats, contaminando todo.
Julio termina con un paseo por la presa de la Jarosa, en una tarde fresca y con poco aire que deja reflejar, a forma de insinuaciones, los árboles de la orilla y los del monte.



La Jarosa es uno de mis lugares de caza fotográfica y un lugar donde meditar y disfrutar de un paisaje excepcional.

Agosto 2016.
Agosto comienza con una excursión a la Boca del Asno, en la cara norte del Sistema Central y en las orillas del río Eresma.



La cara sur está ya seca, pero la norte conserva el frescor y una floración maravillosa que reúne a multitud de insectos de todo tipo. Fotografiamos a placer mariposas, abejas, avispas, como la de la foto que parasita a otros insectos, etc. etc.



Agosto continua con sorpresas y el amigo Julio, un pedazo de pan con un humor negro genial, me regala una maravillosa reproducción de una Empusa pennata.
La tengo colocada en la librería frente a mí. A mi nieto creo que no le hace mucha gracia, pero ya crecerá.
El mes de agosto esel mes de las achicorias. Una planta tan fea, por el contrario, da unas flores preciosas que nos acompañaran hasta bien entrado el otoño. 


Son el lugar donde arañas e insectos combatirán a muerte para seguir adelante.
Cuanto mayor numero de flores más posibilidades de supervivencia.

Septiembre 2016.
Comenzó el mes de septiembre con un agradable paseo en compañía de José, un magnifico contador de ciencia, por las inmediaciones de La Barranca a los pies de la Maliciosa para ver las ultimas mariposas de altura y observar este confiado petirrojo que me dejo acercarme a él bastante.



A mitad de mes, con el maravilloso grupo de San Lorenzo de El Escorial, estuvimos en unas lagunas cercanas a Zarzalejo, que aun disponían de algo de agua, y allí encima de un cardo en mitad de la pradera encontré esta pequeña Ameles.



Es una satisfacción enorme encontrarte con esos ojitos diminutos mirando fijamente desde lo alto del cardo.
Cuando volvimos a pasar a la vuelta ya no estaba.
Septiembre se despidió con una puesta de sol curiosa. Una banda de nubes delimitaba perfectamente los dos cielos posibles.



Las nubes parecían estar quietas, sin avanzar hacia ningún lado y absorbiendo a lo largo de unos 15 minutos todas las tonalidades que el sol y la atmosfera querían enseñar.

Octubre 2016.
Ya están aquí, con todo su esplendor los “Tapa culos” o escaramujos de las plantas rosáceas. Indican ya la proximidad de las primeras heladas si el tiempo viniese como debía, pero este año ha sido extraño en cuanto a temperaturas y lluvias. 



Me encanta observarlos. Siempre digo que son las flores delotoño de las praderas.
Otro viaje fantástico a dos horas como mucho de la capital de España: Santa María de Melque.
Iglesia de estilo visigótico conservada de una forma maravillosa a través de mil años o más de historia. 



Puede ser que fuese construida hacia final del S. VII o quizás algo más tarde, pero son un montón de siglos resistiendo a la naturaleza y sobre todo al hombre.
Los plátanos del jardín de casa ya dicen que quieren comenzar a dormir. Las últimas hojas penden como estandartes de un otoño que va a acabar, para dejar dentro de muy poco, paso al viejo invierno con sus fríos y sus hielos.


Esas hojas han cumplido primero su misión de realizar la transformación de luz en energía y ahora, pasado ya siete meses desde que empezaron a trabajar, devuelven al árbol sus nutrientes para que este los aproveche durante el invierno.

Noviembre 2016.
Este mes empieza con una bonita puesta de sol, llena de contrastes. La foto que de ella coloco es intermedia y los cielos con un sol ya muy bajo en el horizonte y muy al sur, adquieren tonalidades como las que veis con nubes altas.


Otra vez en el Real Jardín Botánico de Madrid. Los mayores vamos mucho a buscar su belleza y su tranquilidad. Solos o acompañados siempre esta lleno de contrastes, como el que produce a última hora de la tarde este  Amelanchier lamarckii. El nombre lo sé porque los fotografío siempre.


Pero son preciosas sus hojas con esas tonalidades ya en un otoño que ha discurrido en dos de sus tres partes.
Noviembre se despide de mi con las hortensias del pozo en su segundo esplendor. 

Ha pasado el tiempo de la semilla y da la sensación que, en su vejez, la flor tiene ahora tiempo para pintarse algo la cara. Este año no las he cortado porque el amigo Javier, de la tertulia de los martes, me dijo que las dejara para disfrutar en esta época de ellas. Y así lo he hecho y me alegro.

Diciembre 2016.
Diciembre comienza con una bonita y neblinosa excursión a Aranjuez.



Llegamos con una mortecina niebla que parecía que iba a levantar y al final no fue así, pero con niebla o sin ella el Tajo tiene innumerables rincones a lo largo de su recorrido por sus vegas y por los palacios.
Y diciembre, al que no he podido dedicar muchas horas fotográficas termina igual que empezó, con una maravillosa puesta de sol. 


Da la sensación que al sol le da pereza acostarse y los cielos medio despejados y con nubes bajas adquirieron esos tintes maravillosos.
--o0o--
Aquí termina este paseo de doce meses.
Para el año que viene os deseo lo mejor y que los días venideros en el os traigan alegría y bienestar. Pero sobre todo Paz, de todos los tipos posibles.

FELIZ 2017

Antonio