jueves, 11 de diciembre de 2014

El sobre negro.


La comitiva funeraria avanzaba lentamente a la entrada de cementerio bajo un plomizo y oscuro cielo.
Un carruaje fúnebre, totalmente negro en el que solo destacaba un número en blanco, desplazábase  recorriendo los metros que separaban la puerta principal del lugar de la sepultura.

 
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Una mujer compungida, acompañada de dos jóvenes, púlcramente vestida, totalmente de negro, con un pequeño tocado desde el que se desprendía como una bandera lacia, sin viento, un enorme velo que le cubría su rostro, caminaba en segunda fila.
Delante de ella, el marido de la difunta, su padre seguro, hombre alto, tieso, delgado, de tez blanca que contrastaba con aquella indumentaria negra, incluido el bombín y el paraguas, caminaba con paso decidido detrás del féretro.
Parecía mirar al frente por encima del carruaje como si el entierro no fuera con él. Una tenue sonrisa salía de la comisura de sus labios, como si estuviese en un acto que producía cierta felicidad. Habían terminado los días de sufrimiento.
Y más atrás, en un profundo silencio, extraño en estos casos, cien o doscientas personas que parecían sacadas del mismo molde, de la misma fábrica, del mismo puesto de trabajo, caminaban con aire apesadumbrado.
Entre ellos, los ancianos, personajes al borde de una jubilación que quizás ya no les sirviese de nada, representaban a los primeros actores del acto que estaban representando.
Eso sí, para ellos, su entierro seria de tres o cuatro personas a lo sumo, diez los más si eran afortunados, y por supuesto el personaje que encabezaba la comitiva no estaría nunca presente.
La tramoya, los más jóvenes representaban el alejamiento, la incredulidad, la distancia natural, la lejanía de un echo solo para mayores. Benditos necios.
Y entre todos, mezcladas unas caras con otras en aquel tropel que avanzaba al paso del carruaje mortuorio, daban la sensación de un cuadro en el que unos días su pintor estuviera completamente ebrio y en otros totalmente lucido.


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Destacaba en medio de todo aquel tropel negro un personaje extraño, ataviado con un traje de chaqueta claro que andaba medio perdido en medio de la multitud. No comprendía como aquel anciano que encabezaba la comitiva le podía haber citado en tal momento, indicándole que estuviese en el cementerio a la hora del entierro.
¡Cuán extraños eran los mundos del negocio! ¡Tener que asistir a un sepelio solo por mantener relaciones comerciales! Nunca antes le había sucedido.
Al llegar ante la tumba, el carruaje avanzó él solo unos metros mientras la comitiva se detenía.
El sepulcro, adornado con unos ángeles de alas abiertas y negras, estaba abierto. Gris, casi negruzca, pero pulcra, brillaba la losa de granito como si estuviese recién pulida. Y lo estaba. A su lado montones de tierra indicaban que los enterradores habían realizado su misión. Tierra que veía la luz por un instante.
A su alrededor, cientos de lápidas más modestas rodeaban la de la familia. Más sencillas, incluso algunas con unas simples iniciales, algunas incluso solo tapadas por tierra.
Bajaron el féretro seis personajes con cierta clase, parientes estaba claro de la difunta. Pasaron por delante del caballero y este con un gesto de asentimiento indico la dirección del enterramiento. La mujer, sin retirarse el velo que le cubría la cara, observaba la escena, en un silencio que delataba incomprensión.


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Descendió el féretro a su lugar, marcando su llegada con un sonido hueco, como si estuviera vacío; el caballero permanecía pasivo, recto, sin ademán alguno, ni en su rostro ni, en su cuerpo y con la mano en el bolsillo de su gabán negro, acariciando algo que llevaba en su interior...
Mientras todo el mundo se arremolinaba alrededor del lugar, el anciano, mando llamar al hombre del traje gris; se separó del lugar y se colocó detrás de una serie de lapidas que practicamente le ocultaban del cortejo; observo un momento a su alrededor. Los enterradores estaban a la espera de su orden para comenzar a cubrir aquel cuerpo con la tierra.
 
Cuando llego el caballero del traje claro le dijo: “Buenas tardes Sr Ovejero. Vera que es un buen día para su pago.¡ No!, ¡no diga nada! Aquí tiene este sobre negro, con dinero negro, en el lugar más negro de esta ciudad.”

El hombre del taje claro tomo su sobre, lo guardo en su bolsillo derecho, y respetuosamente dio la mano al caballero con una ligera inclinación de cabeza y pasando por delante de la inhumación, sacó otro sobre negro de su bolsillo izquierdo y lo arrojo al interior de la tumba con un extraño gesto; en su interior solo había escrito una pequeña frase económica y un numero.
Dos lágrimas escaparon de sus ojos, mientras las paladas de arena cubrían el féretro y enterraban el sobre.
Era un sencillo recibí por la compra de un rebaño de doscientas ovejas ovejas negras.


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El anciano, todo vestido de negro, volvió hacia el sepelio. Se puso en el primer lugar de la línea de familiares y a partir de ese momento comenzaron las frases de pésame y confortamiento.
Detrás, el ruido de los enterradores sellando la losa continuaba, apagado solo por el roce de los zapatos y el sisear de los labios al dar el pésame.
El hombre del traje gris salía llorando, solo, por la puerta del cementerio: no volvería a ver a sus ovejas...
Comenzó a llover.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

¡Me ahogo, Soledad.! 'Animo! ¡Animo!

Querida Soledad:
Te voy a contar los instantes iniciales de mi enfermedad y de como, contigo, salí adelante.
Todo empezó en una noche tranquila, ya en la madrugada de un jueves.

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Sentado delante del ordenador, te escribía a ti y a los demás mis fantasías nocturnas diarias, cuando de repente un primer amago de dificultad respiratoria asoma en el pecho. Tosí, tosí fuerte y respire normalmente de nuevo por lo que no le di importancia al incidente.
Era la una de la madrugada. Un sudor frío comenzaba a correr por mi frente y espalda. La respiración cada vez más corta, dificultosa, entrecortada;en cierto momento, parecía que comenzaba a irse la vida.
Entre respiración y respiración tu sonrisa, tu imagen en mi recuerdo, me animaba a seguir. Ahogamiento total, colapso de mis pulmones; la piel cada vez más gris. Y tú sonriendo detrás, diciendo: ¡Animo!
Voy en taxi al hospital y tu Soledad vas a mi lado. Entro en el vestíbulo y tengo la sensación que hay cientos de metros desde la puerta hasta la recepción. Tú me empujas, Soledad. Tu cara sigue apareciendo entre respiración y respiración y me dice: ¡Animo!
Me sientan en una silla y un ayudante de enfermería me lleva a una consulta. Un minuto después entra una Dra. Que tiene tu misma cara. Pienso que estoy salvado.
Entre pregunta y pregunta, respiración y respiración, sigues apareciendo Soledad y me dices: ¡Animo!
De repente una corriente de aire nuevo se introduce en mi cuerpo. Una goma pasa ante mis ojos: oxígeno.
Mis pulmones poco a poco comienzan a funcionar de nuevo. Mi mente se calma. Tú sonríes.
Tu rostro soledad, me acaricia en un ademán infinitamente pequeño. Cierro mis párpados, agotado. Una sala oscura. Rayos. Te veo reflejada en la lámpara, estas a mi lado, Soledad.
Una cama, un equipo, estoy en camisón hospitalario, tubos que cuelgan, pinchazos.

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Siento que puedo morirme por asfixia  en cualquier momento y entonces aparece de nuevo ante mí tu cara y me dice: ¡Animo, que estoy a tu lado! Y respiro tranquilo. ¡Animo! Entra más aire en mi pecho. Poco a poco la fatiga vence, los medicamentos y tú… Soledad.
Me quedo profundamente dormido y cuando amanece solo un nuevo y desconocido silencio se rompe en la habitación por el sonido del oxígeno al pasar a través del agua que lo humedece. Estoy solo. Pero tú sigues en mi mente, Soledad. Me has acompañado.
Un beso
Antonio

FLORES CON POESIA CCXX.- La terraza.

Nuestro poetisa nace en mil novecientos cuatro, aunque existen dudas, en Andújar, provincia de Jaén. Su nombre Cristina Sáenz de Tejada y Ortí, aunque seguramente por este nombre muchos no la conoceréis, en cambio si os digo que su seudónimo era Gracián Quijano...

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Quizás el apodo elegido fue para luchar con un mundo que a las mujeres les ponía muchos vetos.
Escritora prolífica, trabajo para revistas españolas e internacionales, pero fundamentalmente a Cristina Sáenz hay que tratarla como novelista y poetisa.
Como lo primero podemos destacar La vida incompleta, La piedra en el lago etc.
Como poetisa escribió una serie de poemas delicioso, como el que vais a leer hoy.
Entre sus obras: Ofrenda, cante jondo, Poemas de la Maternidad, Poemas del amor puro etc.

 
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Murió en mil novecientos setenta y cuatro.

 
LA AZOTEA

 
La azotea es el puente de un barco
con rumbo a lo infinito.
Yo, el pasajero, el grumete, la carga,
el capitán. ¡Todo un mito!

 
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Pero miro el cielo azul, es azul;
mi corazón hace ruido
como una hélice, golpea
las aguas del olvido.

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Quiero bogar con rumbo
a un puerto desconocido
donde dejar el fardo
de mis penas amargas
y el pasajero mío.
 
Que el capitán, hecho grumete, sueñe,
duerma un sueño tranquilo,
y el ritmo de mi sangre
que vuelve a golpear las aguas
con un temblor de nido.

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La azotea es el puente de un barco…
Vapor de lágrimas, ilusión, olvido,
¡sueño!, no es realidad,
todo es un mito.
--o0o--


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Espero que os haya gustado
Sed felices.
Antonio

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Monumento a Cervantes en Madrid y algún párrafo del Quijote.-

Existe un monumento en Madrid dedicado a Cervantes.
En las circunstancias actuales de tráfico y movilidad, da la sensación como si Cervantes le diese la espalda a la gran urbe. Escondido detrás del monolito parece querer huir de los grandes gigantes, que son los dos rascacielos que existen a sus espaldas.

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Dicho esto comencemos por situar el monumento.
Se encuentra en la Plaza de España, nexo de unión de la carretera de Extremadura con la capital, por encima de la calle Ferraz en su encuentro con la calle Bailen, y por debajo de la calle de La Princesa que, metros más allá, pasará a llamarse Gran Vía.
Analicemos ahora mismo el monumento.


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Es una gran mole compuesta por un obelisco que a su alrededor tiene cuatro pilongos de doble columnata rematados en capitel.
En la parte superior del obelisco, coronando este, existe una bola del mundo rodeada por cinco figuras de mujeres de los cinco continentes leyendo el Quijote.

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La fachada norte, la más sencilla alberga en el centro una estatua femenina que representa a las letras españolas.

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En las formas gallonadas de la fuente rebosadero que existe bajo la letras españolas están esculpidos, y muy difíciles de ver con agua, los escudos de las veinte naciones que tienen el castellano como lengua.

A ambos lados de ella existen dos estatuas en la que se representan a la izquierda según se mira al misticismo y a la derecha una alegoría del valor militar.

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Por el lado izquierdo, en la fachada este, existe una representación de una de las Novelas Ejemplares: La gitanilla.

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En el lado Oeste está representada otra Novela ejemplar en un grupo que representa escenas de Rinconete y Cortadillo

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La fachada sur, la más vistosa por estar el grupo escultórico de don Quijote y Sancho Panza presenta a la misma altura que la dama de las letras españolas a Miguel de Cervantes.

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Debajo justo de él, la cruz trinitaria en homenaje a los frailes trinitarios que lo rescataron de las prisiones de Argel.


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Por encima de Cervantes su escudo familiar y más arriba otra vez la bola del mundo.
Debajo del ilustre manco de Lepanto, su mano izquierda está tapada por el manto, las figuras de Don Quijote y Sancho Panza.
A continuación y saboreando las esculturas vamos a leer algunas frases del Quijote.
A partir de este momento es Cervantes el que escribe:

 
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Y fue, a lo que se cree, que en un lugar cerca del suyo había una moza labradora de muy buen parecer, de quien él en un tiempo anduvo enamorado, aunque, según se entiende, ella jamás lo supo, ni le dio cata dello. Llamábase Aldonza Lorenzo, y a ésta le pareció ser bien darle titulo de señora de sus pensamiento, … Cap. I


 
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…él sabía que se podían velar dondequiera, y que aquella noche las podía velar en un patio del castillo; que a la mañana, siendo Dios servido, se harían las debidas ceremonias, de manera que el quedase armado caballero, que no pudiese ser más en el mundo. Cap. III

 
 
 
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En este tiempo solicito don Quijote a un labrador vecino suyo, hombre de bien – si es que este título se puede dar al que es pobre -, pero de muy poca sal en la mollera. En resolución, tanto le dijo, tanto le persuadió y prometió, que el pobre villano se determino de salirse con él y servirle de escudero… Cap. VII


 
 
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…porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos mas, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.
-¿Qué gigantes? – dijo Sancho Panza
Aquellos que allí ves –respondió su amo- de los brazos largos, que los suelen tener algunos de Dos leguas. Cap. VIII

 
 
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Y diciendo esto, dio espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que, sin duda alguna, eran molinos de viento y no gigantes , aquellos que iba a acometer. … Cap. VIII


 
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-¡Ta, ta!- dijo Sancho-. ¿Qué la hija de Lorenzo Corchuelo es la señora Dulcinea del Toboso, llamada por otro nombre Aldonza Lorenzo?´
Ésa es –dijo don Quijote-, y es la que merece ser señora de todo el Universo… Cap. XXV


 
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… Majadero –dijo a esta sazón don Quijote-, a los caballeros andantes no les toca ni atañe averiguar si los afligidos, encadenados y opresos que encuentran por los caminos van de aquella manera, o están en aquella angustia, por sus culpas, o por sus gracias; sólo le toca ayudarles como a menesterosos, poniendo los ojos en sus penas, y no en sus bellaquerías… Cap. XXX
--o0o--

Espero no haberos cansado mucho con mi relato.
Sed felices.
Antonio

FLORES CON POESIA CCXIX.- Cuestión de tiempo.

Nuestra poetisa de hoy, a mi me gustaría más decir nuestra poeta, nació en Madrid en mil novecientos sesenta y cuatro.

 
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Nuria Cubero de la Concepción estudió Derecho realizando posteriormente un Máster en Derecho Privado.
Entre sus aficiones destaca, a parte de la literatura, la música, y dentro de esta el violonchelo que es una de sus pasiones.
Ha realizado para su perfeccionamiento estudios de Literatura y cursos de Aptitud Pedagógica de Lengua Castellana y Literatura por la UCM.
Nuria Cubero es una poetisa rápida después, creo, de mucho rumiar, de ideas claras, que es capaz de plasmar una idea, un pensamiento directamente, es decir sin prácticamente retocar a posteriori sus composiciones poéticas.
Versificación libre y en sus versos una cadencia y una música que son de agradecer. Expresa ideas sin tapujos, no es rebuscada y hay sinceridad en sus estrofas.


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Os he elegido hoy un poema que a mí personalmente me ha gustado y que me ha costado elegir entre unos cuantos.
Sentaos delante de vuestro reloj de pared y leer tranquilamente el poema.
Espero que os guste.

 
CUESTION DE TIEMPO
 
Tú no vuelas pájaro,
te soportan las pesas
que te mueven
y a mí me van pesando.

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Detenido como estás,
el plomo en vuelo
me vas robando.
 
Es pura intención me dices,
más que de reloj,
de tiempo.
Y cada hora, a cada media,
y a cada cuarto,
alma mía vas sonando.


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Así tú y yo no siendo,
resultamos ser
la fracción irreducible
de la suma de dos cuartos.

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Tú no vuelas pájaro,
y yo, yo si ando
--o0o—

 
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Cuando deis cuerda a un reloj de pesas os acordaréis de este poema seguro.
Nada más por hoy. Sed felices.
Antonio

lunes, 1 de diciembre de 2014

FLORES CON POESIA CCXVIII.- Soneto

Nace nuestro poeta en Villanueva del Rosario, provincia de Cádiz en el año mil novecientos dos.
De acomodada familia de terratenientes y ganaderos fue educado en el Puerto de Santa María por los Jesuitas, en el mismo lugar donde estudiaron escritores de la talla de Pedro Muñoz Seca, Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti etc.

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Estudio Pedro Perez-Clotet Derecho en la Universidad de Sevilla y realizo su doctorado en Madrid.
Comenzó a publicar en mil novecientos veintinueve y está considerado como poeta de la generación del 27.
Pedro Perez-Clotet tiene la luz de su patria chica en su poesía. Es un autor conocedor de los clásicos españoles a los que ha leído y estudiado. Hay que recordar que su tesis de doctorado fue sobre “Política de Dios” de Quevedo.
Perteneciendo a la época de los Ismos, podemos considerar que Pedro Perez-Clotet es como poeta totalmente independiente, y supo conservar en sus poemas una claridad e independencia increíbles.
Escribió gran cantidad de poemas recogidos entre otros títulos en Signo del alba, A la sombra de mi vida, A orillas del silencio…

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Murió en Ronda en mil novecientos sesenta y seis.
He elegido de este autor un soneto de una composición suya titulada En el oscuro amor.
Espero que os guste

 
Soneto III de En el oscuro amor

 
Quiero saberte aquí, siempre escondida,
tras la desnuda fronda del camino,
para sentir más puro tú destino
de pulso audaz, al borde de la vida.

 
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Presa difícil. ¡ay!, pasión rendida,
entre avispada luz y ufano trino,
como florecerá tú repentino
candor en el abril de cada herida.

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Te quiero siempre aquí, disimulada,
como nube que ensancha el turbio rio,
sin relevar su beso en la corriente;

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te quiero siempre así, vuelo y morada;
quiero en las vanas aguas de mi brío
la oculta nieve henchida de tu frente.
--o0o--

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Nada más por hoy.
Sed felices.
Antonio

El escarabajo tigre: Cicindela littoralis subespecie littoralis.-

 
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Una mañana de noviembre, con un tiempo primaveral, Luis, Quique y yo estuvimos acompañados por Pablo Pichaco, biólogo, buen maestro y gran comunicador, en complejo lagunar de Alcázar de San Juan.
Este complejo está formado por tres lagunas, una de agua dulce proveniente de la depuradora de la villa y otras dos salinas, estacionales y con aportaciones pluviales de época.

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En una de estas últimas, la laguna de las Yeguas, tuvimos un maravilloso encuentro con el insecto al que dedicamos hoy esta entrada:

EL ESCARABAJO TIGRE: El rey de las salinas. 


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Este escarabajo, Cicindela littoralis, subespecie littoralis, es un curioso habitante de los terrenos salinos, como son los terrenos que circundan la laguna citada.

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De colores llamativos recibe el apodo de tigre por dos motivos:
Uno por la voracidad de estos insectos que, ya siendo larvas, se comen a todo bicho viviente que ose pasar por encima de su madriguera excavada en el suelo. La otra por la coloración y las franjas que recorren su cuerpo.

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De un centímetro y medio, como mucho, posee unas largas patas que le permiten correr a gran velocidad sobre el terreno y a la vez separan al cuerpo de las altas temperaturas que pueden alcanzar los terrenos salinos en verano.


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Gran corredor, alcanza los 10 km/h en el suelo, que a escala humana supondría 400 km/h. Es decir se mueve a 140 veces la longitud de su cuerpo por segundo. Es también un excelente volador y escaqueador de visitantes inoportunos.
Sus coloraciones son fantásticas como podéis apreciar en las fotos.

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El cuerpo en general de un oscuro marrón con tonalidades rojizas que se ve perfectamente en los élitros; las patas presentan unos tonos verdosos que recuerdan el color de las esmeraldas y las franjas o dibujos que recubren sus élitros de tonos amarillos.
Este macho de las fotos recubre además sus patas con unas formidables vellosidades.
Temibles son sus mandíbulas, dentadas, y su voracidad no tiene límites.

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Tuvimos la suerte de encontrar al ejemplar que os muestro, bastante despistado por las alturas del año en las que estamos, y pude fotografiarlo tumbado en el suelo mientras se calentaba con los tenues rayos de noviembre.
Espero que os haya gustado este amigo de las tierras salobres de las lagunas manchegas.
Espero volver a encontrarme con él, aunque para ello tenga que llevar gafas de sol y una botella de agua como recomienda Pablo Pichaco.

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Perdonad si he cometido algún error científico, pero ya sabéis que lo mío son los ladrillos. 
Mi deseo es transmitir algo de lo poco que sé a través de las imágenes y de los textos.
Sed felices.
Antonio