viernes, 18 de marzo de 2016

Magnolias y camelias de la mano.-

Cuando entras en el Real Jardín Botánico de Madrid en estas fechas, mediados de marzo, choca a la vista un árbol prácticamente desnudo de hojas y lleno de unas maravillosas flores blancas y grandes que obligan a dirigirte hacia él como si fuese un poderoso imán.


Si, es la Magnolia X Loebneri Merrill, que en estas fechas comparte protagonismo con las camelias antes de que otras flores, como son los tulipanes y las dalias, hagan su aparición. Es su momento, ellas son prácticamente en estos momentos las reinas del Botánico en los exteriores.




Duchesse de Berry

Debajo de cada camelia os he dejado su nombre. Todas provienen de las Camelias japónicas y son variedades conseguidas a través de distintos injertos y cruces realizados por sus creadores.
En las fotos de las magnolias, no os he colocado nada pues son todas flores de la  Magnolia X Loebneri Merrill.



Señorita Tingley 

Las camelias son mas recogidas, mas coquetas, incluso diría yo que mas femeninas. Vergonzosas en ciertos momentos y tímidas escondiéndose a veces en las sombras y tras las hojas.
Las magnolias por el contrario son más alborotadas, abiertas y dan la sensación que son un grupo maravilloso de ruidosas flores hablando entre ellas con sus pétalos revueltos y, como melenas, al aire.



X Williams II Citation

Cuando empiezas a estar a su alrededor tienes que hacer un esfuerzo para no seguir disparando fotos. Cada flor tiene infinitas fotografías, desde arriba, desde abajo; son como pacientes maniquíes a los que no tienes que dirigir, posan constantemente sin preguntar, sin cansarse.



Nuccios Cameo

Y todas ellas trasmiten sensaciones de paz fantásticas. Las camelias de dulzura, las magnolias de alegría.



X Williams II Citation

Dentro de quince días el Botánico madrileño será una explosión de verdes y otros muchos colores luchando por la luz. Volveré.
Sed felices.

Antonio 

miércoles, 16 de marzo de 2016

Nuevos fantasmas en la fuente.-

Mirando las fotos me he acostado tarde, muy tarde.
Mis fantasmas, esos fantasmas que me acompañan en las noches de insomnio, de tribulaciones, angustias y soledad, han vuelto a aparecer en la fuente.
Cada vez que paso delante de ella una fuerza extraña, superior a mí, me obliga a fotografiarla, como si alguien desde dentro de cada una de sus laminas de agua quisiera trasmitir algo, decir algo, expresar algo.
No se si son los fantasmas o soy yo mismo que quiero verme allí dentro. 
Yo solo enfoco la cámara a las aguas y disparo.
Luego tranquilamente, ya en casa sentado ante el ordenador, miro una a una intentando encontrar en cada foto al fantasma que ha querido mostrarse.
Hoy creo haber captado unos cuantos surgiendo de las tenebrosas aguas del más allá. Un pianista sentado ante su piano, una procesión de plañideras, etc…
¿Estoy loco? Posiblemente, pero mi locura no está en imaginar fantasma, sino en saberlos distinguir en cada imagen. Mi mayor locura es trasmitiros su imagen, ya que no se las consecuencias que ello puede acarrear.
Debajo  de cada foto os he colocado un comentario para que veáis, sintáis comprendáis y os ayude a ver lo que yo he visto y que espero que vosotros sintáis también.
¿Lo intentamos? Vamos con ellos


Centraros en esta primera foto. En el centro dos oscuros ojos nos miran y a ambos lados de la imagen sendas profesiones de encapuchados. A la derecha en tonos rosas, las chulapas de antaño. A la izquierda un consejo.  Si, fijaros, abrid vuestros ojos y vuestro espíritu y lo veréis.



Detrás del consejo, a su izquierda y en el centro de la foto una cara con una enorme nariz nos mira. ¿Algún elefante de algún circo que murió en Madrid? Lo veis ¿No?


Cuatro imágenes seguida antes de que apareciese el guardián de los espíritus de la fuente. Los colores se fueron superponiendo en la cascada de agua hasta que apareció la pantera. Si, mirad a la izquierda de la siguiente foto y detrás de la cortina gris se ve aparecer su cara y un colmillo en la boca abierta y roja.



Si es una pantera, ¿no la veis?



El fantasma que solo muestra su careta con la apertura de los ojos y nariz, se va diluyendo. Parece que una corona se ciñe a su cabeza. Me pregunto a que se debe su presencia, que querrán decirnos o indicarnos esas mentes atormentadas de la fuente; su presencia ¿a que se debe? Pero no es solo una imagen. Si os fijáis bien son dos caras pegadas a la izquierda de la columna.


Esta toma es una de las más interesantes. Un organista toca su instrumento en la oscuridad del interior de la fuente, el más allá, y las notas hacen vibrar el agua de la fuente en un mundo mucho más cercano como se ve en el recuadro central.


Un mar de roca interrumpe las visiones. A partir de esta toma comienza otra forma distinta de presencia, de imagen captada por la cámara y que yo lo único que hago es reproducir.



Da la sensación que son un conjunto de mujeres en procesión. Quizás las plañideras de algún entierro y según pasan del limite y se introducen en la mancha gris se van deshaciendo.




La plañideras van perdiendo su silueta en la siguiente imagen




Unos ojos saltones emergen del agua y una boca debajo de ellos pidiendo auxilio, ahogándose. Quiere salir y no puede, solo se muestra por instantes tan ínfimos que el ojo es incapaz de verlo.



En esta toma hay mucho más de lo que parece. Ir recorriendo la fotografía a un tercio de su altura por arriba y veréis rostros, bocas abiertas que sollozan y gritan, ojos escondidos detrás de sabanas imaginarias de agua, incluso una cruz dibujada en una de las túnicas.



Dala sensación que una imagen sale de un infierno en llamas. Una sombra gris en el centro de la imagen parece querer escaparse del fuego y una barrera negra esta dispuesta a impedir que escape.




Fijaros en el lado derecho de la foto: ojos, boca y más abajo lo que parece una mano que esta saliendo del agua. Y el coletazo del espíritu que para mostrarse ha dejado un rastro a franjas a lo largo de la cortina de agua.



Caras entre las grietas del agua. Ojos sueltos, angustia en las miradas. Los fantasmas de la fuente quieren abandonarla y juntarse a nosotros, nos suplican, pero no pueden,




Y esta es quizás la imagen mas clara de todas ellas. Ala izquierda de la foto una silueta de mujer que ha perdido la cabeza. A su derecha dos posibles calaveras parecen colgar de los cortinajes y antes de llegar al recuadro claro, otra imagen difuminada y sobre aquel dos caballos que podrían ser de Picasso observan la escena. Y todo parece suceder en un antro en el interior de la fuente.
Estas fotos están todas ellas tomadas el día quince de marzo de 2016 sobre las 16,30 de la tarde en una de las fuentes de la puerta del sol.
Lo único que he hecho ha sido darles algo más o menos de luz y cortarlas, pero lo que veis es lo que ha captado la maquina.
Yo no he imaginado nada, solo he mirado y he trasmitido lo que la maquina a querido enseñarme. ¡Perdón!, lo que los fantasmas de la fuente han querido de nuevo enseñarme.
Sed felices.

Antonio

miércoles, 9 de marzo de 2016

Flores con poesía CCLXXII: Rosa

Nace nuestro poeta en Manresa, Barcelona en mil novecientos nueve y en esa solo vivirá unas semanas hasta que sus padres se trasladen a Barcelona.


En la Ciudad Condal, inicia sus estudios y los seguirá hasta que en mil novecientos diecinueve se traslade con la familia a Gerona, donde por las descripciones de su libro debió estudiar en el antiguo colegio de los Maristas junto a la catedral.
Vuelve a Barcelona a estudiar y realiza la carrera de Filosofía y Letras y se doctora en Derecho.
Guillermo Diaz-Plaja es un interesante poeta de la época del Los Ismos, que jovencísimo, a los treinta y cinco,  años obtiene el Premio Nacional de Literatura por su libro Introducción al estudio del Romanticismo español. Este sería su primer gran premio seguido de multitud de otros, condecoraciones y reconocimientos internacionales.
Profesor de instituto y de universidad, Diaz-Plaja, es a la vez un maravilloso lirico.
Edito más de doscientos libros y entre sus libros poéticos enumerar algunos: Primer cuaderno de sonetos, Intimidad, Cartas de navegar, El arco bajo las estrellas, Conciencia del otoño…


La poesía de Guillermo Diaz-Plaja es modernista, interesante, de su época sin olvidar a los clásicos dando a sus versos una fantástica expresión y emoción con su personal carácter.
Murió en Barcelona en mil novecientos ochenta y cuatro.
Os he elegido un poema titulado Rosa, escrito como soneto.

GUANTE

Concéntrica belleza retenida,
llama emergida de tu propio seno,
laberinto de seda, abismo ameno,
espinada dulzura convergida.


Amor no supo deshojar la vida
tanto como tu miel y tu veneno;
simbolizas el astro sobre el cieno,
la elevación sobre la nada hundida.


Simbolizas la sangre. Cada día,
nacida y muerta y luego renaciente
en el recuerdo que su aliento envía,


te construyes exacta, nuevamente,
-vida, calor, amor y fantasía-,
cristalizada inmarcesiblemente.
--o0o--


Nada mas por hoy. Espero que os haya agradado.
Ser felices.

Antonio

lunes, 7 de marzo de 2016

Como se acostó ayer el sol, Soledad.

Ayer,  estaba sentado en casa intentando escribir algo coherente, igual que hoy, y de vez en cuando el sol entraba por la ventana y calentaba el despacho donde trabajo. 


Los libros parecían tomar una dimensión distinta de la que habitualmente presentan y sus infinitos colores y dorados repujados, resaltaban de forma maravillosa.
Observaba el cielo y veía pasar entre rayo y rayo de sol unas nubes negras que no presagiaban nada bueno. Incluso llegue a pensar que la puesta de sol con tanta nube iba a ser apagada. Pero cuando el sol ya no daba en la ventana, tapado por otro edificio más alto, mire hacia arriba y me di cuenta que algunas nubes presentaban unos colores que indicaban que la puesta se estaba produciendo como a mi me gusta.


Di un salto y cogiendo las dos maquinas salí a la calle corriendo para intentar ver al astro rey acostarse entre las nubes, arrullado por estas, como si de suaves y cálidas mantas se tratasen.



Casi llego tarde. El sol se está poniendo. Hago la primera foto sin llegar al lugar donde quiero aposentarme a ver la puesta.


Las nubes tenían colores entre el negro oscuro y un dorado pobre y pensé por un momento que aquello no iba a llegar a ningún lado.
De improviso, como si el sol y las nubes hubieran leído mi pensamiento, en el horizonte estallo una luz increíble al separarse los nubarrones y dejar paso a los rayos solares.



Me desplace lentamente camino abajo, para intentar que la encina grande de la loma quedara entre el sol y yo; lo conseguí.  Con el tele pude observar que en las hojas en movimiento de la encina se reflejaba el sol, dando la apariencia de un árbol de Navidad.


Un instante después, como si aquello hubiese sido un espontaneo regalo, con la sensación que de niño te quedaba cuando el caramelo se te caía al suelo, volvió a hacerse la oscuridad y el cielo en breves segundos se convirtió en una masa gris de nubes que discurrían tranquilas, sin pausa.


Me di la vuelta, creyendo que aquello había terminado y comencé a retirarme hacia casa tranquilamente, sosegadamente, volviendo los ojos de vez en cuando hacia donde el sol había desaparecido.


De nuevo volvió a producirse el milagro. Suaves coloraciones aparecían en el horizonte.
Allá abajo comenzaba a distinguirse un tono rosado en el cielo. Y de repente, como el estallido de una enorme bomba, el cielo se tiño de tonos dorados y rojos que solo duraron unos instantes.


Luego, poco a poco, dos enormes torres que se habían ido levantando comenzaron a tapar la luz y su tono gris azulado cobijaba ya definitivamente al astro rey.


La oscuridad venia acompañada por las luces de las viviendas, que allá por Valdemorillo, comenzaban a encenderse.


Y como siempre en soledad presenciando el maravilloso espectáculo de la naturaleza.
Cuando llegue a casa era de noche, hacia frío y seguía solo, Soledad.
Sed felices.

Antonio 

sábado, 5 de marzo de 2016

Flores con Poesía CCLXXI: En los caminos del aire.

Nace nuestro poeta en Peral del Becerro, provincia de Jaén, en el año de mil ochocientos noventa y nueve.
Comienza sus estudios en su pueblo natal y posteriormente se traslada primero a Baeza, donde conocerá a Antonio Machado, y posteriormente a Úbeda, donde terminara su Bachillerato.


Rafael Laínez Alcalá es un escritor que destaca desde edad muy temprana, ya que a los trece años colaboraba en periódicos andaluces, siendo corresponsal de ellos en la zona.
Se traslada posteriormente a Madrid donde comienza sus estudios de Filosofía y Letras, doctorándose en esta especialidad en mil novecientos veintiocho después de haber combatido en África y a la vez siendo corresponsal de dicha guerra.
Profesor primero y catedrático después de varias universidades, por fin Rafael Laínez consigue la cátedra de Historia del Arte en Salamanca, donde pasará el resto de su vida dedicado a la enseñanza y en el momento de terminar esta es nombrado hijo adoptivo de esta ciudad.
No perdió el contacto con su tierra natal y Úbeda le nombró su cronista oficial.
Escribió y colaboró con multitud de periódicos y revistas y muchas de sus poesías se publicaron en ellos.


Laínez obtuvo el Premio Nacional de Literatura en mil novecientos treinta y cuatro.
Su poesía es de una sensibilidad maravillosa, profunda.
Os he elegido para hoy una titulada En los caminos del aire. Espero que os guste.
Rafael Laínez murió en mil novecientos ochenta y dos.

EN LOS CAMINOS DEL AIRE

Al campo de Salamanca
como en un vuelo de arcángeles
le brotan alas de piedra
en los caminos del aire.


Y basta el ensueño ambicioso
que va prodigando afanes,
finge, clavel de las nubes,
las piedras de sus sillares.


Cinta de luz en el Tormes
enhebra dorados panes
y prende Símbolo augusto
al cristal de sus fanales.


Aurea custodia de anhelos
la piedra ya solo es aire
desvelado a los empujes
del que puede y del que sabe
alzar el vuelo a la Gracia
sobre sus rosas de sangre.



Flecha de gozo transida,
el oro de sus altares
levanta torres de fuego,
firmes y gloriosas cárceles
donde el alma se liberta
de sus impuros arranques.

¡Ya es la novia, Salamanca
para bodas celestiales!
--o0o--


Nada mas por hoy.
Sed felices.

Antonio