sábado, 18 de febrero de 2017

Monumento a Juan Varela y Alcalá-Galiano en Madrid

Madrid es una ciudad maravillosa si se sabe mirar y encontrar aquellos rincones donde están colocadas sus fuentes, sus monumentos y sus esculturas; en el fondo Madrid es un museo abierto al placer de la observación y el aprendizaje.


Uno de los lugares más transitados de Madrid, automovilísticamente y peatonalmente, es el Paseo de Recoletos sito entre la Plaza de Cibeles y la de Colón. Pues bien, muy cerca de esta última se encuentra un monumento a uno de los grandes de la literatura española del XIX, D. Juan Varela y Alcalá-Galiano.


Juan Varela nació en Cabra, provincia de Córdoba, España, en el año 1824 y murió en Madrid en 1905.
Estudio Lengua y Filosofía en Málaga y Granada, carrera que finalizó en 1841.


Se traslado a Madrid y allí comenzó su carrera diplomática siendo enviado a la embajada de España en Nápoles donde hizo amistad con Ángel Saavedra, duque de Rivas, y después de un largo periplo por distintos países termino en Austria su carrera en Exteriores.
Establecido ya en España se dedica a la política activa y consigue salir diputado por la demarcación de Archidona, llegando a ser ministro de Instrucción Pública.


Miembro de la Real Academia Española en 1862.
Juan Varela es una de las grandes mentes del romanticismo español, si bien puede decirse de él que su estilo literario es propio, no encasillado en el verdadero romanticismo de la época.
Toco todos los temas literarios y su mejor novela fue Pepita Jiménez que está representada sentada a sus pies en el monumento a él dedicado.


El autor del monumento es Lorenzo Coullante Valera, sobrino del literato nacido en Marchena en 1876 fallecido en Madrid en 1932.
El monumento fue realizado gracias a una idea de los hermanos Álvarez Quintero y por suscripción pública.


Un poco más hacia la Plaza de Cibeles le hace compañía D. Ramón María del Valle-Inclán con su característico atuendo y su forma de andar por este paseo.


Nada mas por hoy.
Sed felices.

Antonio 

viernes, 17 de febrero de 2017

Filosofia de albañil: otra puesta de sol, Soledad

Estoy sentado tranquilamente en el salón leyendo un libro sobre románico catalán.
Tengo las cortinas echadas y a través de ellas observo que el cielo está cambiando de tono.


Dejo el libro sobre la mesa de mármol y me acerco a mi cuarto por las máquinas de fotografiar.
Abro las telas que me quitaban la visión del exterior. Si el cielo comienza a dorarse.
Estoy solo, como siempre a estas horas, y un recuerdo de ti, Soledad, me viene a la mente y noto que el corazón late un poco más deprisa.


La casa esta silenciosa. Solo el ruido de mi respiración suena en el salón. Es un silencio profundo, como el tuyo. Un sonido lejano interrumpe el momento, era una moto que sonaba a metralleta; quizás eran tus balas lanzadas a través del pensamiento.


Los arboles son mis compañeros de ventana. Hoy están inmóviles; parecen descansar de los vientos de días atrás. Son silenciosos, como tú, pero a diferencia de ti, muestran orgullosos su desnudez. Tú eres incapaz de ello porque tienes miedo del mundo que te rodea.


El cielo está convirtiéndose por momentos en oro. Las nubes aprovechan las paletas de colores del astro rey para maquillarse. Tú deberías maquillarte también, pero no la cara, si no el corazón frío y la mente rebuscada.


Y pensar que te quiero; no sé, quizá debería decir que te quería… Oro eras pero Mercurio te convirtió en plomo. Si, sigue callada y me das la razón de lo que te estoy diciendo.
Mira a través de las ramas y aprecia ese maravilloso cielo, limpio que reluce y aprende. Cuando te miro a los ojos me gustaría encontrar ese reflejo de alegría que veo ahora en el cielo. Pero aunque se que tu me miras también, eres incapaz de afrontar la realidad: me quieres.


De repente, como si mis palabras hubiesen irritado al cielo un tono rojizo de ira comienza a extenderse por las nubes. No puedo evitarlo y pregunto: ¿pasión o ira? Y el silencio de siempre y la inmovilidad de los arboles desnudos me dice que son las dos cosas. Pasión aferrada y reprimida por falsos modales y educación. Ira por ser incapaces de romper las ataduras que nos mantienen solo con cruce de miradas fortuitas.


Y el silencio se impone totalmente. El cielo se ha apagado. De la pasión y la ira ya solo queda el recuerdo en el cielo. Tú sigues apagada como el cielo que aparece ahora tras la ventana.
Quizá mañana quieras hablar. Espero que no sea demasiado tarde. Se feliz, Soledad, cuesta muy, muy poco.


Villanueva del Pardillo a 16 de febrero de 2017.

jueves, 16 de febrero de 2017

Flores con poesía CCXCIV: Canción a Nuestra Señora.

Nuestro poeta de hoy pertenece al “Cuatrocientos”, es decir vivio entre los siglos XV y principios del XVI.
Su lugar de nacimiento es totalmente desconocido, aunque si se sabe que vivió en Valencia, pues fue allí donde Hernando del Castillo recopilo su cancionero.

  

Si bien Nicolás Núñez, fue un lirico que toco muchos temas, destaca fundamentalmente por sus canciones amorosas y sobre todo por sus composiciones de sentido religioso.
Sus obras están recogidas en el Cancionero de Constastina y en el Cancionero Castellano.
Os he colocado una canción a Nuestra Señora manteniendo el castellano de la época, pero que no presenta dificultad ninguna para leer.
Como veréis las estrofas son tres de seis versos. Por su forma de medir los versos y por su rima parece una modalidad de Sextilla pero con rima consonante. Corregidme si estoy equivocado. Gracias


Espero que Nicolás Núñez os deje un buen sabor de boca.


CANCION A NUESTRA SEÑORA

¡Oh Virgen, c` a Dios paristes.
y nos d`stes
a todos tu gran victoria!
Tórname alegre de triste,
pues podiste
tornar nuestra pena gloria.



Señora, a ti me couierte
de tal suerte,
que destruyendo mí mal,
yo nada tema la muerte,
y pueda verte
en tu trono angelical.



Pues no, nascida nasciste,
y mereciste
alcanzar tan gran memoria,
tórname alegre de triste,
pues podiste
tornar nuestra pena gloria.
--o0o--


Sed felices.

Antonio 

miércoles, 15 de febrero de 2017

Como ven mis maquinas los insectos XII: Mas cerca

Buenas tardes, días o noches.
Cada uno de vosotros que habrá esta entrada puede estar en cualquier parte del mundo, de un mundo en el que los insectos y los arácnidos juegan un papel importantísimo.
Hoy voy a ser breve en cuanto a las explicaciones.
He tratado de acercarme más a mis bichines, contemplándolos unas veces a través de mis maquinas y otras, tumbado sobre la hierba, a simple vista, intentando acercarme lo máximo posible a ellos sin molestarlos.
Os los dejo, con su nombre debajo de cada foto. Unos más cerca que otros, pero muy cerca casi todos.
Os haré pequeños comentarios en algunas fotos.
Vamos a empezar

Sympetrum fonscolombii en su posadero. Mirar sus ojos compuestos y su cara de payaso.

Empusa pennata en posición de espera. Fijaros en los pinchos de sus patas.

 Carcpocoris mediterraneus atlanticus

Anthidium florentinum una abeja solitaria y muy territorial que defiende su zona de cualquier intruso.

Una mosca Asilidae con su presa desayunando en las Dehesas de Cercedilla

 Argiope bruennichi envolviendo una abeja con su tela. Fijaros en el manojo de seda que esta sacando para terminar con su víctima.

Anthophora sp, pequeña abeja solitaria que anida en cualquier hueco.


Iphiclides podaliriu sorbiendo el néctar, con su enorme trompa, de una lavanda en mi casa. 

Pequeña abeja. Sus patas cargadas de polen y este por todo su cuerpo. Esta sobre una flor de rúcula y no mide mas de un centímetro.


El mundo de los escarabajos es infinito. Un Anisoplia Baetica alimentándose sobre su planta. Son curiosas sus antenas que parecen manos.

Las moscas no dejan de sorprenderme. Esta preciosidad es una Calliphoridae sp, hembra.

Creo no confundirme si digo que esta araña es una  Lycosidae hispanica, la tarantula española.

Pequeño saltamontes. Son curiosos los ojos de los saltamontes. En este caso parece una piedra punteada.

Melanargia lachesis estirando su trompa para sorber el néctar de la planta


Una Eristalinus taeniops de la familia Syrphidae. Conocida como mosca tigre por sus ojos. Cada vez que la veo me quedo prendado.

Nemoptera bipennis conocido como duende de las praderas. Una joya que dura pocos días en este estado.

Un abejorro melenudo intentando libar en una lavanda sobre la piscina de casa de mi madre.

Una langosta mientras se daba un atracon en una planta carnosa. Ved en el punto rojo en mitad de la frente. Me recuerda a la India.


Nada mas por hoy. Espero que os haya gustado
Sed felices.

Antonio 

martes, 14 de febrero de 2017

Flores con poesía CCXCIII: Ceniza son mis labios

Nace nuestro poeta en Jerez de la Frontera en mil novecientos veintiséis.
Estudia en los Marianista de su ciudad natal hasta terminar el bachillerato.
José Manuel Caballero Bonald estudia artes de navegación y posteriormente en la Universidad de Sevilla realiza la carrera de Filosofía y Letras.
Comienza desatancando rápidamente en el mundo de las letras y a los veinticuatro años de edad recibe el premio Platero de poesía por su obra Mendigo.


Antifranquista, será encarcelado en varias ocasiones.
Entre otros premios recibirá el Reina Sofía de poesía y el máximo galardón de las letras españolas: El Cervantes.
Considerado de la Generación del 50 junto con José Agustín Goytisolo, Claudio Rodríguez, Jaime Gil de Biezma y José Ángel Valente.
Ensayista y novelista, pero fundamentalmente José Manuel Caballero Bonald es ante todo poeta. Si un poeta de la época de los ismos, es decir a los movimientos literarios de las subversiones, reacciones y retornos.


Sus obras de poesía editadas son muchas y entre ellas destacamos Las adivinaciones, Memorias de poco tiempo, Vivir para contarlo, Tiempo de Guerras perdidas y Manual de infractores entre otras tantas obras.
Os he colocado un poema que me ha hecho pensar bastante. Espero que os guste.

CENIZA SON MIS LABIOS

En su oscuro principio, desde
su alucinante estirpe, cifra inicial de Dios,
alguien, el hombre, espera.
Turbador sueño yergue
su noticia opresora ante la nada
original de la que el ser es hecho, ante
su herencia de combate, dando vida
a secretos cegados,
a recónditos signos que aun callaban
y pugnan ya desde un recuerdo hondísimo
para emerger hacia canciones,
puro dolor atónito de un labio, el elegido
que en cenizas transforma
la interior llama viva del humanos.


Quizá solo para luchar acecha,
permanece dormido o silencioso
llorando, besando en terso parpado rosa,
el pecho triste de la muchacha amada;
quizá solo aguarda combatir
contra esa mansa lágrima que es letra del amor,
aquella luz aniquiladora
que dentro de él ya duerme con su nombre: belleza.
Allá en el pobre labio
todo lo más hermoso conocido asume,
pronuncia apenas con mortal anuncio,
unitivo rescoldo de su viviente brasa.


En tanto el hombre lucha, existe,
traduce la armonía total,
late en la ardida llaga que es su verbo,
fundiéndose en el llanto donde habitan
su linaje, su origen, su canoro
destino de buscador de Dios,
de elegido que espera
ahora,
todavía,
encender la ceniza de sus labios.
--o0o--


Nada más por hoy.
Sed felices.

Antonio 

Como ven mis cámaras los insectos XI

Hola a todos:
ayer mientras seguía ordenando fotos realizadas tiempo atrás fui separando algunas que encontré en esos apartados misteriosos que quedan arrinconados en una zona oscura del disco esperando seguramente identificación.
Y siguen esperándola, pues a excepción de algunos, los demás se donde encajarlos, pero no su nombre verdadero y para ello es mejor, tranquilamente, observar lo que son capaces de ver las maquinas a través de los objetivos macros o del zoom de 300 mm.
Dicho esto, los bichitos que vamos a ver hoy pertenecen a dos órdenes distintos: unos son insectos y otros sus depredadores naturales, los arácnidos.
Cierto es que las arañas tienen por misión regular la cantidad de bichines de seis patas que vuelan por nuestros campos, pero cierto es también que existen insectos, himenópteros sobre todo, que buscan las arañas para inocularlas huevos donde sus crías tendrán asegurado su alimento.

Una Araña de la familia Linyphiidae a la espera de su presa.
La primera foto es una araña tendida a lo largo de su tela en espera de su presa. Pueden esperar largo tiempo hasta que la presa caiga en su tela y con las vibraciones saldrá rápidamente corriendo para envolverla en un letal abrazo de seda.

Argynnis pandora

La mariposa, una Argynnis pandora, una de nuestras mayores mariposas diurnas, es una gran voladora en todos los aspectos, tanto por velocidad como por la altura que pueden llegar a conseguir. En los meses de verano en frecuente verla en zonas boscosas húmedas, en los claros donde las zarzas tienen más luz.

Larva de crisopa

Es una pequeña larva de crisopa, no medirá más de tres milímetros de longitud, que acaba de salir de su huevo y corre por las ramas de una adelfa en busca de su alimento favorito y al que devora en gran cantidad: los pulgones. Los huevos de estos pequeños animales son como pequeñas varillas sobre las que descansa el huevo a salvo de sus enemigos.

Araña cangrejo merendando una abejita

La hora del almuerzo. Una araña cangrejo devora a una pequeña abeja que ha caído en su trampa. La araña adquiere el color de la planta en la que se aposenta y espera pacientemente a que su presa este a su alcance para darle el mordisco fatal que la inmovilizará.

Ninfa de chinche sobre flor de cardo.

Cuando escuchamos la palabra chinche todos pensamos en los chinches de cama que tantos perjuicios causaban y trasmitían hasta hace unos años sobre todo en aquellos colchones de lana que tanto les gustaban.
Pero en realidad los chinches son una enorme familia que abarca una gran cantidad de especies. Los hay verdes, de colores, redondos, alargados, y todos ellos encierran una belleza considerable cuando se les observa. En verano, cuando los demás insectos comienzan a escasear por la falta de flores a ellos se les puede ver en cardos y otras plantas.

La abeja que come con el abdomen elevado

El mundo de los himenópteros es inmenso y difícil de conocer. Abarca desde la mas humilde de las hormigas hasta los descomunales avispones europeos y ahora los asiáticos que nos invaden. Esta abeja que veis sobre la flor tiene la costumbre de elevar su abdomen cuando está recolectando polen en las flores. Las he visto muchas veces y siempre me ha chocado esa posición elevada del abdomen mirando al cielo. ¿Sera para engañar a sus depredadores?

Avispa excavadora de la familia Sphecidae.

La familia Sphecidae está formada por avispas excavadoras a las que veremos alimentarse de distintas plantas durante los meses estivales. Estas avispas, practican unos nidos en el suelo. Cuando lo tienen terminado lo cubren ligeramente y salen a la busca de una oruga a la que pincharan con su aguijón y dejaran viva pero paralizada. Una vez que la tienen paralizada la transporta a su nido y allí le inocula un huevo que será la comida para su larva, una comida viva.

Cadáver de una Eristalix tenax.

La mosca que veis en este cardo es una Eristalix tenax, una belleza que se alimenta fundamentalmente de polen y néctar de las plantas y es una preciosidad. Es una mosca grande, pacifica que nos dejará observarla siempre y cuando no lleguemos a aproximarnos demasiado. Pero el ejemplar que veis en el cardo no está vivo.

Una araña cangrejo, Thomisus onustu, la causante de la muerte anterior.

Este es el enemigo que la ha mordido y que al verme a mi soltó a su presa ya anestesiada por su veneno y se coloco debajo del cardo. Si es otra araña cangrejo, una hembra por el volumen de su abdomen. Fijaros en la cantidad de ojos que tiene en su cabeza con los que puede calibrar perfectamente distancia y ataque a sus enemigos.

Creo que es una avispa solitaria, pero no lo se a ciencia cierta.

El mundo de los himenópteros es increíble. La especialización de muchos de ellos les ha llevado a crear verdaderas asociaciones sociales en que cada individuo tiene un cometido específico dentro del panal o nido. También es cierto es que hay muchísimas avispas dentro de este mundo que son solitarias y que viven una vida sin relacionarse, solamente para aparearse.
La que os muestro, una belleza vista  a simple vista, nunca la he visto en compañía de otras.

Pequeña y multicolor Chrysis ignita.

Por último un himenóptero de la familia Chrysididae, una Chrysis ignita. Es una de las abejas más bellas que existen. Sus colores son un muestrario increíble de tonos. Las veréis muchas veces en las plantas umbelíferas alimentándose, siempre inquietas y en constante movimiento por lo que es difícil fotografiarlas a parte de su pequeño tamaño. Las hembras depositan los huevos en nidos de abejas y avispas donde se desarrollan las larvas alimentándose de sus larvas.
Nada mas por hoy. Espero no haberos cansado en demasía.
Sed felices.

Antonio