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viernes, 15 de noviembre de 2013

EN EL REAL JARDIN BOTANICO DE MADRID HOY.-Quiero parar el sol

Si, habéis visto bien el titulo; he querido parar el sol.
La luz cálida de un sol limpio del mes de noviembre caía plácidamente sobre los árboles y las plantas del Real Jardín Botánico de Madrid.
La borrachera de color era increíble. Verdes brillantes y amarillos relucientes se daban la mano con colores múltiples. No sabias donde mirar. Cada rincón era una foto, una imagen que quedaba grabada en la retina y que se superponía con la siguiente.
He querido parar el sol con el pensamiento. También con el corazón. Quería mantener a toda costa aquella maravillosa luz que esta tarde rondaba el botánico. Color y luz o luz y color, da igual el orden.
Árboles desnudos y otros aun vestidos con su traje verde, amarillo o rojo, pero todos encendidos por la luz cálida del sol poniente. Sol que en el botánico se pone antes porque los edificios del otro lado del paseo del Prado elevan el horizonte.
He hecho tantas fotos hoy que casi hay para realizar una enciclopedia de una tarde de noviembre en el botánico madrileño. Pero no asustaros; tengo en mente solo presentaros tres trabajos sobre este tema en el blog.
Y he decidido que lo mejor era empezar por el final, cuando ya practicamente se deberia haber guardado la máquina de fotografiar. 
Empezar a la hora donde ya la luz y la sombra se abrazaban en una maravillosa despedida.
Esta serie está tomada entre las 17,15 y las 17,45 y han sido elegidas un poco a boleo entre unas cuantas más.
Espero que os guste, aunque sé que las próximas presentaciones os gustaran más.


 
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Espero haberos dejado buen sabor de boca. Pasead por el Botánico si podéis, es genial.
Sed felices.
Antonio

viernes, 21 de junio de 2013

LOS AMARILLOS DEL BOTANICO DE MADRID.-

Ayer, para celebrar la despedida de la primavera mi amigo Luis y yo quedamos en el Real Jardín Botánico de Madrid para darnos un paseo por allí y a la sombra de sus árboles y plantas mitigar un poco el calor que ya era alto por la tarde en la capital de España.
Me di cuenta que el tono predominante en el paseo de ayer eran los amarillos, si bien era cierto que otros colores destacaban fuertes pero aislados por todos los rincones del botánico.
Las malvas estaban increíbles en todos sus tonos, pero en especial unas que su color asemejaba al del vino tinto de Ribera del Duero; las rosas, aunque la mayoría ya pasadas estaban con sus tonos cálidos de siempre. Flores blancas contrastaban con los fondos verdes.
Pero eran los amarillos los que de alguna forma se impusieron en la tarde de ayer y al observar las fotos he decidido sacar esta página que espero que os guste.
 
 
 
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Hasta aquí hemos llegado. Los girasoles están al final del paseo de entrada en la zona dedicada a la agricultura en donde se puede ver plantas de todo tipo y saber de donde proviene lo que nos llevamos a boca.
Sed felices.
Antonio 

martes, 23 de octubre de 2012

RINCONES DE UN PASEO BUCOLICO.-


Este domingo ha sido un día gris en el que el sol ha brillado por su ausencia, pero las temperaturas eran aceptables en la sierra madrileña e invitaban al paseo y eso he hecho.
Hoy he subido por el camino que partiendo de las Angustias sube hacia el Hospital Militar y luego gira hacia Tablada. Es un camino interesante, fácil de recorrer en días así en los que el sol no quiere acompañarnos en la caminata. Al comenzar el paseo me he fijado en la valla de piedra y he decidido fotografiar aquellos lugares que junto a ella me pareciesen oportunos.
En los días grises, como hoy domingo, los panoramas se vuelven bucólicos, impregnados de una melancolía que aporta la carencia de sombras. Todo es plano, todo esta a la misma linea de horizonte y solo la diferencia de los colores añade perspectiva al paisaje; también las sendas ayudan a ello, pero no la luz.
Pero en esa tristeza hay también belleza. La belleza de la noche diurna. Los verdes y los amarillos son mas fáciles de retratar porque no tienen contrincantes brillantes que los apaguen.
Rincones, donde de niños, jugábamos a montar nuestras casitas de indios, donde dimos quizás un primer beso o donde fuimos mas de una vez a llorar para poderlo hacer sin que nadie nos viera.
Y ahora, al volver a recordar y recorrer, en cada uno de ellos aparece un día, una fecha; excursiones de entonces a tomar el bocadillo en los prados sin importarnos las vacas; paseos de piedra en piedra oteando encima de cara roca los mas lejanos horizontes sin divisar señales de humo; algún día de caza, pocos, en los que se salia ligero y raudo y se volvía cansado y sin apenas piezas.
Rincones junto a la valla de piedra que ahora las zarzas, en muchos lugares, intentan apoderarse. Y al otro lado de las piedras los prados majestuosos rodeados de los fresnos que comenzaran a podar y desmochar dentro de poco; y al fondo, mucho mas al fondo se levantan impertérritas, como gigantes fabulosos de una epopeya, las moles graníticas de la Peñota o la Maliciosa, entre otras, tocándose sus cabezas con bellos sombreros de gasas grises y plateadas. 
Los rincones de la valla. Con ellos os dejo...


Los rincones de la valla de piedra.-


La vieja valla de piedra que recorre paralela al sendero limite natural entre dos propiedades que sellaron así, de una forma consistente sus acuerdos de propiedad.







 Al comienzo, justo en su linde con las ultimas casa del pueblo un imponente árbol, como faro para la niebla, marca el camino a seguir. De aquí en adelante el campo será nuestra compañía.





 Sobre las piedras, las zarzas han realizado su aposento, mala simbiosis en las que tarde o temprano el muro se desmoronara por culpa de las ramas y raíces. Unos fresnos sin podar suben rápidos hacia el cielo.






Al fondo La Maliciosa con su mole rocosa y cubierto por las nubes el puerto de Navacerrada y la Bola del Mundo. Antes álamos y fresnos de la mano cubren el campo y la convierten en dehesa.






Otro rincón junto a la valla. Las hierbas frescas de las ultimas lluvias y calientes por el aun templado suelo quieren poner su granito de arena y en unos días, aun siendo otoño, florecillas de todos los colores inundaran los prados.







Seguro que detrás de los troncos algún crió se esconderá jugando al escondite. Eso hacíamos nosotros de peques. 







La poca luz que hay este día, son la una del mediodía, hace que los rincones, ya de por si apagados, aparezcan como si de una noche se tratase. Ramas secas y zarzas preparándose para el invierno cubren la valla.











Al fondo La Peñota con sus tres picos mira sus dominios que se extienden ladera abajo. Cercedilla, Los Molinos y Guadarrama disfrutan de sus aguas y, con los vientos del norte,  su resguardo.





Mas rincones; rincones siempre habrá cuando junto a la valla crecen a su albedrío los fresnos y los robles sin ser linde, que la linde es la piedra aunque no se vea.










Las zonas abiertas y los rincones van jugando ellos al escondite. El sendero discurre tranquilo llevándonos por lugar seguro. 







Un poste de madera indica que la piedra ha sufrido algún percance y la forma rápida de arreglar el desaguisado es esta. Así el ganado permanecerá dentro de los limites de la finca.





Los fresnos entrelazados unos y otros forman el ultimo rincón por hoy. Ha sido un paseo gris, con un cielo entoldado. Mañana sera otro día.






La piedra ahí esta. Seguirá estando durante muchos años, siempre que el hombre no cambie las leyes y donde ahora pastan vacas lo hagan altos apartamentos. Por el momento parece que no será así.
Buen día a todos
Antonio

lunes, 8 de octubre de 2012

LUZ. Comienza el otoño brillante.

Las luces otoñales en los días claros son preciosas. El paisaje, a diferencia del crudo invierno, esta vestido de una multitud de trajes de los mas diversos colores y estilos. Compaginan colores brillantes, de plantas que quieren brillar antes de llegar a su desnudez completa, con colores ocres que indican el final de una etapa. Y en medio, los tonos verdes oscuros de aquellos arboles perennes que van afrontar los fríos y las lluvias sin despojarse absolutamente de nada.
Pero todo ello sin la luz no seria nada. La luz es en si cada uno de los colores, que tímidos se esconden tras el blanco. Pero la luz no es solo luz; la luz del día o de la noche en esencia iguales son totalmente distintas. La luz, es la esencia del color y de la vida y las plantas, los árboles se lo agradecen acogiéndola y disfrutándola con todas y cada una de sus propiedades.
No hay planta que importe más que otra. Todas son iguales, todas adquieren sus tonos de la luz. Y todas le brindan sus colores, unas veces en forma de flores y otras en forma de hoja o espiga.
La luz es una de las esencias necesarias para vivir. Es la esencia fundamental para que nuestros ojos, lo primero que distinguen es luz, sean capaces de captar toda la inmensa belleza que hay a nuestro alrededor y, como no, también la desolación y la tristeza.
La luz deL otoño, cuando un sol cansado de haber estado subiendo comienza su peregrinaje hacia el sur, es cálida. Sus sombras se alargan y cubriéndose con filtros naturales nos ofrecen maravillosas vistas que tenemos que saber apreciar en los rincones mas insignificantes de nuestra vida diaria.
Os dejo. Os dejo con distintas versiones de luz captadas entre la tarde del sábado y la mañana del domingo en las dos casas que las abuelas tienen en Guadarrama.
Luz serrana. Espero que os gusten.
















































No hace falta grandes espacios para fotografiar la luz. Es cierto que los paisajes otoñales con sus vestidos de colores son ideales para el ojo de la cámara y para el nuestro, pero los rincones de nuestros jardines o campos, pueden darnos motivos suficientes para sacar una foto. Y creo, con la modestia justa de fotógrafo aficionado, que intentar encontrar fotografías en pequeñas cosas a nuestro alrededor nos enseña  a ver luego los pequeños detalles de las grandes cosas a visitar. Fijaros en la luz que os rodea todos en todo momento. Los colores son parte de ella. Olerla, sentirla, dejar que aparte de acariciar vuestros ojos acaricie  los demás sentidos, padparla y disfrutarla en una planta o en los ojos de la persona que queráis. 
Seguimos con las fotos, ya no escribo más.



















































Hasta la próxima Antonio.