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viernes, 28 de octubre de 2016

El arroyo de La Peñota. Historia y geografía de España

Tenemos un país maravilloso donde podemos encontrar paisajes fantásticos e historias maravillosas que trascurrieron por cada uno de sus lugares.


Hoy le toca el turno a un pequeño arroyo que lleva el nombre de la montaña que le da sus aguas y  nace a sus pies: arroyo de la Peñota.
Situado entre Los Molinos y su cementerio, al oeste, este pequeño arroyo discurre por una zona de planicie con suave pendiente hacia el Guadarrama que discurre a unos centenares de metros desde donde se han hecho las fotos.


Prácticamente seco durante la mayor parte del año, corre en épocas invernales y en el deshielo, inundado entonces los prados y haciendo que sean ideales para el pasto.


Tiene una longitud aproximada de unos seis o siete kilómetros antes de verter sus aguas en el Guadarrama un poco mas debajo de donde nos encontramos.


El martes pasado estaba aun seco a pesar de las cuantiosas lluvias caídas durante los últimos cinco días. Ya correrá.


Podemos considerar la zona como importante en la red de comunicaciones de todos los tiempos.
Por aquí discurría la vía romana que unía Titulcia con Segovia, un camino importante hacia el norte de la Hispania romana, concretamente hacia León y las tierras de los astur leoneses.


Es interesante lo complejas que eran las vías romanas en España.
Kilómetros y kilómetros empedrados que unían estratégicamente las capitales administrativas y permitían un comercio rápido y a la vez la posibilidad de desplazar legiones enteras rápidamente de un lugar a otro de la península.


Fijaros en el plano adjunto que os he colocado, que he sacado de la red. Cubrían prácticamente la península.
Otro día hablaremos extensamente de estas carreteras romanas y de cómo se construían.


También fue zona de paso para las rafias árabes cuando marchaban hacia los reinos cristianos, si bien estos preferían el paso de lo que conocemos hoy como del Arcipreste de Hita muy cerca del alto del León.
La República construyo una carretera que aprovechando en parte la calzada romana discurría por el valle de La Fuenfría y serpenteando pasaba bajo las laderas de Siete Picos para acabar de subir en el puerto de la Fuenfría y descender ya hacia Segovia.


Como todas las tierras altas de las estribaciones del Sistema Central, sus suelos son relativamente pobres debido al afloramiento de masas graníticas muy cerca de la superficie o en esta, pero producen buenos pastos.


Es una zona de encuentro entre la dos mesetas y sus pasos y por lo tanto estratégica.


Durante la Guerra Civil Española toda la zona fue centro permanente de combates,  pues los nacionales estaban en el Alto del León y los republicanos en las zonas de la Peñota y Fuenfría amenazaban Segovia, llegando a crear una gran incursión hacia esta por La Granja.


Pero volviendo a nuestro tiempo, estas praderas y sus caminos  son  un lugar ideal para pasear sobre todo fuera de verano. Incluso en invierno, en días sin aire y soleados; el paisaje en la que están enmarcadas es impresionantemente bello y sereno. Se pueden hacer excursiones a caballo en bicicleta o simplemente andando. Eso si, ir provistos de agua pues las fuentes son escasas.


Otro tema interesante de la zona es su fauna. Grandes aves como las águilas o los buitres son visibles muy a menudo y un sinfín de aves mas, como las cigüeñas que en las épocas de prados húmedos se ven por todas partes.
Corzos y zorros pueden llegar a verse y como no ganaderías bravas y de carne.


En el mundo de los insectos un montón de ellos, pero son cosas para hablar en otra ocasión.
Desde  estas planicies se divisa todo el arco que produce la Sierra del Guadarrama desde Abantos hasta la Maliciosa.


Animaros y pasearos un poco por ahí, naturaleza a tope.
Nada mas por hoy. Sed felices

Antonio 

martes, 30 de julio de 2013

AL BORDE DEL CAMINO EN UN DIA DE LLUVIA.-

Le excursión fotográfica del domingo por la tarde termino en aguacero fuerte a tres kilómetros de casa y sin posibilidad de refugiarme en ningún lado, pues ni siquiera había una paridera o corral donde meterse, y por lo tanto la mejor solución era seguir andando intentando que las máquinas de fotografiar no se mojasen.
 
 
 
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El camino en las estribaciones de la sierra y bajo los picos de la Peñota, está en un principio rodeado de árboles para poco a poco convertirse en un páramo donde los conejos buscan desesperados las ultimas briznas de hierba.
No encontré mucho que fotografiar, pero si una muestra de las plantas que los márgenes del camino nos guardaban. Son quizás mis fotografías de siempre, pero cuando se está en un lugar determinado te tienes que agarrar a lo que tienes.
 
 
 
 
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Os voy a contar un secretillo: en el teléfono llevo un programa que me dice la distancia recorrida y la velocidad y desnivel que subo; pues bien en los tres primeros kilómetros de subida haciendo fotos la media fue de unos 2,2 k/h de velocidad media. En la bajada, lloviéndome y con la amenaza de una tormenta la velocidad media de bajada sin hacer fotos se acerco a los 5,75 K/h. Y no os podéis imaginar la tormenta que cayó nada más llegar a casa.
Os dejo con las fotos de un día nublado en la Sierra del Guadarrama.
 
 
 
 
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Los cardos, amigos de calor, se despiertan en estas fechas, floreciendo con preciosas flores que van de los morados a los amarillos, invadiendo las zonas que otras plantas, practicamente secas, les dejan.
 
 
 
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Estos cardos se han secado antes que sus congéneres hayan ni siquiera florecido. En sus flores hace unos días libaban un montón de mariposas que ahora han cambiado su destino.
 
 
 
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Las zarzas, las de cotas mas bajas y soleadas han cambiado sus flores por una moras que en poco tiempo presentaran tonalidades que desde este verde, y pasando por los rojos, nos llevaran a los morados.
 
 
 
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Vida y muerte. El ciclo se repite. Unas plantas en plena floración y otras ya muertas, pero todas preparando una nueva generación que comenzará a surgir con las primeras lluvias de finales de agosto.
 
 
 
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Los distintos tipos de gramíneas salvajes ponen una nota dorada en el borde del camino. Unas gotas de agua de la noche anterior les han quitado algo del polvo del camino, pero la lluvia ha sido lo suficientemente suave como para no tumbarlas.
 
 
 
 
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En algunos lugares, junto a las valla de alguna finca muy cerca de su puerta, crecen las parras que dentro de un mes ofrecerán ya sus frutos practicamente maduros.
 
 
 
 
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La estructura del molinillo, sea de la planta que sea siempre me ha llamado la atención. Esas distribuciones esféricas de sus semillas dan que pensar. Y la composición radial de la semilla para que el aire las transporte como si fuesen helicópteros es fantástica.
 
 
 
 
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Me tengo que dar prisa. Ya me estoy mojando y la Peñota y Siete Picos comienzan a desaparecer tras la manta de agua que allí arriba cae. Cinco minutos después de esta foto me caía agua encima fría y con mucho viento.
Nada mas por hoy, solo desearos que seáis felices.
Antonio