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lunes, 24 de octubre de 2016

¡Que bien te pusieron el nombre! Soledad.

¿Por qué los días de lluvia invitan a los recuerdos ingratos y a ratos sombríos?
Los malos ratos dejan huellas en el cuerpo y en alma que se quedan ahí, como registro inmortal hasta el fin de tus días. Dejan estos tic nerviosos, sensaciones extrañas que antes no sentías y sueños que te despiertan en mitad de la noche, sudando, asustado para luego volver a caer en un sueño intranquilo.



Nos complicamos a veces la existencia valorando demasiado lo que consideramos deberes u obligaciones a llevar en secreto, sin compartirlas, sufriendo por lo que no se debe sufrir, y soportando sobre el peso de tus hombros las ausencias de otros.
Y encima la soledad de no tenerte, Soledad, sin poder comunicar contigo, sin poder contarte penas y alegrías. Me encantaría poder abrazarte y sentir el calor de tu cuerpo para que el mío reaccionase y mi corazón frÍo volviese a funcionar.


Llorar sobre tus hombros para consolar el tiempo perdido de un alma que poco a poco va siendo vencida por el tiempo. Las ilusiones de la juventud van perdiéndose al encontrarte con muros infranqueables que el tiempo no te ha enseñado a escalar o que tú, no has querido aprender a hacerlo.
Si por lo menos sintiera tu caricia, Soledad, el roce de tu mejilla en la mía y el cruce de una mirada, por lo menos podría ver la luz de una forma más clara, más diáfana, sin sombras malignas que la enturbiaran. Y es que el alma como la luz, si se apaga, se muere.
Transcurren los ratos ociosos, con miedo a sacar a relucir intimidades interiores que a nadie le importan. Las teclas del ordenador me parecen adoquines de un pavimento inerte y en cambio sé que es una especie de autopista para expresar mis sentimientos. Pero hoy no son alegres.


El día lluvioso y cerrado da tonos grises al ambiente, un ambiente que desde la ventana se ve quieto, parado, como si la gente tuviese miedo a pasear bajo esas gotas finas que manda el cielo. Gotas que van cubriendo poco a poco todo y convirtiendo la calle en un pequeño rÍo que se lleva con el mis pobres formas de trasmitir mis sentimientos.
¡Ay! Soledad que bien te pusieron el nombre. Allí sentada en un rincón sin dejar que nada ni nadie rompa la monotonía de los días, dejando escapar la vida en silencio constante, dejando pasar un beso, una caricia, que ya no volverán. ¡Qué bien te pusieron el nombre, Soledad!
Y la música de Smetana, mi Patria, suena en este momento acompañando al día. El arroyo corre delante de mí entre los bordillos de la calle. Pero a diferencia del Moldava, este río va sucio, impregnado de grasas, aceites y restos de neumáticos. Aquí no vuelan las garzas, ni siquiera las efímeras se atreven a aparecer.


Está triste el día y yo me reflejo en él. Silencio solo roto por la música del río que va poco a poco llegando a la llanura. Mis sentimientos vuelan de un estado desesperado, Soledad, a momentos de dulzura viendo caer las gotas en el cristal al compás de una deliciosa composición. Pero solo, Soledad, como tú en tu en tu aislamiento. ¡Qué bien te pusieron el nombre!


Me estoy imponiendo escribir. El teclado sigue duro y mis dedos rígidos. Pero por lo menos el tiempo va pasando y con él las pesadillas y preocupaciones del diario quehacer. Mi soledad es culpa exclusivamente mía, Soledad, pero podrías venir a sentarte a mi lado y animarme. Claro que entonces tu nombre sería otro, Alegría, y no sé si estas dispuesta a cambiarlo. Incluso no sé si cambiarte el nombre serviría de algo.
Quizá debería de pensar, Soledad, en esos maravillosos días que se visten de gala al atardecer regalándonos esas maravillosas puestas de sol que incitan a la alegría. Quizás, Soledad, debería volcarme en aquellos recuerdos y no en estas pesadillas que, en este día lluvioso y gris, me acompañan más.


Me gustaría pedirte que me acurrucases entre tus brazos; me encantaría entrelazar nuestras manos, Soledad, y charlar animadamente contándonos nuestras penas y poniéndoles unas burbujas para convertirlas en risas. Como cambian los pensamientos recordando una puesta de sol… Pero hoy el día sigue gris. Esperemos que mañana luzca el sol.

Sí, quiero que mañana salga el sol y pueda ver su puesta maravillosa y que mi alma, Soledad, vuelva a su ser. Si quiero el sol y sentirte, Soledad, notarte junto a mí en el ocaso. Realmente quiero belleza a mí alrededor y en ella estás tú…….




Si, definitivamente quiero pensar en esa puesta de sol.

                                                         Villanueva del Pardillo, 24 octubre 2016

lunes, 29 de febrero de 2016

El beso de dos gotas de agua. Cuento y realidad

Estaba  cansado. Llevaba andando todo el día y mi cuerpo me pedía un descanso. El frío hacía mella en músculos y huesos.
Una pequeña fuente de la que sale un tenue chorro de agua me ofreció su peana de piedra para sentarme en ella.


No lo dudé. Un tibio sol parecía querer calentarme suavemente el cuerpo.
Cierro durante unos instantes los ojos e intento abstraerme de mis dolores, de mis pesares y de mis amores perdidos.
El ruido del aire en los arboles se hacía cada vez más tenue, me arrullaba y me  adormeció.
Del pequeño chorro de la fuente salían ruidos cada vez mas armoniosos como si allí se estuviese manteniendo una entrañable conversación.


Presté atención a aquel  murmullo , no sé si dormido o despierto, y poco a poco empece a escuchar cada vez con más fuerza una conversación que surgía del ruido del agua, como si quisiera alguien ocultar a mis oídos sus sentimientos, vivir íntimamente un momento muy especial.


Puse más atención, me concentré en el burbujeo del agua al caer sobre la piedra, después de haber recorrido un corto trecho desde su salida por la  boquilla de la fuente, y de repente escuche lo que a continuación os trascribo: 
De nuestro amor nacen los ríos y los mares.
De cada uno de nuestros hijos, esas gotas que salpican a miles el agua placida de la fuente, un caudal impetuoso bajará por las laderas y en los días cálidos volaran como hojas con el viento y ascenderán hasta manifestarse impetuosas y ruidosas en lo alto de los cielos.


Muchos de ellos, formaran lagos de aguas transparentes en lo alto de las montañas, que los humanos llaman ibones, y en sus transparencias los cielos, las montañas y las nieves se miraran en un orgulloso espejo cristalino.
Y los hijos, los miles de millones de hijos que nacen de nuestro encuentro, bañaran las costas de los continentes y serán capaces de horadar las tierras formando enormes olas ayudados por el sol, la luna y los vientos.


Si, de nuestro amor, puro y cristalino, vive el mundo, somos agua, pero agua viva que busca de una forma u otra encontrar un recorrido hasta llegar a su palacio oceánico.
Mira los pajarillos que vienen a beber de nosotros, a vivir de nosotros, y las plantas que ansiosas nos buscan en el frescor hundido de la tierra; y en los hombres que nos necesitan mas que nadie, pues no pueden subsistir sin nosotras, son débiles
Y todo porque supimos combinar de la tierra dos elementos maravillosos de los que estamos realizados. El oxigeno y el hidrogeno están en el comienzo de nuestro árbol genealógico, como los parientes más lejanos, pero que dejaron con su unión esta maravilla que somos tu y yo, y cada una de nuestras gotas hermanas y nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.
Besame y unamonos para que cumplamos con nuestro deber para con la tierra.
No quería moverme, ni siquiera me atrevía a abrir los ojos, para no despertar del maravilloso sueño que, sentado en una fuente del Botánico madrileño, estaba viviendo. ¿Sueño?
¿Podían amarse dos gotas de agua? ¿Podían besarse?


En silencio, volví a concentrarme en el ruido de la fuente. Ya solo se escuchaba el gorgoteo de aquel pequeño surtidor. Comencé a abrir los ojos y de repente me di cuenta de porque el silencio: las dos gotas de agua estaban besándose y no podían hablar.


Espere con delicadeza a que terminaran su beso. Luego observe las consecuencias de aquel largo beso: comenzaban a desprenderse de ambas gotas infinidad de otras mas pequeñas mientras que la charca pareció entrar en ebullición. 


Me levante. Comencé a caminar con una sensación agradable en mi interior y una pregunta vino a mi cabeza: ¿Volveré a escuchar alguna vez una conversación como la de las dos gotas y las veré de nuevo besarse? 
¡Que mas da! Con una vez he comprendido tantas cosas cosas...


Ahora cuando miro a las nubes o a los ríos que cruzo, o los propios charcos que se forman en los caminos, pienso en aquellas dos gotas de agua, en su beso...
Sed felices.

Antonio

sábado, 26 de octubre de 2013

UN PASEO ENTRE CHAPARRONES.-Cuando los árboles lloran.

Hoy típico día de finales de octubre, oscuro, brumoso, lluvioso, tanto que las hojas de las plantas lloraban antes de caer al suelo.
 
 
 
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He podido dar un corto paseo.

Con las máquinas bajo la gabardina y la cabeza bajo el sombrero de fieltro he salido a la calle antes de que la luz se fuera. Un gran angular y me pequeño teleobjetivo han sido mis acompañantes hoy.
Mi meta, los árboles que en Guadarrama pugnan entre el verano y el invierno. Unos parecen querer quedarse en el primero y otros, poco a poco, sin prisas, buscan al segundo pintando sus hojas de cientos de tonos distintos. Pero el tiempo pondrá a cada uno en su lugar. Los peremnes seguirán verdes y los demás, en unos días, aparecerán desnudos conservando sus energías de cara a la primavera siguiente.


 
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La lluvia ha dejado sobre las hojas gotas que parecen querer llorar; no se sabe si es de la lluvia que ha venido triste o de las hojas que añoran las dulces mañanas soleadas de un septiembre que ya parece lejano.
Plátanos, acacias y otros, compiten en mostrar un arco iris de tonos que fluctúan en maravillosos tonos amarillos y verdes que quieren destacar. Los colores del arco iris, del otoño, estaán acostados bajo una inmensa manta gris y húmeda que los hace resaltar. El azul del cielo hoy se ha apagado. Mañana será otro día y ya veremos.


 
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De hoy, queda el recuerdo del color y la lluvia. El olor fantástico del agua sobre la tierra y la humedad que se pega a tu cuerpo como la de un amante. Mañana será otro día.
Os he preparado una serie de fotos de árboles y arbustos que están alrededor de casa de mi madre. Quince minutos de paseo y cuarenta fotos de las que os he elegido estas.



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Como habéis visto el corto lapso de tiempo ha dado para ver unos cuantos árboles de alrededor de casa. Si mañana, siempre mañana, el día levanta luz, me dedicaré a recorrer estos montes en busca de otras fotos.
Sed felices, no lloreis como los árboles.
Antonio

viernes, 2 de agosto de 2013

LA MOSCA PIRATA CON PARCHE EN EL OJO IZQUIERDO.-

Esta mañana mi hijo me ha llamado porque al limpiar la piscina ha visto que una gran mosca se estaba ahogando en ella.
La hemos rescatado con el cedazo y, ante su estado de shock, he aprovechado para hacerle las fotografías que vais a ver.
La primera cosa que me ha llamado la atención era su ala derecha totalmente estirada, señal de que estaba dañada, mientras que la izquierda permanecía pegada al abdomen.
Otra  es que si bien al salir del agua solo le hemos detectado una gota en una pata por el contrario luego nos hemos apercibido de que al bajar del cedazo había arrastrado  una  en su ojo izquierdo que le daba un aspecto extraño, casi de pirata o más bien de un joyero mirando con la lupa.
Os dejo con las fotos. La última la he puesto en blanco y negro. Espero que os gusten.
 
 
 
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Creo que es la primera vez que consigo fotografiar de esta forma unos ojos compuestos y encima con parche.
Os dejo. Sed felices.
Antonio