martes, 14 de junio de 2016

Filosofia de albañil: los duendes

Dicen que de noche, Soledad, unas extrañas figuras recorren el aire de forma danzarina al compás de melodiosas músicas. 


A esos maravillosos seres de alas extrañas, que parecen flotar, más que volar, que dan la sensación de ser movidos por un artista de las marionetas, se les conoce con el nombre de duendes, los duendecillos de las praderas. 
Otros les conocen como los duendes del enamoramiento.
Dicen que sus caras representan la viveza y la felicidad, la ilusión por la vida, por la amistad y el amor.


Dicen, que tienen poderes fantásticos capaces de enlazar miradas hacia la eternidad, juntar corazones olvidados y unir en un fuerte abrazo a mentes perdidas y destrozadas por la angustia y el olvido.
¡Ojala fuese verdad todo esto! ¡Ojala te encontrase o me encontrases!
Los duendes son extrañas criaturas, que aparecen y desaparecen de los herbales de las praderas y su maravilloso vuelo es una danza misteriosa destinada a realizar los conjuros de los que son capaces.
¡Ay!, Soledad, como me gustaría que nuestras miradas pudiesen encontrarse mientras un duende se cruzase entre nosotros. Me encantaría poder mirarte a los ojos y saber que tú me mirabas de la misma forma.


Dicen, que los duendes lo que enlazan con su presencia es para siempre, un amor eterno.
¡Ojala tú y yo nos miremos mientras un duende se cruce en nuestro camino!
Habrá que andar con cuidado si caminamos juntos, para ver al duende, no vaya a ser que el duendecillo pase en el momento en que no te mire.


Dicen que los duendes son unos seres fantásticos que aparecen con la penúltima luna de la primavera y desaparecen con la primera del verano. Pero que en ese tiempo sus efectos son maravillosos.


Acaso tú y yo en algún momento veamos un duende… Espero soñar con los duendes y contigo; y cuando despierte espero seguir soñando contigo.

                                                                Junio de 2016

--O0O--

Los duendes son unos insectos de las praderas del orden de los Neurópteros. Son tan frágiles, que cuando vuelan parece que están flotando.
Las fotos son del viernes pasado en la zona de Colmenar Viejo.
Soñad con duendes, sed felices
Antonio  

miércoles, 8 de junio de 2016

El tiempo, la realidad, los sueños...Una puesta de sol

Esta tarde llegué a casa después de la puesta de sol, como muchas otras tardes. Ya es de noche. Hace un instante era de día. La puesta de sol ¿ha sido real o me la he imaginado?...


Paseo solo, como casi siempre que salgo con las maquinas de fotografiar, es una mala costumbre. Me estoy acostumbrando a ello, pero por otro lado me sirve para pensar, meditar, relajar el estrés acumulado a lo largo de los días, recordar, recordarte, soñar, admirar, ver, observar. Sobre todo observar lo que a mí alrededor sucede, como me gusta observar unos ojos u otros, o los tuyos; observar a la gente, su verdad o su mentira, su realidad y la mía, que aveces se cruzan y otras caminas por sendas paralelas mas o menos iguales.


El campo por donde piso, esta segado. Bajo mi peso, crujen las pajas protestando ante mi intromisión. Mi vista está en el horizonte, relativamente cercano.


La luz es aún demasiado potente y los ojos protestan al mirar hacia donde el sol se está poniendo. Esperaremos un poco, ya casi no queda día, y mientras tanto, la soledad lo permite, repaso momentos que me son agradables: una mirada cruzada, un beso perdido, un taza de té, una discusión, Soledad…
Por la tarde ha habido un conato de tormenta y en estos momentos aquí, que no en el horizonte, el cielo se ha ido despejando. Hacia poniente, allí donde las sierras de Ávila y los montes Escurialenses se dan la mano, dos enormes torres grises se elevan majestuosas, indicando donde se encuentra en ese momento todo el poder de la atmósfera.


A su derecha una capa más fina de nubes; deben ser los restos de las que han pasado durante la tarde.
Justo al costado de una de esas torres oscuras, una preciosa abertura se abre para dejar pasar por ella los rayos de sol. Hay dos escenas en la misma imagen: por un lado luz, por el otro oscuridad como el tiempo y el no tiempo, es decir la vida y la muerte. Todas ellas van siempre cogidas de la mano. 


El cielo esta aun demasiado claro. Unas golondrinas revolotean cerca de mí, encima del erial en que se ha convertido el campo, no sé si será porque al andar estoy levantando bichos que salen volando. Pero aparte de esas golondrinas, estoy solo. No hay nadie hasta dónde puedo distinguir a simple vista y me pregunto si el disfrute de la soledad es un privilegio o un castigo.
Creo que es lo segundo. La soledad forzada es un castigo. La soledad buscada es un maravilloso elixir que hay que practicar de vez en cuando. Ni me lo merezco, ni lo he buscado: ha surgido.


El cielo comienza a cambiar de color. El agujero en la nube se hace más nítido y el rayo de sol más potente. Un ojo en el cielo: ¿será el ojo de Dios? La luminosidad que por él entra supera con creces todo lo que hay a su alrededor. Por un momento, durante unos segundos que no puedo contar, mis ojos no se apartan de aquella abertura celestial que parece estar fuera de contexto.


Mis manos, antes que mi cerebro, reaccionan y cogen una de mis maquinas; están entrenadas para reaccionar solas ante lo imprevisible. Ya no miro a través de mis ojos la puesta de sol, lo hago a través de los ojos de la electrónica que me acercan el cielo o me lo alejan infinitamente; miro al instante pasado con ojos de presente y de futuro. 
Me recreo en la escena. Doy gracias porque la existencia me haya dado el don de la observación; observo todo lo que a mí alrededor transcurre. La belleza está a nuestro alcance, solo hay que mirarla, disfrutar de ella, saborearla como si de un delicioso manjar se tratase.


En silencio, va cayendo poco a poco, también el día. Allí en medio del campo ¡estoy disfrutando! En este momento mi cabeza es un hervidero de desencuentros y emociones. Soledad, compañía, belleza, luz, trino… si me repito, ya lo se, pero es que todo es un goce absoluto: soy feliz en este instante porque vivo el tiempo.
La función está en pleno auge. La música, una música magistral de colores, quizás como el Pájaro de Fuego de Stravinski, surgen, aparecen y se apagan en instantes de una cadencia exultante: es el cielo, dibujando en el aire una maravilla de cuadro; un cuadro superrealista, posmoderno; ¿O acaso es un cuadro clásico? No lo sé, el tiempo pasa volando y pinta rápidamente, mucho mas rápido que yo en poder admirarlas pinceladas maravillosas que hay por doquier.



De repente, un cambio en el ritmo colorea el cielo de tonalidades que van del más brillante de los blancos a un gris oscuro, tenebroso, de aquellas nubes que por Levante van perdiendo los rayos del astro rey. La orquesta, con milenios de existencia, conoce perfectamente los movimientos de cada partitura que interpreta. Hoy toca la composición del Ojo del Cielo, de un compositor llamado Naturaleza y el director es el cuarto Evo de nuestra existencia.
Hay momentos sensacionales en los que la partitura alcanza el clímax y los colores se esparcen por el cielo inundándolo absolutamente todo de pasión. Otros en cambio, son los dorados lo que se extienden dibujando una joya en el cielo. Y al final, en una explosión sublime de enojo por tener que acostarse, unos tonos rojos se dejan ver.


Repentinamente, como si el director de la orquesta hubiese terminado de leerla partitura y dejado sobre el atril la batuta, cesa la música, se apagan las luces y los tramoyistas se preparan para organizar el cielo para una nueva función.
Ya es casi de noche. La puesta no ha sido lo que yo esperaba, pero aun así ha sido bella. Noto el fresco que recorre el cuerpo.


Ha llegado el momento de dejar de pensar en ti, y en ti, Soledad. Debo volver a integrarme en el mundo, a dejar de soñar y de vivir. Ahora me toca retornar a mi tiempo, al tiempo que, siendo siempre el mismo, siempre es distinto. Una veces se llama pasado o ayer, otras ahora y otras muchas ilusión o mañana. Vuelvo de repente ante el televisor, a los problemas del país, a mis problemas, a esos telediarios que parecen el Caso y aun mundo cada vez más frío, más lejano y distante, incapaz de mirar al cielo. Vuelvo a un tiempo que me gustaría que se pudiese modelar, retorcer, convertir en un espacio de infinitas lineas espaciales donde fuese t=0. Volver... Vuelvo a la vida diaria, adiós cruce de miradas, beso, tiempo perdido, añoranza…


Vuelvo la vista atrás, pero de lo que ha sido, si es que ha sido, solo queda la oscuridad. Solo en el agujero del cielo un tenue resplandor sigue colándose….
Hace un rato que he llegado a casa. El tiempo, recordando y recordándote, parece haber retrocedido. Hace un instante que comencé este recuerdo y hace otro que lo terminé, Soledad. Mañana cuando lo leas habrá pasado un instante mas, pero de futuro.
--o0o--
Nada mas por hoy. Sed felices.
Antonio

domingo, 5 de junio de 2016

La fuente de Neptuno en Madrid

Cuando Carlos III decidió remodelar el por entonces conocido Salón del Prado, le encargó a Ventura de la Vega su estudio, tanto urbanístico como escultórico. El rey, quería convertir la capital de su reino en un ejemplo a seguir.



Y Ventura Rodríguez se dedico de lleno a tal empresa. Remodelo lo que era una zona de paseo a las afueras e inicio lo que sería posteriormente el Museo del Prado, coloco con la aquiescencia del rey el Real Jardín Botánico en un extremo del paseo y, para ennoblecer la nueva avenida, diseñó las tres fuentes que se sitúan en el Paseo del Prado actual y que son: la diosa Cibeles, la fuente de Apolo y la que nos ocupa hoy que no es otra que la fuente de Neptuno.



Neptuno un dios Romano, hijo de Saturno y de Ops, era el soberano de las aguas y sus profundidades. De carácter variable, siempre según la mitología romana, era capaz de crear los más bastos y terribles terremotos y oleajes, como, por el contrario,  calmar y convertir en mares tranquilos a los más temibles océanos.



Neptuno iba siempre acompañado de sus caballos y  delfines que le llevaban por los mares y le acompañaban en sus periplos tanto superficiales como en las profundidades marinas.



En la época de Carlos III, estamos en un momento donde el neoclasicismo está en su momento álgido en todas las artes desde la Literatura a la Escultura.



Al encontrarse con el encargo, Ventura Rodríguez se fija en las tres divinidades y con un boceto de Miguel Ximénez encarga la fuente de Neptuno al escultor Juan Pascual de Mena.
Juan Pascual de Mena realiza un Neptuno en el que la majestuosidad del dios se demuestra con un cuerpo poderoso, desnudo,  y un tridente que le confiere autoridad.



Neptuno, cabalga encima de una carroza, la cual no tiene ruedas sino paletas,  tirada por sus caballos blancos y en su mano el poderoso tridente con el que gobernar las aguas y parte de las tierras. Su cabeza está coronada por una corona que indica su calidad de señor de las aguas.



Juan Pascual de Mena muere justo cuando tiene terminado el cuerpo del dios y le sucede en la continuación de las esculturas su discípulo José Arias.
Los caballos con cola de sirena y los delfines forman parte del cortejo y estos últimos son los encargados de expulsar agua por sus bocas. Las olas se representan maravillosamente en piedra y se ven las colas de los delfines que acompañaban siempre al rey de mar.



La mitología romana, heredada de la griega, fue haciendo ir creciendo a Neptuno, que en un principio era solo el dios de las aguas, para convertirlo y redescubrirlo de la mitología griega, como el gran dios de las profundidades, casado con un montón de esposas pero de todas ellas la preferida era Anfitrite.






Es una pena que dos de las tres fuentes diseñadas por Ventura de la Vega estén rodeadas por el tráfico de la capital. Es difícil hacer fotos desde la distancia, pero es incluso peor los autobuses que muchas veces están estacionados alrededor de ella.



Vale la pena acercarse a la fuente e intentar observar sus detalles. Cuidado eso si queréis llegar a ella con el tráfico. Mirar muy bien antes de cruzar.
Nada mas por hoy.
Sed felices.

Antonio

miércoles, 1 de junio de 2016

Flores con poesía CCLXXVIII. Proclama de un solterón. (5 estrofas de su conjunto)

Nace nuestro poeta en la Tacita de Plata, Cadiz, en el año mil setecientos sesenta.
De familia próspera, recibió una buena educación y después estudió Lenguas, Matemáticas y Humanidades.
Acabados sus estudios, José Vargas y Ponce, se alisto en la marina, entrando como Guardiamarina en ella, en mil setecientos ochenta y dos.

Anisodontea malvastroides.

José Vargas es a lo largo de su vida, marino de guerra, político, diputado en varias ocasiones, así como historiador y arqueólogo. En esta última rama realizó excavaciones en Cartagena.
En el año de su ingreso en la marina fue premiado por la Real Academia Española por su trabajo Elogio de Alfonso el Sabio.
A partir de aquí, José Vargas y Ponce, comenzará una carrera exitosa. En mil setecientos ochenta y seis, con veintiséis años, ingresa como miembro de la Real Academia de la Historia, de la cual será director años mas tarde. En mil setecientos ochenta y nueve en la de San Fernando y en mil ochocientos trece en la Real Academia Española.
José Vargas fue un importante hombre de las letras españolas del Neoclasicismo.
No solo como poeta, sino como historiador, geógrafo,  matemático etc. etc.
En poesía podemos considerar a nuestro poeta un sarcástico. Es muy conocido por su obra humorística y sarcástica en contra del matrimonio, titulada  Proclama de un solterón de la que os he colocado unas estrofas.

Buddleja alternifolia

Os aconsejo que leáis el poema completo, con ganas no de criticar el pensamiento de la época, sino para divertiros un rato.
Os he colocado un pequeño diccionario al final.
Murió José Vargas, en Madrid, el año mil ochocientos veintiuno.

PROCLAMA DE UN SOLTERON
(A las que aspiren a su mano)

………………………………………………
Yo busco una mujer boca de risa,
guardosa sin afán, franca con tasa,
que al honesto festín vaya sin prisa,
y traiga entera su virtud y gasa;
no sepa si el sultán viste camisa,
mas sepa repasar las que hay en casa;
cultive flores, cuide pollas cluecas,
despunte agujas y jorobe ruecas.

Choisya ternata.

El padre director no la visite,
ni yo pague la farda en chocolate;
que rece poco y bien, riñas me evite;
no sea gazmoña ni con ellas trate;
solo mentaría toros la espirite;
primo no tenga capitán ni abate;
probar el vino por salud lo intente,
pero ¿tomar tabaco? Aunque reviente.

Fuchsia magellanica versicolor

Conozca que sin mi vale la misa,
que una cosa es marido y otra paje;
ir pegado a su piel como camisa
fuera pagar ridículo peaje.
¿A quién no causa menosprecio o risa
esposo con honores de bagaje?
Unidos, sí, señor, mas sin que sea
ella mi sombra, yo su guarda men.

Heuchera sanguinea scintillation

Por quita allá esas pajas no alborote
la casa toda, ni oiga la vecina
si se pego el guisado; nadie note
que habla al pobre marido con bocina;
Dulcinea la busco, no Quijote;
no haga de gallo quien nació gallina.
Ponga el amor a sus vivezas dique,
sin que a fuerza de amor me crucifique.

Limonium latifolium

La que oye brujas, duende la desvela
y ve en cada esquinazo la fantasma;
que al mal ladrón de miedo enciende vela
que al entrar el murciélago se pasma,
que a cada trueno grita y se las pela;
aplique a otro tumor su cataplasma.
Vendo en vocablos melindroso dengue,
como la que el demonio llama el mengue.
…………………………………………………………..
--o0o--

Phlomis fructicosa 

Estas estrofas ahora mismo lo sacrificarían por la crítica y las costumbres, pero las he puesto porque hay que entender también el pensamiento de la época, ver sus formas de pensar y de sentir.
Está claro, que el caballero, no tenía a la mujer ni a su altura ni en un altar.

Pequeño diccionario.-
Gazmoña: persona cuidadosa en cuestiones de moral, beata.
Bagaje: en este caso porteador de la esposa.
Quita alla esas pajas: pequeñas cosas.
Bocina: en este caso se refiere a chillarle al marido.
Se pasma: quedarse sorprendido, quieto, apagado.
Dengue: rechazar algo o evitar algo de forma exagerada. Es una repeticion con melindroso.
Mengue: demonio. Otra repetición escondida.

Nada mas por hoy.
Sed felices.

Antonio 

lunes, 30 de mayo de 2016

Homenaje a los vendedores de cupones: Fortunato

Hace ya tres años que se inauguró este monumento dedicado a unas personas a las que la vida les ha privado del don más maravilloso que tiene el hombre: la vista.


No me puedo imaginar un mundo oscuro, sin luz, sin color, donde las imágenes son imposibles de imaginar y los colores… Pues bien, hay infinidad de hombres y mujeres en el mundo que viven sin este sentido, que ríen, lloran y aman como cualquiera de nosotros. Y trabajan también.


Y su trabajo, que muchas veces nos parece fútil, es increíblemente duro, durísimo. Para ello solo hay que verles en cualquier esquina de una ciudad, en invierno o verano, soportando las inclemencias del tiempo totalmente quietos.
Hacia falta un "algo" para ensalzar a estos hombres y mujeres que durante tanto tiempo solo han sido recordados por el cupón.  Y se realizó un monumento.


El monumento está justo en la calle del Prado de Madrid, delante justo del Congreso de los Diputados y fue encargado por la ONCE al escultor D. Santiago de Santiago.
La obra es de un realismo increíble y pueden verse en ella las tiras de cupones que llevaban antes los ciegos cogidas de unas pinzas a una cadenilla que les rodeaba el cuerpo, la cartera donde iban metiendo la recaudación y los boletos cambiados y pagados.


Yo recuerdo aquellas tiras, que en nada se parecen a los cupones de hoy, y recuerdo haberles escuchado gritar en una calle: Me quedan las últimas tiras para hoy…
Las fotos son de hace dos años y las he estado guardando porque hay una pintada en la frente de Fortunato, ha si lo llamaron en la ONCE, que me pone de los nervios,  pero es también la forma de protestar ante ese gamberrismo callejero que no le importa, porque no sabe, agredir cualquier tipo de arte.
D. Santiago de Santiago es un escultor español nacido en Navaescurial, en 1925.


Dijo en una entrevista que “nací escultor aunque yo no lo sabía” D. Santiago estudió Magisterio, si bien su afición por la escultura y la pintura lo llevaron a recorrer países como Francia y Japón en busca del aprendizaje,
Su fama traspasa las fronteras y sus esculturas están por todo el mundo. Ha modelado a nuestros reyes, jefes de estado, artistas e incluso tiene un parque en Tortosa, el Parque del Príncipe, donde las esculturas son todas suyas.
Medallas y condecoraciones de muchos países, pero creo que su mayor ilusión seria poder conocer y llegar a la estrella Vega, la más brillante del firmamento, casi tan brillante como la obra de este gran escultor.
Podía enumeraros infinidad de obras, pero no vale la pena, eso está todo en la Red, pero os aseguro que Fortunato, vecino de mi antiguo barrio, cuando lo descubrí, me causa una grata impresión.


Nada mas por hoy, solo desearos que seáis felices.

Antonio 

domingo, 29 de mayo de 2016

El cortejo de tres mariposas Pieris rapae

Estaba paseando un día de junio de 2015 por el Real Jardín Botánico de Madrid, con la idea de fotografiar flores e insectos, cuando descubrí una Pieris rapae posada tranquilamente encima de una planta, libando en sus flores.


La hembra de Pieris rapae tenía su abdomen arqueado. Seguramente estaba esparciendo por el aire sus perfumes para atraer a los machos. Podía verla a través del objetivo. De repente, un macho dispuesto a conquistar a aquella bella dama que le mostraba sus encantos sin preocuparse por su aparición, apareció en escena.


Comenzó dando vueltas a su alrededor sin acerarse demasiado. Quería mostrarle que llegaba con buenas intenciones, que era un buen ejemplar de mariposa blanca.


Empezó entonces una danza frenética por parte del macho para conquistar a la bella blanca.


Con vuelo cada vez más cercanos el macho fue acercándose a la hembra hasta prácticamente tenerla a su alcance, como podéis ver en las fotos.




De repente cuando parecía que podría presenciar el comienzo de la cúpula entre las dos mariposas, el macho desapareció de mi campo de visión dejando de nuevo a la hembra sola.


¿Por qué ese comportamiento?
El motivo no era otro que la presencia de otro Don Juan que quería conquistar la bella Inés.


Entonces comenzó un combate, no destructivo, entre ambos pretendientes para ocupar el lugar de privilegio para la reproducción. El mas fuerte, el menos agotado en las luchas amorosas sería el que tendría el derecho a transmitir sus genes.
Vuelos y más vuelos en una demostración de capacidad acrobática bajo la atenta mirada de la hembra.




De repente uno de los machos se poso en una planta como si estuviese exhausto y el otro se acercó a la hembra para consumar la unión.


Parecía que  el ritual para el acoplamiento entraba en su fase definitiva, pero entonces,  apareció de nuevo el rival ya descansado, interponiéndose entre macho y hembra de nuevo.


La hembra asustada emprendió el vuelo y dejó a los dos romeos plantados. No volví a verla. Desapareció detrás de los setos que dividen el Real Jardín Botánico.


Uno de los machos siguió tras la hembra y el otro, quizás desilusionado por la perdida de la dama, decidió libar un rato mas en las flores de la bordura inglesa, para tomar fuerzas de cara a la siguiente confrontación.
--o0o--

Nada mas por hoy.
Sed felices.
Antonio