lunes, 17 de octubre de 2016

Santa María de Melque en la mirada de un albañil.

Como todos, o casi todos, los que me seguís sabéis que mi profesión es la de Arquitecto Técnico, aunque a mí me gustaba más el nombre de Aparejador, y por desgracia ni historiador, ni arqueólogo. Por lo tanto coger con pinzas lo que aquí pueda dudar o suponer, y pensad que es solo un montón de pensamientos en torno a una maravilla que se llama Santa María de Melque.


Dicho esto, que viene al caso, quiero indicaros que mi profesión estudia aparejos de piedra, barro y cualquier otro material que se tercie y que la labor diaria que realizamos, o realizaba, en las obras todos los días en bien de una buena ejecución, nos lleva a fijarnos en muchos detalles constructivos que a muchísima gente les pasa inadvertidos.
Ello, trasladado a los edificios con siglos sobre sus espaldas como es el caso de Santa María de Melque (1300 años de antigüedad), me obliga a hacer ciertos análisis de su construcción, en el exterior, que o bien me parecen fantásticos o por el contrario increíblemente desconcertantes.
Santa María de Melque, siempre desde el punto de vista de un currante del ladrillo, es uno de los edificios que tomando las consideraciones anteriores más me ha desconcertado, tanto por sus genialidades como por sus defectos. Considérese la palabra “defecto o defectos” desde la perspectiva  de la construcción y medios actuales.




Según entré en el recinto me llamó poderosamente la atención la portada de la iglesia con aquel arco de herradura, que a mi no me lo parece, mal ejecutado, su intradós cegado por una cantería bastarda y sus pilastras sin formar un conjunto único y solido. La belleza la tiene, pero para mi gusto hay algo en el arco y sus apeos que lo desmerecen.
Pero dejemos eso para mas adelante y echemos un vistazo generala los muros exteriores y sus componentes y hagámonos una serie de preguntas, ya que al observar los sistemas constructivos me aparecen las dudas. Tengo la sensación como si el exterior del edificio no fuese importante para el constructor, como si fuese la piel que recubre al esqueleto, al corazón, que no es otra cosa que el interior del templo.


Hay a mi modesto entender una mayor perfección constructiva en el interior

Y esta aseveración me viene después de haber estado visitando el interior donde todo parece guardar un mejor orden constructivo.
¿Por qué la talla de los bloques de granito no guarda una constante? ¿Por qué la falta de linealidad y horizontalidad? ¿Por qué la imperfección en los acabados de los arcos de ventanas y accesos? Esta visión general de la construcción exterior de Santa María de Melque me lleva a las siguientes preguntas y dudas:
a)    ¿Estaba planificada la iglesia?
b)   ¿Se había despiezado y elegido el tipo de piedra de acuerdo a una medida?
c)    ¿La cantera elegida tenía la suficiente calidad para trabajar la piedra?
d)   ¿Los canteros eran especialistas o aprendices?
e)    Una pregunta que me surge en la observación  todo el conjunto es: ¿este edificio estuvo recubierto por algún mortero en el exterior?
Está claro que a la primera pregunta hay que decir que sí. La iglesia estaba perfectamente organizada como un templo de cruz latina, muy próximo a la cruz griega u oriental.
Con la segunda cuestión me surge la duda. Normalmente el maestro de la obra organizaba el despiece en función de las longitudes de cada muro. De hecho también se sacaban plantillas a escala o incluso en verdadera dimensión, teniéndose en cuenta las distintas dimensione y apoyos que debían tener los bloques unos sobre otros.
Es curioso que en la ejecución de las hiladas en los  paños, hablando siempre del exterior, en vez de mantener la horizontalidad y ajustar las hiladas, parece como si el constructor quisiera buscar la terminación de alguna de ellas y llevar las hiladas a morir en las dovelas de los arcos, mientras que en otras le da igual.
La tercera duda me surge es las diferentes escuadrías y medidas en la talla de los bloques. Es un tema que dejo a los especialistas, pero que planteo como duda, ya que podría darse el caso de estar aprovechando despieces de construcciones anteriores.
Respecto a los que trabajaban en la construcción de la iglesia da la sensación, por lo menos en el exterior, que la obra les quedaba grande. Es incongruente tal cantidad de pérdidas de nivel en las hiladas y de enjarjes entre muros. ¿En qué pensaba el maestro? ¿Quizá no había dinero y el exterior se realizo por personal menos especializado que el del interior usando a este como encofrado?


Fuese quien fuese el constructor del exterior de la iglesia, está claro que no era demasiado riguroso a la hora de aplicar medidas y alineaciones, y aun así consiguió una maravillosa realización constructiva. Si os fijáis en el interior las alineaciones de hiladas son muchísimo mas acordes.
Si os habéis puesto atención a las fotos del interior, comprobareis que tanto la escuadría de la piedra como su colocación, incluso formación interior de ventanas y arcos es mucho mas limpia y ordenada que en el exterior.(Podéis ver la entrada anterior sobre este templo)
Pero si os parece volvamos al principio: la entrada a la iglesia.
Un arco de herradura, dando entrada a un templo maravilloso, no está rematado en condiciones ni por su radio interior ni por el exterior. Y choca por ser el acceso principal a la iglesia.


Por otro lado, en aquellos tiempos era normal el empleo de cimbras para la realización de arcos, aunque estos fueran pequeños. Los utilizaban los romanos para sus construcciones y los que ejecutaron Santa María seguramente eran  constructores hispano romanos herederos de ese arte constructivo. 
Normalmente el maestro de obra sacaba sobre el suelo una reproducción del arco a ejecutar, normalmente supongo que sobre una plataforma encima de la tierra alisada, realizada con un mortero de cal o de yeso,  y sobre ella se dibujaban una a una cada una de las piedras que había que labrar. Y se hacía para que cada piedra mantuviera su grosor y las líneas internas y externas del arco. Por la ejecución eso parece que fue así en el interior de la iglesia, pero...
¿Por qué no se hizo así en los arcos exteriores de ventanas y acceso?
En San Pedro de la Nave, aunque es unos doscientos años posterior, quizás trescientos, en la nave transepto al sur hay una salida al exterior con una ejecución maravillosa del arco, manteniendo hiladas y escudrías, como podéis ver en la foto siguiente.

Formación de arco en nave crucero sur de San Pedro de la Nave

Y por otro lado choca que el arco no apoye sobre las pilastras y se quede tan retranqueado. 
Se ve que en épocas mas tardías se realizo un burdo cargadero, al que se le quito cargas mediante la ejecución de un arco interior para soportar el cerramiento que se realizo en el interior del arco original, quizás cuando la iglesia pasó a ser un establo para el ganado.
Por último, esta fachada se desvirtúa con las  adarajas y mechinales que aparecen para enjarjar los muros del porche que se construyó con posterioridad y hoy desaparecido. 
Este es un punto que se debería tener en cuenta y darle otro tono de acabado, si bien es cierto que el monumento describe así sus etapas históricas y de uso.
Un poco más adelante, en la fachada oeste de la nave transepto hacia el sur, observamos dos ventanas o huecos.
La mas a la izquierda de la foto esta ejecutada con un arco de una sola pieza en la cabeza y parece un pequeño mechinal en el muro donde guardar alguna estatuilla o reliquia. El arco es completamente redondo y la ejecución parece posterior al edificio, como si fuese un injerto románico, pero esto no puedo ni afirmarlo ni confirmarlo.


La ventana visigoda vuelve a mostrar mas defectos aun que los del arco de acceso a la iglesia. ¿Por qué?
Observemos esta ventana y traslademos lo que en ella vemos al resto de las existentes en la iglesia a excepción de una de ellas mejor ejecutada, la de la fachada norte que da al posible osario o cementerio.
En este caso concreto el arco interior está perfectamente rematado, mientras que el exterior, forma una poligonal y no un arco de herradura. Estamos ante un maestro de obras ¿novato o ante unos constructores que realizan su primera obra? O mas bien ¿ se considera el exterior de la iglesia como un mal necesario?
En la misma fachada fijémonos en las hiladas que forman el muro. Cuando las piezas no son del mismo tamaño hay que recurrir a piedras más pequeñas y a morteros para igualar las hiladas, pero no es este el caso. Aquí parecen adaptar la hilada siguiente a los defectos de la anterior.
Hoy en día, y en aquella época también, cuando se va a realizar una fábrica, del tipo que sea, primero se pasa un nivel y a continuación se coge una regla en la que se marcan las hiladas en función del tamaño del material y de la altura a salvar, se fijan las alturas de las hilada y se tiendes los tendeles para seguir una alineación. Eso se hacía también en aquella época, pero para ello los bloques debían tener la misma altura.
Parece, mirar las líneas blancas que he superpuesto en la foto, que se distribuían los bloques sin prestar demasiada atención a este extremo y que de alguna forma producía ciertas incongruencias en los encuentros de muros al no casar las hiladas de uno con las del otro, por lo menos en las hojas exteriores.
Tengo incrustada en la cabeza la idea de que el exterior del templo no importase, y fuese solo el recubrimiento, la piel, de una maravillosa obra interior.

En la fachada sur de la nave crucero volvemos a observar la disparidad en las hiladas, si bien en este caso cada hilada se adapta a la llaga que forman las seudocolumnas que existen a ambos lados del muro.




Y de esas seudocolumnas quiero hablar.
Están formadas por piezas hacia el exterior redondeadas con brazos para trabar con el muro. Dan la sensación de bielas de un motor. ¿Por qué utilizaron aquí este sistema? 
Con la ayuda de mi hijo Antonio, arquitecto, que me ha dibujado las piezas, hemos realizado unas pequeñas perspectivas de como podían ser estas, con pequeñas diferencias con las reales, para facilitar su dibujo y comprensión.




                                   
Pieza básica en ambos sentidos de colocación

Es así de sencillo la formación de la falsa columna, sin tener en cuenta las trabas con las hojas interiores que se pueden realizar de muchas maneras sin apartarse demasiado del tema.



Dos piezas formando una columna adosada a la fachada y trabada. Los brazos pueden ser mas cortos o mas largos y disponer de ellos a ambos lados de la pieza.


Y así, hilada a hilada se realizaba posiblemente la columna

Es curioso que aun teniendo una mala elaboración en la ejecución de los bloques realizasen estas piezas y olvidasen el habitual encuentro entre muros, mucho más sencillo, y recurriesen a este sistema.
Se puede apreciar el maravilloso invento de las pilastras curvas en el exterior, que le dan al edificio una singularidad increíble. Me recuerdan las posteriores columnas adosadas en algunos ábsides románicos para actuar como refuerzos o decoración.
Pero hay que fijarse también en otro detalle de esta especie de bielas y es que cada una tiene un grosor y cada una inclinación distinta, dando la sensación que unas pueden escupir a otras.
Es genial esa hendidura  vertical que da la sensación que la pilastra es independiente no siendo así realmente, y que seguramente está hecha a posteriori, pues choca la verticalidad y la alineación de la misma.




Era quizás un anticipo a la colocación de columnas. En el interior de la iglesia se recurre a la misma solución, lógica buscando de alguna forma darle importancia a todo el conjunto de arco y basamento. Posteriormente, como se observa en San Pedro de la Nave, será la columna la encargada de recibir las cargas del arco.

Interior de San Pedro de la Nave.

Otro detalle curioso en esta fachada es la diferencia de tamaño de las dos impostas situadas en la ventana con la misma moldura que en el interior. Estas fajas son la única decoración en piedra en todo el recinto. Esto me aporta una duda, pues observando dichas molduras, da la sensación que están recibidas con mortero y no a hueso como el resto de la mampostería. ¿Será de la restauración?
Fijémonos en la formación del hueco de la ventana. Todas ellas tienen doble derrame hacia el interior y están formadas por arcos de herradura y casi todas presentan los mismos defectos constructivos externamente.
La reja colocada en ella nos puede servir de elemento de comparación.


Primeramente se observa que las dos mochetas de la ventana no están perfectamente aplomadas ya desde las molduras hacia abajo.
El arco no está bien formado ni en el intradós ni en el extradós y sus dovelas están mal ajustadas y formadas. Realmente el arco se forma aquí por dos piezas tipo bloque a cada lado con la curva trazada en ellas. Las dos terceras tienen cierta semejanza, pero hasta ahí llega el buen hacer. Las piezas 4 y 5 ni guardan tamaño ni buena colocación. 
A veces tengo la sensación de que en vez de utilizar cimbras con la forma exacta del arco, utilizaban algún encofrado hecho por trozos.
Para rematar la fachada sur, esta otra foto en la que se aprecia la mas occidental de la nave principal.


A parte de observarse en ella parecidos defectos se aprecia, línea oblicua, resultante de la colocacion de bloque de poca longitud, unos encima de otros, que dan la sensación de formar esa diagonal.
Pasemos a la fachada este de la nave transepto en su lado más sur.
Allí se observan dos manos completamente distintas a las que han realizado el resto de fábricas, quizás porque como aseguran los arqueólogos, los dos compartimentos a cada lado de la nave se realizaron a posteriori.



Si nos fijamos en los planos que coloque en mi anterior entrada podemos observar que el retalle sobre el muro no aparece y no tendía además lógica a no ser que para no tocar los muros existentes para el apoyo de bóvedas decidiesen realizar otro.


Si observamos el aparejo de la fachada del arco, las hiladas mantienen una horizontalidad bastante aceptable que choca con el resto de la edificación.
El intradós del arco está perfectamente realizado, formando una perfecta curvatura, así como la curva exterior que es aceptada por el ojo sin muchos miramientos y que está perfectamente trabado al muro justo  donde el arco, de haberse terminado, hubiera podido  pasar por un arco románico.



Cierto es que no hay simetría en las dovelas, rota por esa especie de clave que parece querer distinguirse del resto. Los seudocapiteles están bien marcados y las pilastras bien aplomadas y confeccionadas.
Y pasemos por fin a analizar las ventanas de la iglesia, empezando por la principal que es la absidal.
No he querido dibujar en ella pero hay que tener en cuenta ciertas consideraciones:
En esta ventana existe una asimetría total, tanto en la formación del arco, como en las peanas, como en las pilastras que lo forman, así como en las dos impostas que lo adornan. ¿Había mucha prisa en ejecutar esta obra? Estamos hablando que en el interior de esa ventana está el lugar más sagrado del templo, el presbiterio, el lugar donde el sacerdote oficiará la misa.



Si partimos de la dovela “clave” veremos 4 piezas a la izquierda según se mira y 5 a la derecha, formando un intradós mas o menos aceptable y un extradós que no mantiene su criterio, como ya hemos visto en otras ventanas. Los tamaños de las dovelas son increíblemente dispares en cuanto a medidas y formas.
Otra de las ventanas del templo es la norte y en ella se pueden observar los mismos defectos que en las otras, si bien quizás en este caso menos acentuados.


He marcado en rojo algunas de las piezas que se ven a tizón en este muro para utilizarlas de traba con las otras hojas del muro. Podéis buscarlas en todas las fotos, se ven bastante bien.
La ventana norte que da sobre el posible cementerio es, desde mi punto de vista, la mejor ejecutada de todas ya que dovelas y apoyos presentan todos una construcción bastante buena.


Y hasta aquí mis observaciones, mis dudas y alguna aseveración.
Lo que sí es cierto, es que todas esas “deficiencias” que han observado mis ojos por deformación profesional, hacen quizá que el conjunto sea aun más bello, más intrigante y misterioso.
Y sigo creyendo que aunque el edificio se construyo en época visigoda los constructores deberían ser hispano romanos y me extraña la no uniformidad en los sillares, claro que en San Pedro de la Nave también sucede, aunque no así en otros monumentos visigodos.
Con todo, sigo enamorado de esta iglesia que me gustaría conocer con alguien especializado en el tema, oír sobre el terreno sus explicaciones, comentar dudas y disfrutar hablando de ello.
Nada mas por hoy. Este ha sido un tema árido y quizás muy difícil de tratar y de comprender, pero tengo la mala costumbre de escribir lo que siento y creo, y lo escrito, escrito está
Sed felices.

Antonio 

martes, 11 de octubre de 2016

Flores con poesía CCLXXXIII: Ante tu retrato

Nació nuestro poeta murciano, de Murcia capital, allá por el año mil ochocientos noventa en el seno de una familia humanista dedicado su padre a la pintura paisajista y con costumbrista.



Comenzó, Andrés Sobrejano Alcayna, sus estudios de bachillerato en el seminario de Murcia donde creció su educación humanista, pasando posteriormente a la Universidad de Madrid donde estudió Filosofía y Letras, siendo alumno entre otros de D. Ramón Menéndez Pidal.
Opto a las oposiciones de Bibliotecario y después de una estancia en Granada consiguió el traslado definitivo a Murcia donde aparte de encargarse de la biblioteca fue profesor de distintas asignaturas en la universidad, llegando a ser Secretario de la Facultad de Filosofía y Letras.
Arqueólogo, interesado por todo aquello que creciese humanísticamente a su alrededor comenzó a escribir poesía y a editarla en revistas y periódicos de Murcia como La Verdad y Sudeste.
Solo editó un libro de poesía titulado Sombra y vislumbre, el cual recibió el premio Polo de Medina en 1959.
La poesía de Andrés Sobrejano es ante todo humana, con una lirica preciosa y profunda y a la vez postmodernista.
Murió en Murcia en mil novecientos sesenta y nueve y alguno de sus alumnos escribió estas palabras:



Erudito, poeta, profesor, periodista, alerta y sensible a cuanto representa arte, belleza, espíritu. Defensor apasionado de la mejor tradición humanística murciana. Su cortesía, su nunca apagado interés por las manifestaciones, tan variadas, del arte y de la cultura en Murcia. Su admirable formación clásica, su rico verbo poético, su trato amable, su fino sentido del humor, contribuían a perfilar una figura que ha quedado como inolvidable para cuantos disfrutaron de la amistad y el saber de D. Andrés” (Texto copiado de un artículo de D. Francisco Javier Diez de Revenga, de un escrito en la revista Tonos. Nº XIII)S
Os dejo un poema religioso escrito en serventesios, titulado Ante tu retrato.


ANTE TU RETRATO


Desde un rasgado ventanal del cielo,
envuelta en el cendal de la pureza,
mirando compasiva hacia este suelo
inclinas la seráfica cabeza.



Hay en tu faz inmaculada un brillo
eterno, un suave resplandor de gloria,
lo ideal de Rafael o de Murillo,
que excede a la belleza transitoria.



Como ya han visto a Dios, tienen tus ojos
una dulce y beatifica apariencia;
y por eso, aunque miran sin enojos,
miran con una triste indiferencia…



Tu cabello, melena de un querube
semeja, y, rodeada de alba veste,
como rayo de luna entre una nube,
finges visión de paz blanca y celeste.
--o0o--



Nada mas por hoy.
Sed felices.
Antonio 

domingo, 9 de octubre de 2016

Santa María de Melque: del aparejo romano al arco bizantino o de herradura. Tres culturas distintas.

Hemos salido de Madrid el amigo Luis y yo, a eso de las 8,45 de la mañana, en dirección al suroeste de la provincia de Toledo, buscando un tesoro de unos 1300 años de antigüedad, relativamente bien conservado y restaurado.
Como siempre, haré una descripción somera y subtitulare las fotos para describiros aquello que crea conveniente. 
Empecemos:

Situación de Santa María de Melque

Después de un tranquilo viaje, en el que hemos aprovechado para visitar las Barranqueras de Burujón y desayunar nuestra buena tostada, llegamos por fin a nuestro destino: Santa María de Melque.

Entorno de la ermita. Monte bajo y barrancos a sus lados.

Situada a unos 40 Km aproximadamente al sur de Toledo en dirección a los montes del mismo nombre, en el término municipal de San Martín de Montalbán, Santa María impresiona nada mas doblar una pequeña curva y encontrarte de frente con el torreón defensivo que se construyo sobre su bóveda.

La iglesia vista desde el acceso por su fachada oeste, muro a la izquierda adosado del posible cementerio yla nave crucero con dos ventanas.

Hay muchas teorías sobre el origen de esta iglesia, aunque parece que las dataciones del carbono 14 la sitúan entre mediados del S.VII y el S.VIII. Es decir en un periodo que va desde unos cincuenta años antes de que los árabes nos invadieran o treinta después.
Situados ya la época y la geografía pasemos a conocer esta maravilla que, la piedra y la suerte, nos ha conservado hasta nuestros días.
De forma de cruz, Santa María de Melque, parece ser que era en origen la iglesia de un monasterio visigodo, quizás impulsada por algún noble de la corte real, tal como indica la procedencia de su nombre en árabe.
Construida en piedra de granito de la zona, gracias a ello se ha conservado, se observan en ella las trazas de la arquitectura oriental importada por los visigodos y los modos de los aparejos romanos. Los bloques están colocados en seco unos con otros manteniendo en el edificio la medida del codo romano y pudiéndose ver puestos a soga  y tizón en distintos lugares.
Dicho esto, no quiero daros la tabarra con una descripción detallada de su arquitectura y estilo, los cuales los podéis encontrar en innumerables páginas en la Red.
Originalmente su planta debía ser así, tal como os indico en el plano adjunto:



Y posteriormente se le añadió lo que parece que era un pequeño cementerio adosado a la nave en su parte noroeste, y dos habitáculos a cada lado de la parte este de la nave, quedando su forma definitiva tal como se indica en planta, si bien la cámara sur fue demolida observándose de ella solo el arranque de su cimentación


Interiormente, entramos en un mundo maravilloso por sus formas y su sencillez y a la vez por la elegancia que presentan sus dimensiones y muros.
La nave principal, de este a oeste y por lo tanto canónicamente alineada, da una sensación inmensa de grandeza cuando los ojos se acostumbran a la luz difusa con la que está iluminada.

Vista de la nave desde la puerta de entrada mirando hacia donde debía estar el altar. Fijaros en esas columnas que son parte del muro saliente y redondeado.

Arcos de herradura recorren tanto esta nave como la transepto y columnas que nacen de la misma piedra que forma los muros constituyen los puntos de apoyo para la formación de las bóvedas y cúpula de la iglesia.

La zona absidial al fondo tras dos arcos de herradura. Las columnas adosadas a los muros, sus piedras están trabadas con ellos, son exclusivas de esta iglesia.

El presbiterio visto desde debajo de la cúpula. Fijaros en los arcos y en la perfección en la ejecución de la bóveda.

Hay que fijarse ya en el interior en la sencillez de las decoraciones pétreas que tiene la iglesia. Seguramente en su época de mayor esplendor estuvo encalada y decorada, algunos restos de estucos quedan en algunas zonas, pero no hay presencia de elementos escultóricos bíblicos en sus muros y columnas. Solo, recorriendo parte de los muros interiores y en alguna zona de los exteriores, algunas ventanas, aparece una faja formada por unos listeles paralelos. No hay nada mas.

Ala derecha de la nave crucero donde debajo de la ventana con derrame puede observarse un arcosolio donde seguramente hubo enterrado un personaje importante.

La decoración de la iglesia es la propia piedra, esa maravillosa piedra que da al conjunto con sus definidos cortes un maravilloso aspecto.
El suelo original no se ve. Está protegido por una tarima que lo protege y que hace que el visitante pueda olvidarse de sus pies para concentrarse plenamente en lo que le rodea.

Si nos fijamos en la columna del centro de la foto podemos observar que son dos para el apoyo de cada uno de los arcos que ayudaran a la formación de la cúpula. Lo curioso de estas columnas es que están trabadas a los muros y que no existen capiteles sobre ellas, ni ningún tipo de decoración a base de esculturas como en otras iglesias visigodas.

El ábside en forma de arco de herradura en su planta esta rematado con una preciosa bóveda ejecutada de maravilla.

En el ábside se puede apreciar la cenefa formada por tres lineas que aparece mas baja que en otros lugares de la iglesia. La bóveda es una maravilla de ejecución y la ventana tiene doble derrame.

Mirando desde allí hacia la puerta de entrada, se obtiene una maravillosa vista de la nave, como podéis observar en la fotografía.

La nave desde la zona absidial.

A cada lado del presbiterio existen unos huecos que dan acceso a las cámaras adyacentes al mismo, si bien la del lado sur al haber desaparecido comunica con el exterior.

Puede verse como los arcos forman la base para la ejecución de la bóveda. Incluso se aprecian unas pechinas incipientes en cada esquina y los óculos en las cuatro paredes para dar luz a la bóveda.

La nave transepto en la zona norte con la puerta de salida al exterior y la abertura a la cámara norte.

En la nave transepto cuatro arcos de herradura dan apoyo tanto a las bóvedas y en el cruce con la nave principal a la cúpula central que se forma con unas pequeñas pechinas que parecen diluidas en el espacio. La cúpula perfectamente ejecutada se ilumina mediante unos óculos existentes en los muros de cada nave.

Vano de la boveda de la nave entre dos arcos de herradura. A la derecha la zona de la cúpula.

Las columnas ficticias en las esquinas de los muros y en el exterior aportan un concepto nuevo en la arquitectura hispana de la época que de alguna forma comienza a virar hacia las nuevas tendencias que vendrán años después, como el románico, y retrocede en busca de la arquitectura romana.
Hay que recordar para aceptar estas construcciones que los visigodos llevan en la Península unos doscientos cincuenta años y que se ha perdido y degenerado aquel magnifico saber hacer de los “arquitectos itálicos”

 En esta foto, deformada por el gran angular, puede observarse la cornisa con tres listeles que recorre parte de los muros de la iglesia como única decoración pétrea de la misma.

Por mucho mirarla, Santa María de Melque no cansa.

En el lado sur de la nave crucero hay un arcosolio que podría ser el lugar de un enterramiento de un personaje importante, ya fuese el posible noble que le da el nombre o a una abad que edificara la iglesia. Pero todo ello son puras conjeturas y son los historiadores los que realmente tienen que buscar la solución al tema.

Zona exterior adosada a la nave en el norte y que se cree que era una zona de enterramiento.

Existe en la nave crucero una puerta en su ala norte que abre hacia el este y que da acceso a una especie de patio en el que existen una serie de arcos y que se piensa que podrían ser tumbas para los monjes. Es posible, no seré yo quien contradiga dicha afirmación sin tener más datos que mi visita, pero me extraña que el cementerio este reducido a tan poco espacio teniendo en cuenta las dimensiones del monasterio. Quizá fuese un lugar destinado a abades o gente principal.

Fachada este de nuevo. Fijaros en el arco de herradura cegado y en los mechinales donde apoyaba un posible  porche adherido a la iglesia, cuya base pétrea se puede apreciar en la foto.

El exterior es digno de contemplarse.
Los aparejos de sus muros son una increíble maravilla, donde la imperfección de la labra y las medidas de los bloques, hacen maravillosa su contemplación.

Fachada este,Es curioso, como en San Pedro de la Nave, la falta de linealidad de algunas de las hiladas y bloques. Ese será otro tema a tratar.

Arcos de herradura, ventanas con derrame, hiladas que se pierden o buscan la formación de arco etc. le dan elegancia a la fachada, y esas columnas formadas y trabadas a la fábrica con piezas talladas de piedra y enjarjadas a los muros son maravillosas, rematan la faena.

Fachada sur. Puede observarse la ventana que da al interior del abside.

Y allí en lo alto, como si quisiera demostrarse que sus muros son capaces de aguantarlo todo quedan los restos de una torre defensiva que se construyo sobre la cúpula.

Se puede apreciar en ella la camara adosada y al otro lado de la nave transepto la zon de enterramiento.

Santa María de Melque es al fin y a la postre el encuentro de tres civilizaciones completamente distintas. De los romanos nos queda su forma de hacer en un imperio desaparecido, pero que aun los constructores sabían de alguna forma utilizar, pese a la decadencia de casi trescientos años de dominio visigodo.
El arte oriental esta presente en sus arcadas, en las ventanas y en la planta de la iglesia, que en el ábside presenta la misma forma que los arcos. 
También esas pilastras trabadas a los muros presagiaban quizás que sus constructores soñaban ya con volver a los arcos sostenidos por columnas independientes, pero que aquí no se atrevieron a realizar.
Los árabes construyeron sobre la cúpula la torre defensiva que aun se conserva en parte.
Tres culturas unidas en una mismo lugar y en distintos tiempos.
No me quiero extender mas. Hay muchísimas paginas que narran a la perfección esta maravilla que nos legaron nuestros antepasados barbaros, aquellos que un día desafiando el poder de Roma invadieron la península y nos dejaron su legado, como este de Santa María de Melque.
Sed felices.

Antonio 

viernes, 7 de octubre de 2016

Contrastes: luz y sobras en las hojas.

Estamos en otoño.
Ultimas horas de luz de un sol que busca un horizonte de casetones de ascensor, antenas y chimeneas sucias.
Sus rayos caen potentes y a la vez suaves sobre las hojas de los arboles del Jardín Botánico.


Los contrastes de sombras y luces se reproducen constantemente en muchos lugares de esta maravilla enclavada en pleno centro de Madrid.
Me encanta experimentar con las luces y las sombras de las tardes otoñales.
No es la primera entrada que monto con este mismo tema, pero todas son diferentes.
Cada día, por no decir cada instante, aporta un tono mas o menos suave de luz a ciertas horas de la tarde otoñal.


Compiten en competencia desleal la luz y la sombra. El problema es que la sombra existe siempre, la luz solo medio día.
Experimento una sensación de plenitud mientras voy fotografiando las hojas de los distintos árboles. Me gustaría saber transmitir esos impulsos que, a través del ocular de mi maquina, aparecen en mi cerebro. El cerebro recicla, el corazón siente.
Hay alegría en esos contrastes.


No voy buscando una guerra entre luz y sombra, no. Voy buscando y encuentro una coordinación maravillosa entre ambas.


Hay alegría en ellas ¿O no?
Juzgad vosotros mismos.







Ha llegado el momento en que los árboles han de tomar la decisión de desnudarse y quedar ateridos durante los meses de frío.  Pero este año, en Madrid, las hojas tienen una lenta y perezosa caída; no quieren perder de vista el verano que ya se ha acabado









Sed felices.

Antonio