lunes, 15 de marzo de 2021

La portada occidental de la Basílica de San Vicente de Ávila

 


Esta entrada se debe a una foto que puse el otro día y que alguien me pedía que la explicase y aquí está esa explicación.

Antes de meternos de lleno con la portada de la  basílica una breve historia de la misma.

La basílica ocupa el lugar en el que según la tradición murieron los hermanos Vicente, Sabina y Cristeta durante la dominación romana en epoca de Diocleciano.

En 1175, ya terminado el templo, volvieron las reliquias desde Burgos a Ávila.

En el S.XII se comenzó su construcción y se terminó bien estrado el S.XIV totalmente.

Ha sido ampliada y reformada en varias ocasiones, pero gracias a Dios sin demasiados daños, conservando íntegramente su construcción.

Basílica de los santos Vicente, Sabina y Cristeta. Ávila. 

Si deciros, y lo veréis en las fotos, que toda la portada deja mucho que desear y que se debería establecer una reforma en condiciones para dejarla lo más perfecta posible, ya que la capa exterior de la piedra está sufriendo el paso del tiempo.

Dicho esto, si os parece entramos de lleno en la portada. 

 
Portada de poniente de San Vicente de Ávila

Estamos ante una de las portadas más maravillosa del románico español y seguramente la mejor, con permiso del resto, de las de Castilla y León.

Realizada por el maestro francés Fruchel de origen borgoñés, autor de otras obras en Ávila.

Como veréis en la segunda foto he dividido la portada en 5 partes, perfectamente definidas  y que será el proceso a seguir en esta entrada.

Deciros que toda la portada está dedicada a la resurrección de los muertos o si queréis al Juicio Final, aunque yo personalmente prefiero la primera, ya que no se ven ni infierno, ni balanzas...

División de la portada para centrarnos en cada zona

Fijaros en el eje de referencia que pasa por el centro del parteluz y de entrada tendremos una simetría casi total, casi perfecta, podríamos doblar la portada para que se plegara como si fuera un libro al cerrarse.

De por si una joya increíble realizada en un momento que el gótico estaba amaneciendo y el románico empezaba a cambiar, estilizando y dando mayor realismo a las figuras, tanto en la pintura como en la escultura, por no hablar de su arquitectura que apuntaba ya hacia lo alto y lo profundo.

Una vez dicho esto enfoquemos primeramente nuestra vista en la portada y recorrámosla con tranquilidad, observando su superficie como si debiéramos encontrar en ella los secretos que el maestro que la realizo los hubiese escondido en ella.

Empecemos por la columna central que hace de parteluz.

Como todo el conjunto el parteluz nace sobre una semi columna torneada y rematada con un capitel con  motivos floreados sobre la que descansa la figura central tanto de la portada como del cristianismo: es un Cristo en Majestad o según otros un Cristo resucitado.

Cristo en Majestad ocupando el centro de la entrada

Esta escultura, muy deteriorada, es de una gran belleza y trata la figura del resucitado maravillosamente, lástima que le falte la mano derecha y lo que debía sostener la izquierda que nos determinaría exactamente el tipo de Señor al que referirse. Los ropajes están perfectamente realizados e incluso el escultor deja relucir la curvatura de la barriga. Pero el Cristo no muestra sus heridas, es un Cristo totalmente puro.

El parteluz divide hace de nexo de unión entre el lado derecho e izquierdo y queda ello refutado por los dos pequeños arquillos sobre el tímpano que unen más ambos lados. De ellos hablaremos más adelante.

Fijémonos ahora en las figuras a derecha e izquierda de Cristo en Majestad.

Son diez, con lo que de alguna forma podría echarnos hacia atrás la idea de que representase a los apóstoles, pero es cierto que cuando Cristo se aparece a ellos faltaban dos, por lo tanto es lógica esa representación. Además se reconocen a San Pedro y San Pablo que son los más cercanos al parteluz, uno a cada lado, y se sabe que el tercero de la derecha es San Andrés.

Zona de la derecha. La tercera imagen corresponde a San Andrés

Ahora descubrir un detalle más de estas estas estatuas: no están colocadas mirando al Resucitado, no da la sensación que hablan o dialogan entre ellos como si estuviesen asombrados por lo que acaban de presenciar, hay conversaciones de a dos, pues San Pedro y San Pablo se miran también de frente.

Zona izquierda de los apóstoles de la portada. Fijaros en lo estilizado de las figuras y los ropajes

¿Por qué esa columna sobre la que descansan el Salvador y los apóstoles? Sencillamente estamos ante la entrada a un templo de una magnitud y alturas increíbles y por lo tanto había que realzar la portada y una forma de hacerlo y elevar los personajes es la que vemos. Hubiesen podido realizar la portada solamente con la parte superior, pero entonces desentonaría con el resto de la basílica.

¿No os gustaría saber lo que hablan entre ellos?



Fijaros en la figura de la derecha y en su barba. ¿Me lo parece a mi o hay pintura?

Antes de seguir subiendo hacia el tímpano quiero que os fijéis en los dos capiteles que se encuentran a la derecha e izquierda bajo el tímpano, en los que se representan dos leones. El de la derecha, según vemos la foto, es un león rugiente que mira amenazadoramente al personal que entra en la iglesia. El de la izquierda está devorando a un humano. Representación del castigo de aquel que se deje llevar por el pecado.

Los capiteles con leones que están sobre San Pedro y San Pablo a ambos lados de la puerta

Ya hemos visto parte de la portada antes de entrar en las arquivoltas vamos a detenernos un el tímpano y observar en él dos características fundamentalmente. Por un lado la riqueza de todo aquello que le rodea y por otro ese vacío que existe por encima de los arquillos. Algo falta en ese hueco para completar esta obra magistral. Ahí falta algo, y ese algo es una pintura existente hace tiempo que se destruyó pensando que debajo  de ella podrían existir relieves que completasen el tímpano. La foto la podéis encontrar en una entrada sobre esta portada en el maravilloso blog de Sira Gadea, Viajarconelarte.blogspot.com.

Tímpano ya arquivoltas

Entremos de lleno en esos dos arcos más pequeños que partiendo del parteluz juntan ambas caras de la portada. ¿Sabéis que representan? Si cogéis una biblia con los evangelios y os vais a Lucas capítulo 16 de los versículos 19 al 31 podréis leer la parábola del Rico Epulón y el Pobre Lázaro.

Os resumo ambos relieves de la forma más rápida posible.

El de la izquierda representa el banquete de Epulón y a Lázaro fuera lleno de llagas que le lamian los perros, esperando poder entrar a comerse las migajas que caían de la mesa del rico hombre.

El rico Epulón sentado a la mesa, mientras Lázaro espera en la calle las migajas que caigan de la mesa

Fijaros en la riqueza de este relieve. El rico Epulón está sentado a la mesa; a ambos lados los criados sirviéndole. Sobre la mesa la representación imaginaria de la vivienda de Epulón. Un criado le cierra la puerta a Lázaro que está esperando a entrar y los perros le lamen  las llagas de las piernas a este último.

El de la derecha representa la subida al cielo de Lázaro y la bajada al infierno de Epulón. La riqueza sin caridad se castiga con el infierno. Pero si queréis saber más, cogeros a Lucas en el capítulo y versículos que os he indicado.

A la derecha subida al Paraíso de Lázaro. A la Izda. arriba Epulón condenado al Infierno

Y descendiendo de nuevo al capitel sobre el Maiestas Dómini fijaros que a ambos lados aparecen dos cabezas de toro y ¿Qué pueden representar? Quizá sea la indicación que lo descrito encima de ellas es de San Lucas y se indica por cualquiera de los dos lados por donde entras al interior del templo. Esto es una suposición mía, pero no sé qué más indicaros al respecto.

Cabeza del Maiestas Dómini y los dos toros en el capitel por otro lado vegetal

Dicho esto, si os parece entremos en el estadio 5 que es el de las arquivoltas que enmarcan el tímpano y, aunque decoradas, tiene la misión de descargar  sobre columnas y capiteles el peso de las fábricas que están por encima de ellas. Luego hay que verlas desde dos tipos de vista, aquí y en cualquier sitio, como estructura y como arte.

Vista de las cinco arquivoltas y el guardapolvo

Aunque en este trabajo no he fotografiado en detalle los capiteles sobre los que descargan las arquivoltas fijaros que aparte de los dos ya mencionados, están realizados con temas vegetales, excepto el último capitel de la izquierda que son ratas.

Podéis ver en el capitel la Cesta y el ábaco con motivos vegetales. 

La arquivolta más interior está llena de animales del bestiario como sirenas, arpías, grifos, etc. todo ellos envueltos en vegetación y  rematando la arquivolta con una cabeza monstruosa en la clave.

Vista de las cuatro primeras arquivoltas que forman el arco

En la segunda arquivolta las plantas giran como hélices alrededor de unas rosetas centrales, dando una gran sensación de  estar rotando, de tener movimiento propio.

Las cinco arquivoltas

La siguiente, muy deteriorada, son plantas que en algunos lugares parece que presentan frutos como racimos. No extraña que esté tan deteriorada debido al trabajo de calado realizado en ella.

Basiliscos de la primera arquivolta. Cabeza de gallo, cuerpo de ave y cola de serpiente.

La cuarta arquivolta se realiza con plantas de hoja muy ancha, quizá fuesen acantos, que al doblarlas asemejan conchas y esta rematada con una cinta corrida en forma de “U” que en su interior parece tener como hojas de trébol.

Sirena en la dovela anterior a la clave que es esa cara ¿de demonio? Primera arquivolta

Llegamos a la quinta, la más ancha y grande de todas, que está formada inicialmente en su parte más inferior por otro cordón en U relleno de tres esferas en cada dovela; le sigue un gran baquetón que en su parte superior contiene un arquillo en cada dovela y en su interior dos pelotas sujetas por una regleta que impide que caigan

Primera arquivolta. Arpías coronadas, macho y hembra. Cabeza humana, cuerpo de ave y cola de dragón o serpiente

Todo este conjunto de dovelas se remata por un guardapolvo maravilloso de formas vegetales entrelazadas.

Por último, para rematar la portada interior tenemos un tejaroz o cornisa repleto de hombres y mujeres semidesnudos que parecen salir de las tumbas. Para mi representan la resurrección de los muertos que acompañan a Cristo en la resurrección. 



Figuras humanas de la cornisa en el momento de salir de las tumbas, Fijaros en las expresiones de asombro


Fijaros que todos llevan trapos que les cubren en parte y que salen de esos arquillos mirando en todas direcciones asombrados. Los arquillos en sus laterales tienen representación de edificaciones que no son otra cosa que las propias tumbas, como vivienda temporal hasta la resurrección.



Antes de terminar quiero indicaros una cosa a los que os iniciáis en el románico:

Aunque estemos en un año nefasto, románico se puede seguir estudiando y comprendiendo a través de la red, y por mucho que se sepa, siempre se sigue aprendiendo.

Es difícil interpretar muchas veces lo que nos quiere decir o indicar un tipo determinado de arquitectura, pintura o escultura. Pero también es interesantísimo haber estudiado el Viejo y el Nuevo Testamento para comprender o intentar interpretar muchas cosas. Buscad en Internet y encontrareis soluciones a todo, como yo lo hago cada vez que tengo dudas.

Y sobre todo sentir al visitar cualquier monumento el recogimiento que ofrecen los templos románicos.

Por muchas veces que se visiten, siempre habrá algo que en la vez anterior os pasó desapercibido.

Espero no haberos aburrido mucho con esta explicación y si haberos ayudado un poco en vuestras dudas

Sed felices y cuidaros

Antonio

Se ha consultado en Internet las siguientes páginas:

Viajarconelarte.blogspot.com de Sira Gadea.

Románico Aragonés de Antonio García Omedes

Arte Viajero.com y

Astur Natura.com

miércoles, 2 de diciembre de 2020

La primera puesta de sol en diciembre

 

El sol se está poniendo. Un cielo que asemeja las suaves olas del Mediterráneo, brillantes en espuma antes de romper, indica que en pocos momentos llegara el éxtasis de la tarde, donde los colores del fuego y del frio se entremezclan en una lucha incruenta.



Una línea fuerte y concisa parece separar uno de otro mundo sus caracteres. La noche viene oscura y el día muestra aun su poder de vida, la luz.


Dependiendo donde fijes la mirada, las tonalidades van cambiando por instantes. Unas veces amarillentas, otras, vergonzosas tal vez, se tornan rosadas como si sintieran vergüenza de acostarse tan pronto.


En algún lugar, cerca de la sierra, parece que el cielo se está trasformando en un extraño tejido. Parece querer hilar con sus algodones la manta para que el sol se sienta confortable en la noche.


El aire se vuelve frio. En estos días primeros de diciembre se nota en las orejas de una forma increíble. Subo la cremallera del chaquetón y me reconforto interiormente. Las luces con las que se tiñen los cielos me van calentando imaginariamente. Por detrás la noche viene enfriando el ambiente.

De repente, como un cansancio terrible, el sol tiñe los cielos de rojo, que se van oscureciendo poco a poco, hasta que el día se despide en un increíble cielo teñido de una infinita gama de colores.




Y el último estertor antes de dormir profundamente con un ronquido de creación pictórica, tiñe de rojos muertos y negros cada vez más oscuros los cielos.

Se han despedido y ya en medio de  los campos castellanos emprendo la vuelta a casa, en silencio, disfrutando de unas imágenes que han quedado grabadas en mi mente al igual que las que ha grabado la máquina, con la diferencia que yo la he sentido, la he vivido.

Añadir título

Mañana será otro día. Mañana habrá otra puesta, distinta. Y delante de ella, sentiré la soledad de la noche en mitad del campo. Quizá mañana salgan mejor las cosas, quien sabe, quizá podamos volver a darnos la mano o las mejillas, con la calidez del sol de la tarde, como hace algunas puestas de sol.

Cuidaros

Antonio











lunes, 23 de noviembre de 2020

Flores con Poesia CCCXXIX: La Tierra



Nuestro poeta de hoy nace en Sevilla en 1887, lo cual lo coloca plenamente en el modernismo, si bien fluctuó entre este y el neoclasicismo.

Francisco Serrano Anguita, conocido sobre todo como periodista, oficio que mantuvo hasta el final y donde firmaba con el seudónimo de Tartarín. Fue jefe de redacción de distintos periódicos entre los que destacan Heraldo, Tribuna e Informaciones.


Alfalfa

Se le conoce así mismo como autor dramático, con muchas obras estrenadas a lo largo de su vida, entre ellas el libreto de la zarzuela Black el Payaso.

Como poeta, es poco conocido, siendo su poesía humana, muy cercana al lector.

La métrica es perfecta y podemos decir que  como poeta siendo modernista es a la vez muy clásico.


Adelfa


Hoy os dejo su poema titulado La Tierra.

Murió donde vivió prácticamente toda su vida, en Madrid el año 1968.

Todas las fotos que he colocado corresponden a plantas que se pueden encontrar en nuestros campos.

 

LA TIERRA

Surco y mies. Polvo y sol. Ancha Castilla…

se dilata, bermeja, la llanura

y del terruño en la corteza dura

va hundiendo el labrador reja y cuchilla.

 

Cardo


Antes que flor, da fruto la semilla.

Arde el campo en rabiosa calentura.

La rubia espiga, en el trigal madura,

reclama ya canciones de la trilla.

 

Asphodellus


Dejándose llevar de su destino,

hacia el destierro, en vigoroso trote,

cabalga el Cid, guerrero y peregrino.


 Amapola

Y, gigante, yangüés y galeote,

deja volar sus aspas un molino

y llama a combatir a Don Quijote.

--oo0oo-

Agapanthus


Nada mas por hoy

Cuidaros y sed felices

Antonio

domingo, 13 de septiembre de 2020

La garza real, las aceñas, el azud y el río Duero

 

Después de una grata y fantástica comida, nos dimos un paseo con mi amigo José y su mujer Elena,  por las riberas zamoranas del Duero. Fantásticos anfitriones que nos hicieron pasar un día maravilloso.

Un espectáculo maravilloso de naturaleza y un remanso de tranquilidad en todo el camino, con unas vistas geniales constantemente.

Lógicamente con la máquina al hombro y esperando sacar alguna foto interesante, lo que jamás pensé es que me iba a fotografiar lo que vais a ver a continuación.

Primeramente una garza volando sobre el Duero que no coloco.



A continuación y al lado del puente de Piedra, puente medieval, un gran ejemplar en una rama tomando el sol con sus alas semiabiertas, (esa foto la puse ayer) y luego poso de la forma que veis.

Lo que menos puedes esperar es que en el mismo día dos garzas reales posen para ti mostrando distintos movimientos para desentumecer sus patas y sus alas, pero así fue el viernes pasado en las orillas del Duero en Zamora.




El nombre científico de la Garza real es Ardea cinera y su tamaño oscila en altura entre los 80 y 105 centímetros, llegando su envergadura a los 170 centímetros.

Pues bien, con estas dimensiones su peso es solo de unos 2,5 kilos en los ejemplares más grandes.

Es muy fácil de distinguir tanto en vuelo, como posada bien en una rama o en un azud en mitad del río.

Por cierto un azud, no es otra cosa que unas piedras bien alineadas que obligan al río a desviar el agua hacia las aceñas, o molinos de molienda, subiendo su nivel respecto a su cauce.


Al existir dicho desnivel el agua que retiene el azud sube de nivel y esta a su vez al buscar la salida por los molinos mueve y hace girar las paletas que por un sistema de engranajes hacia moverse a la muela donde se molía el trigo.

Las aceñas que veis en la fotografía se llaman Aceñas de los Olivares, pues así se denomina a esa parte exterior de la muralla de Zamora



Pues bien. Encima de un azud estaba la Garza real en posición de espera, con su cuello en forma de S y apoyada en una sola de sus patas.

Le hice una foto para tener un recuerdo y mi sorpresa fue que en aquel momento empezase a hacer todo el ritual de estiramientos que vais a ver a continuación.


Primero con la pata derecha y con el ala del mismo lado.



Luego estiro todo su cuerpo incluido el cuello.




Luego con la parte contraria de su cuerpo volvió a repetir la operación.



Y al final como no, volvió a su posición de espera, pero con las dos patas sobre una de las piedras del azud.

Una experiencia mas cuando no lo esperaba. Está claro que lo que bien empieza, bien acaba.

Cuidaros y sed felices

Antonio

domingo, 6 de septiembre de 2020

El tímpano de la portada de Santa María la Real de Sangüesa


Hace unos años, después de haber pasado unos días recorriendo las Cinco Villas, retornamos a Madrid por el camino Navarro y nos detuvimos en Sangüesa a conocer sus dos iglesias románicas.

Hoy vamos a tratar de una de ellas, Santa María la Real, pero centrándonos en un elemento fantástico.


Santa María la Real de Sangüesa

Breve cronología histórica de Sangüesa y su posición geográfica.-

Alfonso I el Batallador tenía una fortificación palacio en Sangüesa. Era una posición estratégica contra las invasiones Aragonesas y en 1122 concedió a la población el fuero latino que permitía a nobles el ensanchamiento y crecimiento de la ciudad.

Como ello no era suficiente el rey navarro modifico el fuero latino en 1131 para que no solo los nobles pudieran aprovecharse de sus prebendas, y lo extendió a todos los hombres libres que vivieran o se aposentaran en Sangüesa.

En este momento la ciudad experimento un auge importante extendiéndose fuera de los límites del castillo.

En este mismo año de 1131, Alfonso I el Batallador, cede a la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén su palacio y los terrenos que le rodean, a la vez que impulsa la creación de la nueva iglesia que es adjudicada al constructor Leodegarius que la realizó en parte, rematando el templo el Maestro de San Pedro el Viejo de Huesca, Santiago de Agüero, San Juan de la peña etc.


Portada en la cara sur del crucero


Lo que se sabe con certeza es que su construcción empezó en el siglo XII y término en el XIII, lo que lleva a ver dos estilos en la iglesia: un románico con puntadas hacia un gótico naciente y un gótico que remata la iglesia en su cubrición y en su torre.

A partir de ahí, Sangüesa comienza su nueva historia, su nuevo recorrido; edificarán Santa María la Real siguiendo los deseos del Batallador y realizando una iglesia que deja muchas dudas en cuanto a dimensiones, figuras y colocación y situación de su puerta.

Es por ello que atrae a tanta gente y sobre todo admira a tantos amantes del románico.

Su portada es magnífica, sublime diría yo, pero explicarla aquí sería muchísimo más extenso, por ello he elegido el tímpano del Juicio Final.

El tímpano de la portada de Santa María la Real de Sangüesa.-

Coronando su puerta, un maravilloso tímpano en el que se desarrolla el Juicio Final presidido por un Cristo en Majestad.


El tímpano de la pasión


Para desarrollar esta entrada he dibujado sobre la foto del tímpano una serie de figuras de colores enmarcando las distintas escenas y personajes del mismo.

Está dividido en las siguientes secciones:

1.- Cristo en Majestad con ángeles trompeteros

2.- María Virgen con Jesús niño


Mi partición para el desarrollo de la entrada


3 y 4/2 Como almas al encuentro del Creador.

4.1 y 5. Almas condenadas, pesaje de las almas y el Infierno.

6.1 y 6.2 Los doce apóstoles rodeando a María

Cristo en Majestad.-

Ocupa como es natural la parte principal del tímpano. Más sobrio que otros en cuanto ropajes y formas. Su túnica cae desde el hombro izquierdo hacia la cintura insinuando la herida de la lanza. Su mirada parece perderse por encima del espectador, pero su rostro denota serenidad. Su barba tiene pocos matices pero le da a su rostro un aire de magnificencia.

Este Maiestas Dómini, esta coronado y como todos con sus dedos de la mano derecha juntos bendice. Le falta el antebrazo y manos izquierdos donde debía estar el libro sagrado, la Biblia.

Detrás de su cabeza nimbo con las aspas de la cruz, pero no de ven ni el alfa ni el omega que suelen acompañarle.


Maiestas Dómini o Cristo en Majestad

Para rematar la escena, dándole importancia y a la vez separándolo de las escenas que se desarrollan a su alrededor, cuatro ángeles sin alas que con olifantes anuncian  el Juicio Final. Son curiosas las vestimentas de estos y sus posiciones, no guardando simetría en cuanto a sus dimensiones y cada uno tiene forma distinta...

Esta imagen del Cristo resucitado es más suave que otros anteriores, más humano, quizá debido a las influencias del país vecino, Francia.

La Madre de Jesús.-

María es la segunda figura principal del tímpano. Esta coronada y entronizada en un trono tosco y sostiene a Jesús niño sentado en su pierna izquierda y sujetándolo con su brazo izquierdo. Su túnica le cubre por completo y en los pies lleva calzado pues no nos deja ver sus dedos.

Lleva una especie de collar que seguramente servía para sujetar la capa y cosa curiosa en su muñeca derecha parece tener colocadas unas pulseras. Si la calidad de reducción de las fotos lo permite fijaros en los zapatos terminados en punta de María.


La Virgen coronada y entronizada con Jesús niño

En esta figura su trono es más visible y para darle mayor importancia a la figura y al detalle la columna a su izquierda está inclinada.

El niño Jesús está bendiciendo, con cara sonriente y la Virgen tiene la cara serena y relajada. Como casi todos los niños del románico, esta desproporcionado con respecto al tamaño de la Virgen.

Las almas que van camino del cielo.

Quien realizo esta escultura monumental expreso de una forma fantástica el Juicio Final.

En las zonas que os he marcado con verde, las 3 y la 4/2 se ve claramente el desarrollo de las almas que enfilan el camino al Cielo. Están vestidas, caras de serenidad perfectamente visibles y de felicidad, unos hablando entre ellos y otros mirado hacia el Maiestas Dómini.


Zona del Juicio Final: almas limpias de pecado camino a la Eternidad

Curiosamente todas estas figuras están representadas perfectamente derechas aunque el arco vaya obligando a su autor a reducir su tamaño. En la parte superior lo logra colocando unos niños y en la fila inmediatamente inferior el último personaje se inclina algo hacia su compañero, como si quisiese acercarse a decirle algo.

Curiosamente se distinguen perfectamente los hombres de las mujeres y ambos comparten la escena de los elegidos.

En el recuadro en verde (4/2) representa a almas que han pasado por la balanza del bien y del mal que sostiene San Miguel Arcángel. En el platillo de la balanza se ve la paloma de la pureza, el peso del alma sin pecados. El platillo izquierdo está atrapado por una serpiente del infierno que tira de él hacia abajo intentando desequilibrar el resultado eterno de un alama.


Tres animas después de pasar la balanza del bien y del mal

Lo curioso de estas tres figuras es que parecen mujeres. Quizá el autor quiso establecer con ello las tres Marías del Evangelio, pero esto es una pura suposición mía que no tiene validez de ningún tipo.

Si os fijáis en esta foto, veréis que en ella se observan tonos en las esculturas, seguramente de la policromía que las cubría.

En esta imagen (8) os la he colocado para que distingáis perfectamente entre las tres almas vestidas y que han pasado la balanza y los condenados a las penas del infierno (4/1, 4/2, 5)

Los condenados al fuego eterno.

Las almas están desnudas. Señal inequívoca que no se han perdonado sus pecados.

En la parte superior el escultor en este caso no ha mantenido la verticalidad como en el lado opuesto, si no que los cuerpos están cayendo hacia atrás, agarrados los unos a los otros por sus brazos sobre los hombros, temerosos de lo que les va a suceder en unos instantes. No miran hacia el Maiestas Dómini para solicitar perdón, no, su mirada está perdida hacia fuera de la escena.


Centra la escena San Miguel Arcángel con la balanza. Condenados arriba y a la derecha ya en el infierno

Un demonio, de rostro monstruoso está colocado al final de la fila esperando que de una en una las almas vayan cayendo en sus fauces, unas fauces de las que salen unas serpientes que enlazan con el infierno en el que están las almas ya condenadas.

Las caras de esta fila no expresan la felicidad como las del cuadro opuesto, Hay una expresión distinta, no hay felicidad en esos rostros.


Esta parte de la escultura da a los condenados aire de caer arrastrándose unos a otros


Y remata la escena el escultor, colocando junto a la fila y en la arquivolta, la imagen de una mujer a la que la serpiente le muerde el pecho, representación de la lujuria, lo mismo que hacen las que salen de la boca del demonio citado.

Ahí entramos en la zona más cruel del Juicio Final. Las almas cuyo peso ha sido desfavorable entran en las puertas del infierno mediante una gran boca invertida.


El infierno en todo su horror.El fuego prende las cabezas que entran en otras bocas.

La representación del infierno es terrible. Cabezas que arden y el fuego de cada una entra en las bocas de otros condenados. Bocas abiertas, dientes destrozados y caras de pánico y dolor. Es la representación del fuego eterno, el castigo  cruel que puede llegar a tener un pecador. Y está representado así para intimidar a los paisanos de la época. No hacía falta saber leer para interpretar estas esculturas y poderlas comparar con las del lado opuesto. Y la superstición y el miedo de aquella época eran terribles.

Unas almas a las que están a punto de pesar están mordidas en sus pechos por las serpientes. El pecado de la lujuria está presente y el fuego eterno les espera ahí mismo.

Serpiente mordiendo un pecho, ojos desencajados...

La representación del infierno como una gran boca invertida le da más capacidad de contener pecadores que si estuviera colocada normal.

Los apóstoles.-

Toda la escena del Juicio Final, descansa sobre unas arcadas donde se encuentran la Virgen y doce apóstoles. De María ya hemos hablado y está en el centro de la escena.

Cada figura de apóstol está en una hornacina en la que en su arco esta su nombre, o mejor dicho estaba, pues en muchas es imposible identificarlos. San Pedro con las llaves es inconfundible.


Tal como os coloco en la siguiente foto el orden de los apóstoles comenzando de izquierda a derecha es: Tomas, Santiago o Jacobo, Juan, Pablo y San Pedro, sin nombre, la Virgen, sin nombre, Lucas, Bartolomé, sin nombre, Mateo y San Judas.

Apóstoles a la derecha de María

Apóstoles a la izquierda de la Virgen


Un tema interesantísimo dentro de la fila del apostolado son las columnas que bordean a las hornacinas. No hay una continuidad, una uniformidad en ellas. Las hay trenzadas, salomónicas, lisas, ajedrezadas, verticales e inclinadas todo un conjunto de ellas que casi diría yo van a juego con el desorden fantástico del resto de la fachada.

Despedida.-

Espero no haber metido la pata en esta entrada. No he querido meterme en los intríngulis del proceso constructivo ni en quien fue realmente el autor de este maravilloso tímpano. Solo describir con un poco más de detalle lo que me encanto observar en su día. Creo que las explicaciones para que lleguen al público en general tienen que ser lo más inocuas posibles. Si alguien quiere adentrarse y profundizar más en este pórtico hay mucho publicado sobre él. Unos pasan rápidamente, otros describen toda la fachada sur de Santa María la Real de Sangüesa de manera admirable.

Cuidaros, vivimos tiempos de zozobra, pero vivid y ser felices.

Antonio