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domingo, 19 de noviembre de 2017

El baño del gorrión.

Era una fría mañana de otoño, aunque el sol comenzaba a calentar.
Crisantemos, margaritas, y un montón mas de plantas multicolores y floridas daban la bienvenida a los visitantes mañaneros del Real Jardín Botánico de Madrid.


Daba gusto estar al sol.


En la perspectiva que se presentaba a los ojos,  se apreciaba la lucha constante de los árboles por mantener sus constantes vitales ante un sueño pesado que comenzaba a apoderase de sus ramas.


Las hojas de amarilleaban dando cobijo a los últimos alientos antes de sueño invernal.
Y paseando por uno de los caminos intermedios con fuentecillas, observe, demasiado lejos para fotografiarlo, a un gorrión que se estaba bañando en una de esos pequeños surtidores de agua.


El gorrión levanto el vuelo y vino a posarse en la rama de un árbol a escasos metros de mí, tan escasos  que, visto a través del teleobjetivo de mi cámara, parecía que iba a cogerlo con la mano.


Le hice tres fotografías y de repente volvió a volar hacia la fuentecilla.
Y se duchó delante de mí, sin importarle mi presencia,  durante un buen rato.
Con su ducha os dejo.









Cuando termino de bañarse y se marchó, con un aleteo vigoroso, me sentí con una paz interior grande. 


Aquel pajarillo había limpiado algo de mi tristeza solitaria. Pero no lavó el amor imposible.
--o0o--

Sed felices, ya sabéis que lo demás será mucho mas fácil así.

Antonio 

viernes, 20 de junio de 2014

Cuando las margaritas te dan la espalda.-

Hay días que todo sale al revés, que incluso las flores te dan la espalda y no quieren salir en la foto.
Y eso me paso ayer con las margaritas.

Parecían querer esconderse del objetivo, como si les asustara que las pudiéramos fotografiar.

Rebullidas, revueltas y esquivas estaban y, si en algún momento alguna se descuido de su pose lo hizo de tal forma que apareció detrás de unas hierbas o junto a un clavo de hierro. Quizás pensaban que íbamos a cogerlas para jugar a aquello de "Me quiere…No me Quiere…" Y temían que las dejásemos pelonas y arrancadas de su planta.

¿No os lo creéis? Mirad las fotos que vienen a continuación y luego me decís si os engallaba o no.

MARGARITAS : ¡REBELDES O... TÍMIDAS!



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Sed felices.
Antonio

martes, 10 de junio de 2014

Compartiendo mesa dos insectos.-

El reportaje de hoy trata de la convivencia de especies totalmente distintas alrededor de un mismo comedero.
En este caso el alimento va a ser una especie de margarita, tierna, prácticamente recién salida y deseando ser fecundada para poder generar las semillas que transmitan la especie a otros lugares.
Los comensales, los dos de etiqueta, son una abeja y un coleóptero, especies ambas totalmente distintas en cuanto a estructuras morfológicas se refiere, pero está claro, como vais a ver a continuación, que en gustos alimentarios van ambas especies por el mismo camino.
Otra cosa que vais a observar es la tozudez de uno y la paciencia del otro.
El coleóptero quiere el bocado que tiene la abeja y hace todo lo posible por quitarle el sitio. Claro que la abeja, más potente y con una mandíbula que daría miedo al más pintado, se resiste a marcharse.
La escena que vais a ver se desarrolla en unos cuatro minutos, tiempo en el que se completa un ciclo y luego vuelta a empezar.
Vamos a ver las fotos.


COMIENDO EN EL MISMO PLATO


 
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La abeja esta en medio de la flor y el coleóptero acaba de llegar


 
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Parece que quiere comer en el mismo sitio pero la abeja no renuncia a su puesto.


 
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Parece que el coleóptero renuncia. ¿Será verdad?


 
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Parece ser que si, que ha decidido marcharse.


 
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.Da la vuelta por detrás y acomete a comer el bocado de la abeja.


 
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La abeja no cede su territorio y le obliga a salir.
 


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Claro que con esas mandíbulas no me extraña que el escarabajo se vaya
 


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Pero no. El coleóptero sigue en sus trece. Aquí vuelve empezar la serie. Yo me fui.
 
Nada más por hoy.
Sed felices.
Antonio

miércoles, 16 de abril de 2014

Unas flores cogidas al fotografiar insectos.-

Por desgracia soy un gran inculto en todo lo referente al campo. Me gusta mirar, observar y fotografiar sus bichos y sus plantas y flores, pero se muy poco de ellos, aunque intento ir aprendiendo cada día un poco.
Pero es un mundo al que he llegado tarde, muy tarde, quizás demasiado, para aprender ahora todos los nombre de plantas y bichos que se ponen al alcance de mis maquinas. Pero me pregunto muchas veces: ¿es necesario saber para observar? ¿O se puede observar y luego preguntar?
He elegido la segunda opción; observo, fotografío y luego pregunto, pero al mismo tiempo también tengo la oportunidad de trasmitir unas imágenes de forma sencilla, para que a los que les pasa lo mismo que a mí y no pueden por lo que sea guardar imágenes o salir al campo disfruten con ellas.
Estas fotos provienen de una caza de insectos, caza fotográfica, y según iban apareciendo las plantas no costaba nada hacerlas una foto. Margaritas campestres, pequeños cardos recién nacidos, sangres de Cristo que llaman a alguna de las plantas, una flor de algo parecido a una zanahoria o un rábano, amapolas… Mi intención es trasmitir imágenes. Si alguno al verlas quiere contestarme diciéndome sus nombres estaré encantado de modificar la entrada y poner los nombres en su sitio.
Todas son fotografías de ayer en Aranjuez y Ontígola. Os dejo con ellas.
 
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Sed felices
Antonio

jueves, 4 de julio de 2013

MARGARITAS ENTRE LAS HIERBAS.-

En el paseo de ayer por las orillas del pantano de La Jarosa, en la sierra madrileña, me di cuenta de la cantidad de margaritas de la manzanilla silvestre que había entre la jungla de hierbas, las cuales comienzan ya a dorar con estos calores.
Y junto con las margaritas otras pequeñas flores y frutos crecían en medio de la hierba. Solo hay que tirarse al suelo y observar y comienza a aparecer un mundo fantástico de flores e insectos entre los finos tallos herbáceos.
Quizás no le demos importancia a estas pequeñas flores, pero forman un mundo al que infinidad de insectos se acercan comer, polinizar, aparearse, depositar sus huevos y en fin seguir con el ciclo vital de la vida.
Os dejo con este pequeño mundo que muchas veces no vemos, pero es tan grande e infinito como podamos imaginar y por supuesto bello.
Os aconsejo de nuevo que os tiréis al suelo y bucead entre las hierbas. Eso si precaución con los pequeños insectos.

 
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Nada mas. Ahí ha quedado un mundo fantástico; agacharse y disfrutar de él como si fuese un rosal.
Sed felices.
Antonio 

domingo, 16 de junio de 2013

UNA JARDINERA AL BORDE DEL CAMINO.-

La primavera en la zona centro suele ser corta, se pasa de los fríos extremos del invierno en la zona montañosa de Guadarrama a fuertes calores que hacen cambiar el tono del paisaje, pasando en escasos días de los maravillosos tonos verdes acompañados de otras manchas de calor, al paisaje amarillento de los campos secos con las espigas de las hierbas y las gramíneas completamente dorados.
Hoy estamos en medio de ese corto espacio de tiempo. El suelo aun tiene humedad y las temperaturas que ya han llegado a los treinta y cinco, hace que aun aparezcan florecillas por todos lados.
Y en el camino que esta mañana he emprendido en busca de un lugar donde pudieran refugiarse los insectos he encontrado junto al camino, alrededor del tronco de un árbol serrano esta jardinera compuesta de hierbas, pequeñas margaritas campestres y alguna amapola. Rincones de color que seguramente dentro de quince días no existan, pero que de momento podemos disfrutar.
 
 
 
UNA JARDINERA AL BORDE DEL CAMINO
 
 
 
 
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Los que vivimos en las ciudades tenemos que disfrutar de estas cosas en los ratos que podemos salir del asfalto y el hormigón. Quizás a alguno le parezca ridículo la jardinera del borde del camino, pero para mi ha sido una gozada encontrarla.
Sed felices.
Antonio