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martes, 4 de abril de 2017

Semillas del tilo (Tilia Cordata)

¿Flores? No, serán el día de mañana grandes árboles si en su tiempo consiguen germinar en el suelo; si, son las semillas del Tilo, magnifico árbol con propiedades medicinales y que se da en muchas zonas de Europa y por supuesto en la Península Ibérica.


Si, las semillas. Ha pasado el invierno y aun cuelgan del árbol esperando el momento propicio para caer al suelo, pero mientras están ahí ¿las mira alguien?


En su soledad, en la quietud de una mañana soleada de principios de abril, penden tranquilamente del árbol formando bellos conjuntos que pasan desapercibidos si el ojo no se encuentra con ellos.



El árbol esta aun desnudo; desprovisto de su capa verde solo puede lucir la desnudez futurista de unas semillas; de un mundo suspendido, lleno de vida, lleno de futuro si la suerte acompaña.


Silencioso, observo cada ramo,  cada racimo, los cuales van formando en el cielo composiciones únicas y diversas. Si cambias de posición, lo que antes parecía una campana es ahora un triste pendejo de la misma; pero siempre hay belleza, color, movimiento…
En la disposición de las semillas y de las ramas que los sustentan está el movimiento quieto, fotográfico que de repente, ante el menor soplo de brisa, produce un vagar de ramas y semillas por el cielo.



Me quede pensativo ante el tilo. Estuve un buen rato mirándolo desde cada uno de los cuatro puntos, buscando en su desnudez la belleza y creo que algo encontré de ella en esas semillas olvidadas.


¿Te has puesto alguna vez a mirarlas? Si quieres verlas como reinas del árbol, aprovecha antes de que este pierda su desnudez, una desnudez  sin rubor, antes de que lleguen las hojas.


Por otro lado, estaba allí solo, observando todas aquellas semillas que, perdidas en una zona sin flores, no visitaba nadie. Eran las semillas del tilo y yo en un dialogo mutuo de tranquilidad y paz. No había nadie alrededor. Me daban ganas de abrazar al árbol y darle las gracias por tanta belleza. Pero estaba en zona que no se podía pisar.


Me quede con ganas de ese abrazo, como me he quedado muchas veces con ganas de otros abrazos, como me imagino quete habras quedado tu, lector...
Sed felices

Antonio 

miércoles, 31 de agosto de 2016

Espigas al borde del camino, Soledad.

Me gusta andar por los caminos serranos cuando las espigas de los cereales silvestres comienzan a perder sus semillas y trasladan a la tierra la vida.


Un mundo de multitud de cañas y cascaras de semillas vacías inundan los bordes y se adentran a veces en las parcelas abandonadas a la vera de la tierra comprimida por el paso, durante siglos, de los hombres y los animales.


Hay un compendio entre vida y muerte para darse la mano en esos instantes. La muerte del cereal combinado con la vida que aporta en su interior la semilla. Vida y muerte de la mano, jugando con el tiempo.


A mí, se me ocurre pensar que esas semillas a punto de desprenderse de sus cascaras pueden significar de alguna manera la reencarnación de los elementos; pero es solo un pensamiento fugaz. Quizás es más bonito pensar, como escribía mi amiga Silvia, que es un intercambio de energía, ya que la materia al fin y al cabo lo es, y por lo tanto vida y muerte son una trasformación de la misma.


Algunas florecillas comparten con las espigas la poca humedad que aún queda en el suelo. Sus colores dan vida al ambiente y rompen la monotonía del paisaje plateado y seco de las cunetas. Y algún insecto con su vuelo despistado, sobre todo las mariposas, terminan por confirmar la existencia de vida en los alrededores.


Tendrán que llegar las tormentas de finales de agosto o principios de septiembre para que veamos de nuevo convertirse esos laterales del camino en estrechas y verdes praderas donde comenzaran de nuevo a florecer en un intento ultimo por reproducirse infinidad de pequeñas flores buscando su sitio.


Y cuando esto suceda no quedara ni rastro de las espigas caídas al suelo bajo el peso del agua y el empuje del aire. Habrá que esperar a la llegada de la primavera alta para verlas surgir fuertes y brillantes de nuevo a la vera del camino.


Quizá tu, Soledad, seas una espiga en la cuneta.


Sed felices

Antonio 

lunes, 1 de febrero de 2016

Hinojo: belleza en sus poses otoñales.-

El hinojo es una planta perteneciente a la familia de las Umbelíferas que podemos verla cuando andamos por caminos en sus bordes. Su nombre científico es Foeniculum vulgare.


Fácilmente reconocible pues su altura, puede llegar hasta los dos metros y medio, y sobre todo el desarrollo de sus flores en una especie de rueda de noria que puede llegar a tener en algunos casos hasta diez centímetros de diámetro.




Sus usos medicinales son muy numerosos, si bien hay que tener cuidado con personas con tensión alta, párkinson y ataques epilépticos.
Pero dicho esto vayamos a ver la planta cuando  los fríos del invierno han llegado y pocas cosas quedan ya de ella.
Sus tallos rectos se han vuelto quebradizos, tienen un color gris extraño, gris desnutrido le llamo yo, y solo algunas semillas quedan en lo que eran sus flores.


Y esas flores, como si el tiempo en ellas les hubiese provocado una extraña artrosis, parecen muchas veces manos desgarradas que quieren asir con desesperación el tiempo.





Parece querer perdurar y perdurara en sus semillas, pero cada planta acabará cediendo el paso a una nueva generación. Cuando llegue el invierno y las aguas y nieves caigan sobre ellos, poco a poco irán desapareciendo de la vera de los caminos.
Me encanta ver sus semillas, dispuestas en pequeños granos ovalados, rayados, que aprovechan la lluvia para dejarse caer al suelo.





Ya queda poco. Es una planta que por norma la gente pasa de ella, pero que creo que es de las mas fotogénicas. Se deja fotografiar desde cualquier lado y parece increíble que esa tonalidad gris de tanto de si. Hay belleza y señoría en esta humilde planta que pasa desapercibida.


A mí me gusta mirarla; observar sus pequeños detalles. Incluso hay veces que es capaz de colocarse una pajarita.


Nada mas por hoy.
Sed felices.

Antonio 

jueves, 12 de junio de 2014

Para mañana II.- Diez fotos de un mes de julio.

Es curioso como el volver a ver imágenes te trae el momento de la fotografía y sus detalles de nuevo a primer plano de tu memoria.
Esta serie es la primera que guardé de las que os iba poniendo por las noches. Es un popurrí de fotos que en su conjunto no tienen un enlace, solo la máquina y la mano del que las ha hecho, pero que todas significan algo, todas tienen un por qué.
Vayamos viéndolas y analizándolas:
 
 
 

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Es curioso los veteados existentes en los postes de teléfonos o de la luz antiguos. Sus maderas, carcomidas por los elementos, sol, aire y agua en todas sus especies, van dándole una patina de vejez increíble. El nudo en mitad del poste rompe la linealidad de las fisuras en la madera y forma a su alrededor un extraño campo de líneas magnéticas.

 

 
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¿No os recuerda esas luces que se venden en Navidad por las calles? En mitad de la sequedad ya de un verano, florece entre las hierbas secas esta florecilla, que tiene que avisar a sus polinizadores que está ahí, que la miren, que la vean; y lo consigue.
 



 
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Da la sensación que están dispuestas para usarlas como pequeñas tazas de sake, colgadas unas a continuación de otras. Están abiertas y sus semillas seguramente estén ya en el suelo esperando las lluvias del otoño que las harán germinar.
 
 



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Una adelfa del jardín de mi madre, fotografiada a primeras horas de la mañana. Todos los días en verano fotografió una flor distinta de las dos plantas que tiene mi m adre en el jardín. Son flores que vistas desde lejos quizás no digan nada, pero cuando las encuadras y les dedicas unas miradas de atención descubre la belleza que hay en ellas.
 



 
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Entre las espinas de las zarzas bailan su danza estas florecillas. Pequeñas y débiles, ante los poderosos brazos del zarzal, tienen que ingeniárselas para ocupar su espacio vital. Aprovechan las zonas de la zarza donde solo hay brazos, donde no son competencia. Les queda ya poco, el sol está haciendo estragos y las altas temperaturas les darán poco tiempo de permanencia en pie.
 



 
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Frágiles y bellas a la vez. Las envolturas de las gramíneas salvajes me fascinan. Me llama poderosamente la atención verlas ahí, con esos tallos tan finos y tantas banderolas que sostener. Y si os fijáis en el campo en ellas, cuando ya han soltado los granos, podréis descubrir que algunas sirven de vivienda a pequeños arácnidos.
 
 



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Una mosca asesina comiéndose a una asesina menor. Un coleóptero mira asombrado la escena. Se dará la vuelta con pies en polvorosa y dando gracias a la Naturaleza por haber evitado ser el comido. Lo curioso de esta foto es que la mosca vino a posarse para su comida al lado mío, como si quisiese hacer una sesión fotográfica de su hazaña, pues me permitió realizar un montón de fotos y al final fui yo el que se marcho.
 



 
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Efectos de luz y sombras en estas semillas con la luz de un sol radiante elevándose a mitad de mañana. Lo que fueron unas hermosas flores son ahora un simple recuerdo, pero algo de belleza queda en esos gráciles movimientos.
 




 
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Si pasa por su lado y no te fijas mucho puede pasar totalmente inadvertido. Su color contrasta con el verde de la planta que le sirve de alimento, pero el fondo seco del paisaje le ayuda. Ira comiéndose la planta hasta que se encuentre capacitado para hacer su capullo. Luego una bella mariposa…
 





 
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Ha recogido su lengua. Me mira o se ve reflejada en el objetivo, no lo sé. Sigue quieta encima de una flor que ya poco alimento puede darle. Igual quiere depositar ahí sus huevos. Es mitad de mañana de un día de julio. Hace calor. Quizás este agotada. Saco tres o cuatro fotos más y me marcho prado adelante.
 
Deseando que seáis felices, os dejo
Antonio

miércoles, 21 de mayo de 2014

Cerca del corazón de algunas flores.-

Quienes han estudiado Botánica saben muchísimo mejor que yo que las flores es su gran mayoría son bisexuales, es decir presentan la parte masculina y femenina en la misma flor, y a la vez que hay flores que solo son masculinas y femeninas y otras que son hermafroditas.

 
1 Dianthus _DSC5679x1
Dianthus o clavel salvaje
 

Las flores son las encargadas de producir el polen con la parte masculina, los estambres, y la parte femenina, el Pistilo, es la encargada de recoger ese polen e introducirlo en el ovario donde producirá un fruto en el que se albergaran las semillas, de alguna forma los óvulos germinados que con el tiempo desarrollaran nuevas plantas.
Pero dejando la ciencia de lado y entrando un poco en el mundo de los sentimientos, las flores son un ragalo que nos hace la Naturaleza para alegrar nuestros sentidos. Si todos los sentidos, incluso el oído están relacionados con las flores.


 
2 Lilium il gran paradiso _dsc9267x1
Lilium Il grand paraiso


No solo sirven para mantener generación tras generación el desarrollo de nuevas plantas a través de las semillas que germinaran gracias a ellas, sino que a la vez son capaces de ofrecer a cambio de la polinización néctar a infinidad de insectos que las ayudan en su tarea.
Y al hombre ofreciéndole a cambio de su cuidado y atención colores, olores y frutos con los que alimentarse.
Y todo ello sucede en lo que podríamos llamar el corazón de la planta, el lugar sagrado de la procreación de la especie envuelto en un aurea infinita de colores distintos, tonos distintos, formas distintas y aromas distintos.
Vamos a intentar acercarnos a esos corazones de distintas flores para observarlos relativamente cerca, pero sin ser demasiado indiscretos. Sumerjámonos por unos momentos en medio de esas filigranas de estambres y pistilos, variables y modificados en cada flor y démonos cuenta que la naturaleza esta toda ella hecha para la continuidad, la supervivencia.

 
5 Romneya coulteri  _DSC9824x1
Romneya coulteri

Espero que os gusten estas fotos que sin ser macros, ni detallar los órganos de forma microscópica, si nos acercan a sus corazones.

 
6 Peonia Hillary _dsc7681x1
Peonia Hillary
 
 

7 Rosa foetida _dsc7909x1
Rosa foetida

 
 
8 Peonia _dsc7606x1
Peonia


 
9 geranio endressii _DSC5650x1
Geranio Endressii


 
10 iris _dsc7599x1
Iris

 
 
11 Lilium il gran paradiso _dsc9272x1
Lilium


 
12 peonia _dsc7624x1
Peonia
 


13 Papaver orentale _DSC5682x1
Papaver orientale


Nada mas por hoy. Espero que estas fotos os hayan gustado.
Sed felices.
Antonio

miércoles, 12 de marzo de 2014

Cuando los frutos parecen flores: la Nicandra physalodes

 
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Hay frutos y semillas que parecen flores y embellecen su entorno cuando los fríos han hecho por llegar, adornándolos con sus semillas que se aferran a la planta hasta que las condiciones meteorológicas sean las adecuadas para germinar.


 
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Y este es el caso de la Nicandra physalodes, una planta perteneciente a la familia Solanaveae y que es la única representante.


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Originaria de Perú está extendida por el continente americano hasta el sur de los Estados Unidos, si bien su habitad está limitado a alturas que varían entre los 1000 y 1400 ms de altura.


 
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Se considera una planta invasora y es grandemente resistente a los herbicidas. Su periodo de vida es anual y llega a alcanzar un poco más de un metro de altura.

 
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Sus tallos son leñosos y huecos; sus hojas son aovadas que llegan a alcanzar los 25 cms de longitud máxima y sus flores, parecidas a las campanillas son de color azul pálido.


 
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Sus frutos, que son lo que estáis viendo en estas fotos, son globulares, finísimos en cuanto a estructura, y en su interior albergan una semilla en forma de corazón y plana.


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Se encuentra situada en el Real Jardín Botánico de Madrid cerca ya de los invernaderos en los jardines que existen por encima de la bordura inglesa. Solo he visto un ejemplar y como no vayáis atentos os pasara desapercibido.


 
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Espero que os haya gustado lo expuesto.
Sed felices
Antonio