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miércoles, 7 de septiembre de 2016

El valle de las mariposas mutiladas.- (Filosofía de albañil)




Las mariposas parecen lentas hoy en sus vuelos.
Les cuesta tanto como a mi caminar cuesta arriba.
Quizás el calor y la edad ya adulta de todos nos hace más difícil el subsistir.
En las alas de las mariposas se ve su vejez. En mi caminar lento se ve que mi juventud ha quedado bastante atrás. Mariposas y yo estamos en una fase que nos conduce inexorablemente hacia el final, desde el principio.


Las pobres mariposas, si las cosas siguen así, terminaran antes que yo su ciclo.
Sus alas ya están rotas, mis huesos aun aguantan.
Se han roto de volar en días de aire fuerte entre las matas y las zarzas y se han dejado parte de sus alas allí.


Algún depredador ha intentado cazarlas y ha fallado, pero ha dejado su ataque en bocados que pueden apreciarse en sus bellas extremidades.
En eso nos parecemos. Estamos rodeados de oportunistas depredadores a los que les importamos poco. Cada uno a lo suyo...


El valle esta en silencio.
Mi calle también suele estar en silencio. Nadie se habla con nadie. Las mariposas por lo menos liban juntas; nosotros solo trabajamos juntos, eso si cada uno en su mesa.
El valle esta en un inmenso silencio solo roto por el canto de algún sofocado pajarillo.


El valle sabe que cuando las mariposas presentan este aspecto, pronto comenzará otra etapa.
Se convertirá en el valle de las mariposas muertas.


Pero ahí no hay cruces, ni ramos de flores que las recuerden. Claro que nuestros cementerios están llenos de tumbas sin flores, viejas, olvidadas. Otro valle muerto, pero con decoración, como si a la muerte le hiciera falta un artista que la definiera.¡Esta tan definida...!


De momento sabe el valle de las mariposas mutiladas que aun está vivo y que lo seguirá, aunque las mariposas vayan muriendo.
¿Qué hago yo en el valle de las mariposas? ¿Por qué las observo y las admiro? Mi cabeza da vueltas en derredor de ellas y sus alas mutiladas y pienso. ¿Sería yo capaz de volar sin mis alas? ¿Seguiría mi vida normal sin mis apéndices?
Las mariposas me están enseñando que la vida es para vivirla con los sentimientos, disfrutarla, lucharla para terminar, muriendo,  habiendo cumplido nuestra misión.


Si, el valle de las mariposas mutiladas esta en silencio.
Como la calle de las palabras vacías, de los labios sellados, delosbesos olvidados.
Mañana, cuando las nieves hayan borrado cualquier vestigio de ellas, el silencio será más profundo bajo el manto de nieve, donde la vida se estará preparando para el año que viene. Si, las mariposas me están enseñando el camino.
Y aun así, mutiladas, siguen con su belleza inundando de colores y movimientos el valle.
Mi calle esta quieta, sin color; puede decirse que es una calle en blanco y negro, pero dominando el negro.


Me cuesta andar. Giro ciento ochenta grados y desciendo hacia mi calle: las mariposas me han vencido...
Sed felices

Antonio 

viernes, 28 de junio de 2013

LOS VALLES DE BENASQUE EN OTOÑO.-

 
Recuerdo perfectamente aquellos tres días en Cerler con un tiempo desapacible, nubes, nieblas y lluvias, que de alguna forma te echaban un poco atrás para salir a caminar. Pero no era cuestión de quedarse en la habitación del hotel esperando a que el tiempo aclarara. La montaña es eso agua, nieve y sol; hay que saber aceptarla en todas y cada una de sus versiones, respetarla y quererla.
 
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Decidimos aquellos días que, estando el tiempo como estaba, debíamos realizar excursiones que nos permitiesen una vuelta rápida al coche. La previsión de tormentas estaba a la orden del día y aunque tuvimos la suerte de que fueran todas de noche, la lluvia nos acompaño a todas horas. En el valle Estos un trueno nos hizo darnos la vuelta, no era cuestión de arriesgarse con una tormenta allí solos, pues estábamos totalmente solos.
Las cascadas d’Ardones y las Gorgas d’Alba estaban pletóricas con tantos días de agua.
El río Ésera con su majestuosa tranquilidad bajaba vivo, corriendo de piedra en piedra y dejando una canción de espumantes burbujas en cada pequeño salto. En sus orillas, como queriendo engalanarlo con multitud de colores, los árboles caducos presentaban sus distintos colores y lo mismo ocurría en los arroyos que por los distintos valles vierten sus aguas en el.


 
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La próxima vez que vuelva será quince días más tarde; quiero encontrar un otoño que se dé la mano con el invierno y descubrir los retazos de l nieve en mitad de los bosques multicolores de estos maravillosos valles.



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Hemos tomado el camino de los Llanos del Hospital siguiendo el curso del río en sentido contrario a su marcha. Quiero ver las aguas del Esera arriba.


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Baja con caudal, pero tranquilo. Los árboles parecen querer tomarle en sus ramas, acunarlo.

 
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El otoño está claramente instalado en la montaña. Es doce de octubre pero hace frío; las temperaturas han bajado y esa llovizna continua nos obliga a andar con los chubasqueros que casi nos llegan al tobillo.
 
 
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De repente, como si el tiempo quisiese burlarse de nosotros se abre el cielo y deja durante unos instante que la luz comience a invadir el valle, Contrastes de sombras y luces a 1700 ms de altura.


 
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Arriba hacia aire y por la tarde hemos decidido pasear, llegarnos desde la carretera que sube a las pistas hasta las cascadas d'Ardones para que mi hija disfrute de este maravilloso rincón. Luego al hotel una buena ducha y mañana será otro día.


 
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Estamos subiendo a las Gorgas d'Alba. El paisaje cerrado es un mar de colores de todos los tonos que uno quiera imaginar.


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El Esera se prepara para precipitarse hacia su cascada favorita y aquí arriba, antes de bajar un peldaño mas hacia el mar comienza a correr de forma desbocada.


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Baja con fuerza el agua. Esta lloviendo desde hace días y el caudal en las Gorgas es fantástico. El ruido atronador y el aire que produce la cascada trae el agua fría hasta nosotros.


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Atrás ha quedado la cascada. Aquí no se ve el río, pero se le escucha. Sabemos que esta a nuestros pies.

 
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Hemos decidido subir por el valle de Estos y hemos coincidido con la bajada del ganado desde los prados altos al valle. No se la de vacas y toros con los que me habré cruzado, pero en algunos sitios asustaba un poco por la estrechez del camino.


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No es Canada, no es el valle de Estos en plena muda. Un arco iris de colores.


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El agua parte fundamental en todo el Pirineo. El río baja por el valle de Estos buscando el Esera.


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Bajamos de nuevo hacia Benasque. El final de la presa denota que esta baja, ha debido ser un verano seco y un año poco lluvioso.

 
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La presa de Eriste regula el caudal. Un poco mas abajo el río parece que se ha convertido en un arroyo tranquilo, con poca agua.

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Nos toca emprender el camino a casa. Parece que los valles de Benasque se quieren despedir de nosotros regalándonos la visión de las primeras nieves del año. Los picos encima de Benasque están nevados y...
 
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... al bajar de Celer, en las paellas de la carretera, el valle en todo su esplendor nos dedica esta imagen de despedida. Ha valido la pena.
Hasta pronto Benasque.
Sed felices.
Antonio (Octubre de 2010)