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viernes, 10 de abril de 2020

Soneto a Cristo Crucificado y consideraciones por en medio. Viernes Santo 2020


Todas las semanas santas, coloco el Viernes Santo, el soneto A Cristo crucificado, una obra anónima que es uno de los mejores sonetos de la literatura española.
Este año, no puede ser como otros, simplemente el soneto y unas flores.
Este año las flores tienen que ser para los miles de muertos que se están dando en todo el país y en todo el mundo.
La cruz la estamos viviendo en nuestras carnes. En la carne de todos los que están padeciendo la enfermedad aislados del mundo y sin la compañía de los suyos.
Por eso este año presento el soneto con pensamientos y dudas entre sus estrofas.
Los que seáis creyentes consolidados, quizá esto no os guste. Como hombre, como persona, creo que tengo todo el derecho del mundo a dudar y a expresar mis dudas.
Deciros que el soneto esta integro, tal como es, pero entre estrofa y estrofa hay pensamientos.




VARIANTE DEL SONETO A CRISTO CRUCIFICADO

I
No me mueve mi Dios para quererte
El cielo que me tienes prometido;
Ni me mueve el infierno tan temido,
Para dejar por eso de ofenderte.

Señor, Dios del cielo, que nos creaste a tu imagen y semejanza ¿Tú también sufres de la enfermedad de los hombres? ¿Padeces el mal que nos azota o acaso necesitas más sacrificios para que limpiemos nuestros pecados de la faz de la tierra? ¿Dónde está ese cielo prometido? Cuando el sufrimiento está aquí en la tierra. ¿No habría que arreglar antes esto y luego darnos lo otro? Pandemia que significa muerte, desolación y tristeza.

II
¡Tú me mueves, Señor! ¡Muéveme el verte
Clavado en una cruz y escarnecido!
Muéveme el ver tu cuerpo tan herido.
Muéveme tus afrentas y tu muerte

¡Claro que te compadezco clavado en ese tosco madero! Compadezco tu sufrimiento y la inutilidad de tu sacrificio. No sé si te  das cuenta que tu muerte de amor para redimirnos el hombre, este  la ha convertido en odio, afana de riqueza, sexo, y creación de armas para destruirse. Y esta pandemia no es otra cosa que eso. De que sirvió, Señor, ese sacrificio en el madero si los hombres seguimos igual.

III
Mueve, en fin tu amor en tal manera,
Que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
Y, aunque no hubiera infierno, te temiera.

Pero reconozco, Señor, que quien escribiera esta maravilla de soneto, no se dio cuenta que el Infierno está aquí. De que les sirve la promesa del Cielo a los pobres si el resto de los hombres solo miramos llenar y tener contento nuestro estómago. De que le sirve al enfermo el cielo, si para llegar a el tiene que sufrir meses de padecimiento. ¿Por qué tenemos que padecer pandemias? ¿Por qué nos hiciste a unos peores que a otros? Acaso en tu semejanza existen valores distintos. ¿Qué es el infierno, Dios? El infierno es esto y muchas veces me pregunto: ¿Por qué fuiste tan mal creador? ¿Acaso fuimos nosotros los primeros en ocupar un trocito de ese maravilloso universo que creaste? Y salió mal el experimento.

IV
No tienes que me dar porque te quiera,
Porque, aunque cuanto espero no esperara,
Lo mismo que te quiero te quisiera.

Y si tendrías que darnos, Señor, aunque dudemos, aunque reneguemos, porque en el fondo somos unos pobres desgraciados que vivimos en un mundo que navega errante con sus sol por el universo. Estamos solos y a veces, muchas, nos hace falta ver que se nos da algo desde allí arriba. Y sentir que Tu, que dices estar en todas partes, te presentes aquí y nos inundes de gracia; un solo soplo tuyo sería la vida prometida.
Y aun así creo en Vos, pero dudo, y como dudo tengo todo el derecho a expresar mis dudas. Sobre todo hoy, el día santo de tu muerte, que, a veces, me parece inútil.



--o0o--

Cuidaros, que el bicho sigue atacando.
Pero vivir, sed felices.

viernes, 30 de marzo de 2018

Flores con poesía CCCXVII: Soneto a Cristo crucificado Anonimo Viernes Santo 2018

Hoy no tenemos un poeta conocido, pero tenemos un poema maravilloso.
Estamos en pleno Renacimiento. Es el Siglo de Oro de las letras españolas y a punto de entrar en un Barroco que está abriendo ya las puertas.


Es un momento donde surgen grandes reformas en las comunidades religiosas a causa de la irrupción con gran fuerza del protestantismo en el norte de Europa.
Y aparecen religiosos que acercan su misticismo, en prosa o poesía, al pueblo. Así mismo laicos, arrastrados por los momentos de Fe que se esparcen por todo el Imperio, escriben también bellas composiciones religiosas.
Hoy os he colocado uno de los más bellos sonetos religiosos. Es el soneto a Cristo Crucificado, anónimo. Una de las joyas del Renacimiento atribuido por su semejanza a otros escritos a Santa Teresa de Jesús, Lope de Vega, San Juan de la Cruz, a Fray Miguel de Guevara etc.


Para mí, opinión puramente personal, es el mejor soneto religioso; quizá porque lo recite en el colegio cuando tenía doce años.
No es la primera vez que lo coloco, aunque este año con otras fotos, y para mi es el ideal para el Viernes Santo.

SONETO A CRISTO CRUCIFICADO

No me mueve mi Dios para quererte
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido,
para dejar por eso de ofenderte.



¡Tú me mueves, Señor! ¡Muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido!
Muéveme el ver tu cuerpo tan herido.
Muevenme tus afrentas y tu muerte.


Mueve, en fin tu amor en tal manera,
que, aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y, aunque no hubiera infierno, te temiera.


No tienes que me dar porque te quiera,
porque, aunque cuanto espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
--o0o--


Sed felices, no creo que haya nada mas importante

Antonio

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Flores con poesía CCCVI.- Los infantes de Lara.

Estamos en la época de los grandes romances históricos, el Cuatrocientos. El Cid, Los infantes de Lara, El rey don Rodrigo, etc. son algunos de ellos; no están escritos en ese momento, pero empujados por las nuevas corrientes que van desvelando el Renacimiento, se recopilan en pliegos y que serán definitivamente impresos en el S.XVI.
Todos ellos provienen de antiguas gestas, muchos de siglos atrás, que los juglares narraban por castillos y plazas de las distintas regiones de la España incipiente del momento.


A excepción de algunos, normalmente están incompletos, les faltas estrofas e incluso capítulos enteros. Pero son una nueva forma de narrar, apegada a lo antiguo pero con un pie ya en lo futuro.
Los romances, históricos castellanos o de otro estilo, son sin lugar a dudas, como indica Menéndez Pidal, son uno de los pilares básicos de la literatura española, porque como ya hemos indicado abren el camino hacia el Renacimiento.
Hoy nos toca leer unas estrofas de romance de Los Infantes de Lara, justo cuando la venganza está a punto de caer sobre don Rodrigo de Lara por medio del hermanastro de estos, Mudarra.
He respetado el castellano de la época.
Espero que os guste.

LOS INFANTES DE LARA
(Venganza de Mudarra)

A cazar va don Rodrigo,
y aun don Rodrigo de Lara:
con la gran siesta que hace
arrimándose ha  a una haya,
maldiciendo a Mudarrillo,
hijo de la renegada,
que si a las manos le hubiese,
que le sacaría el alma.
El señor estando en esto,
Mudarrillo que asomaba:


“Dios te salve caballero,
debajo de la verde haya.”

“Así haga a ti escudero,
buena sea tu llegada.”

“Disgasme tu, el caballero,
¿Cómo era la tu gracia?”


“A mí me dicen don Rodrigo,
y aun don Rodrigo de Lara,
cuñado de Gonzalo Gustos
y hermano de doña Sancha;
por sobrinos me los hube
los siete infantes de Salas.
Espero aquí a Mudarrillo,
hijo de la renegada;
si delante lo tuviese,
yo le sacaría el alma.”


“Si a ti dicen don Rodrigo,
y aun don Rodrigo de Lara,
a mi Mudarra González,
hijo de la renegada,
de Gonzalo Gustos hijo,
y alnado de doña Sancha;
por hermanos me los hube
los siente infantes de Salas;
tu los vendistes, traidor,
en el vall de Arabiana;
mas si Dios a mi me ayuda,
aquí dejaras el alma.”


“Espéresme, don Gonzalo,
iré a tomar las mis armas”


“El espero que tú diste
a los infantes de Lara;
aquí morirás, traidor,
nemigo de doña Sancha”
--o0o--


Sed felices, lo demás es secundario.

Antonio

viernes, 25 de noviembre de 2016

Flores conpoesia CCLXXXVII: Romances

Nuestro poeta nace en  mil quinientos cuarenta y dos y es uno de los máximos exponentes del Renacimiento español. Su nacimiento se da en Fontíveros, provincia de Ávila y recibirá por nombre Juan y acompañará a los apellidos de Yepes y Álvarez.


Hombre enfermizo estudio en Salamanca e ingreso en la orden Carmelita en mil quinientos sesenta y cuatro.
Amigo e influenciado por Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, acomete la reforma de los carmelitas y llega a ser prior de Granada y vicario de Andalucía.
La poesía de San Juan de la Cruz gira alrededor de temas bíblicos que aprovecha para relacionar la unión intima entre Jesús y el alma de una forma amorosa
Su poesía está marcada por una exaltación contagiosa, un sentimiento tierno, encontrando una musicalidad increíble y una norme variedad de colorido y entonación.
Su poesía se desarrolla alrededor de todo aquello que se relaciona con Dios y con los hombres y podemos encontrar en su poesía desde una maravillosa defensa de la Trinidad, como la descripción de un arroyo o campo, a través de los cuales consigue un misticismo solo alcanzado quizás por Santa Teresa de Jesús.


Murió en Úbeda en mil quinientos noventa y uno.
Os he colocado unos romances en los que acogiéndose a paginas evangélicas sobre “In principium erat verbum”ensalza e intenta explicar el Misterio de la Santísima Trinidad.
Espero que os guste. Son las primeras estrofas

Romances sobre la Santísima Trinidad.

En el principio moraba
el Verbo, y en Dios vivía.
en quien su felicidad
infinita poseía.
El mismo Verbo Dios era,
que el principio se decía;
El moraba en el principio;
por eso de él carecía.


El Verbo se llama Hijo,
que del principio nacía.
Hale siempre concebido,
y siempre le concebía;
dale siempre su sustancia,
y siempre se la tenía.
Y así, la gloria del Hijo
es la que en el Padre había,
y toda su gloria el Padre
es el Hijo poseía.


Como amado en el amante
uno en otro residía,
y aquese amor que los une,
en lo mismo convenía.
Con el uno y con el otro
en igualdad valía:
Tres personas y un amado
entre todos tres había.
Y un amor en todas ellas
y un amante las hacia;
y el amante es el amado
en que cada cual vivía.


Que el ser que los tres poseen,
cada cuál le poseía,
y cada cual de ellos ama
a la que este ser tenía.
Este ser es cada una,
y este solo las unía
en un inefable nudo
que decir no se sabía.
Por lo cual era infinito
el amor que les unía,
porque un solo amor tres tienen,
que su esencia se decía;
que el amor, cuándo más uno,
tanto más amor hacía.
--o0o--


Sed felices.

Antonio 

lunes, 15 de septiembre de 2014

FLORES CON POESIA CCVII.- Pasados contentamientos...

Nace nuestro poeta hacia mil quinientos veinte en Montemayor, territorio portugués, muy cerca de Coímbra. Fue educado en las letras, la música y en el canto. Hombre al servicio de la corte portuguesa, vino a España al casarse, con el que sería Felipe II, la princesa María de Portugal.

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Estuvo al servicio de Dª Juana de Castilla y posteriormente de otros señores castellanos.
Músico, cantor y poeta, Jorge de Montemayor estuvo en Flandes acompañando a la corte de Felipe II y termino sus días en el Piamonte, donde se cree que murió asesinado por un asunto amoroso.
Jorge de Montemayor fue el primer escritor del Renacimiento que redacto una novela pastoril, mezclando en ella el verso y la prosa.
Poeta apasionado, que realizo una versificación fácil, llena de imágenes que fueron atrevidas para su época, con una poesía amorosa que cautivo al publico de la época.


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Murió en mil quinientos sesenta y uno.
Os dejo un poema del Cancionero de Sireno, con estrofas de siete versos con versos de pie quebrado.
 

POEMA

 
Pasados contentamientos,
¿Qué queréis?
Dejadme, no me canséis.
Memoria, ¿queréis oírme?

 
Los días, las noches buenas,
páguelos con las setenas,
no tenéis mas que pedirme:
todo se acabo en partirme
como veis;
dejadme, no me canséis.

 
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Campo verde, valle umbroso,
donde algún tiempo gocé,
ved lo que después pasé,
y dejadme en mi reposo;
si estoy con razón medroso,
ya lo veis;
dejadme, no me canséis.

 
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Vi mudado un corazón,
cansado de asegurarme;
fue forzado aprovecharme
del tiempo y de la ocasión;
memoria do no hay pasión,
¿qué queréis?
Dejadme, no me canséis.

 
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Corderos y ovejas mías,
pues algún tiempo lo fuiste,
las horas ledas o tristes,
pasáronse con los días;
no hagáis las alegrías
que soléis,
pues ya no me engañaréis.

 
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Si venís por me turbar,
no hay pasión, ni habrá turbarme,
si venís por consolarme,
ya no hay mal que consolar;
si venís por me matar
bien podéis;
matadme y acabaréis
--o0o--

 
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Nada más por hoy. Espero que os haya gustado este poeta y su poema, algo triste.

Diccionario:
Setenas: Especie de rezo consistente en rezar siete rosarios.
Ledas: satisfechas, alegres, contentas

Sed felices.
Antonio

miércoles, 25 de junio de 2014

FLORES CON POESIA CXCVII.- A la muerte de su hijo.

Nuestro poeta de hoy nace el año de mil quinientos cuarenta y nueve en Valencia, hijo de un notario aragonés que se había trasladado a la ciudad del Turia.


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Educado desde muy joven debió ser una mente portentosa, pues a los catorce años era bachiller en Filosofía y posteriormente estudió Derecho en universidades tan distantes como la de Toulouse y Lérida.
A Andrés Rey de Artieda la guerra le hizo dejar sus estudios y batalló a las órdenes de los reyes Felipe II y Felipe III, siendo herido en la batalla de Lepanto.
En Valencia, vuelto a ella después de treinta años de guerras, se doctora en “utroque iure” es decir Doctor en Derecho Civil y Canónigo.
Su obra poética la edito en un volumen compuesto por cuatro libros y algunos autores la recogen en sus obras haciendo referencia al autor.
Sus obras teatrales han desaparecido y solo nos ha llegado una tragedia titulada Los Amantes.
Escritor ensalzado por los grandes del Renacimiento y del Barroco, Andrés Rey de Artieda, murió en Valencia en mil seiscientos trece.


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Os he copiado un soneto a la muerte de su hijo, militar, que no murió por heridas de guerra sino por la fatídica peste que solía asolar los campos de Europa tras las batallas.


A LA MUERTE DE SU HIJO


Conforme al alma santa, hermosa y bella,
tuviste el rostro y cuerpo tan hermoso,
que sobre ser mortal afirmar oso
que lo bueno y lo mejor nos mostró de ella.


 
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Y como procuraba obedecella,
vivieras con grandísimo reposo,
si por mi causa, ¡ay cielo riguroso!
no lo impidiera mi fatal estrella.


 
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Yo te guié para Saturno y Marte,
y aunque tu edad se puso de por medio,
y procuró con su vigor librarte,

 
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según los dos estábamos en medio
del mal contagioso no fue parte,
ni pudo mi piedad darte remedio.

--o0o--

 
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Espero que os haya gustado.Nada más por hoy.
Sed felices.
Antonio

sábado, 3 de mayo de 2014

FLORES CON POESIA CLXXXVI.- Canción

Nace nuestro poeta hacia el año mil quinientos diez en Toledo.
Hombre con estudios llego a ser jurisconsulto y se dedico al estudio y recopilación de proverbios y refranes.
 
 
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Se le ha atribuido ser el autor del Lazarillo de Tormes, pero no hay certeza en ello.
Sebastián de Horozco, padre de otros dos personajes conocidos como fueron Sebastián de Covarrubias y Juan de Horozco, no fue un gran poeta, pero su repertorio es extenso y es un poeta con gran cantidad de dichos y formas populares de comienzos del Renacimiento.
Por fecha, más que por otra razón pertenece al Renacimiento, ya que su poesía podemos decir que es castellano antigua.
Su poemario es muy extenso, pero de poca calidad.
Fue un historiador de Toledo, que dejo reflejada una obra titulada Relaciones y noticias toledanas.
También tiene un cancionero con su nombre, un entremés, libro de cuentos y un glosario de refranes.
 
 
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Murió en mil quinientos ochenta
Os he colocado de su poemario una canción, escrita en ese castellano antiguo de principios del renacimiento.
 
CANCIÓN
 
Besábale y enamorábale
la doncella al villanchón;
besábale y enamorábale,
y él metido en un rincón.
 
 
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La doncella enamorada
de un villano tan grosero,
hablábale muy de vero
como amadora penada;
a él no se le da nada
ni le esucha su razón;
besábale y enámorabale
la doncella al villanchón.
 
 
 
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Namórale la doncella
hacíendole mil favores
mil halagos y primores,
y el grosero hulle della;
diz que más quiere qu´a ella
llevar lleno su zurrón,
besábale y enamorabale
la docella al villanchón;
besábale y enamorábale,
y el metido en un rincón.
--o0o--
 
 
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Espero que os haya gustado esta canción en la que es la mujer la que le hace cariñitos al villano y es despreciada por este.
Sed felices.
Antonio