lunes, 1 de febrero de 2016

Hinojo: belleza en sus poses.-

El hinojo es una planta perteneciente a la familia de las Umbelíferas que podemos verla cuando andamos por caminos en sus bordes. Su nombre científico es Foeniculum vulgare.


Fácilmente reconocible pues su altura, puede llegar hasta los dos metros y medio, y sobre todo el desarrollo de sus flores en una especie de rueda de noria que puede llegar a tener en algunos casos hasta diez centímetros de diámetro.




Sus usos medicinales son muy numerosos, si bien hay que tener cuidado con personas con tensión alta, párkinson y ataques epilépticos.
Pero dicho esto vayamos a ver la planta cuando  los fríos del invierno han llegado y pocas cosas quedan ya de ella.
Sus tallos rectos se han vuelto quebradizos, tienen un color gris extraño, gris desnutrido le llamo yo, y solo algunas semillas quedan en lo que eran sus flores.


Y esas flores, como si el tiempo en ellas les hubiese provocado una extraña artrosis, parecen muchas veces manos desgarradas que quieren asir con desesperación el tiempo.





Parece querer perdurar y perdurara en sus semillas, pero cada planta acabará cediendo el paso a una nueva generación. Cuando llegue el invierno y las aguas y nieves caigan sobre ellos, poco a poco irán desapareciendo de la vera de los caminos.
Me encanta ver sus semillas, dispuestas en pequeños granos ovalados, rayados, que aprovechan la lluvia para dejarse caer al suelo.





Ya queda poco. Es una planta que por norma la gente pasa de ella, pero que creo que es de las mas fotogénicas. Se deja fotografiar desde cualquier lado y parece increíble que esa tonalidad gris de tanto de si. Hay belleza y señoría en esta humilde planta que pasa desapercibida.


A mí me gusta mirarla; observar sus pequeños detalles. Incluso hay veces que es capaz de colocarse una pajarita.


Nada mas por hoy.
Sed felices.

Antonio 

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