viernes, 24 de marzo de 2017

Dolinas o torcas y lagunas kársticas en Cuenca (España)

¿Qué es un terreno kárstico?
Un terreno kárstico es aquel que formado por rocas de origen calizo presenta una serie de hundimientos y cuevas, produciendo relieves de muy diversas formas.

El terreno va siendo minado y se forman cuevas debido a las aguas subterráneas.

¿Por qué se producen estos relieves? Las rocas calizas están formadas por carbonatos cálcicos a los que las aguas con un cierto grado de acidez atacan con facilidad  disolviéndolas, lo que produce el arrastre de sus dos componentes principales: cales y arcillas.

La presion del terreno sobre la cueva terminará provocando su derrumbe.

Normalmente estas reacciones se producen en los ríos subterráneos que van disolviendo las rocas y creando inmensas cuevas sobre las que descansa el terreno de la superficie y tambien de las aguas de lluvia filtradas desde la superficie .

Torca o dolina. Los acuiferos quedan por debajo del hundimiento.

Cuando el techo de estas cuevas no aguanta más los empujes del terreno sobre ellas, el terreno se colapsa, formando, entre otras, las torcas o dolinas, que son depresiones más o menos circulares unas veces con agua y otras sin ella.

El nivel freatico está por encima del fondo y se forma la laguna karstica.

Las torcas que contienen agua suelen estar por debajo del nivel freático de los risos subterráneos y las que no están por encima.
¿Por qué unas contienen agua y otras no? Sencillamente porque las que se suministran de agua subterránea depositan en el fondo el compuesto arcilloso de los terrenos kársticos lo que las hace impermeables.
La provincia de Cuenca es abundante en estas formaciones tectónicas.
Con los dibujos que os he colocado podéis haceros una idea de la formación a lo largo de millones de años. Estos movimientos del terreno se produjeron hace unos 80 millones de años cuando las temperaturas y la acidez de las aguas aceleraron el proceso.
Vayamos ahora a un lugar  en nuestro país donde a escasos kilómetros, unos de otros, se dan los dos tipos de torcas: torca propiamente dicha, sin agua, y lagunas de origen kárstico y que están situados en la provincia de Cuenca, a escasos kilómetros de su capital.

Situación aproximada de lagunas y torcas tratadas en esta entrada.

Vamos a visitar primeramente las lagunas de la Cañada del Hoyo, tres lagunas kársticas que embalsan agua, debido a niveles freáticos altos respecto a su fondo.
Estas lagunas se encuentran situadas a escasos kilómetros del pueblo de Cañadas del Hoyo y reciben de él el nombre.
Hay tres lagunas de acceso público y otras que están en terrenos privados y no visitables.
Según se llega a ellas, junto al aparcamiento, está la laguna Gitana. Es una laguna circular de aguas azulado verdosas, de un diámetro de 130 ms  y con  una profundidad máxima de unos 25 ms.

Primera visión que se tiene de la laguna de La Gitana.

En esta laguna se dan dos connotaciones curiosas. La primera que las aguas profundas y superficiales no se mezclan. 

Laguna de La Gitana o de la Cruz casi yaal borde del agua.

Ello se debe a que las aguas profundas tienen más compuestos químicos y son más densas, mientras que las superficiales son más ligeras. Se forman en ella tres capas distintas, con la característica que la mas profunda no contiene oxigeno
A este tipo de lagos, en los que se produce este fenómeno, se les denomina lagos meromícticos.

Laguna de La Gitana 

La otra característica es que durante una semana aproximadamente, las aguas del lago se convierten en aguas lechosas, blanquecinas, debido a la subida del fitoplancton que produce precipitaciones de carbonatos cálcico y magnésico.

Laguna de La Gitana. Observar el verdor de sus aguas.

Por otro lado este fenómeno se da en pocos lugares y en nuestro país creo que es la única que lo tiene.
La laguna puede tener unos cien metros de diámetro, más o menos, y está rodeada de un hermoso pinar de pinus negrus.
Es fácil bajar hasta cerca de sus aguas pero está prohibido bañarse tanto en ella como en el resto, para proteger sus ecosistemas.

Pinares conquenses que rodean las lagunas de Cañada del Hoyo.

Unos cien o doscientos metros más arriba se encuentran las otras dos lagunas.
La primera se denomina Lagunillo del Tejo y la segunda Laguna del Tejo.

Lagunillo del tejo. Rodeado de tejos y pinares.

La primera pequeña y poco profunda, sus aguas solo alcanzan los ocho metros de profundidad. Pequeña en comparación de su hermano mayor.

Laguna del Tejo. Impresiona su azul turquesa.

La laguna del tejo está situada junto a la anterior y separada de ella por una simple pared de terreno calcáreo.
Su diámetro es aproximadamente de unos ciento cuarenta metros y su profundidad alcanza los 32 ms.

Laguna del Tejo. Transparencia de sus aguas. Pinos y tejos legan a sus orillas.

Sus aguas de un color verdoso precioso son totalmente trasparentes con lo que el fondo puede verse en mucho de sus lugares. Son impresionantes en estas tres lagunas las alturas desde la parte alta de la corteza hasta llegar al agua, pero es en la última donde esta altura es más apreciable.

Parece mentira que puedan existir estas depresiones, pero son reales.

Incluso se pueden apreciar a los peces nadando en sus aguas transparentes y ver los troncos caídos de pinos y tejos que han rodado de sus laderas.

Peces nadando en la Laguna del Tejo, tomado desde arriba con el 300 mm.

A escasos kilómetros de ellas en el monte de Los Palancares encontramos las dolinas o torcas que como ya hemos dicho son depresiones en el terreno, secas por estar por encima del nivel freático del subsuelo.

Parece que no pasa nada pero entre los pinos de primer plano y los del fondo hay una torca o dolina.

Por motivos de tiempo solo pude visitar una y me impresiono. Su diámetro podría ser de trescientos metros y cien por lo menos de profundidad. Sus laderas son verdaderos acantilados de muy difícil acceso yetan cubiertas por distintos arbustos y, cómo no, pinos y tejos.

Como tengo vértigo no me acerque al borde, pues sus mas de cien metros de profundidad me atemorizaban.

Impresionante lugar. Cuidado si vais con jóvenes menores que el lugar presenta ciertos riegos de caídas.

Intentaré conseguir fotos aéreas para mostrároslas.

Otro día nos recrearemos mas en estas dolinas, intentando fotografiarlas desde el aire.
Nada mas por hoy. Solo desearos, como siempre, que seáis felices.

Antonio 

martes, 21 de marzo de 2017

¡Silencio! El sol se acuesta

¡Silencio! ¡Comienza el espectáculo!


La brisa ni siquiera es capaz de mover la hierba de la pradera.
¡Silencio! Es sol se está acostando, no vayamos a despertarle.


¡Silencio! ¡Silencio! Aprendamos de algo que sucede todos los días, uno tras otro, la belleza que encierra la Naturaleza del mundo en el que vivimos.




¡Silencio! Deja tu móvil; ¡Calla! Mira al cielo al atardecer y pinta con él en tu corazón y en tu mente. Aprende a apreciar el espacio que te rodea, vive con lo poco que realmente es tuyo: la belleza de nuestro entorno.


¡Silencio, no me rechistes! Quítate las gafas que no te permiten ver el entorno y observa, ¡mira!, ¡descubre! y, sobre todo, ¡disfruta!


Empieza con las puestas de sol.
Cuando comiences a sentirlas, a comprenderlas, a quererlas, comenzaras a entender un mundo maravilloso que vive a nuestro rededor.




¡Silencio! El sol se esta acostando. ¡Chis…..! ¡Silencio!
Observa, mira, disfruta. No hables, deja que sea el corazón quien te sorprenda.




El sol se ha acostado. ¡Silencio! no vaya a despertarse.
--o0o--
Fotos de la puesta de sol de ayer 19 de marzo de 2013 al lado de casa.
Son correlativas con dos maquinas distintas.
Sed felices

Antonio 

sábado, 18 de marzo de 2017

Flores con poesía CCXCVI: Balada del ángel rubio

Nace nuestro poeta en Santander en mil novecientos uno. Allí estudiará y llegará a ser escritor y odontólogo de fama. Se trata de Ignacio Romero Raizabal.


Tradicionalista hasta la medula, estuvo en el entierro de D. Alfonso Carlos de Borbón y Austria que murió en Austria y allí le dio pie para escribir el libro Boinas Rojas en Austria.
Colaborador de diversas revisas y periódicos, carlistas o no, Ignacio Romero fue un poeta intimo, al que le gustaba dar colorido a su obra, toda ella se puede considerar en el postmodernismo.
Entre sus titulo podemos citar Un alto en el camino, Cancionero carlista, Los tres cuernos de Satanás, Una novia coqueta….
Murió en Santander en mil novecientos setenta y cinco.
Espero que la poesía elegida sea de vuestro agrado

BALADA  DEL ANGEL RUBIO

Lloraba la madre,
sonreía el niño,
y oyó un ángel rubio
decir muy bajito:
¿Por qué lloras, madre?
-Si no lloro, hijo…
-Yo vi que llorabas.
¿No ves que sonrío?


Reía la madre,
sollozaba el niño,
y oyó que decía
el rubio angelito:
¿Por qué ríes, madre?
¿Por qué lloras, hijo?
No viene, no viene…
Ya falta poquito.


Temblaba la madre,
se moría el niño,
y oyó el ángel rubio
decir muy bajito:
¿Han llamado madre?
No, no llaman, hijo.
Es que vendrá pronto.
Duérmete, bien mío.


Lloraba la madre,
sonreía el niño;
sonaron las doce
y oyó el angelito:
Me voy con él, madre.
No me dejes, hijo.
Me dice que vaya…
¡Quien fuera contigo!
--o0o--


Nada mas por hoy. Sed felices.

Antonio 

lunes, 13 de marzo de 2017

Contrastes en los prunos... y en mi.


CONTRASTES



Iba andando, tranquilamente y en solitario, por debajo de una hilera de prunos que se ofrecían sin ningún tipo de restricciones a se fotografiados. La calma total del aire lo hacía blanco fácil al enfoque de la maquina. El calor excesivo para estas fechas del año parecía doblegar algo a sus flores, pero aun así la belleza del conjunto era extraordinaria y ya más cerca, casi en la intimidad de la mirada, cada ramita era una exposición de color y armonía.






Andaba tranquilamente; me di cuenta que realmente buscaba el detalle y el contraste, No quería fotografiar flores en general cegadas por una potente luz cenital del mes de marzo a las doce de la mañana, no, quería contrastes. 



Intentaba encontrar las diferencias entre la luz y la sombra, entre el color blanco de las flores y el casi marron rojizo de las hojas y el azul del cielo; quería encontrar también el contraste entre lo que el objetivo enfocaba y aquello que quedaba detrás como un fondo tejido de colores diversos que le daban al objeto fotografiado personalidad, preferencia sobre el resto. En fin, queria encontrar los contrastes internos y compararlos con los del mundo exterior






Pero a la vez, aunque mis ojos buscaban los detalles, mi espíritu gozaba del conjunto, intentando sacar el máximo partido a ese milagro de la naturaleza que son las flores de los frutales adelantándose con su belleza a las hojas que le darán la vida al árbol. Ellas, las flores,  le darán el fruto, la continuidad, la prolongación en el tiempo.
Los abejorros de la madera, violáceos y negros, aprovechaban esas flores para ir libando de una en una e ir transportando los gérmenes de una nueva generación de flor en flor.



Esa era la belleza del entorno, el detalle fantástico de la lucha por la supervivencia en una expresión maravillosa de belleza y yo estaba sumergido en ella y quería seguir estándolo, impregnándome de cada pétalo blanco; había que superar las angustias, había que abrirse a un mundo pleno y dejar los pensamientos agoreros a un lado.



Difícil, muchas veces, esquivar el contraste entre la belleza que te rodea y las angustias que llevas dentro o que otro lleva dentro y tienes que compartir. Pero esos contrastes son parte de la vida que nos toca vivir. Alegrías y penas comparten un mismo espacio y un mismo tiempo. La vida nos exige complementar unas y otras y luchar por cada segundo de permanencia sobre la tierra intentando que sean las alegrías las más poderosas. Pero es cierto que al final la experiencia se basa en esos contrastes de belleza y fealdad, alegría y pena, triunfo y derrota que son a la fin y a la postre el pan nuestro de cada día.



La vida es un puro contraste de momentos distintos, como las flores de los prunos y el medio que les rodea. La vida es lucha constante, paciencia, esperanza, deseo de llegar a donde sea… La vida es un contraste continuo que tenemos que superar, con el que tenemos que luchar y vencer.



Seguí paseando bajo los prunos y mantuve la vista en las flores y en sus distintas coloraciones y contrastes. Allí había vida; allí se luchaba por salir adelante aprovechando cada instante, cada momento de sol y calor para que, como otros años, los frutos naciesen.



Mire por última vez los arboles, las flores, y sentí, dentro de mí, una sensación de paz que no tenía desde hacia tiempo: había contemplado la belleza al tiempo que charlaba o dejaba charlar a un amigo. Y creo que un poco de paz transmitieron aquellas pequeñas flores y sobre todo aquella charla.




Sed felices

Antonio 

lunes, 6 de marzo de 2017

La taza de te.-

LA TAZA DE TE.-

La tarde está tranquila. Corre una ligera brisa. El cielo parece mal hecho. Nubes altas y bajas tapan cada una a su antojo el viejo sol de invierno. Ya le queda menos a este sol para que de nuevo sonría como un niño cuando llegue la primavera.
Y yo sonreiré también cuando sepa que al salir al campo los bichines vuelvan a volar a mi alrededor, enseñándome toda la belleza que la Naturaleza encierra en esas pequeñas cositas de seis patas.
Pero aun quedan unos días y eso que las temperaturas hoy durante la mañana y la tarde han sido ya cuasi de primavera.
La verdad es que la soledad en estos días de cambio no ayuda. Salir a dar un paseo solo, hay veces que es genial,  otras por el contrario es un lastre que te vuelve rápidamente a casa.


Eso me ha pasado hoy, he bajado a por té al pueblo y ya estoy de nuevo en mi escritorio mirando de soslayo hacia la puesta de sol que dentro de poco quizá se decida a ser bonita. Si así es puede ser un espectáculo grandioso entre tantas nubes, pero puede resultar ser una gran decepción.
A las seis y media, antes de que el sol baje al horizonte, después de su jornada laboral, un te reconfortara algo el ánimo, aunque sea solo un poquito.
Me encantaría tomarlo acompañado, pero no puede ser. El té, esa tradición que nos trajeron de allende el mar y los desiertos, es una fuente de inspiración, de relax, de degustación de dulces, de charlas a veces insustanciales y otras por el contrario llenas de una fantástica sensación de plenitud y alegría.
El té, el de las cinco para los británicos, el de cualquier hora para nosotros, es un mágico elixir del que se han conseguido infinidad de variaciones a base de aditivos distintos que le dan un toque sensacional y distinto.
Unos elevan el ego, otros excitan, otros ayudan a la caricia, otros por el contrario relajan y algunos aportan sabores de hierbas y productos que quizás solos no te atreverías a usar.
Pero hay una cosa fantástica en dos tazas de té y no es otra que la complicidad en saber que se hace gustosamente, que obliga a compartir un tiempo delicioso alrededor de ellas. Si no estás a gusto, no vas  tomar el té. El té requiere pausa, tranquilidad, sosiego, relax en fin.  Y es agradable compartir esos momentos. ¿Estáis de acuerdo conmigo?


Hay veces que no se puede compartir la taza, pero se puede pensar que la estas compartiendo; y es en esos momentos de soledad es cuando echas en falta la compañía en la otra taza vacía.
Os dejo, se me va a enfriar demasiado la taza y lo único que no se puede hacer con un te, es meterlo en el microondas y recalentarlo.
La puesta de sol está a punto de comenzar, ya os diré que tal.


Lo que sí es cierto es que mirar una puesta de sol solo es como tomar la taza de té solo; unas veces apetece y otras entristece,
Pero siempre mirar al cielo trae algún momento positivo de reflexión.
Sed felices.
Antonio



P.D. La puesta de sol no ha sido gran cosa, pero os dejos un par de fotos. 
Todas las fotos son de esta tarde

viernes, 24 de febrero de 2017

Flores con poesia CCXCV: Unas quintillas.

Nace nuestro poeta de hoy en Guadix, Granada, alrededor del año mil quinientos setenta y cuatro, pero no se tiene ciencia cierta de ello.
Estudió la carrera sacerdotal en Granada Antonio Mira de Amescua, y por lo tanto era hombre instruido en letras e idiomas antiguos, teología. Así mismo debía ser hombre inteligente y de buen hacer.


Viajo por Italia, siendo capellán del conde de Lemos en Nápoles, antes capellán Real en <Granada y posteriormente capellán del cardenal don Fernando de Austria, cardenal.
Fue un poeta de de una finura extraordinaria, con una delicadeza maravillosa, de una concepción fácil y gustosa, tanto que todos los grandes de la época lo nombraron en sus obras.
Cervantes le tenía verdadera admiración, así como Lope de Vega, Nicolás Antonio, Pérez de Montalbán…
Antonio Mira de Amescua gano distintos concursos poéticos en la celebración de la beatificación de San Isidro.
Murió en Guadix, poco tiempo después de haberse hecho cargo del arcedianato de dicha ciudad.


Os he dejado unas quintillas que espero que os gusten.
Una quintilla es una estrofa de cinco versos de arte menor, normalmente octosílabos, que no pueden rimar más de dos seguidos y nunca quedar un verso suelto.

Un labrador escribe unas quintillas a su amada.

Deja espantos y temores,
Catalina; ¿qué te falta?
Que en alas de mis amores
iré a la sierra más alta
por metales o por flores.


¿Quieres que trepando vaya
por los brazos de esa haya,
y baje de sus pimpollos
de una tórtola los pollos
a que jueguen en tu saya?


¿quieres que descienda a un rio
hijo de un risco de Cuenca,
y en él mi valiente brío
no deje anguila ni tenca,
ni pez argentado y frio,


que no venga a palpitar
sobre esta yerba, y a dar
un salto y otro del suelo,
pensando que coge el vuelo
para arrojarse a la mar?


¿Quieres que a ese girasol
bajen las aves pintadas
que vuelan en caracol,
y parecen, remontadas,
que son átomos de sol?


Si quieres que en este prado
se crucen arroyos bellos,
de leche y humor cuajado,
exprimiré alegre en ellos
las ubres de mi ganado.


Si quieres ver el enero
hecho octubre placentero,
viertan mis cubas su mosto,
y si quieres verle agosto,
desataré mi granero.
--o0o--


Espero que hayáis disfrutado de estas estrofas.
Sed felices.

Antonio