jueves, 28 de abril de 2016

A ras del prado: flores silvestres.-

Salir al campo con gente que te enseña, que te da a conocer nuevas visiones del mundo, que te rodea, es una experiencia fantástica, en la que las palabras y los gestos van dirigidos a la belleza que está por todos lados, sea grande o pequeña. 

La Machota vista desde el suroeste.

Por ello, quiero dar desde aquí las gracias a todos lo que pacientemente contestan a mis dudas, que son todas, día tras día y a los que cuando salimos al campo me señalan a plantas, bichos, paisajes… Gracias por lo tanto a Adela, Sonia, María, Juan Carlos, Samu, David, Jose, Rubén, David por vuestra compañía y enseñanzas de todos los días y a Paloma Sanz por los ratos que le quito con preguntas sobre plantas.

 Comienzan a despuntar las hojas en un terreno lleno de granitoides aflorando.

Dicho esto, que no quería que se quedara en el tintero, pasemos a describir un día maravilloso aunque en ciertos momentos las nubes quisieron limpiar nuestros equipos fotográficos.
Discurrió el sábado a ambos lados de una elevación granítica denominada la Machota de 1.430 metros de altura, perteneciente a los Montes Escurialenses, que separa las villas de Zarzalejo y El Escorial.

Una de las lagunas de Zarzalejo

El paisaje es el de la típica dehesa de tierras altas de Castilla donde la encina y el fresno se disputan la conquista de un terreno duro cubierto de extensas praderías para pasto de  ganados bravos y mansos, y donde de vez en cuando aparecen pequeñas lagunas estacionales.
Cercas de piedra de granito separan las propiedades y en medio de ellas discurre una vida a ras de suelo fantástica, son las flores y las plantas de nuestra comunidad en las tierras altas.


Poa bulbosa

Entre cerca y cerca, unos cientos de metros cuadrados o incluso alguna hectárea, las praderas se tiñen de verde en estos días tempranos de la primavera, y sobre ese tapiz aparecen aquí y allá, distantes unas veces, juntas otras, infinidad de distintas flores a las que hasta hace poco no había mirado a la cara.

Posiblemente diplotaxis catholica 

Margaritas de todos los tamaños tiñen de blanco y amarillo extensas zonas, a veces formando enormes centros. 


 Fumaria officinalis (Sangre de Cristo) 

La Sangre de Cristo, ese es el nombre popular que recibe la Fumaria officinalis busca siempre lugares más o menos protegidos, soleados pero siempre en zona fuera de la amplitud de la pradera.


Erodium
En cambio, a los narcisos les gusta estar al sol. Cuando los miro, tengo la sensación que de ellos va a salir la música de un disco de La Voz de su Amo a 78 revoluciones por minuto. ¿Alguno habéis conocido aquellos gramófonos a los que había que dar cuerda? 


Narciso silvestre nacido espontáneamente en la pradera.

Otras plantas son más solitarias y más difíciles de ver.
De la familia de las orquídeas las hay que les gusta estar a solas en mitad del prado o refugiadas tras un parapeto al sol y otras en cambio se agrupan en pequeños grupos. Unas y otras, si no las conoces, pasan totalmente desapercibidas. Pero cuando alguien te dice: “¡Mira una orquídea!, una sonrisa de satisfacción te hincha los mofletes y eres capaz de tumbarte en el suelo a observarla y fotografiarla.



Orchis langei 

Orchis champagneuxii 

Orchis Mascula 

Hay otras plantas con flores diminutas, muchas veces difíciles de ver, que como pequeñas campanitas, parece que vayan a comenzar a tañer en cualquier momento, como las Viola kiteibeliana, pero a las que vale la pena echar una ojeada. En estas salidas, me he dado cuenta que es bueno llevar encima una pequeña lupa para verlas mejor.


Viola kiteibeliana 

Erodium llamado Palillos 

Otras pequeñas, y con infinidad de subfamilias son los Erondium, que pueden aparecer entremezcladas con otras especies, alegrando con sus distintos colores y formas la pradera, tapizando a veces el verde como si del dibujo de una alfombra de Damasco se tratase.
Y como no, encima de las rocas, aprovechando los pequeños depósitos de tierra o la propia piedra y sus minerales aparecen los musgos, los líquenes y las plantas carnosas. 


Crassula tillaea

Umbilicus rupestris, Ombligo de Venus

Pequeñas casi todas ellas y dispuestas a sufrir los rigores del verano, pero eso si, dando la cara y sobreviviendo. Ejemplo de plantas carnosas la Crassula tillaea o el Ombligo de Venus.

Liquenes entre musgos, pero no me preguntéis cual es

Es una experiencia maravillosa. Os la aconsejo. Sirve además para olvidarse de los pesares de la vida diaria, del ruido de los coches, del ajetreo de la ciudad y de la oficina. Las flores no van a decir nada de palabra, pero pueden decir todo al sentimiento.


Asphodelus

Os dejo, ya está bien de daros el rollo. 
Solo enseñaros que hasta es agradable fotografiar todas estas flores llegando incluso a sentir el olor y la humedad de la hierba sobre la que descansas.


El autor en un momento genial:el mundo no existe en ese instante

Espero que las flores y plantas que os he colocado os hayan gustado y que durante un ratito os haya retirado del mundo cada vez mas infernal que nos rodea.
Sed felices, es mi mayor deseo para con vosotros.

Antonio 

1 comentario: