martes, 28 de agosto de 2012

EL PASEO DE AYER TARDE 27 DE AGOSTO

Ayer tarde, ante la cantidad de humo que había en la zona, decidí a ultima hora subir andando a la presa de la Jarosa para observar desde ahí arriba las dimensiones de la humareda. 
Por la mañana había bajado andando al pueblo, la foto de los cables, y he puesto dos fotos de ese paseo para que veáis la diferencia de luces entre la mañana y la tarde con el humo del incendio.
Salí andando de casa pensando que el ambiente con mis pulmones tocados no me iban a dejar subir, pero según iban pasando los minutos el aire cambio, dejaron de caer cenizas y se fue limpiando el ambiente. La dirección del viento cambio y el humo se fue hacia la capital de España.
Fue el de ayer un día extraño y a la vez normal. El fuego estaba a treinta kilómetros pero compartía con nosotros su ansia de destrucción arrojándonos pavesas apagadas que, de caer en otro bosque aun encendidas, podrían haber propagado el incendio.
Recuerdo en La Molina, pirineo de Gerona, con diecisiete años me toco ayudar a un bombero en el manejo de una manguera de un auto bomba. Recuerdo como las piñas salían disparadas de los pinos y al caer en otra copa el fuego se propagaba.
Por eso, aunque yo estaba en la parte de atrás del incendio, comprendo el sacrificio de esos hombres que tienen que luchar con ellos. No entiendo al que lo provoca; no solo por el daño al bosque sino por el peligro al que expone a sus semejantes.
A partir de aquí las fotos de los doce kilómetros que me hice ayer tarde noche. Cuando llegue a casa eran las 21,30 y la luna tenia un tinte rojizo a causa del humo que había aun en capas altas. 



Una puerta al cielo. Vieja, remendada con alambras de púas y sujeta con cadena y candado, esta puerta da paso a Los Pradillos, maravillosa finca que linda por uno de sus costados con el pueblo. Sus fresnos desmochados el año pasado están abriendo nuevas ramas y su sombra se agradece. Detrás de ella a través de un aire limpio y trasparente están los Siete Picos esperando la visita.




El viejo arco de casa de mi suegra me trae bellos recuerdos. he entrado a decir Hola. El banco de la esquina era muy agradable para mirar las estrellas de noche y también para ver pasar a los ciclistas de la Clásica de los Puertos.




Estoy subiendo a La Jarosa. La luz aun temprana de la tarde se tiñe de un extraño color por el humo que aun queda en la zona- Esta cambiando el aire, pero aun se mastica el olor a serrín quemado.
La fuente que casi no tiene agua y el hito que señala que se entra en zona de caza menor. Unos bancos modernos ponen un contrapunto extraño a unas piedras que ya tienen sus añitos.




Retener esta imagen. Si os fijáis en ellas varéis que al fondo se vislumbran, o casi se, la linea de la sierra detrás de las estructuras del puente de la AP-6. Es el humo del incendio que esta pegado a la montaña. En la zona de la izquierda tras un poste eléctrico se vislumbra un poco la zona de la Bola del Mundo.




En el mismo puente, uno o varios grafiteros, se han dedicado a animar la estructura recién reparada de los pilares de la autopista.
Cuando el monte permita que los arboles plantados crezcan, el arte callejero se esconderá tras sus troncos.




En esta foto, tomada justo cuando la pendiente, de dos kilómetros y fuerte, termina se ve perfectamente un primer plano del monte de arboles caducos situados en la vaguada del arroyo de la Jarosa. Atrás, con sus tres cabezas la Peñota destaca nítida, mientras que ya cerro Ventoso y Siete Picos empiezan a difuminarse en la nube de humo que se ha aposentado por allí.




La Cruz del Valle, se deja entrever en mitad de los bancos de humo.El bosque de pinos tiembla acongojado ante lo que les esta sucediendo a sus hermanos un poco mas al oeste.
El cuidado del monte ha cambiado con el desarrollo.
Antes se iba al monte a recoger leña fina, leña gruesa, piñas; los ganados pastaban y mantenían el pinar mas o menos limpio. Hoy el gas y el gasóleo han sustituido el sistema tradicional.
Recuerdo, en mis años de niño,quizás de los siete a los diez años, cuando junto al arroyo mi madre preparaba una paella.Hoy eso es imposible.




La vaquilla de carne me mira tranquila, preguntándose que sera eso con la que la fotografió. Mansas pastan en las hierbas de paja que el granjero acaba de verter en el prado que les sirve de zona de pasto. Quizás cuando lleguen las lluvias y el monte se quede solo y nazcan nuevas hierbas, las vacas volverán a invadirlo, tranquilas, paciendo y rumiando sus hierbas. Y mas de uno se llevara un susto cuando al bajar por el monte detrás de una zarza aparezca la vaca.




Los rayos del sol están cayendo y las sombras se van alargando. La nube de humo se distingue arriba, gris, sucia y cae sobre la cruz del valle.
La presa, seca, esta muy por debajo de su nivel.  Y se mantiene por el trasvase de agua que se hace desde el otro lado de la montaña.




Ya es muy tarde. La vaca brava me mira. He tenido que pasar entre ella y su becerro. la verdad es que he pasado miedo. El becerro a un lado y la madre al otro. Cuando pasé, ella estaba intentando llegar a las hojas del fresno sin conseguirlo. No se si habrá salido detrás del becerro o esta pastando por el monte, pero de momento es libre.




En esta foto se aprecia el nivel de la presa. Se ve en sus estado la falta de lluvia de este año y del precedente. 
La nube de humo se ha ido desplazando hacia el el este y el sur y se ve su linea marcada en el horizonte
y si la cosa sigue llegara hasta muy lejos.




Se me hace de noche. La espadaña de la antigua ermita tapa la presa. La mancha de humo cae a su derecha en el valle de Cuelgamuros después de bajar desde los casi 1800 ms de altura del monte de Abantos que protege al Escorial de los vientos norteños. A la izquierda la nube de humo, a la derecha nubes del cielo que no traen agua.




Adiós día. La noche estará conmigo en pocos minutos. Menos mal que estoy llegando a la cuesta desde donde podre ver tranquilamente. Llevo recorridos unos nueve kilómetros, me quedan aun casi cuatro, pero la temperatura es agradable y el ambiente se ha limpiado con los aires que se han levantado hace un ratito.




Es casi de noche. La foto engaña; esta muy oscuro. He tenido que agarrar la maquina con firmeza, pero he querido hacer la foto para que veáis la diferencia de cuando subía. El viento ha limpiado el perfil de la sierra, parece que no haya pasado nada, pero la luna que esta en todo lo alto ha cogido un color rojizo que no tiene otros días. 
Que paséis un día maravilloso





Antonio

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