domingo, 28 de agosto de 2016

Por la veras de los caminos en blanco y negro.

Voy caminando por caminos y sendas que huelen a tierra seca, a polvo.
En sus cunetas, las hierbas más secas aun que la propia tierra comienzan su declive final.


Solo de vez en cuando una achicoria violeta o amarilla iluminan con su color el paisaje.


El resto es una sucesiva comunión de contrastes amarillentos de semillas tostadas por el sol implacable.


Miro a estas y pienso cuan breve es su existencia. Luego medito y me doy cuenta que estoy presenciando la vida y la muerte al unísono.
Cada semilla es el comienzo de una nueva posible vida vegetal, el esperma que acariciara a la tierra para hacer brotar una nueva planta.


Hoy he dejado los colores y me he pasado a las tonalidades del blanco y negro. He revivido por un rato aquellos tiempos de revelado en el cuarto oscuro.


¡Como pasa el tiempo! Nuestro tiempo es como el de las semillas. En nuestros relojes respecto a la eternidad somos otro instante.


¡Si! Como pasa. Miro hacia atrás y me asusta la cantidad de instantes que han quedado sumidos en el bendito sueño del olvido. 



Otros por el contrario permanecen aun jóvenes como si los hubiese vivido hoy.


Ya no tenemos la costumbre de ver en tonos grises. Quizá por eso he querido colocar estas fotografías así, quizás porque ahora estoy pasando un momento gris.


Sed felices.

Antonio

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