lunes, 16 de febrero de 2015

Insectos: un día con una ninfa de Empusa pennata.-

Recuerdo la primera vez que vi una Empusa pennata en medio de un matorral de santolina. Iba siguiendo a una mariposa que revoloteaba por la zona y que se posó en una mata. De repente, ante mi asombro, unas hierbas secas atraparon a la mariposa: acababa de hacerse presente mi primera Empusa, una ninfa. Desde entonces todos los años me acerco a la mata y veo a sus descendientes que siguen ocupando la zona.

Empusa entre los troncos de la mata. Comprenderéis lo difícil de verlas.

Las empusas pertenecen al orden Mantoideo y son primas hermanas de las mantis, de las que se diferencian esencialmente por la forma de la cabeza, que presenta una especie de cucurucho.

Ninfa de Empusa pennata en su posición de espera.



Fijaros en el abdomen doblado completamente hasta ponerse paralelo al tórax

Verlas en mitad de un arbusto causa sensación, primero por el mimetismo con la planta en la que habitan ya que parecen una parte más de ella. Segundo por su posición increíble de reposo esperando a su presa, qué puede ser cualquier insecto o arácnido que se presente delante de ella.
La familia a la que pertenecen es la Empusidae y vulgarmente recibe distintos nombre según el lugar donde habite: diablillo, demonio, insecto palo (mal aplicado este nombre) etc.

Las patas delanteras son terribles armas de caza. (Posición real)

Las ninfas de la Empusa pennata carecen de alas y presentan un abdomen curvado y con protuberancias que se pone prácticamente paralelo al alargado tórax del animal. Las ninfas realizan entre cinco y seis mudas al año.
Las ninfas, son voraces desde que nacen; a los dos días están ya cazando todo aquello que se mueve a su alrededor y que sea lo suficientemente osado como para ponerse al alcance de sus patas delanteras. Estas son formidables armas de caza, provistas de unas púas o pinchos interiores en las que quedan atrapadas las presas a las que la mantis suele coger por el abdomen o el tórax.

 Comparando el botón de la Santolina con la Empusa, podeis apreciar su tamaño



Entre sol y sombra esperando a su presa

La posición de espera es como en todos los mantoideos con los brazos encogidos que es capaz de abrir y cerrar en milésimas de segundo atrapando a la víctima.

Me cautivan sus ojos. Me recuerdan a las nubes de Júpiter y a su gran mancha roja

Las he visto cazar de todo: mariposas, arañas e insectos de todo tipo. Y lo que me ha chocado es que en la misma planta, en distintos lugares, he visto a dos ninfas de Empusa conviviendo sin atacarse la una a la otra, cuando suelen ser muy territoriales.

Fijaros como encajan el tarso y la tibia en el fémur.

Me puedo pasar buenos tatos observándolas. Me tumbo encima de las hierbas alrededor de la mata y observo cómo se va acomodando a distintas posiciones. Rara vez se las ve en la parte superior de la planta, pero el día que hice estas fotos encontré una Empusa encima de la flor de una santolina.


La Empusa pennata ninfa ha subido hasta la parte superior de la planta. Esta muy expuesta.

Cuando son adultas, se distinguen los machos de las hembras por las antenas que en el macho son filamentosas, con una especie de peines dobles en cada antena, mientras que las hembras las presentan anilladas.
Ambos tienen alas, aunque las hembras no suelen volar.
El tamaño de las ninfas que veis en estas fotos puede ser de unos 4 cms.


 Fijaros en la mimetización con el color de la santolina ya secándose

Al igual que las mantis colocan sus puestas en ootecas y es más difícil que la hembra se coma al macho, aunque suele suceder en ocasiones.
Dicen que las Empusas pennatas son de las zonas costeras, pero yo estoy harto de verlas en la sierra de Guadarrama a 1200 msnm.
El día que veáis por primera vez una Empusa pennata, seguro que os quedaréis prendados de ella. Eso si, la época en que se ven las ninfas es desde el mes de abril hasta finales de verano. Os aconsejo un buen sombrero para evitar insolaciones.


Una hembra de Empusa pennata en la adelfa del jardín.

Os he puesto un adulto de Empusa pennata, una hembra,  para que veáis el aspecto tan diferente entre ninfa y adulto.Este adulto mediría unos siete u ocho centímetros.
Nada más por hoy.
Sed felices.
Antonio

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